La firma norteamericana Victory saca al mercado una de las cruiser más cañeras del momento. Si todavía no has experimentado lo que significa el concepto -muscle-bike-, es tu momento. Juzga por ti mismo, antes de que la Judge lo haga.Hay una marca -yankee- de motos custom, en todas sus variedades, que no se fabrica en Milwaukee. ¿Cuál es? Si has respondido Harley-Davidson, has perdido puntos en este Trivial de dos ruedas. Si, en cambio, has exclamado Victory, anótate una.

Victory Judge en acción

Victory Judge 14
Victory Judge - Photo Francois Baudin
Formulamoto
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Para 2012, con un catálogo repleto de alternativas custom ortodoxas, ruteras e incluso -deportivas- (en el sentido sport americano de carreras entre semáforos), la llegada de la nueva Judge introduce un soplo de aire fresco donde más lo necesitaba: una cruiser en clave europea y con un precio competitivo. Si estás de vuelta de deportivas convencionales pero no renuncias a pasar buenos ratos en carreteras de curvas, te atrae la estética -made in USA-, y quieres una moto de más de 1.700 cc por menos de 15.000 euros, lo dicho, juzga por ti mismo.Esta insignia tiene mucho camino por recorrer para hacer honor a su denominación (-Victoria-) en el mercado custom, con un rival tan potente, casi un monopolio, ahí en la acera de enfrente. Pero desde que empezó su andadura en 1998, no han dejado de innovar en un segmento marcado por la tradición.


Cómo es

Larga y baja como debe ser una custom de pro, la Judge se desmarca de otros modelos sport Victory como la Hammer S. Se concreta como moto más popular, sin horquilla invertida ni doble disco frontal, pero se distingue de inmediato por sus nuevos guardabarros y depósito, pero, sobre todo, por el faro redondo en negro mate en contraposición con el clásico prolongado marca de la casa.
También llama la atención el faro trasero integrado en el guardabarros, con un diseño diferente a todo lo visto en el resto de la saga -V-. El manillar es ancho y plano, y el motor más el chasis es la misma combinación que en la serie Vegas y Hammer. A destacar la profusión del uso de hierro en todos sus rincones, ¡hasta en la pieza que protege la correa! Sólo las tapas laterales ovaladas, exclusiva en la gama Victory, es de plástico, un detalle para el que la marca ofrece kits de adhesivos para personalizar con tu número favorito.

Cómo va

El manillar al modo de máquina de hacer músculo en el gimnasio y el asiento bajo te configuran una postura de conducción de chico malo, ¡muy malo! Parece que estás más -cachas- de lo que realmente estás (aunque no lo estés…), y esta agresividad no es sólo apariencia. Enfila un tramo de curvas y disfruta. El par motor es excepcional, y te empuja de un ápice a otro sin descanso y sin una vibración. Mantenlo entre 2.500 rpm y 3.000 rpm y su V-Twin a 50º arrasa en tus manos, sin dejar de ser útil en segunda a 1.200 rpm en ciudad o en sexta a 1.500 rpm en carretera abierta.

Es un propulsor a la última, con inyección y culata con cuatro válvulas. La respuesta del acelerador es inmediata y contundente, aunque las marchas segunda y tercera están muy espaciadas, por lo que tendrás que jugar en este ámbito con la caja de cambio más de lo que en principio pensarías en una moto de esta estirpe. El sonido de la entrada de cada marcha es sonoro, pero no fallé ni una marcha durante todo el recorrido de la prueba, por cierto, por carreteras de montaña en Francia con el Montblanc de fondo para poner a prueba en toda su extensión sus pretensión más sport. Te animas tanto que las estriberas (no demasiado adelantadas para el estándar en este terreno) se quedarán pronto sin avisadores. Menos mal que las estriberas son plegables y levantando el pie en cada tumbada ganas unos preciosos ángulos de inclinación. Pero lo mejor es volver a poner la moto recta lo antes posible y abrir gas. Esta -agilidad- (estamos hablando de una cruiser) se debe en gran parte a una medida de neumático trasero nada -custom-. El Dunlop Elite 491 de 140 mm de anchura le permite tener buena cintura, a pesar de un 130 delantero que obliga a una tija de dirección titánica, por cierto, de diseño muy especial, al igual que las torretas del manillar. Este neumático delantero, sorprendentemente, no significa una conducción demasiado pesada en ciudad, donde jugar con el embrague es cosa de niños para salir de cualquier dificultad.

Las suspensiones son una de sus grandes bazas, con un tarado muy bien puesto a punto y un tren trasero con progresividad mediante bieleta sobre basculante de aluminio (regulable en precarga). La frenada requiere tacto. El freno trasero es tan potente que bloquea con facilidad y el único disco delantero no es de los de tirar de sólo dos dedos. Combinar ambos en su justa medida es la solución perfecta, aunque no habría venido mal una segunda unidad delante. Por peso no será en una moto que no esconde sus 300 kg a base de acero del bueno. No incluye ABS de serie.

Si estás pensando en apuntarte a un gimnasio para haber si sacas algo de tu -cuerpo serrano-, igual consigues el mismo resuultado con la Victory Judge y, además, pasándotelo de escándalo en tus carreteras de curvas favoritas, que luego ya podrás lucir palmito en el boulvard de terracitas por la noche… ¡Y ahora te regalan una cazadora oficial de cuero!

Lo mejor

–    Respuesta y suavidad de motor

–    Agilidad dentro del segmento custom

–    Imagen de músculo

–    Ergonomía -potente-

Mejoraría con

–    Segundo disco delantero

–    Mayor ángulo de inclinación

–    Menor sonido inserción de marchas

DisponibilidadInmediata. PVP 14.900 -. Colores negro, naranja y rojo.

Tendrás la prueba completa de la Victory Judge en el Fórmula Moto del mes de julio. Pero para abrir boca aquí tienes este aperitivo y el vídeo oficial de la marca donde se ven todas las grandezas de esta custom.