Prueba Yamaha X-Max 125 2018: al máximo

Publicado el jueves 24 de mayo de 2018
Prueba Yamaha X-Max 125 2018: al máximo

El Yamaha X-Max 125 era el último miembro de la saga japonesa que quedaba por recibir nueva versión de cara a la temporada 2018. Recibe lo mejor de sus hermanas mayores y se presenta con un salto cualitativo imprevisto.

Es ya una secuencia matemática: Yamaha presenta un nuevo X-Max cada cuatro años. La primera edición nació en 2006 como alternativa iniciática de esta saga tras el lanzamiento un año antes de una 250 que hoy día no ha tenido continuidad. En 2010 se renovó, al igual que en 2014. En 2017 nace la última evolución bajo denominación "modelo 2018", cargada con un bagaje de argumentos que sorprende por cantidad como por calidad, tanto más teniendo en cuenta el elevado nivel ya alcanzado por su predecesora.

De este modo, esta Yamaha 125 2018 sigue la estirpe más veterana del catálogo "X-Max" actual de la firma. Si en sus inicios bebía de las fuentes del mítico TMAX nacido en 2001, casi dos décadas después se sigue el mismo procedimiento para alcanzar el éxito. Nunca como hasta ahora Yamaha había dispuesto de una gama tan completa y homogénea de variantes "Max", con la máxima 530 marcando el camino estético y filosófico de la saga. Por otro lado, tampoco nunca como hasta ahora había sido tan simétrico el patrón empleado para el desarrollo de todas las X-Max. Tanto es así que debes ser un auténtico especialista para distinguir el nuevo Yamaha X-Max 125 de sus hermanos 300 y 400, todos ellos novedades este año. Forma de escape y poco más podrás apreciar como diferencias entre ellos, un plus para el pequeño, pero no tanto para los mayores, aunque ya se sabe que las familias, mejor bien avenidas€

La cohesión que ofrece la gama X-Max no parte solo de diseño y tecnología, también de fabricación. Todas ellas, 125/300/400, proceden de la factoría de Yamaha en Francia (San Quintín). En esta fábrica, los estándares de producción son absolutamente homogéneos respecto a los de la sede japonesa de Iwata. He tenido oportunidad de visitar ambos centros y te lo garantizo. No hay más que ver, por ejemplo, el sistema de robots para la soldadura de chasis, la confección de plásticos o la organización logística de ambos centros para tener la seguridad de que las X-Max europeas alcanzan el mismo grado de excelencia que los TMAX japoneses. De nuevo, todo queda en familia€

La mayor virtud del nuevo Yamaha X-Max es que mantiene su perfil GT sport que esta serie ha portado desde sus orígenes, pero alcanzando un nivel Premium que hace impensable la dirección que deberán tomar sus responsables cuando se planteen una próxima evolución. Tal es su propuesta que se aproxima más al calado exclusivo de versiones especiales de antaño como las ediciones Iron, MomoDesign, etc que a una perspectiva convencional de modelo de gran serie. Fíjate en los acabados de su asiento, en la renovación absoluta de sus ópticas, plásticos e instrumentación, por no entrar en el terreno de la tecnología de vanguardia, con la presencia de control de tracción o llave inteligente. Y sin perder un ápice de practicidad con un hueco de la máxima capacidad y unos acabados "cum laude" para un incremento de precio solo 50 euros superior respecto al precedente. ¿Qué "max" puedes pedir?

CÓMO ES EL YAMAHA X-MAX 125 2018





Por su cilindrada, el Yamaha X-Max 125 2018 es el único de esta familia nipona accesible para los usuarios del carné A1 y B de coche con tres años de experiencia. El motor con culata SOHC de cuatro válvulas, alimentación por inyección y refrigeración por agua, es ahora Euro 4, a pesar de lo cual mantiene unas cifras de potencia en el rango más alto de su segmento (14,3 CV a 8.750 rpm, mismo dato que en la edición previa, aunque a 250 rpm menos).

Su imagen ha cambiado por completo, dominando el conjunto unas ópticas ahora 100% LED que profundizan su sentido más elitista. También los plásticos son de nueva factura, no obstante manteniendo símbolos de distinción indisolubles de la gama como las piezas laterales tipo "boomerang". Sus medidas se han modificado sustancialmente, con una menor anchura (de 790 mm a 775 mm) y una distancia libre al suelo superior (de 125 mm a 130 mm), ambos esenciales para resultar aún más prácticos en conducción urbana, ya sabes, pasar mejor entre coches o subir y bajar bordillos a la hora de aparcar en aceras donde esté permitido. Por otro lado, bajarla o subirla al caballete y el accionamiento de la pata de cabra es absolutamente fácil.

El asiento es uno de los protagonistas más especiales de la edición 2018. Sus acabados son dignos de las versiones limitadas de la marca, con inserciones metálicas tanto en la parte del piloto como del pasajero. El primero, además, cuenta con respaldo regulable. Se abre mediante pulsador y en su interior, la forma del hueco se ha modificado siendo ahora más cuadrado, manteniendo la capacidad para dos integrales y más elementos, y con luz integrada. Se acompaña de sendas guanteras en el contraescudo, la derecha sin llave y la izquierda con apertura mediante pulsador electrónico y, por fin, con toma 12v. Un detalle: tan solo con tocar las tapas de las guanteras o el asiento y escuchar el sonido que producen cuando se cierran aprecias un contenido de calidad extremo. ¿Has abierto y cerrado alguna vez las puertas de un coche de alta gama? Entonces sabes a lo que me refiero.



En la faceta técnica, la presencia de un nuevo control de tracción acapara toda la atención. Es una medida de seguridad siempre bienvenida, aunque estemos tratando de un modelo con motor de casi 15 CV de potencia máxima, ya que sobre superficies deslizantes te ayudará sin ninguna duda. Sigue el esquema presente en las referencias 300 y 400, y es desconectable para casos de conducción sobre superficies heladas o fuera del asfalto mediante el pulsador situado en la piña derecha. Este elemento es de una sencillez y practicidad muy elevada, y sirve también para seleccionar el dato legible en la instrumentación entre temperatura ambiente, consumo medio o instantáneo, entre otros, pulsándolo hacia la derecha. Moviéndolo en sentido contrario jugamos con los parciales y tacómetro, todo ello en una superficie LCD de muy fácil lectura. Añade indicador de temperatura próxima a bajo cero, nivel de temperatura y temperatura del líquido.

La horquilla sigue el esquema de tija doble similar a las motocicletas que es común a toda la serie Max. La suspensión trasera mantiene dos amortiguadores regulables en precarga y los frenos se han potenciado con un disco delantero que crece de los 240 mm anteriores a los actuales 245 mm. El ABS es de serie y los neumáticos de origen son Michelin CityGrip, toda una garantía.

Para adecuarse a todo tipo de conductores, el Yamaha X-Max 125 2018 permite la regulación de la pantalla en dos posiciones, al igual que el manillar, en ambos casos mediante el empleo de herramientas. Tan solo echamos en falta un freno de estacionamiento o manetas regulables en distancia a los puños para ya completar un conjunto difícilmente superable.

CÓMO VA EL YAMAHA X-MAX 125 2018





La primera diferencia en cuanto te subes al nuevo Yamaha X-Max 125 2018 es que ahora dispone de llave de proximidad.
Presenta un pulsador para anular su acción porque, si no, Imagínate que estás comprando cerca de donde la has aparcado y alguien la pone en marcha sin tu consentimiento... Su funcionamiento consiste en una ruleta de muy fácil manipulación, en la que se integra el contacto, el bloqueo de dirección o la apertura de la toma de gasolina.

Al girar dicha ruleta, el protocolo de la instrumentación te da la bienvenida con un "welcome onboard" que ya te predispone una sonrisa a sus mandos. Además, todos los intermitentes se accionan al unísono. No pasas desapercibido en absoluto€ Sobre su asiento, el espacio disponible es XXL. Incluso con 1,80 m puedes poner los pies sobre la parte frontal de la plataforma con confort. La medida del asiento y su forma es de lujo total, y hace que tus manos caigan con total naturalidad sobre el manillar. La sensación de control es pleno. Solo en parado tendrán algo de problema los pilotos de menor estatura. Su anchura hace que, al tener las piernas abiertas, no puedas plantar ambos pies al unísono con facilidad (no es un Burgman), aunque, por el contrario, su habitabilidad hace que sea todo un placer. Saldrás ganando en cualquier caso.

La puesta en marcha es inmediata y sin sonidos extraños procedentes del motor de arranque. Al ralentí en muy silencioso, y es el único instante en el que aprecias unas mínimas vibraciones que desaparecen con la primera apertura del gas. La unidad de pruebas no superaba los 300 km en su marcador, por lo que los resultados de análisis de motor hay que cogerlos "con pinzas" a la espera de una próxima prueba en mayor profundidad. De ahí que los primeros metros parezcan más perezosos que de costumbre, aunque una vez lanzado, los medios se muestran poderosos y la sensación de potencia es la habitual en una de las motos tradicionalmente más rápidas de su segmento.

A combinación de llanta delantera de 15" y trasera de 14" se sigue antojando como un compromiso casi ideal entre estabilidad y agilidad. En este segundo aspecto, los eternos embotellamientos que sufre París, lugar donde tuvo lugar la presentación internacional, son el mejor terreno de pruebas para un scooter urbano. Sus geometrías permiten pasar "a cero" casi todas las zonas que te diseñan los coches atascados y pasa por cualquier resquicio con cintura e inmediatez de respuesta del acelerador. Los retrovisores, de perfecta visión, pasan por encima de los retrovisores facilitándote tu labor diaria. En cuanto a las suspensiones, sobre zonas de irregular pavés pasan con nota el examen en ambos ejes. También cuando se frena con fuerza se mantiene a un nivel sobresaliente, una acción que su equipo de frenos permite con una mesura perfecta, además de una respuesta de ABS sin tacha.



La entrada en acción del control de tracción es visible en un indicador presente en la esfera del cuentakilómetros. Es la señal de que ha entrado en funcionamiento, algo que tendrás que forzar de forma artificial sobre asfalto con poco agarre a falta de condiciones de asfalto adversas. Lo hace de forma suave y sin cambio apreciable de comportamiento como buen colchón de seguridad que es. El pasajero no podrá tener queja de su trato. Su parte de asiento es otro "10" en el haber de este nuevo Yamaha X-Max 125. Dispone de asas de gran tamaño y de estriberas retráctiles. Si añadimos los amortiguadores regulables en precarga y unas prestaciones de primera fila entre sus rivales, solo se puede concluir que es uno de los "octavo de litro" mejor dotados para uso a dúo.

El especial cariño en el desarrollo de la gama X-Max, o de la serie "Max" en general, por parte de los ingenieros de Yamaha, es tal que no sería extraño que en el futuro se hablase de las X-Max como marca independiente como la política seguida por esta marca con la serie custom Star en EE.UU. o como hizo en su momento el Grupo Piaggio con los Scarabeo. Tan solo la gama Burgman, nacida en 1998, está en disposición de competir hoy día en prestigio histórico en lo que respecta al segmento scooter, aunque la deriva Premium de los del diapasón los posiciona en un terreno diferente a los de la gran "S". Lo que ninguna marca puede aportar es el extenso repertorio de alternativas que propone la saga "Max", con una 125 que alcanza su nivel máximo de evolución como perfecta referencia de su estirpe si solo tienes carné de coche y te gusta disfrutar de un scooter GT Premium de última generación.

 

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