Prueba Triumph Street Twin: Flema británica

40 Prueba Triumph Street Twin: Flema británica
Fotos: Prueba Triumph Street Twin
Daniel Navarro
Daniel Navarro
Cualquier crisis puede superarse, de forma civilizada, con una taza de té. Es uno de esos estereotipos que nos otorgan un carácter en función de tu nacionalidad. Pero no cabe duda que bajo muchos de estos clichés, algo hay. La Triumph Street Twin es buena muestra de esa flema británica.

¿Cómo definirías esa famosa «flema británica«? Como muchos tópicos tiene una parte negativa: son fríos, no se inmutan por nada. Parecen no tener sentimientos. Por otro lado, una lectura positiva: pase lo que pase, por grave que sea, tienen la capacidad de reaccionar de la forma más adecuada. Sin aspavientos. Sin exageraciones. Y, por tanto, eficientemente. En este sentido, la británica Triumph Street Twin, desde luego, muestra una buena dosis de ese famoso carácter flemático.

Pero no te confundas: no te creas que eso implica frialdad o aburrimiento en su comportamiento. Esa flema, aquí, debes interpretarla como esa eficacia con tranquilidad en cualquier situación. Eso transmite: sonido bicilíndrico clásico, ronco y grave, par motor desde abajo, comodidad, nobleza de reacciones y comportamiento franco y sin sobresaltos. Y eso, lógicamente, te lleva a que te sirva todos los días, en cualquier desplazamiento, incluidos fines de semana, salidas a la carretera, algún viaje y divertirte en las curvas.

La Street Twin es la más básica de las Bonneville. Guarda todo el carácter de estas, ese estilo retro (en lenguaje Triumph se llaman «Modern Classics«, esa cuidada terminación y todos los detalles que tanto se aprecian en toda esa gama. Se ha economizado en llantas, algunos detalles de acabados y se ha montado sólo lo esencial para vivir esa «experiencia Bonneville«. Así, la Triumph Street Twin ha sido un gran éxito desde su presentación en 2016, en su primera generación. Ahora, en versión Euro 5 la moto ha mejorado implementando las ventajas de la nueva mecánica Bonneville.

Triumph Street Twin

Es una moto interesante. Es la más vendida de esas Modern Classics de Triumph y eso se ha conseguido por varios motivos. Para empezar, y esto es seguramente una de las razones principales, es la más económica de ellas. Aun así, Triumph asegura que más de un 90% de las unidades vendidas van con algún accesorio oficial de la marca (hay más de 140) montado desde el principio. Esto da idea de cuál es la segunda razón: es el modelo prácticamente ideal para «customizar» o, al menos, para personalizar, para hacer de ella una moto única que refleje tus gustos. Además, es accesible al no ser muy alta, es fácil de llevar y es posible montar un kit para A2. Y no me negarás que la moto es muy bonita.

En 2019 se presentó esta versión. Un nuevo motor, con más par, con más caballos, con más vueltas, nuevos frenos, nuevo equipamiento y mejoras a lo largo de toda la moto la han hecho todavía más atractiva. Es más polivalente, mejor en cada una de esas facetas que una moto así tiene: en la ciudad, en la carretera, en viajes… donde la pongas, es mejor. Mantiene esa «flema británica» en cuanto a eficacia elegante y calmada. Keep calm: Street Twin.

Cómo es la Triumph Street Twin

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El nuevo motor de 900cc ha incrementado su potencia en 10 CV, alcanzando ahora los 65 CV. Además, incrementa su capacidad de subir de vueltas: se han añadido 500 rpm utilizables más en su cuentavueltas -ahora llega a las 7.500– y alcanzando una cifra de par importante: 80Nm a solo 3.800rpm. Entre otras cosas se ha modificado el cigüeñal, ahora más ligero, con nuevos ejes de balance. También el embrague, asistido y antirrebote, es nuevo y también más ligero. Son nuevas las tapas de balancines y de ese embrague. Y los intervalos de mantenimiento se han llevado hasta unos apreciables 16.000 km.

Sigue montando ese bicilíndrico que por fuera parece todo un clásico pero que va refrigerado por líquido, con culata de ocho válvulas comandadas por un solo árbol de levas y cigüeñal calado a 270º: ya sabes, mejor respuesta, mayor par. Es un motor moderno, de carrera corta, con cambio de cinco marchas.

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En la parte ciclo se han introducido también mejoras interesantes: la pinza delantera, Brembo, es nueva y aporta mayor frenada con mejor tacto, sobre un disco de 310 mm. La horquilla también es de una gama superior a la anterior. Es una KYB de 41mm de diámetro y detrás lleva dos amortiguadores de la misma firma, regulables en precarga y un disco de 255mm. Lleva llantas de 18″ delante y 17″ detrás, una medida cada día más común en este estilo de moto que combinan el look retro con prestaciones de moto moderna. En este caso, en nuestra unidad, se montan los Pirelli Phantom Sportcomp: mucho agarre, buen tacto y estética retro, todo junto.

Triumph Street Twin

Es nuevo el asiento, ahora con 10mm más de espumado. Se han implementado nuevos mapas «Road» y «Rain«, gracias al empleo de un sistema de acelerador electrónico, y lleva un control de tracción desconectable a través de los menús en el cuadro, de forma sencilla. Lleva LEDs solo en el piloto trasero y un enchufe USB bajo el asiento. Son nuevas las llantas, la decoración en general de la moto se ha modernizado, buscando aumentar ese contraste clásico-moderno. También son de nuevo diseño los soportes del faro, en aluminio cepillado e infinidad de detalles que le dan una apariencia, como siempre en la marca inglesa, de gran calidad.

El cuadro presenta también una estética mezcla de lo retro y lo actual. El diseño es circular, con el cuentakilómetros con fondo negro en la esfera completa. En el centro, una pequeña pantalla digital te da información de consumos, autonomía, hora, temperaturas y demás. Pero parte de esta información es visible solo cuando la buscas con el pulsador «i» de la piña izquierda. Así, por ejemplo, tienes cuentavueltas, pero va en cifra digital en esa pequeña pantalla. En la misma tienes la posibilidad de desconectar el control de tracción. Los modos de conducción van en un botón específico y se ven, en muy pequeño, en la parte inferior de esa pantalla.

Cómo va la Triumph Street Twin

Triumph Street Twin

Triumph tiene larga experiencia en esto de las «modern classics«. En 1995 lanzaron aquella Thunderbird 900, una moto que aprovechaba las mecánicas desarrolladas para el relanzamiento de la marca a principios de los 90 para «meter cuchara» en el entonces floreciente mercado de las custom. No era una custom como tal: solo coincidía con ellas en esa inspiración estética en el pasado, pero «giraba» hacia un estilo más inglés. Sin duda, fue un acierto. Y el inicio de esta exitosa gama neo-retro.

Unos años después el concepto se refinaba con el relanzamiento del mítico nombre Bonneville, con un motor diseñado específicamente para ellas. Era una auténtica Bonneville, del estilo de las fabricadas en los 60 (aunque se fabricaron hasta casi esos mismos 90), pero inteligentemente modernizada. El éxito fue ya total. Y Triumph puede considerarse la marca líder en esto de las motos clásicas modernas.

Toda esa experiencia se ve en las Bonneville actuales, varias generaciones después de su renacimiento. Y la Triumph Street Twin no es más que la moto de entrada en este mundo. El éxito de este estilo de moto viene básicamente por dos factores: son muy bonitas, entran por los ojos. Y son cómodas de usar, fáciles y muy polivalentes. La Triumph Street Twin es el mayor éxito de la gama por que cumple esas dos condiciones sobradamente siendo la más barata de ellas.

Triumph Street Twin

En parado la moto es bonita y está perfectamente bien acabada. No es fácil sacarle fallos en este capítulo, básicamente porque no los hay. Te subes, sobre ella la moto no se nota pesada pero tampoco es una 125: se nota solidez, algo que debe ir en el carácter de una moto así. El asiento está a unos muy razonables 76omm de altura al suelo; con mi 1,65 es una gozada poder plantar el pie entero en el suelo, porque tampoco es ancha. El triángulo entre manillar, estriberas y asiento es ideal en ciudad o en paseos suaves y si quieres correr te permite agacharte bien.

Contacto, botón de arranque -como siempre en Triumph con el embrague cogido para que arranque, como medida de seguridad- y ya te saca una sonrisa: el sonido del nuevo bicilíndrico es perfecto. Ese sonido ronco, potente, perfectamente rítmico y con tonos de verdadero «bramido» británico. Pero como decíamos antes: esa flema británica hace que sea discreto de cara a todos los que no van sobre la moto y no tienen por qué escucharte. No hay vibraciones ni ruidos mecánicos feos. Todos los mandos tienen un tacto perfecto y, en esta versión, destaca la suavidad del embrague asistido y el tacto de los frenos: muy potentes, pero perfectamente dosificables.

Cuando coges tus primeras curvas la «Bonnie» consigue que sigas sonriendo dentro del casco. Los Pirelli, de dibujo clásico pero de tecnología indudablemente moderna, se agarran bien y transmiten los suficiente para darte confianza hasta que llegas al borde del neumático delantero, algo pronto, para mi gusto. Pero ahí ya vas deprisa y divirtiéndote. Las suspensiones ayudan: no son blandas, pero tampoco incómodas. Buen trabajo de puesta a punto. Los frenos ayudan más: como te digo, buen tacto y mucha potencia disponible, vigilada por el ABS. Y el motor es la guinda del pastel. En el fondo, todo esto ya lo hacia la Street Twin anterior. Ahora es algo mejor pero, sobre todo, con un par motor brutal y un empuje de moto de más caballos desde tan abajo como las 2.000rpm. Si quieres llevarla deprisa aprovechar esa característica para ir siempre en una marcha más es un placer con la Twin. Y por supuesto: es un motor de carrera corta, con culata de ocho válvulas, refrigerado por agua y con árbol contrarrotante: si quieres llevarla hasta esas 7.500rpm prometidas tampoco hay problema. Es otra forma de pilotarla.

Triumph Street Twin

En la ciudad esa combinación de par, mandos suaves y asiento bajo, con posición de conducción razonable hace que los kilos pasen a un segundo plano. O más abajo si cabe. La moto se siente ligera y ágil, con buen radio de giro. Es muy agradable pasear con ella en la ciudad y fácil «esquivar» atascos: parece mentira que estés subido en una 900cc: hay motos de 500 del mismo estilo que no son tan maniobrables.

Al final se nota esa experiencia. Triumph inventó, prácticamente, esta categoría. Y la manejan bien. Toda esa experiencia, todo ese saber hacer adquirido con las Modern Classics se refleja en la Street Twin y hace de ella la referencia clara en el segmento: no hay una moto más lógica ni polivalente en el segmento neo-retro. Sin duda. Y encima, es bonita.

Lo mejor:

-Estética y acabados impecables

-Comportamiento agradable

-Par y empuje del motor

Mejoraría con:

-Cuadro justo de información

-Equipamiento básico

Así vemos la Triumph Street Twin

En carretera: 4

En ciudad: 4

Pasajero: 3

Confort: 5

Equipamiento: 2

Autovía: 3

(Puntuación de 1 a 5)

La Street Twin condensa toda la experiencia de la marca en este tipo de motos, que es mucha. Es irreprochable de motor, acabados y estética. Cómoda, agradable de llevar y divertida en carreteras reviradas, los únicos peros que le puedes poner vienen del ahorro que Triumph ha impuesto en una moto que tiene que luchar en la zona económica de la gama: el cuadro es algo justo, aunque da bastante información en poco espacio; la iluminación, salvo el piloto trasero, sigue siendo de bombillas, no lleva el caballete central (si los anclajes para este) o el tapón, de rosca, sin bisagra y con llave: queda bien; no es la mejor solución pero si es más económica. Sitio suficiente para el pasajero, con buenas estriberas, pero sin asa, protección aerodinámica nula, no muy necesaria en el día a día o en carreteras muy reviradas, si lo echarás en falta si sales a la autovía, donde el motor y la parte ciclo se muestran suficientes para ir tan deprisa como quieras pero donde el viento te aconsejará que mantengas el puño derecho bajo control.

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Más información de la Triumph Street Twin

 

Triumph Bonneville Street Twin

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