Prueba Zontes T-310: Trail sin complejos

Publicado el jueves 07 de febrero de 2019
Prueba Zontes T-310: Trail sin complejos

La nueva Zontes T-310 es una trail que completa con un paso más la gama de este nuevo fabricante de origen chino. Y sí, he dicho chino, no asiático o que se trata de una marca europea que fabricaque allí. Es un modelo "made in China", de tecnología china y diseñada por ingenieros chinos. Y está orgullosa de ello. Con motivo.

No es el primer caso, ni mucho menos, que una moto fabricada en China alcanza, a nuestro juicio, los índices de calidad de cualquier moto europea, americana o asiática. Peugeot, Benelli, KTM, BMW, Honda, Yamaha, Kawasaki, Suzuki... yo no sé cuántas marcas fabrican allí algunos (o todos, como Benelli) modelos y en nuestro continente los compramos con la total confianza que ofrece estar bajo el paraguas de estas grandes marcas. Es lógico, porque en esta parte del planeta también saben hacer las cosas. Y si no, pregunta a quien tiene productos de marcas como Huawei o Lenovo, o que ha volado con Air China, de la que dicen es una de las compañías mejor valoradas por los clientes del mundo. Apple, por cierto, fabrica sus productos en China.



Zontes es, además, una marca nueva. Creada hace dos años aproximadamente, es el resultado de la decisión de un gran fabricante de motores llamado Tayo Motorcycle Technology Co. Ltd. de entrar en el mercado de las dos ruedas. Se fundó en 2003 y fabrican también las marcas Haojiang y Kiden para el mercado interior. Dispone de más de 600 ingenieros que desarrollan por completo sus motos y una fábrica completamente robotizada, de última generación. Su capacidad supera el millón de motores al año. No está mal, ¿verdad? Y cuando han decidido entrar en Europa lo han hecho bien. Será, como verás dentro de no mucho, una de las marcas importantes dentro de unos años. Para comenzar han desembarcado con una gama de 300 cc. Si ves los números, han escogido uno de los segmentos de mercado que más crece, el del carné A2. Y dentro de este sector, aunque la versión trail ha sido la tercera en llegar, son precisamente las variantes de esta modalidad las que mayor crecimiento presentan, lo cual influirá seguramente en poder vender muchas unidades es este año de sus motos y así darse a conocer.



Su plan es mucho más ambicioso. En pocos meses llegará la cuarta versión de estas 310, una custom-cruiser al estilo de una Ducati Diavel. En verano llegará una "streetfighter" 125 de 15 CV bastante llamativa. Y antes de que acabe este año, seguramente en el Salón de Milán EICMA 2019, tendremos noticias de la gama de scooters, empezando por un 125 y un 300. Y entre 2020 y 2021 llegarán nuevas 500 cc (dicen que es posible que tricilíndricas, además), 800 cc e incluso una 1000 cc. Y si mantienen la política de relación calidad-precio-equipamiento-prestaciones, la cosa promete ser espectacular.

Pero vayamos por orden. Hoy toca centrarse en la nueva Zontes T-310, una trail moderna de aspecto que aprovecha gran parte de la base de las ya conocidas X-310 sport turismo carenada o R-310 naked. Como ellas, tanto chasis como motor son de desarrollo propio, y la carrocería, muy futurista, también ha sido diseñada por la propia marca.

CÓMO ES LA ZONTES T-310

No es que la marca haya diseñado estos aspectos cruciales de la moto, sino que Zontes fabrica el 80% de la moto, algo poco común hoy día, cuando lo habitual es que el fabricante haga chasis, motor y poco más. El resto se encarga a proveedores exteriores y se manda al fabricante para el montaje final. En el caso de Zontes no es así. Ellos hacen manetas, piñas, espejos, frenos... hasta la batería (de litio, por cierto, y con un sofisticado sistema de auto-ahorro). De este modo, además de asegurar el control de la calidad de casi todo lo que montas, permite diferenciarte. Por ejemplo, no encontrarás las piñas retroiluminadas de las Zontes en ninguna otra moto. Por cierto, si te preguntas qué no fabrican, no hacen, por ejemplo, ni el sistema ABS, que es un Bosch 9.1M, ni la inyección electrónica, encargada a Delphi, ambas marcas de referencia.



El chasis es una estructura de simple cuna abierta por abajo. El tubo frontal hace de depósito/enfriador de aceite. El motor es de cárter seco, pero solo en parte, manteniendo ahí la mayor parte del aceite. Otra parte del aceite se envía a este tubo del chasis, alejándolo del motor y poniéndolo en el flujo de aire de la moto en marcha, consiguiendo así una reserva de aceite fresco. El basculante es de una pieza en fundición de aluminio, con los nervios de refuerzo hacia afuera, una solución estética claramente inspirada en KTM.



Las suspensiones siguen el esquema de las ya conocidas en sus hermanas sport-turismo y naked, pero son más largas, como corresponde a una trail. Así, la moto, con nuevas geometrías, es algo más alta. No obstante, sigue sin ser un problema para los que no somos altos. El asiento se encuentra a 830 mm, pero es estrecho y se llega bastante bien al suelo. Para frenar emplea un disco delantero y otro trasero, con pinzas estándar. Curiosamente, a lo largo de esta presentación pudimos comprobar que algunas unidades frenaban muy bien y otras, sin embargo, les faltaba algo de mordiente. ¿Rodaje?¿Purgado? No lo sé. Lo que es seguro es que con este equipo de frenos se puede lograr que haga muy bien su labor.



El motor es un diseño propio que recurre a la estructura típica de los monocilíndricos de última generación de altas prestaciones. Está construido en aluminio, con cilindro con recubrimiento de nikasil, culata de cuatro válvulas, dos árboles de levas y doble cadena de distribución. Es un motor de carrera corta (80 mm x 62 mm) y de elevada compresión (12,5:1), por lo que consigue 35,4 CV a 9.500 rpm y un par de 30 Nm a 7.500 rpm. Para evitar vibraciones, el propulsor monta un doble sistema de equilibrado, con un eje contrarrotante conectado al cigüeñal y un eje de balancines de diseño propio que reduce el ruido típico de los motores con doble árbol de levas. Añade una caja de cambios de seis velocidades, precisa y bien escalonada, que funciona a través de un embrague de funcionamiento impecable.



Uno de los puntos más destacables de la Zontes, como ya ocurre con las otras 310 de la marca, es su equipamiento. Incluye dos mapas de potencia, iluminación "full LED", llave de proximidad, tapón de gasolina y apertura del asiento electrónicos, batería de litio con sistema de reserva (cuando baja de cierto nivel desconecta el sistema y se guarda una reserva para arrancar), piñas retroiluminadas, toma de corriente de 12v y otra USB... No le falta detalle. El cuadro es digital, LCD, muy grande y bastante completo. Te informa de marcha engranada, consumos y kilometrajes. Lástima que para leer toda esa información debas cambiarla con los botones inferiores, algo que no tiene mucha lógica, ya que con ese tamaño y un diseño de los gráficos un poquito más racional (lleva dos barras paralelas de cuentavueltas, un tanto "manga") podría mostrarse todo en una única pantalla.



Equipada con parrilla portabultos, defensas laterales de serie y cubre cárter, es una moto muy completa y te deja poco margen para invertir después en personalizar. Dispone de detalles tan curiosos como, por ejemplo, un soporte escondido para el antirrobo de disco. Otro de esos detalles de gama alta es la cúpula, que en esta Zontes T-310 es regulable en altura en dos posiciones. Sube y baja gracias a un motor eléctrico comandado desde un pulsador en la piña izquierda. El parabrisas no es muy grande ni su recorrido es amplio, pero te da dos posiciones que cambian al momento y que están bien, dadas las prestaciones de la moto, para uso en carretera y autopista, y otra en el campo o ciudad.

Por cierto, todo esto por 4.495 €.



CÓMO VA LA ZONTES T-310

Es una moto agradable en cualquier circunstancia. Desde que la ves llama la atención, como ocurre con todas las Zontes por sus líneas. Va mas allá de lo moderno y entra en la categoría de lo ciertamente futurista. En este caso, con la versión T-310, por delante destaca ese "pico de pato" y detrás la gran parrilla portabultos. Mirándola por el lado son sobre todo los herrajes de protección los que marcan las líneas y le otorgan esa apariencia algo masiva y agresiva de las trail modernas.

Y eso lo hace bien. Como cualquier trail moderna, debe aparentar más tamaño del que realmente tiene. Cuando te acercas a ella y te subes sobre el asiento, te percatas de su verdadero tamaño. Es una moto media, en la que desde mi poco más de 1,60 cm de altura llego bien al suelo. Y además, se mueve bien, siendo más ligera de lo que parece al principio.



Esto es así porque ergonómicamente está bien resuelta. Es estrecha en la zona del asiento, aunque este es cómodo y suficientemente mullido. El manillar va un poco alto y es bastante ancho, muy trail. Y las estriberas van un tanto retrasadas, pero a una altura correcta. Sobre ella adoptas una posición erguida, natural y cómoda. Los mandos están en buena posición, aunque la palanca del cambio (por supuesto, fácilmente regulable) viene un poco baja si llevas botas. Eso sí, la precisión y tacto del cambio es encomiable. Las manetas, similares a las que se emplean en las otras Zontes, muy originales y de estilo un tanto "racing", son regulables en distancia. Las piñas, grandes y muy pobladas, también tienen buen tacto y colocación de los mandos, salvo en el caso de los intermitentes. No se cancelan pulsando, sino que es un interruptor de corredera y tienes que volver a empujarlo al centro.



Pulsas el mismo botón que bloquea la dirección para dar el contacto. Se enciende el cuadro y pulsas el arranque. Emite un sonido discreto, no muy elevado y un tanto agudo para ser un monocilíndrico. No hay vibraciones exageradas ni ruidos mecánicos. Cuando metes primera entra con suavidad, sueltas el embrague y la moto sale también con suavidad. Es capaz, en llano, de salir al ralentí sin acelerar en absoluto. El cambio queda bien escalonado. Vas metiendo marchas y el motor se nota potente y con buena respuesta en todo el recorrido del cuentavueltas. Desde la piña derecha puedes seleccionar uno de los dos mapas disponibles, Eco o Sport. No hay gran diferencia, pero sí se nota. No cambia el nivel de potencia, solo la forma de entregarla y, además, cuando pasas de 7.000 rpm la moto "entiende" que ya no quieres entrega suave, por lo que ambos mapas se equiparan. A medio régimen si se aprecian algunas vibraciones en los reposapiés que no llegan a ser molestas. A fin de cuentas es un monocilíndrico con mucha compresión.



Las suspensiones también son un punto muy acertado. No es fácil el tarado de estos elementos en una trail, donde los compromisos son mas complejos que en otro tipo de motos. Sin embargo, Zontes lo ha resuelto bien. La moto no se nota "blanda" al frenar o al hacer curvas a buen ritmo, pero tampoco es dura sobre asfalto roto o fuera del asfalto. Los frenos, en la unidad que llevé durante más kilómetros, ofrecía también buen tacto y mordiente, no ocurriendo así con todas las T-310 que había en la presentación.

En carretera es una moto divertida, con un motor con un ramalazo sport muy interesante. Entra en curvas bien y los neumáticos de serie, de marca CST, con buen agarre e incluso un comportamiento correcto cuando sales del asfalto. En ciudad se llega bien al suelo, es cómoda y más pequeña de los que parece. No gira nada mal y se siente ligera, por lo que si hay que meterse en el atasco diario no parece una mala opción.




 

Más información de la Zontes T-310

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