CONCENTRACIONES MOTERAS

CONCENTRACIONES MOTERAS
Formulamoto
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Multiplicar panes y peces

Allá por mis años heroicos como joven editor, tuve la ocurrencia de organizar una concentración mixta de motos y coches en Orihuela del Tremedal (Teruel), pueblo elegido por recomendación del periodista turolense José Gómez Mar, entonces alto cargo de Seat, como lugar equidistante de varios grandes centros de venta de nuestras  publicaciones. La idea surgió de la experiencia vivida en Italia en la fiesta anual de moteros en honor de la Madonina dei Centauri (La Virgen de los Centauros) en la población de Alexandria. A Virgilio Hernández Rivadulla y a mi nos invitaron a asistir cuando ganamos el multitudinario e internacional Rallye de la FIM en 1960, con meta final Florencia, Virgilio a bordo de una Bultaco, yo en una Montesa y treinta colegas más con Vespa, entre ellos el brigada Sarmiento de la Policía Municipal de Madrid. Me impresionó la concentración de Alexandria, con aire de romería del Rocío, con motos en lugar de caballos. ¡Algo así necesitábamos en España! ¿Seria posible?.

Pasaron varios años pero, por fin, nos decidimos. Insertamos en las publicaciones de motos y coches de nuestra editorial MotorPress, una invitación para reunirnos en la ermita de la Virgen del Tremedal, con el aliciente de invitar a comer a cuantos nos remitieran el boletín de inscripción gratuita. La sorpresa fue el número de interesados: Cuatro mil.

¿Cómo preparar la recepción y, sobre todo, el condumio para tantos participantes?

Acudimos con el problema al alcalde del pueblo, señor Jiménez Los Santos, padre de nuestro ahora famoso colega, Federico. No he visto en mi vida mejor buena voluntad: -No os preocupéis, porque los mayores de este pueblo reciben ayuda municipal por la corta de árboles propiedad del Ayuntamiento y voy a contar con ellos para guisar en caldereta varias vacas-. Además, conseguiré pan, suficientes litros de vino, platos y cubiertos de madera. No faltara de nada-.

Le pedimos a Ángel Nieto un casco abollado y conseguimos llenar un camión de regalos. La concentración fue un acontecimiento. El párroco de la ermita, Mosén Segundo, sacó a la Virgen del Tremedal en procesión por las agrestes alturas del pueblo, con el casco de Ángel Nieto a sus pies. Después celebramos el más alegre banquete campero, con final de sorteo de regalos, probablemente para todos los participantes. Fue el milagro de la multiplicación de los panes y los peces, con postre de premios.

¿Por qué me viene a la memoria en estos momentos la aventura de Orihuela del Tremedal? Precisamente por las recientes excelentes concentraciones de Pingüinos y Motauros, nuevos milagros anuales de amistad motera, siempre con el aplauso de nuestras publicaciones y el aliento de Javier Herrero, nuestro editor motociclista. ¡Adelante estas manifestaciones de confraternización!