Yamaha debuta con en los ecológicos con un ciclomotor eléctrico de corte popular

Yamaha EC-03

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Yamaha EC-03
Fórmula Moto
Fórmula Moto


Yamaha EC-03

Otras, han optado por los scooters, realidades como los Vectrix o -concepts- como el Suzuki Burgman Fuel Cell.

Peugeot ha presentado recientemente un e-Vivacity que dentro de poco llegará al mercado, con formato de ciclo-scooter y las formas ya conocidas del Vivacity de gasolina.

Honda ya ha mostrado su EV-neo, parecido a un scooter de 50 cc y 4T de líneas futuristas.

Y Yamaha ha preferido inaugurar su producción de motos eléctricas con el EC-03, un ciclomotor al más puro estilo clásico, es decir, la mínima expresión de vehículo motorizado de dos ruedas, como los ciclomotores de antaño, pero eléctrico.

Lo mejor

· Precio ajustado para un eléctrico.

· Estética original.

· Peso.

Mejoraría con…

· Mejores suspensiones.

· Carga más rápida.

· Superiores prestaciones.

El scooter hasta en casa

Los de Iwata han pretendido hacer un vehículo cómodo, asequible y divertido para aquellos que buscan una cierta movilidad urbana eficiente y ecológica.

Es decir, moverte en recorridos cortos y medios, a velocidad moderada y que no te cueste -un riñón- comprar el vehículo ni, por supuesto, mantenerlo.

De hecho, es, según palabras textuales de la marca, -lo bastante compacto y ligero como para introducirlo en la oficina-, hasta te lo podrías subir a casa para cargarlo.

Está hecho con un chasis de aluminio y con componentes que buscan el mejor compromiso entre ligereza y efectividad.

Así, encuentras pequeños tambores de freno para pararlo, una mini-horquilla delantera y un sólo amortiguador tipo -muelle de bolígrafo- en el tren trasero.

Con ello consiguen que el EC-03 se mantenga en unos 56 kg, muy manejable para realizar cualquier maniobra.

Y es que el peso es importante en los vehículos eléctricos. No sólo para poder subírtela a casa en el ascensor, sino que de esa ligereza depende en gran medida su autonomía y prestaciones.

Como en cualquier vehículo, claro, sólo que cuando hablamos de eléctricos, cuyo repostaje, hoy por hoy sigue siendo un problema, la relación entre peso, autonomía y prestaciones, sin disparar los costes, sigue siendo crítica.

El motor va montado en el propio cubo de la rueda trasera, una solución por la que están apostando muchos constructores.

Gestionado por un controlador específicamente diseñado para ella, hace que batería, motor y sistemas de medición vayan intercambiando información para conseguir el funcionamiento más efectivo posible.

La batería es de ión-litio, trabaja a 50V y el motor alcanza 1,4 Kw (1,9 CV). Y como todos los motores eléctricos, su par máximo es constante: a partir de 2.800 rpm entrega 9,6 Nm que se mantienen a lo largo de toda la curva de revoluciones.

Sencillo pero muy útil

Bastante espartano en equipamiento, no hay más que lo necesario a bordo. Delante de ti la cerradura de contacto, como la de cualquier moto o ciclomotor moderno de calidad, con tres posiciones: dirección bloqueada, contacto apagado y encendido.

Por encima, un pequeño cuadro con nivel de carga de batería, velocidad, y otras informaciones útiles.

Tiene tres botones bajo la pantalla digital para cambiar el modo de funcionamiento (dos opciones), la visualización en la pantalla de los kilómetros recorridos e incluso programar un código secreto de puesta en marcha para evitar robos.

Para cargarlo, levantas el asiento y encuentras un cable enrollado que se puede enchufar a cualquier toma de corriente de 220V.

Necesitarás 6 horas para una carga completa si has dejado la batería descargada.

Consigues con ello unos 30 km de autonomía como máximo, razonable para desplazamientos diarios en la ciudad.

Cómo es Yamaha EC-03

Con 56 kg y su escaso tamaño es muy fácil incluso ponerlo de pie: ni la gasolina ni el aceite se van a salir por ello y, en algunas circunstancias, puede resultar útil, por ejemplo, para meterlo en el ascensor… si te dejan los vecinos, claro.

EC-03

El EC-03 (también lo puedes leer ECO 3) es la esencia del ciclomotor de siempre, ligero, práctico y económico, aunque trasladado al siglo XXI y con tecnología eléctrica. Con sólo 56 kg y casi 2 CV es capaz de circular durante 20 km a más de 45 km/h o durante

30 km a 30 km/h.

La instrumentación mantiene la filosofía básica y fácil de todo el ciclomotor. Te indica la velocidad, el modo de funcionamiento arriba a la derecha, nivel de batería que te queda y kilómetros recorridos, totales o parciales.tambor de frenoDentro del cubo de la rueda va instalado tanto el motor eléctrico como el tambor de freno.

El amortiguador trasero es único y se apoya en un mini-basculante. Todo el chasis es de aluminio: el peso es un factor básico en este tipo de vehículos.

Asiento

El asiento se abre mediante una cerradura en el lado izquierdo y bajo él hay una pequeña guantera para guardar papeles u otros objetos pequeños y el cable del cargador.

Sólo tienes que abrir y enchufar para recargar el EC-03.

Más fácil imposible: los mandos son pocos, bien claros y de fácil uso. No hay posibilidades de equivocarte.

Como en cualquier moto automática, puño del gas a la derecha y dos manetas de freno para las dos ruedas.

Puño del gas a la derechaEn un vehículo eléctrico actual, gran parte de -sus secretos- van aquí: el módulo de control, al que llega la información del puño del acelerador y otros sensores, y adecua la respuesta del motor a tus necesidades.

La llave de contacto y su cerradura son las ya conocidas en otros modelos de la marca y como en cualquier otro ciclomotor de calidad agrupa las funciones del contacto y bloqueo de dirección.

Datos Oficiales

Ficha técnica

Yamaha EC-03
MotorAC
Potencia1,4 kW
BateríasIón-litio
Voltaje50 V
Suspensión del.Horq. telescópica
Suspensión tras.1 amortiguador
Freno del./tras.T./T.
Frenada comb.
Neumático del.60/100-12
Neumático tras.60/100-12
Long. máxima1.585 mm
Dist. entre ejes1.080 mm
Altura del asiento745 mm
Tiempo recarga7 horas
Peso declarado56 kg
Precio2.400 –

En marcha

Es pequeño, muy ligero y estrecho, pero cómodo. El asiento, monoplaza, está bien mullido, los reposapiés sobresalen por los lados, abajo, y el manillar, tipo bicicleta, es estrecho.

Todo ello configura una posición de conducción algo justa en cuanto a tamaño, pero confortable y relajada. Insertas la llave de contacto y se enciende el cuadro con un pitido.

Tienes que pulsar el botón –power- para que arranque. Entonces, el cuadro se enciende y ya responde al acelerador.

Los dos modos de funcionamiento, normal y -power-, se cambian con ese mismo botón y la diferencia es importante: de 30 a 49 km/h de máxima velocidad y de 30 km de autonomía a unos 20 km.

Puedes cambiarlos en marcha y de repente empuja sin parar desde los 30 km/h a los que vas en modo normal hasta los 49 km/h. Eso sí, a los 45 km/h enciende un led rojo bajo el que lees -warning-.

Es suficientemente estable para sus prestaciones, frena bien, con buen tacto a pesar de ser de tambor. Sólo las suspensiones, si el suelo está bacheado, se muestran justas.

Así lo vemos

Como todo ciclomotor su uso está restringido a la ciudad y legalmente no puede salir a carretera.

En la densidad del tráfico de la urbe se maneja con agilidad y su tamaño le permite meterse por cualquier sitio.

El consumo de batería es bastante bajo, debido a sus limitadas prestaciones. Es confortable y cuenta con habitabilidad, a pesar de su pequeño tamaño.

En equipamiento va muy justito, igual que en volumen de carga, sólo tiene un pequeño hueco bajo el asiento pero no cabe ningún casco.

Así lo vemos