La Dorsoduro se -factoriza- y mejora notablemente tanto en ciclística como en estética con suspensiones regulables, pinzas Brembo radiales y una serie de piezas de carbono que rematan una -SM de calle- vistosa, potente y con altas dosis de diversión.

Aprilia Dorsoduro Factory

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Aprilia Dorsoduro Factory
Formulamoto
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Aprilia Dorsoduro Factory

Hace ya tiempo que las motos de supermotard -saltaron- del circuito a la calle, y no sólo para hacer las delicias de los conductores más fogosos, sino como  una alternativa naked diferente a lo que habitualmente se ve por la calle y que ofrece altas dosis de diversión. Esta Dorsoduro va más allá y precisamente en ella convergen características naked y supermotard casi a partes iguales, absorbiendo virtudes de cada una. Un buen ejemplo de su herencia naked es que comparte chasis y propulsor con la Aprilia Shiver, y en cuanto al SM sólo hay que mirar las fotos, poco más hay que decir.

La palabra Factory en los modelos deportivos de Aprilia significa que están dotados con mejores componentes -normalmente en la parte ciclo- que las versiones estándar. En el caso de la Dorsoduro se traduce en pinzas Brembo de cuatro pistones y anclaje radial delante, horquilla multirregulable al igual que el monoamortiguador Sachs en disposición vertical y algunas piezas en fibra de carbono como el guardabarros o las tapas laterales del depósito. Como puedes apreciar en las imágenes, si el modelo estándar llama la atención por la agresividad de sus líneas y de algunos detalles como el doble escape haciendo las veces de colín con la óptica trasera en medio, estos cambios -Factory- refuerzan su vertiente más racing.

No muerde, ¿verdad?

La anécdota de esta prueba la protagonizó un chaval apasionado de las motos que se acercó cuando aparcaba en la calle la Dorsoduro Factory. En cuanto apagué el motor se acercó junto a su padre y me dijo: -no muerde, ¿verdad?-. Su padre entre risas me explicó que se quedó alucinado al ver la moto pero, sobre todo, al oír el sonido del motor. Recordando ese momento, ahora pienso  que a este chico no le faltaba razón porque es un tipo de moto que no suele verse por la calle y si a esto le sumamos su potente ronquido bicilíndrico al abrir gas, las miradas están aseguradas.

Morder no muerde, pero tienes al alcance de la mano modificar su agresividad. Me explico. En la Dorsoduro, al igual que la Shiver, puedes seleccionar tres modos de funcionamiento en los que se modifica la entrega de potencia: Sport, Touring y Rain. En el primero la entrega es contundente y desde abajo, además el tacto del acelerador electrónico es muy sensible y preciso con lo que las reacciones pueden llegar a ser -violentas- pero con la total ausencia de vibraciones, algo que se agradece. En Touring la entrega es más progresiva y en Rain lo es aún más, con lo que este último modo se puede reservar para lo que su propio nombre indica: lluvia.

Como se dice en estos casos, este bicilíndrico en V -tiene huevos-, ha dado 82 CV en el banco de potencia y eso con un peso verificado superior a 200 kilos. A pesar de ello muestra una agilidad sorprendente, gracias en parte a una postura muy al estilo supermotard, es decir, asiento estrecho -algo duro- y alto acompañado de un manillar bajo en donde todo parece estar bajo control. Tiene un buen ángulo de giro que ayuda a maniobrar en ciudad, terreno por donde se desenvuelve con una inusitada soltura aunque con un único -pero-: el asiento es alto, 870 mm son demasiados para conductores de baja estatura.

En relación a la potencia y a la buena respuesta y aceleración, el único punto en contra es el consumo. Además, los escasos 12 litros que acepta el depósito dan una pobre autonomía por debajo de 200 kilómetros; ojo con la reserva porque dura muy poco. Lo que sin duda merece una mención especial son las suspensiones y el freno delantero. Sin meternos con regulaciones, simplemente con los reglajes de serie, el comportamiento es fantástico y es una gozada poner el modo S y apretar el ritmo en una carretera de curvas incluso revirada. Para regular tanto la horquilla como el amortiguador, la accesibilidad es total al tenerlo todo a mano. El freno delantero es un auténtico prodigio en potencia y buen tacto, el trasero en cambio clava enseguida.

Antes he hablado de -saltar del circuito a la calle-, pues bien, si quieres invertir el proceso, la Dorsoduro satisfará a aquellos que quieran probar a entrar en pista.

Coto europeo

El supermotard de calle es un área prácticamente exclusiva de marcas europeas. La Dorsoduro tiene como rivales a la Ducati Hypermotard 796 -la más directa y única bicilíndrica junto con la Aprilia-, KTM 690 Supermoto, Husqvarna SMS 630 y BMW G650 XMoto. Todas europeas, con estilos y precios diferentes pero con fines comunes: diversión y facilidad de manejo. Esta Factory pone un toque de calidad en el segmento y lo hace por tan sólo 1.000 euros más que el modelo estándar, algo a destacar teniendo en cuenta la calidad de los componentes que monta. Las piezas de carbono son el colofón, una muestra de refinamiento y buen hacer de la firma de Noale. En resumen, diversión, espectacularidad y buen gusto a un precio muy razonable.

Ficha técnica Aprilia Dorsoduro Factory