Cómo acertar siempre con tus guantes de invierno para moto

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Cómo acertar siempre con tus guantes de invierno para moto
Santiago Herrero
Santiago Herrero
Te damos las claves para elegir un guante de moto para invierno que te permita rodar de forma confortable y sin perjudicar el tacto ni tu seguridad.

Cuando circulamos en moto nadie duda de que lo más importante es la seguridad. En cambio, cada día vemos cómo muchos usuarios prescinden de elementos vitales para ello como pueden ser los guantes. Pero cuando el frío aprieta de verdad o la lluvia no cesa de caer, de repente comienzan a usarlos. ¿Es necesario llegar a lo más crudo del invierno para protegerse de manera conveniente? Tengamos en cuenta que las manos, con mucha probabilidad, serán la primera parte de nuestro cuerpo que entre en contacto con el suelo en caso de caída, sufriendo así peligrosos daños y curas más dolorosas de lo que podríamos llegar a imaginar en un principio. Por supuesto, aquello de “a mí no me va a pasar nada, voy con cuidado” no sirve. Jugar a ser Dios nunca funciona, menos aún cuando circulamos con otros usuarios de la vía, por lo que nuestro bienestar ya no depende solo de nosotros. Nunca está de menos recordar una obviedad como esta…

Por tanto, al igual que sucede con otras zonas extremadamente frágiles como la cabeza con el casco o las botas en los pies, las manos siempre requerirán un par de guantes acorde con las condiciones en las que circulamos con nuestra moto. Con temperaturas gradualmente más bajas y la lluvia cada vez más presente, se impone el uso de guantes invernales específicamente diseñados y preparados para soportar el azote del agua y el frío. Un extra en la protección de las manos que se agradece sobremanera teniendo en cuenta que, justo en el extremo de nuestras extremidades, es donde más riesgo corremos de perder el calor corporal.

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Encuentra tu guante invernal perfecto

Hay quien prefiere un guante con un acolchado interior más liviano porque, en realidad, se agobia con las manos dentro de modelos gruesos; al menos la Naturaleza le ha regalado no ser tan friolero… Pero si tu caso es el contrario y requieres toda la “artillería pesada” al alcance, no dudes en conseguir los guantes más armados para ello. Deberás mezclar tacto y protección a partes iguales aunque, en realidad, agarrar un puño y apretar una maneta de freno o embrague tampoco requiere la precisión de un cirujano. Como tantas otras cosas, solo requiere cierta adaptación para lograr el objetivo perseguido. Tenlo muy presente cuando busques tu próximo par y no olvides los siguientes detalles para completar la compra:

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SEGUROS

-Un guante con protecciones “blandas” aporta, en apariencia, mayor confort que otro con un equipo rígido o “semi”. Ten en cuenta que la adaptación al contorno de la mano de las protecciones firmes más actuales pueden llegar a superar incluso a cualquier otro par con barreras de “foam”. En realidad, no dejan de ser refuerzos más que protecciones. Algo que no funcionará con la misma eficacia en comparación con tiras de nudillos rígidas, por ejemplo.

Las zonas acolchadas no deben ser rechazadas. Todo lo contrario, ayudan a protegernos en zonas de alta movilidad o articulación, evitando males mayores si no estuvieran estratégicamente situadas. Búscalas en la zona exterior, dedos (especialmente el meñique por su exposición externa y fragilidad) y base de la palma. También y a modo de refuerzo, ayudan a evitar en la medida de lo posible la aparición de durezas en la base de los dedos. Deberás distinguir entre acolchados (mullido con capacidad de absorción) y refuerzos (pueden ser doble inserción de tejido u otros materiales más resistentes a la rotura o abrasión, como el kevlar). Cada punto de la mano requiere protección, acolchado o refuerzo en función de la exposición y fragilidad de la zona en caso de caída.

Los guantes con caña larga protegen más. Es un hecho. Si prefieres usar un par invernal de caña corta será porque te mueves por la ciudad con tu scooter y, en teoría, no necesitas más. En realidad, donde esté un buen guante de caña larga directamente arrinconará a cualquier otro más corto y, por tanto, con menor superficie para mantenernos calientes y secos. Piensa además que la caña larga servirá como barrera frente al agua, ya que será por esta zona del guante por donde se nos colará la lluvia. Para evitarlo, coloca las mangas de tu chaqueta por encima del guante; si lo haces al contrario, estarás construyendo una autopista hacia el interior para el agua. Con una caña larga protegida por las mangas lo evitarás.

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Cuantos más ajustes, mejor, tal y como sucede con las protecciones. Los ajustes ayudan a “fijar” el guante en su lugar, evitando molestos pliegues o, quién sabe, impidiendo que salgan despedidos en una fuerte caída (no serías el primero en sufrir algo así). Por tanto, busca tiras de velcro en la muñeca, finas pero resistentes y con la punta de mayor anchura a ser posible, ya que de lo contrario podría salirse del pasador donde gira para “tirar” y fijar; algo muy molesto cuando tienes la otra mano ya enfundada. Más ancha debería ser la lengüeta que ajuste la caña, generalmente situada hacia el borde de la caña o justo en el centro, entre el exterior y la muñeca. De la calidad de estos componentes dependerá su durabilidad y… el precio, en teoría.

¿Merece la pena un guante calefactable? No es que merezcan la pena, ¡es que son imprescindibles para pilotos frioleros! Hace años el peaje que se debía pagar por unos guantes calefactables era no disponer de las protecciones y refuerzos necesarios, ya que la inversión se había centrado en incluir los elementos para convertirlos en calefactables. Sin embargo, hoy día marcas de reconocido prestigio apuestan por modelos de innegable calidad con una eficacia total frente al frío más pertinaz. Fíjate en este caso en la duración de las baterías, en las potencias disponibles y la facilidad para modificarlas con los guantes puestos… Y si encuentras una pareja con conexión directa a la batería de tu moto (ya sea directamente por cable o toma de corriente), rizas el rizo.

-Un último consejo. Si puedes llevar guardados en tu moto o scooer, mochila, baúl, maletas o como te sea posible un segundo par de guantes en caso de que los que habitualmente utilizas se hayan calado, te garantizo que «verás el cielo abierto».

 

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