Casco de moto: ¿Cuándo hay que cambiarlo?

Casco de moto
Biker with helmet isolated on white
Santiago Herrero
Santiago Herrero
El casco de la moto no dura para siempre. Su vida útil está sujeta a muchos factores que conviene conocer, para saber en todo momento si está en óptimas condiciones o ha llegado el momento de cambiarlo.

Cuando hablamos de cascos de moto, de forma natural nos dirigimos hacia los modelos integrales. Son, a fin de cuentas, los más adecuados para ofrecer una protección total, sin piezas que basculan ni elementos que enganchan entre sí. Del mismo modo, si tratamos sobre la vida útil de un casco integral para moto, el objetivo debe establecerse entre los de mayor calidad contrastada. De la resistencia de los materiales y su capacidad para absorber impactos dependerá su vida útil, si bien hay una norma no escrita que recomienda no extender el uso de un modelo de resina termoplástica más allá de unos cuatro o cinco años, mientras que en caso de integrales producidos mediante fibras compuestas podría alargarse hasta unos siete u ocho años.

Pero en realidad, el uso que se haga del casco así como el esmero en sus cuidados son vitales a la hora de hablar de una duración útil… y no solo de su aspecto precisamente. No es difícil encontrar usuarios con cascos entrados en años con un “buen ver” exquisito, mientras que otros con apenas unos meses de uso parecen estar listos para entregar en el punto limpio más cercano. El consejo es evidente: úsalo bien y acertarás. Por ende, la siguiente máxima es tan importante como esta: descarta tu casco en caso de encontrar síntomas de envejecimiento o deterioro, tanto evidente como “en la sombra”. Vamos a descubrirlos.

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Daños exteriores

Un casco homologado para moto debe reunir las condiciones adecuadas para soportar cualquier golpe, lo que no implica que tengas que despreocuparte por el hecho de que se te haya caído al suelo o se tope con los marcos de la puerta que acabas de pasar, o de manera accidental se golpee con la farola mientras caminas por la acera y lo llevas en la mano. Piensa que cualquier impacto afectará a la calota exterior que, aunque efectivamente se encuentra preparada para recibir y absorberlos, dicha capacidad merma con el paso del tiempo y, cómo no, de los golpes recibidos.

De modo que un casco arañado, “decorado” con pequeños roces y de aspecto “gastado” con la laca exterior dañada, es un casco envejecido prematuramente y que, atención, no responderá con solvencia frente a un impacto derivado de un posible accidente. De hecho, en caso de haberlo sufrido, lo más adecuado es reemplazar el casco por otro en los dos casos posibles: a la vista no encuentras daños pero por poco serio que haya sido el impacto, tanto la calota exterior como la interior habrán cedido, por lo que nadie ni nada te garantiza la misma eficacia para un correcto trabajo en una futura ocasión; por otra parte, si los daños son claramente apreciables (pérdida de laca o pintura, grietas, hendiduras, arañazos marcados…), no tienes excusa. El casco habrá quedado directamente inservible para su uso eficaz.

Daños interiores

Si bien los daños exteriores, visibles o no, deben tenerse en seria consideración, los interiores no lo serán menos ni siquiera por quedar más ocultos o, directamente, necesitar un examen más profundo para localizarlos. Su correcto estado de revista es vital en todas y cada uno de elementos en juego.

Uno de los puntos más delicados lo encontramos en el sistema de ajuste y cierre. Pese a que los populares micrométricos, dentados o automáticos cuentan con la correspondiente homologación, piensa que se encuentran totalmente prohibidos para competición, donde se requiere la doble anilla; si es aquí donde más seguridad se necesita al elevar hasta el infinito el nivel de riesgo… la conclusión es clara. Otra cuestión es que un sistema de “clics” haya pasado por las pruebas que garanticen un correcto funcionamiento y calidad necesaria para salvaguardarte en caso de accidente, por lo que deberemos confiar en su homologación para un uso, digamos, convencional. Por tanto, si encuentras un deterioro excesivo en las correas que lo soportan, los fabricantes más solventes podrán reemplazarlo. La cuestión es si realmente merece la pena, o no es más que un indicativo de un necesario remplazo del casco por otro de nueva factura.

casco cierre doble anilla

La importancia del acolchado

Pero si hablamos de desgaste, no podemos pasar por alto el que afecta directamente al acolchado interior, la primera pieza del casco que se encuentra en contacto con nuestra cabeza. Mientras que la deformación de las calotas en caso de impacto resta eficacia de recepción del mismo en una segunda colisión, la deformación del acolchado es lenta, progresiva e inexorable; de ahí que en las tiendas nos digan, si nos ajusta mucho en una primera prueba, que deberemos esperar a que ceda un poco el interior (con frente y la zona posterior de la cabeza siempre liberados de una presión excesiva).

casco interior forro 1

El hecho de pasar a un ajuste algo prieto a que el casco se mueva mientras dejamos fija la cabeza, podría ser cuestión de tiempo. No solo el contorno de la cabeza, sino también las carrilleras laterales tienden a ceder. En caso de producirse en exceso, la eficacia frente a un posible impacto en marcha se reduce de manera considerable. De nuevo, los principales fabricantes nos ofrecen interiores de recambio en función de las tallas y calotas disponibles. Si además el desgaste es evidente a la vista (como en la foto de arriba), no dudes en desmontarlo para hacerte con otro, si bien una vez más habrá que apelar a la lógica: con más de cinco años a tu servicio, ve pensando en no invertir más en él y busca otro que satisfaga tus necesidades… ¿o habría que apelar a la tan manida frase “tu cabeza no tiene precio” una vez más?

mt carbon trasera

 

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