Recibo la llamada de un amigo y me dice -¿tienes planes para el sábado? ¿No? pues ya los tienes-Nos vamos a Pingüinos- ¡Pues nos vamos a pingüinos! Para qué andar pensándoselo.

Estreno en Pingüinos

Pinguinos 2012 0
Estreno en Pingüinos
Formulamoto
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Pingüinos_2012_0

Llevo toda la vida oyendo hablar de la concentración motera más importante de España, y quizás de Europa. Desde que era un enano. Sin embargo, a mí, todo lo que de siempre me ha sonado a -rutero- y que no tenía que ver con los piques en circuitos y carreras, como que me daba un poco igual. Pero claro, uno que va cumpliendo sus añitos (aunque trato de conservarme lo mejor posible, no se si con éxito), pues ya empiezo a tener otras inquietudes diferentes. Incluso el año pasado estuve a punto de comprarme una señora BMW -de ruteros-. Y algún día lo haré.

La droga (sana) de las motos me ha  absorvido casi toda mi vida, aunque reconozco que nunca he ido a una concentración. Lo más -parecido- que he vivido de ese estilo es el GP de Jerez y su -locura- por las calles del Puerto de Santamaría (afortunadamente, cada vez menos locura).  Así que tenía una curiosidad inmensa de saber lo que me iba a encontrar.

¡Frío! ¡Mucho frío! Es muy curioso, pero fue entrar en la zona de Boecillo y Puente Duero y la temperatura bajó como 5º de repente ¡Ahhhh! ¿Que por eso se llama pingüinos?  Pues debe ser. Realmente fue un gran día. Llegué con mis colegas Sergio y Nacho para el aperitivo. Aparcamos (en coche, sorry) a unos dos kilómetros del centro del meollo, y nuestro amigo Ramiro (nunca olvidaré esa imagen de cuando abriste la tienda de campaña y nos mostraste lo que había en su interior) salió a buscarnos en su mítica Vespino. Qué recuerdos. Hacemos la inscripción y vamos -pa´dentro- ¿Y qué te encuentras allí? Sobre todo muchas risas, anécdotas y mucho buen rollo al calor de las hogueras. Y un montón de gente -petroleándose-, daba igual si era whisky, ron, cerveza-¿Qué mejor manera de entrar en calor? Ejem, ejem-alguna otra se me puede ocurrir.

Las hogueras no podían apagarse, estaba prohibido; no sólo por la -rasca- que hacía, sino también por el toque encantador que le da a la -concentra- cientos de chascas con sus correspondientes columnas de humos en medio del pinar -¡sin peligro de incendio, eh!-. Tampoco faltaban las carpas o chiringuitos donde pedirte unos bocatas, si es que te has quedado sin camping gas o directamente aún estás tan pedo de la noche anterior que no te acuerdas donde has dejado la panceta. Por supuesto, unas cuantas carpas de camisetas, recuerdos y demás-y un nada desdeñable escenario donde los Mojinos Escocios lucieron -pectorales-. También se podía ver alguna que otra moto. ¿Alguna? ¡Miles! Me encanta. La verdad es que me ha gustado mucho; de hecho ya se nos está pasando por la cabeza a unos cuantos volver a pasar frío el año que viene, aunque las tiendas de campaña y yo nunca nos hemos llevado bien. Pero sí, creo que definitivamente haré el esfuerzo. ¿Te vendrás?