Los deportes y aficiones de juventud son vivencias de permanente recuerdo a lo largo de la vida pero, por experiencia personal y observación del entorno, me atrevo a considerar la práctica y el entusiasmo por el motociclismo como el más fuerte y duradero nexo de amistad indestructible.

La buena memoria del motociclismo

La buena memoria del motociclismo
Formulamoto
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¿Qué deporte tiene un público como el motociclista, dispuesto a desplazarse cientos de kilómetros cabalgando en su propia máquina para poder disfrutar al unísono la más lejana competición de ases? ¿Qué afición emprende viaje desde distintos lugares para concentrarse en pleno invierno sólo por la satisfacción de un abrazo de amistad entre la nieve?

¡Con cuánta precisión se recuerda el pasado, desde la heroicidad de los pilotos y sus habilidades a las más simples coincidencias de amistad!

Quizás en ninguna otra manifestación sea tan profundo y duradero el orgullo patrio por las hazañas de los deportistas como en el motociclismo. Nunca se olvidan los héroes protagonistas de nuestras emociones más profundas.

Y cada día surge algo para unirnos en la memoria: por ejemplo, el anuncio, para el próximo 8 de junio, de titular una plaza de Barakaldo con el nombre de Santiago Herrero: la misma plaza donde el emprendedor Luis Bejarano creó Lube, la marca con la cual comenzaría a fraguar su gloriosa leyenda deportiva el piloto madrileño como rotundo Campeón de España en 1967, 1968 y 1969. En 1970, a punto de convertirse en Campeón Mundial, Santiago Herrero, ya entonces piloto de Ossa, encontró la muerte en el Tourist Trophy de la Isla de Man. Sus coetáneos frisamos ya los 70 años, pero no fallaremos a la cita del Ayuntamiento de Barakaldo, como mucha juventud admiradora de la inolvidable valentía, nobleza deportiva y buena clase dejada por el motorista español.os deportes y aficiones de juventud son vivencias de permanente recuerdo a lo largo de la vida pero, por experiencia personal y observación del entorno, me atrevo a considerar la práctica y el entusiasmo por el motociclismo como el más fuerte y duradero nexo de amistad indestructible.

¿Qué deporte tiene un público como el motociclista, dispuesto a desplazarse cientos de kilómetros cabalgando en su propia máquina para poder disfrutar al unísono la más lejana competición de ases? ¿Qué afición emprende viaje desde distintos lugares para concentrarse en pleno invierno sólo por la satisfacción de un abrazo de amistad entre la nieve?

¡Con cuánta precisión se recuerda el pasado, desde la heroicidad de los pilotos y sus habilidades a las más simples coincidencias de amistad!

Quizás en ninguna otra manifestación sea tan profundo y duradero el orgullo patrio por las hazañas de los deportistas como en el motociclismo. Nunca se olvidan los héroes protagonistas de nuestras emociones más profundas.

Y cada día surge algo para unirnos en la memoria: por ejemplo, el anuncio, para el próximo 8 de junio, de titular una plaza de Barakaldo con el nombre de Santiago Herrero: la misma plaza donde el emprendedor Luis Bejarano creó Lube, la marca con la cual comenzaría a fraguar su gloriosa leyenda deportiva el piloto madrileño como rotundo Campeón de España en 1967, 1968 y 1969. En 1970, a punto de convertirse en Campeón Mundial, Santiago Herrero, ya entonces piloto de Ossa, encontró la muerte en el Tourist Trophy de la Isla de Man. Sus coetáneos frisamos ya los 70 años, pero no fallaremos a la cita del Ayuntamiento de Barakaldo, como mucha juventud admiradora de la inolvidable valentía, nobleza deportiva y buena clase dejada por el motorista español.