Si te gustan las motos de siempre tendrás esta duda: ¿me compro una retro 2023 o una clásica?

VII Vuelta a España en Motos Clásicas
Si te gustan las motos de siempre tendrás esta duda: ¿me compro una retro 2023 o una clásica?
Daniel Navarro
Daniel Navarro
Las motos retro son una pasada, desde luego. Tienen esa elegancia clásica de las motos de siempre y apelan a ese sentimiento de nostalgia que tanto vende. ¿Pero y si me compro una auténtica clásica?

Si te gustan las motos de siempre, puede parecer una idea con cierta lógica, ya que si me gustan las motos retro será porque te va ese estilo clásico. ¿Y qué hay más clásico que una moto con 30, 40 ó 60 años? Pero no todo es así de fácil. Las motos retro tienen la ventaja de cualquier moto moderna en cuanto a comportamiento y fiabilidad, algo nada desdeñable en un vehículo que quieres usar con normalidad. Pero entonces, ¿no puedo usar una clásica de la misma manera? Aquí es donde esta el «quid» de la cuestión. La respuesta sería «sí… pero no».

Una moto clásica llega a sorprender por su comportamiento. Muchas de ellas resultan tan cómodas como cualquier moto moderna. Pruebas motos de incluso los años 30 con sistemas de suspensión extraños para nosotros, en algunos casos hasta con mandos raros, y acabas sorprendiéndote porque con muy pocos cambios en su esencia, la moto se comporta con una normalidad absoluta y puedes llevarla como una actual.

Te lo digo por experiencia. Este año pude hacer un viaje de mas de 1.500 kilómetros con una DKW NZ 250 del año 1938 y te diría que no tenía mucho que envidiar a una 250 actual, de estilo custom. Sí, vas sentado algo más atrás que en una moto de hoy (parecido, precisamente, a una custom) y su amortiguación trasera «Plunger» (es el eje de la rueda el que va amortiguado, sin basculante) es dura para los parámetros modernos.

Pero la horquilla de paralelogramo, bien puesta a punto, funciona mejor de lo que crees. Y sí, lleva palanca de cambios en la mano, pero también un pedal que actúa exactamente igual que los actuales. Los frenos, de tambor lateral, requieren acostumbrarte a un tacto más blando porque llegas a bloquear si te pasas.

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En este caso disfruté de 12 CV, con buen par y una velocidad de rodar constante a 80-90 km/h sentado en un asiento grande (algo duro eso sí) con una posición cómoda. Así van pasando los kilómetros con absoluta normalidad. Con neumáticos modernos por supuesto, aunque con dibujo clásico, en curvas llega a sorprenderte lo bien que hacían chasis los de DKW en los años 30.

Ahora bien, tal vez llegues tarde porque te vas a quedar tirado en cuanto te despistes… Nunca se sabe con una mecánica de 80 años a cuestas. Ese es el mayor problema cuando te planteas una clásica como moto «de diario». En pocas palabras: no hay nada imposible pero sí puedes llegar a complicarte la vida en cualquier momento inesperado.

VIII Vuelta a España Veterans Moto Club-Royal Enfield 2023

Me apasionan las motos clásicas. Me apasiona descubrir tecnologías sorprendentes por su simpleza, por su ejecución y por lo bien que siguen yendo muchos años después de caer en desuso. Me encanta montarme en esas motos imaginando cómo era la vida de los motoristas de hace años.

Una Vespa de los años 60, una Impala o una Mercurio de Bultaco, de la misma década son sorprendentemente cómodas y agradables de llevar, eso sí, cuando están bien puestas a punto. Una Bultaco Metralla o una OSSA Copa empuja más de lo que te crees, frena en su sitio y con eficacia, y con neumáticos modernos y suspensiones bien revisadas no veas cómo se «tiene» en curvas con asfalto actual en buen estado.

Pero atención al encendido por platinos y condensador, que de vez en cuando se agotaban, con motores 2T animados por bujías que a veces se «perlan», cables de pare que van a masa a través de un interruptor de chapa sobre el manillar…

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Con todo esto mi consejo es que dejes las clásicas como una afición, preciosa afición todo sea dicho, de «fin de semana». Tener cualquier moto de aquellas es una verdadera gozada si te gusta la historia, las motos y, sobre todo, la mecánica; estas motos, por su edad, requieren un mantenimiento continuo, y si «te llama» la mecánica es un enorme placer poder hacerte tú tu moto completa, con pocos medios, aprendiendo cada día «un poco de esto y lo otro», los trucos del oficio y sobre todo, subirte después en ella y comprobar que va como debe.

Pero cuando se trata de ir de viaje tú solo o llegar al trabajo todos los días de manera puntual, una moto moderna está a años luz de las verdaderas clásicas: no te va a dejar tirado cuando menos te lo esperes y llegarás a tu destino con casi toda seguridad. Por cierto, parte de la «gracia» de esas salidas de clásicas en grupo está en que no es difícil que acabes a la sombra de un pino poniendo en marcha tu moto o la de algún colega; cuando vas con tiempo para ello, te aseguro que es hasta divertido.

Bien, una vez hemos dejado claro que las clásicas son más complicadas de mantener y menos fiables, con lo que eso conlleva, vamos con la parte positiva porque, atención, se pueden hacer cosas para aderezar el conjunto: el mundo de las motos clásicas es cada día más grande y eso permite, con cierta facilidad, preparar una moto para su uso diario.

Existen diversos kits para transformar, sin perder su esencia, esos encendidos anticuados que suelen ser protagonistas de la falta de fiabilidad a un sistema electrónico, parecido a los actuales, que permite una mayor fiabilidad de toda esta delicada parte de la moto. Por supuesto, puedes mejorar suspensiones, neumáticos y los aceites de dos tiempo actuales, además, evitan esos fallos en la comunicación de las bujías.

OSSA 250 Copa

Algunas de aquellas motos clásicas tienen además una ventaja, ya que la matricula histórica permite entrar en el centro de muchas ciudades, si bien es un procedimiento administrativo costoso que ronda los 1.000 euros. Por otro lado, algunos scooter clásicos, Vespa fundamentalmente y algunas Lambretta, al compartir a lo largo de muchos años de historia la misma estructura y llevar el motor tapado, permiten «evoluciones» muy radicales…

Una Vespa posterior a los años 60 con motor 125, 150 ó 200 de última generación (años 90 y entrados los 2000), se convierte en igual de fiable que estas últimas conservando la estética de la Vespa más clásica. Y por supuesto, las Montesa, Bultaco u OSSA de tipo «utilitario» de los años 60, «fiabilizadas» y bien puestas a punto por un mecánico que sepa lo que hace, se convierte en un icono móvil en el centro de la ciudad, además de un placer sobre ruedas, suave, ligera y fácil… más que muchas motos actuales de 125 cc.

Moto Guzzi Fast Endurance (Mugello)

Está bien que la nostalgia nos invada pero, a ver, seamos sensatos, porque seguramente son las nuevas «retro» lo más aconsejable para el día a día. No tienes que tocar nada para convertirlas en máquinas fiables; no necesitas matriculas especiales para entrar con ella en el centro de la ciudad y cuando dan un problema, tienes un concesionario a mano con recambio y conocimiento para ponerla de nuevo en marcha, en breve.

Desde luego existen motos que merecen la pena ser reconocidas por su calidad y porque de verdad se asemejan, en su personalidad, a las motos clásicas. Baste como ejemplo la Moto Guzzi V7 Stone, o las Triumph en toda su gama «Modern Classics», Kawasaki W800 o las Royal Enfield, sobre todo, la RE Classic 350… Son motos que imitan mejor que bien esa personalidad clásica absoluta y evocadora.

Y sí, yo tengo una de esas retro para moverme a diario. Las clásicas de casa son solo para salir de ruta los fines de semana.