Yamaha no da señales de recuperación

Comentar Publicado el miércoles 12 de septiembre de 2018
Yamaha no da señales de recuperación

La marca japonesa tocó fondo en Misano al igualar la peor racha de su historia sin ganar una carrera, vigente desde la década de los 90. Suma 22 carreras sin una victoria y lo peor de todo es que no se vislumbra una mejoría a corto plazo.

Yamaha no es ya el equipo que hasta 2016 competía por la supremacía de MotoGP con Honda. El equipo nipón atraviesa una crisis deportiva en toda regla que puede desembocar en registros negativos sin precedentes porque encadena 22 carreras sin conocer el triunfo, igualando una sequía que ya padeció entre 1996 y 1997, la peor de su historia hasta ahora, cuando la categoría reina aún se conocía como 500cc. Por entonces, hubo un vacío entre el triunfo de Loris Capirossi en 1996 en Australia y el de Simon Crafar en Inglaterra un año después. La falta de mejorías reales en la moto invita a pensar que Yamaha tendrá que esperar mucho en el presente hasta ver una imagen similar a la del pasado 17 de junio de 2017 en el Gran Premio de Holanda.

Aquel día, Valentino Rossi, tercero en la general, dio a Yamaha la última alegría en forma de victoria, una que se le resiste en el presente campeonato. El propio piloto italiano mostró su incredulidad en unas recientes declaraciones por su posición en la tabla a estas alturas de la temporada porque de los cuatro primeros en la general es el único que todavía no ha entrado primero por la línea de meta. Hace unos meses ya se descartó de la pelea por el título y puede que la moto no le dé ni para optar al subcampeonato, de ahí que las mejores apuestas no le otorguen las mismas posibilidades que a Andrea Dovizioso y a Jorge Lorenzo. Su compatriota, ahora segundo, le rebasó gracias al triunfo cosechado en el Gran Premio de San Marino y tiene a Lorenzo solo 21 puntos por detrás, pese a que el mallorquín no puntuó en Misano.

Tercera escudería de la parrilla

En otras palabras, ´Il Dottore´ tiene motivos para tener la mente puesta en el 2019, y en su ansiada décima corona que se le resiste desde que saliese campeón por última vez en 2009 precisamente con Yamaha. Situación igual de incomoda vive Maverick Viñales. El piloto catalán apostó en 2017 por el proyecto japonés porque le prometieron una moto ganadora, pero todo se ha quedado en palabras. Desde su llegada, Viñales no ha tenido opciones reales de competir en igualad mecánica con Marc Márquez, actual líder, y eso se ha traducido en resultados por debajo de lo esperado en estos casi dos años en que dejó Suzuki para compartir ´boxes´ con Rossi.

En este periodo no solo se han ampliado las distancias con respecto a Honda. La peor de todo es que Yamaha ha pasado a ser la tercera escudería del campeonato por detrás de Honda y también de Ducati, que llevaba desde los tiempos de Casey Stoner sin dar con la tecla correcta para ser un equipo competitivo en carrera.

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