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Prueba Yamaha Tracer 9 y Tracer 9 GT: agencia de viajes Iwata

Publicado el jueves 18 de marzo de 2021
Yamaha Tracer 9

La tercera generación Tracer de superior cilindrada nos trae en 2021 una moto con el espíritu más viajero del catálogo Yamaha del futuro inmediato. En versión Tracer 9 o Yamaha Tracer 9 GT, no hay objetivo, por lejano que esté, que no quede a tu alcance con la conducción más divertida y tecnológica.

El trabajo realizado por los ingenieros japoneses a la hora de ponerse manos a la obra para desarrollar la Yamaha Tracer 9 ha debido ser ímprobo. Muchos eran los condicionantes encima de la mesa, algunos muy difíciles de superar, como reducir peso en general (algo siempre costoso) o aumentar las prestaciones (bajo los dictados de la normativa Euro 5), pero otros eran prácticamente imposibles. Vamos por partes.

En el primer aspecto, la labor ha sido superada con total éxito. La nueva Tracer, la de más cilindrada de la historia de este emblema, impone sus cifras, diseño, equipamiento, tecnología y, por ende, comportamiento a las ya elevadas cotas alcanzadas por sus predecesoras. Tal es el cambio que, en cada generación, Yamaha no cesa de introducir nuevas denominaciones en sus sucesivos modelos. Comenzó en 2015 como Yamaha MT-09 Tracer para devenir Yamaha Tracer 900 en la segunda etapa a partir de 2018. Ahora vuelve a renombrarse como Yamaha Tracer 9 en versión estándar y Yamaha Tracer 9 GT en edición "tope de gama". Y es una estrategia adecuada, porque el cambio es de mucho calado.



Pero te decía que hay otro reto muy difícil de alcanzar. Yamaha sitúa su Yamaha Tracer 9 en el segmento "Sport Touring" de su catálogo. En ella convive nada menos que con la Yamaha FJR 1300, una moto icónica en este terreno no solo en lo que se refiere a la marca de los diapasones, también del propio sector sport-turismo desde hace dos décadas. No obstante, este posicionamiento compartido tiene fecha de caducidad en 2021, porque este será el último año de existencia de la FJR 1300. Por tanto, la Tracer 9 se quedará como la representante de dos ruedas (Niken al margen) de más cilindrada en este plantel de la marca, una responsabilidad ingente dada la trayectoria del estandarte FJR.

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El movimiento de Yamaha ha consistido en añadir un enorme plus turístico a su Tracer 9. De ahí tantas facetas específicas desarrolladas en este sentido, como la presencia de suspensiones electrónicas o luces de inclinación en la versión GT, ambos elementos en los que la FJR fue pionera en la firma, así como un plantel de soluciones electrónicas de absoluta vanguardia. También en pequeños detalles como el desarrollo de un baúl para su equipamiento en ruta, aspecto en el que Yamaha siempre se ha mostrado reacia por su negativo efecto en el comportamiento dinámico del vehículo, pero que ahora se ha abordado con el desarrollo de un subchasis de hierro frente al de aluminio presente en su hermana naked MT-09 2021, o la presencia de un basculante de mayor longitud para ofrecer una estabilidad superior con carga. El conjunto de nuevas propuestas de esta Yamaha Tracer 9, más aún en su edición GT, es imponente y sí permite definirla como una auténtica agencia de viajes a tu disposición, una trail asfáltica al que el destino ha convertido en la Yamaha de referencia para los amantes de las rutas infinitas sin obviar su sentido más sport. Los retos eran arduos, pero la misión se ha cumplido.



CÓMO SON LAS YAMAHA TRACER 9 Y TRACER 9 GT

No hay aspecto que no haya sido sometido a revisión en profundidad. Lógicamente comparte muchas de las novedades con la versión naked MT-09, otro de los nuevos modelos Yamaha en 2021.

Comenzando por el motor, sigue siendo un tricilíndrico con tecnología CP3 "crossplane", pero totalmente nuevo, con más cilindrada gracias un incremento de 42 cc mediante un aumenta de su cota de carrera (el diámetro no varía) para ascender hasta los 890 cc. Presenta nuevos cárteres, cigüeñal, árbol de levas, embrague (con función antirrobote A&S), caja de cambios con las dos primeras marchas más largas, en definitiva, un conjunto redefinido hasta prácticamente la última pieza. Su acelerador electrónico YCC-T elimina todo cable trenzado dentro de un paquete en el que la sucesión binaria de "unos y ceros" es protagonista de gran nivel en su planteamiento.

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El cigüeñal recibe más masa inercial para mejorar el par y se mantienen soluciones técnicas ya presentes en la marca como el cilindro desalineado respecto al eje del cigüeñal, bielas realizadas mediante sistema de fractura o pistones forjados. Con todo ello aumenta tanto el par (6%) como la potencia (3%), como vimos en la prueba de la Yamaha MT-09 2021, pero lo más importante es que lo hace en todo el rango de sus respectivas curvas. Y todo ello acompañado de una reducción del consumo de un 5% gracias a una combustión más eficiente. Para ello se han reposicionado los inyectores en la cámara de combustión, permitiendo la eliminación de la válvula del sistema de inducción de aire a la salida de los gases que tenía el modelo anterior para completar su quema total, ya que ahora no es necesaria. Con 18,7 l. de capacidad, se declara una autonomía próxima a los 350 km.



Todo el bloque motor es 2 kg más liviano, con casi 1,3 kg correspondientes al nuevo escape con salida bajo el eje del basculante, otra primicia en Yamaha. Adiós a los silenciadores. Todo ello suma para la reducción de toda la moto de 1 kg, a pesar de los requerimientos de la normativa Euro 5 que implica catalizadores, etc, de superior peso. Y un detalle muy relevante en este sentido es la especial puesta a punto del sonido. La atesorada tradición de Yamaha en el desarrollo de instrumentos musicales tiene aquí su reflejo en la conjunción del sonido procedente de la admisión y el escape. La caja de admisión recibe nueva forma y longitud, y el escape con nuevos pulsos. De este modo se obtiene más sonido por la zona delantera de la moto que por la trasera, y muy característico.

El chasis de aluminio con la tecnología CF ya clásica en Yamaha también es compartido con la última edición MT-09, una unidad más ligera con paredes mínimas de 1,7 mm de grosor. La masa se ha centralizado bajando la zona de la dirección 30 mm y con el montaje del motor en el chasis girado 5º. Se diferencia de la MT-09 en la parte posterior. El subchasis de aluminio pasa a ser uno de hierro para lidiar con el peso extra que supone la carga habitual de maletas y pasajero. Asimismo, el basculante es 64 mm más largo para más estabilidad con plena carga.



Las llantas, como en la naked, se realizan mediante sistema de conformado especial que ahorra 1 kg, un método de fundición que aplica calor al componente en movimiento, lo que hace que cambie la composición cristalina del material, reforzándolo. Queda así más compacto y se reduce el grosor de las paredes. En este terreno, también aumenta el diámetro de los ejes de la rueda y queda equipada con neumáticos Bridgestone T32 especialmente desarrollados para ella. La suma de componentes japoneses añade bomba radial Nissin, aunque la nueva unidad hidráulica Bosch para el ABS con función en curvas pone el sello alemán, como posteriormente veremos con la nueva IMU de seis ejes de la misma firma europea. Toda la iluminación es LED y cuenta con caballete central de serie.



La horquilla invertida reduce la longitud de la barra en 39 mm debido a que la dirección está más hundida que en la edición previa, aunque el recorrido es el mismo que en la versión anterior (130 mm). Es regulable en precarga desde la parte de arriba de las barras y el rebote desde la barra derecha. Detrás la bieleta cambia de geometría y también suman reglaje de precarga y rebote.



En el aspecto ergonómico cuenta con dos posiciones para las estriberas, también de manillar, girando las torretas, y de la altura del asiento, siendo estas 15 mm más baja que la anterior, y ahora con dos opciones de 810 mm y 825 mm de altura. La pantalla se puede modificar en una altura de 50 mm con una sola mano, incluso en marcha.

Pero es en el apartado electrónico donde la nueva Yamaha Tracer 9 se desata. Cuenta con cuatro modos de motor, divididos del 1 al 3 con diferentes entregas pero la misma potencia máxima de 119 CV a 10.000 rpm, y un 4 que reduce 15 CV este dato par facilitar su conducción sobre terreno mojado. Ello es gracias a su acelerador electrónico que no incluye ninguna conexión física entre el mando del gas y el cuerpo del acelerador. De hecho incorpora unos muelles para simular el tacto de un acelerador convencional, y te garantizo que en marcha parece uno de toda la vida.



Su centralita inercial IMU de seis ejes permite 125 lecturas por segundo de todos los parámetros bajo control, lo que la capacita para transmitir en directo qué está pasando geométricamente con la posición de la moto acelerando, frenando, derrapando o deslizando. Que la rueda delantera no se levante, que la trasera no derrape, que la moto no deslice o que la frenada sea la adecuada a cada situación (también en curva), en todos los casos de forma graduada, quedan bajo las premisas de sus modos de gestión ajustables LIF, TCS, SCS y BC, respectivamente. Todas estas opciones se agrupan en dos modos a los que se puede acceder en marcha, mientras que también se permite la personalización de cada uno de estos parámetros, aunque solo en parado.



Todo ello se gestiona mediante un sencillo sistema de pulsadores situados en la piña izquierda y son visualizados en una nueva pantalla TFT con doble superficie de 3,5", la izquierda como en la MT-09 y en la derecha dividida en cuatro secciones para resaltar la información que tú desees, ya sea temperatura ambiente, del motor, odómetro, consumo instantáneo, medio, etc.

Electrónica Premium en la Yamaha Tracer 9 GT

Si hasta aquí te ha parecido poco el contenido electrónico de la Yamaha Tracer 9, con la versión GT se multiplica exponencialmente. Por un lado encontramos suspensiones Kayaba semiactivas que regulan su respuesta en función de la necesidad de cada centímetro de asfalto. Su actuación se puede graduar en marcha en dos modos, uno más deportivo (duro) y otro más cómodo (blando), manteniéndose la regulación manual de la precarga.

Además añade de serie control de crucero, regulable entre 50 y 180 km/h en puntos cada 2 km/h, puños calefactables, luces en curva que actúan a partir de 100 km/h cuando se superan los 7º de inclinación, y cambio "quickshifter" para subir y bajar marchas. Y a estos componentes se suman muchos otros opcionales como monitorización de la presión de los neumáticos TPMS, luces antiniebla, asientos calefactables y un largo etcétera disponible en el catálogo de accesorios oficial o en paquetes denominados Sport, Travel y Travel Pro para reducir su coste.



Algunos de los elementos de serie en la GT no son instalables en la estándar, como las suspensiones electrónicas o las luces en inclinación. Las maletas sí, con un modelo de 30 l. capaz de albergar un casco integral y sin diferencias entre ambas gracias a la nueva posición del escape. Hay otro juego de maletas de 24 l. como opción, además de baúl. Todas las maletas cuentan con un sistema flexible que hace que no queden rígidamente instaladas respecto al chasis para no transmitir movimientos indeseados.

La versión Tracer 9 se comercializa en colores rojo o verde, mientras que la GT añade una variante gris. Sus precios se establecen en 11.799 € y 14.299 €, respectivamente.

CÓMO VAN LAS YAMAHA TRACER 9 Y TRACER 9 GT

Estamos ante unas motos de carretera solo válidas para el carné A. Para los que estrenan carné de moto grande Yamaha dispone de la edición Tracer 7, por lo que en Iwata no siguen la misma estrategia que otras marcas de proponer versiones A2 derivadas de motos diseñadas para el carné A. Y es absolutamente razonable, porque la Yamaha Tracer 9 es mucha moto y es mejor llegar a ella con una notable experiencia previa.



Nuestro primer contacto se desarrolla sobre la edición estándar. La nueva imagen de sus fibras y sus colores actualizados declaran al instante su novedad. A pesar de su precio de venta inferior, Yamaha ha vendido hasta el momento un 75% de versiones Tracer 900 GT respecto a la básica, lo que dice mucho del usuario que opta por un modelo que, como te hemos indicado, será la referencia Touring de Yamaha ante la desaparición de la serie FJR. Se define como una trail asfáltica, con una ergonomía típica en estas motos polivalentes definida por el manillar alto, las rodillas poco flexionadas y una posición erguida. Pero el acervo off road en este caso es nulo, como bien demuestran sus llantas de aleación, con frontal de 17" y neumáticos 100% de asfalto. Aunque en Yamaha han mantenido en el tiempo su icono FJR 1300 de "maxitouring", la tendencia actual de convertir el concepto trail en insignias turísticas tiene un reflejo perfecto en esta Tracer.

Nos subimos a ella y la acción de bajarla del caballete o retirar su pata de cabra es totalmente sencilla. Con el asiento situado en la primera posición de 810 mm y gracias a la forma de su depósito, es fácil llegar con ambos pies al suelo aunque midas por debajo del 1,80 m. Su ligereza frente a una GT tradicional hace que los movimientos en parado sean "coser y cantar". He contado hasta 13 pulsadores en sus piñas, todos ellos muy fáciles de asimilar. Mandos y acabados reflejan calidad y te invitan a pulsar cuanto antes el motor de arranque. Entonces descubres una sonoridad que la distingue de toda su competencia. El rumor procedente del motor eclipsa en parado al del escape y ya te incita a meter primera. Antes te familiarizas con la pantalla, muy completa aunque con un tramo horizontal para las rpm que cuesta identificar en cada punto. En cuanto a todos los niveles de sus numerosas ayudas electrónicas, todas quedan bien visibles.



El tacto del embrague es perfecto y los retrovisores ofrecen buena visión del tráfico a tus espaldas. El ángulo de giro es correcto y a los pocos metros ya parece que has rodado sobre ella toda una vida.

Para empezar la jornada, instalo el modo de respuesta de motor 2 (la intermedia) para volver a familiarizarme con el tricilíndrico. El resto de parámetros de actuación quedan resumidos en un modo 1 para una intervención más apta en conducción deportiva, ya que los primeros kilómetros transcurrirán por carreteras de curvas. ¡Y qué curvas! Si no conoces la región catalana del Priorato y lo tuyo es estar más tiempo con la moto inclinada que en vertical, debes visitar este paraíso. Pueblos con una personalidad única y un paisaje excepcional completan un territorio que parece hecho para una moto como la Yamaha Tracer 9.

Con una caja de cambios que resulta mucho más suave que otros modelos de la marca y un motor tan lleno abajo como pletórico arriba, las secuencias van sucediendo cada vez más rápido sin ningún esfuerzo. La agilidad es extraordinaria y la anchura del manillar te ayuda a pisar exactamente por donde quieres. Con su amplio asiento y forma de depósito, tu libertad de movimientos es total. El frenesí hace que incluso roces con los avisadores de las estriberas con naturalidad, efecto que se elimina quitándolos, o bien aumentando la precarga e incluso llevando las propias estriberas a su posición más retrasada y elevada.



La respuesta del gas es inmediata y siempre controlable en este modo 2, con retenciones que te sirven para apurar en las entradas de las curvas a sus frenos potentes y dosificables, y con unas suspensiones que parecen haber sido puestas a punto especialmente para ti. Con el modo de respuesta de motor 1 las sensaciones son más radicales. Depende de tus gustos, pero la fluidez se resiente en curvas que requieren mucho tacto. En cualquier caso las aceleraciones y sensaciones son memorables, tanto como, repito, su sonido. Esta moto pide a gritos un "quickshifter" de serie como el de la GT.

Sus neumáticos Bridgestone T32 son un prodigio de agarre. Con la app Myride de Yamaha descargada en el móvil, los ángulos de inclinación alcanzan los 46º siempre con plena seguridad. Y con las ayudas electrónicas instaladas en nivel medio-bajo, su funcionamiento debe ser muy discreto, porque no tuve ocasión de sentirlos aún en momentos en los que ya no me atrevería a llegar más lejos, destacando sobre todo la capacidad de entrar con los frenos accionados hasta muy dentro de la curva sin ningún aspaviento. No te voy a decir que sentí su intervención, pero tranquiliza mucho saber que están ahí por si los necesitas.

En marcha con la Yamaha Tracer 9 GT

Llega el momento de hacer el cambio para subirse a la Yamaha Tracer 9 GT. Dos apuntes te evidencian que te has montado en otra moto. Por un lado, la GT equipa de serie "quickshifter" para subir y bajar marchas. Es delicioso y adictivo, a la altura de las mejores referencias en este área. La conducción se hace así más fácil y cómoda. Porque la palabra clave en la GT es comodidad.



Primero por el mencionado cambio, para después pasar por las suspensiones. El sistema electrónico, aún en modo deportivo, hace que la moto se sienta más turismo que sport, como bien declara su denominación. En las mismas carreteras de curvas que antes había recorrido con la Yamaha Tracer 9, ahora se hacen más lentas, porque la suspensión no contempla la puesta a punto de la "analógica" y porque el añadido de las maletas es un condicionante evidente en este sentido. Pero solo aquí, porque en el resto de usos se muestra ideal, absorbiendo todas las irregularidades como por arte de magia. Esto hace que su conducción sea más cómoda, a lo que ayuda en autovía su control de crucero y en cuanto a seguridad por la noche sus luces de inclinación. Lo cierto es que, junto con las maletas de serie, compone un paquete que va mucho más allá de los 2.500 € de diferencia que hay entre ambas versiones. Difícil competencia tiene la Tracer 9 con su hermana GT.



Las dos integran el mismo sistema de pantalla regulable de forma manual. A alta velocidad, con mi 1, 80 m, provoca mucho movimiento en la parte alta del casco, llegando casi a ser preferible la posición inferior. No obstante, en el catálogo de la marca se ofrece una opción más elevada. También echa en falta una llave de proximidad y alguna guantera para poder tener a mano el ticket de la autopista, la tarjeta de pago, etc, como sí encontrarás en una GT clásico al estilo FJR 1300. Pero poco más pondrás en tu lista de peticiones para la que se ha convertido en la referencia Yamaha para hacer kilómetros sin dejar un instante de resultar divertida y útil en el día a día. Tras una jornada de pruebas extensa e intensa, en ningún momento aparece la fatiga en ninguna parte de tu cuerpo, tampoco de tu mente, porque te ofrece lo que le pides sin exigencias extremas. Tú pones la ruta y ella te personaliza el plan de viaje.

LO MEJOR

-Agilidad y manejabilidad

-Respuesta de motor a cualquier régimen

-Electrónica (sobre todo GT)

-Comodidad

-Sonido

MEJORARÍA CON

-Guantera

-Visión cuentavueltas

-Más altura máxima de pantalla



ASÍ VEMOS LAS YAMAHA TRACER 9 Y TRACER 9 GT

En carretera: 5

En ciudad: 4

Pasajero: 4

Confort: 5

Equipamiento: 4 (GT – 5)

Autovía: 4

(Puntuación entre 1 y 5)

Las dos versiones Yamaha Tracer 9 se pueden calificar como "motos totales". Más aún en el caso de la GT, porque su equipamiento hace que el radio de acción sea superior. Con el rendimiento de su motor de tres cilindros, la manejabilidad de su chasis, el equipamiento electrónico de última generación y un equipamiento de gran altura, no hay objetivo que te propongas que no quede a tu alcance, ya sea solo o acompañado en el asiento de atrás. Divertida en carretera, fácil de llevar en la ciudad y cómoda en autopista, no alcanza los extremos de las GT de toda la vida en este último sentido, pero se erige como solución idónea para tener "más motos en una" sin perder elevadas cualidades en ningún medio.



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