
Que un modelo que no sea una RR afronte un cambio en profundidad con tan sólo tres años a sus espaldas, resulta muy sintomático. Por un lado, significa que hay una apuesta clara por parte de una marca hacia ese desarrollo y, por otro, que la versión precedente era, evidentemente, susceptible de mejoras.
El caso de la nueva Versys 2010 reafirma al 100% ambos aspectos. La ampliación de la gama ER-6, en la que ésta se inscribió desde su nacimiento en 2007 por concepción de motor y chasis, nos descubrió una moderna trail en la más decidida tendencia hacia el “on road” que se ha consolidado en este segmento. Esta estrategia no ha triunfado a las primeras de cambio, pero el paso del tiempo les ha dado la razón a los responsables de tomar esta decisión, introduciendo una serie de mejoras que responden a necesidades concretas expuestas por la experiencia de distribuidores y clientes. En concreto, se ha definido un nuevo estándar de más comodidad (mayor confort y menores vibraciones) en un ejercicio que, a día de hoy, sorprende por su rapidez frente a lo que es habitual en el mercado de las dos ruedas.

Diseño
Si observas con detenimiento la Versys 2010, te encuentras frente a un modelo que se desmarca con claridad de su precedente, pero sin dejar de aportar la base técnica y conceptual de ésta. La batería de cambios es considerable, pero siempre bajo la tónica de un trabajo encomiable de detalle. Y son precisamente estos detalles los que pueden arruinar o ensalzar todo producto. Te cuento una experiencia personal.
Quizá te hayas fijado que los populares paquetes de pan de molde van cerrados con una brida de plástico, ¿a que sí? Pero puede que no te hayas percatado que los hay de distintos colores aunque los paquetes sean de la misma marca. La razón es que sirven al responsable de su reposición para distinguir de un vistazo los que llevan más tiempo a la venta. Y a ti te gusta siempre lo más fresco y reciente, ¿me equivoco? Con la nueva Versys ocurre algo similar. Pocos cambios, pero muy sustanciales, tanto que, como el buen pan de molde, la acabas saboreando con mucho más gusto.
La evolución estética es obvia. Las fibras reciben una línea más deportiva y afilada, aunque el componente más revolucionario es el nuevo faro, aún más futurista que el anterior, y que servirá de referencia en ésta su segunda etapa. El otro detalle que en un primer vistazo nos anuncia su novedad es el escape, con un silenciador que sigue el mismo esquema con salida bajo el eje del basculante de la versión previa, pero que añade una forma más prolongada y deportiva.
Si de la edición precedente se mantiene toda la estructura de motor y parte ciclo, entonces, ¿dónde están los cambios?, dirás. Pues en lo dicho, en detalles que hacen que, una vez en marcha, la Versys se sienta ahora netamente superior que la temporada pasada.

En marcha
Y para descubrirlo, nos fuimos a un circuito “natural”, la isla italiana de Cerdeña. Como toda isla de no grandes proporciones, rodar por sus carreteras, con el paso del tiempo, se convierte en una sensación similar a la de un trazado permanente. Pero Cerdeña es algo especial, ya que en sus carreteras encontramos toda clase de estereotipos, predominando el asfalto de buena calidad y encuadrado en paisajes siempre verdes y todavía salvajes. Una delicia, salvo por la forma como conducen por estas tierras, o muy, muy deprisa, o muy, muy despacio; ambas conductas extremadamente peligrosas. Créeme, he visto a un autobús (con publicidad de ristorante Bruno & Ornella, que debe ser algo similar a “José y Carmen” en España…) bajar un puerto de curvas de primera y segunda en las que apenas pueden circular un vehículo en cada sentido, ¡a 80 km/h! Al menos eso es lo que marcaba mi Versys, y el indicador del navegador lo corroboraba. Alucinante.
Con las sensaciones de las últimas ER-6 2009 todavía recientes, sólo con poner en marcha la Versys aprecias un sonido diferente. La razón es un calado de cigüeñal ligeramente distinto a éstas, que hace que el toque “metálico” de la naked y de la carenada quede mucho más atenuado en la trail. Pero la confirmación de que algo nuevo se cuece debajo de ti, es que las vibraciones que te acompañaban irremisiblemente en la primera versión (como ya comentamos en la comparativa que hicimos en octubre de 2008) ahora son mucho menos evidentes. Las nuevas piezas de goma que unen chasis y propulsor en la zona superior trasera y las que se añaden a las estriberas, son su secreto mejor guardado. El confort en marcha aumenta de forma considerable, alcanzando cotas que en el pasado han estado reñidas con el estilo “made by Kawasaki” de entender la moto.

Ergonomía
Y es que, esta búsqueda de mayor comodidad ha sido la clave para evolucionar la Versys. La puntilla la significa una pantalla regulable en tres alturas, muy fácilmente manejable con una simple llave allen incluida en su bolsa de herramientas. En la posición más baja, rodar a más de 140 km/h deja de ser aconsejable. En la más elevada, aún a 160 km/h tienes margen para seguir abriendo gas sin perjuicio para tu físico. Bien hecho. Y fíjate si este objetivo ha sido primordial, que no sólo el piloto se beneficia de ello, sino también el pasajero, quien dispone de práctica asas de gran tamaño y gomas en sus estriberas para acompañarte más cómodo allí donde vayas. Porque la Versys admite todo tipo de usos: ciudad, carretera de montaña, autopista… Ahora más que nunca, porque con el nuevo catálogo de accesorios del que hace gala Kawasaki, la Versys se convierte en toda una rutera, tanto como las maxitrail que se han convertido en referencia GT estos últimos años. Da lo mejor de sí entre 4.000 y 8.000 rpm, con una entrega de par constante y nada abrupta, pudiendo tomar la referencia de cambio de marcha entorno a las 9.000 rpm, pero nunca en la línea roja situada a 10.500 rpm, porque estirarla tanto no aporta nada. En este sentido “touring”, habría sido bienvenida la presencia de un indicador de autonomía restante o marcha engranada en su instrumentación. Cargada hasta los topes le faltará motor, y le vendrían de maravilla unos centenares de cc más. Pero si de este modo se perdiese equilibrio en otras facetas o facilidad de conducción, no he dicho nada.
| FICHA TÉCNICA | |
|---|---|
| Motor 4t, 2 cil. en línea; agua | Freno tras. D. 220 mm |
| Cilindrada 649 cc | Neumático del. 120/70-17 |
| Potencia 64 CV a 8.000 rpm | Neumático tras. 160/60-17 |
| Cambio 6 velocidades | Embrague Multidisco en aceite |
| Chasis Tubular de acero | Trans. final Cadena |
| Susp. del. Horq. invert., 41 mm | Cap. depósito 19 l. |
| Susp. tras. Basc. acero, 1 amort. | Peso en seco 206 kg |
| Freno del. 2D. 300 mm | Precio 7.699€ |

















Las motos inglesas eran, hasta finales de los ‘60, lo que las japonesas desde entonces hasta ahora. La excepción la ha supuesto una resucitada Triumph, firma que ha logrado desarrollar en las últimas dos décadas un completo catálogo, abarcando incluso el sector custom. Entre estas variantes, siempre ha destacado la saga Rocket III con su propulsor tricilíndrico de casi 2.300 cc. Pero sólo hasta hoy, porque a partir de febrero de 2010, las Rocket III romperán su vínculo custom. La básica desaparece y este estandarte quedará defendido por la actual edición turística Touring y una nueva maxinaked (o mejor hipernaked) denominada Roadster que revolucionará lo que entendíamos como motos desnudas de gran cilindrada. Para custom con mayúsculas, en Triumph ya cuentan con la nueva bicilíndrica Thunderbird.





















