Tracer 700 Presentación mundial

Prueba Yamaha Tracer 700: poliédricA-2

Publicado el jueves 27 de febrero de 2020
Yamaha Tracer 700

Cuando se dice que una persona ofrece una personalidad poliédrica, nos referimos a la manifestación de facetas muy distintas en su comportamiento. Cuando lo aplicamos a una moto, hacemos referencia a la nueva Yamaha Tracer 700 2020.

Si hay una gama hoy día bien estructurada, esa es la familia Yamaha dotada de motores de dos y tres cilindros de cilindrada media. En su versión Tracer, la primera en aparecer fue la 900 en 2015, dejando paso un año más tarde a la 700. Esa fue exactamente la misma estrategia que se siguió con la serie MT, el germen de todos los modelos 700 y 900 equipados con el motor con cigüeñal "crossplane" derivado de MotoGP. En 2013 nació la gama con la MT-09, y en 2014 se presentó la MT-07, la referencia superventas de la marca desde entonces.

Te decía que es una familia muy bien estructurada, lo que se refleja en una división de modelos perfectamente sincronizados para abarcar la práctica totalidad de personalidades que te puedas imaginar. Con las MT se enfoca el segmento más en boga en la actualidad, el naked; con las XSR la visión más retro; con la Ténéré, por ahora solo en 700, la faceta off road; y con la Tracer, el enfoque trail más asfáltico.



Entre todas ellas, esta última serie es la más polivalente, y estrechando el cerco, la más poliédrica. Por un lado, frente a la Tracer 900, la Yamaha Tracer 700 permite una adaptación al carné A2 imposible para la tricilíndrica. Pero la clave se encuentra en su propuesta. ¿Recuerdas cuando las motos GT eran una modalidad estrella entre las opciones de las marcas? Seguro que te cuesta decirme más de cinco modelos con ventas relevantes como antaño. Al igual que las maxitrail han acabado con el status de las Gran Turismo de elevada cilindrada como referentes de viajes de largo recorrido, en las cilindradas intermedias ha ocurrido exactamente lo mismo. Hubo un tiempo en que modelos como la Suzuki GSX 750 F u Honda Deauville poblaban nuestras calles y carreteras gracias a su accesibilidad y posibilidad de uso de muy largo recorrido. Yamaha era más de cubrir con carenados accesorios variantes naked, como sus FZ6, Diversion o XJ6 F. Ahora se han convertido en un sector marginal.

El tsunami trail ha acabado con estas tendencias y en Yamaha lo acogen desde dos vertientes. La Yamaha Tracer 700, por radio de acción, se erige como una moto megalómana, con intenciones que van mucho más allá de su posición de cilindrada media, pero lo hace con criterio. En ciudad, carretera o autovía, presenta sus credenciales con un nivel muy por encima de lo que exigirán muchos de sus propietarios, te lo garantizo. Solo le queda un área al que mira muy de reojo, el campo. Para esta función off road ya está bien consolidada la última 700 en llegar al catálogo Yamaha, la Ténéré, la segunda vertiente de la que te hablaba. La Tracer 700 ni pretende ni intenta llegar más lejos del asfalto, solo por exigencias del guión. Su monta de neumático delantero de 17" lo expresa bien a las claras.

El abanico de opciones actuales que se puedan definir como trail asfálticas (con llantas de aleación) de media cilindrada limitables para el carné A2 como la Yamaha Tracer 700, y a imagen y semejanza de versiones de superior cubicaje, es muy restringido. El frente nipón está compuesto por las Honda NC 750 X, Suzuki V-Strom 650 y Kawasaki Versys 650, mientras Europa ofrece las BMW F 900 XR y Triumph Tiger 900, a las que se suma la china CF Moto 650 MT. Entre todas ellas, si discriminamos por un diseño y uso 100% asfáltico, se quedarían al margen tanto Suzuki como Triumph, más polivalentes en "off". Una vez hecha la criba, las novedades Yamaha Tracer 700 y BMW F 900 XR, ambas bicilíndricas en línea, se posicionan como estrellas del panorama de cara a la temporada 2020. En cualquier caso, no dejan de ser sino el reflejo del imparable auge de este sub-segmento todavía por explotar como ya ha sucedido entre las maxitrail.



CÓMO ES LA YAMAHA TRACER 700 2020

Si ya la Tracer 700 original de 2016 era una trail asfáltica fidedigna, la nueva edición 2020 presenta una concepción "on road" aún más ortodoxa. No en vano, Yamaha incluye la serie Tracer entre los modelos de su familia Sport Touring, dejando la definición Adventure a las más dotadas Ténéré para un uso más versátil también fuera de "lo negro".

Está fabricada en Francia, con un motor "made in Japan". Su presencia ya declara una personalidad totalmente renovada, de lejos, mucho más agresiva que la versión a la que sustituye. Los faros LED y las luces de posición delanteras (los intermitentes también siguen esta tecnología) nos traen a la memoria las últimas evoluciones RR (R1 y R6, valga el juego de palabras). Aprovechando esta evolución técnica y estética, el carenado es otra de sus novedades, con protagonismo especial para una pantalla que protegerá más al piloto gracias a su sistema de regulación de altura con una sola mano. Su rango de extensión es de 60 mm. Todo el frontal es de nueva factura, ya que descubrimos, además de sus fibras, un guardabarros frontal y protectores de puños (combinados con los nuevos intermitentes) con diferentes líneas. La ergonomía se ha modificado sustancialmente con un conjunto de asiento (de una única pieza, como el anterior, pero con costuras a la vista) y manillar nuevos, este último 35 mm más ancho. Si lo prefieres, más "trail-touring".



El propulsor aprovecha la base de toda la gama japonesa con el motor CP2 de dos cilindros con cigüeñal calado a 270º. Para 2020 se revisa con modificaciones en su inyección, así como un escape retocado para hacerse ya Euro 5. Aporta nuevo airbox y el cambio recibe una relación final más corta al aumentar la corona en dos dientes (45). El resultado apenas es perceptible sobre el papel, ya que las cifras de par y potencia, así como los regímenes máximos que acompañan estos datos, se mantienen prácticamente invariados respecto a la edición previa. El par se mantiene en 68 Nm a 6.500 rpm, mientras que la potencia disminuye poco más de 1 CV, 250 rpm más abajo. El trabajo realizado por los ingenieros japoneses es loable, ya que a pesar de las superiores restricciones que significa la última normativa europea, han logrado mantener el nivel de prestaciones.

Si pasamos al análisis de la parte ciclo, volvemos a ver que aspectos relevantes de su concepción han variado de forma importante. Una cota tan esencial como la distancia entre ejes es ahora 10 mm más larga, hasta los 1.460 mm. También se modifica su longitud total, 2 mm mayor, o la altura total, 20 mm superior, así como la de asiento, ahora 5 mm más elevada. Pesos o capacidad de depósito de combustible permanecen sn cambios. Para mantener el peso a pesar de los requerimientos de la Euro 5, se han rebajado 1,5 kg en detalles como las ópticas, las fibras o la batería.



La suspensión delantera recibe muelles con diferente constante respecto a la edición precedente. Permite regulación de precarga y extensión, al igual que el monoamortiguador. El esquema de frenos y neumáticos es idéntico, con las mismas medidas y configuración.

El contenido relativo a su equipamiento tampoco se deja huérfano de novedades. La instrumentación está compuesta por una nueva pantalla LCD en negativo, con información en color como el tacómetro o el dígito de marcha engranada. Para elegir qué datos (parciales, totales, temperatura ambiente, temperatura del líquido, consumos medios o instantáneos) queremos que queden reflejados en su superficie, dispone de un pulsador en la piña izquierda. Con la app MyRide de Yamaha, puedes hacer de tu móvil un auténtico control telemétrico, con ángulos de inclinación, recorridos para compartir y un sinfín de opciones.

Como es norma en cualquier serie de media cilindrada en Yamaha, la paleta de colores recibe nuevas variantes cada año. En esta ocasión, la Yamaha Tracer 700 2020 se comercializa en colores blanco/gris, gris/rojo o negro, añadiendo la primera llantas en azul (negras en el resto).



Todas las motos trail del mercado

CÓMO VA LA YAMAHA TRACER 700 2020

Todos los acabados exhiben un paso más allá en calidad respecto a la edición precedente, sobre todo las fibras. Su imagen hace que no pases desapercibido en el tráfico ni para los viandantes, porque llama mucho la atención. Pero lo mejor viene cuando te pones en marcha. Pocas motos se adaptarán al modo que te pida el cuerpo en cada momento como la Yamaha Tracer 700 2020. Si tienes día de ciudad, se convertirá en tu mejor compañera entre calles y coches La forma de su asiento, amplio y cómodo, te permite, con 1,80 m de altura, llegar con la suela de ambos pies al suelo.



En los primeros metros te encuentras con la agilidad innata a todo modelo Tracer, también MT, en este caso con una suavidad sobresaliente. Acelerador, embrague y caja de cambios son pura suavidad, haciéndote la vida muy fácil en la urbe. Solo con el motor entorno a las 2.000 rpm debes poner un poco de atención a bruscos giros del gas, porque su acelerador (no electrónico) te reprenderá con una respuesta mínimamente abrupta, fácilmente subsanable con un poco más de cuidado de tu parte. Mejor llevarla siempre por encima de las 3.000 rpm (50 km/h en sexta), donde es solícita a cualquiera de tus pretensiones, tanto a ritmo legal en la ciudad como en ese instante que necesitas un toque del puño derecho para llegar al punto exacto entre el tráfico que necesitas.

La suavidad del motor es exquisita. Siendo Euro 5, no ha necesitado de un incremento de cilindrada para mantener sus puntos fuertes. Así se combina a la perfección con una agilidad y una facilidad de movimientos idónea tanto para el que empieza con su primera moto grande como el piloto con más experiencia. Créeme, será difícil que me digas cuándo necesitarás más que lo que te ofrece esta moto, al igual que otras de su segmento. El manillar ahora más ancho es parte de la receta del éxito, así como un asiento cómodo que te permite moverte a tu gusto sobre él. Nada más poner tus manos sobre los puños, tienes esa sensación deliciosa de que te sienta como un traje.



Tanta adaptación a ti en la ciudad se repite una vez sales de ella. En autovía, la ausencia de vibraciones hasta 8.000 rpm te hace tener controlado constantemente el dígito de km/h, porque acabarás rodando más rápido de lo que esperabas. Con la pantalla en la posición más elevada de las dos posibles (operación que haces con una mano en marcha, en un instante), rodar a 150 km/h es coser y cantar. Solo te llegará el flujo del aire de pecho hacia arriba, mientras que en la más baja comienza a impactarte en el abdomen. Solo un uso 100% GT requeriría más altura, pero si así lo deseas, en el completo catálogo de accesorios tienes la solución con una alternativa más alta y ancha. Algo tendrá que ver su mayor distancia entre ejes, pero te sientes sobre una moto con más porte de lo que declaran sus casi 700 cc. La estabilidad es omnipresente y da fe de las virtudes más Touring de su personalidad múltiple.



Su nueva instrumentación con dígitos en blanco sobre fondo negro es todo un acierto. La información la obtienes rápidamente y de forma muy clara. Incluye indicador ECO y tanto tacómetro, como reloj horario, indicador de marcha engranada y nivel de combustible quedan perfectamente visibles. Solo podrías pedir unas piñas con un poco más de personalidad, dado el elevado nivel de diseño que exhibe en todo el resto de aspectos. A la velocidad legar de 120 km/h el motor rueda a 5.000 rpm como la seda. Ten en cuenta que la línea roja se encuentra justo al doble de esta cifra. Así que imagínate lo que te espera si resulta que ese día tienes el cuerpo en modo "hoy me divierto". Y en terrenos de asfalto impoluto como el que encuentras en la isla de Tenerife, donde ha tenido lugar la presentación internacional de este modelo, te puedes imaginar el resultado.



Las carreteras reviradas te demuestran la mejor faceta de esta versión. La línea recta que dibuja su tacómetro analógico sobre la parte superior de la pantalla se acota entre 4.000 rpm y 8.000 rpm. Casualidad o no, es donde disfrutas de lo lindo con ella. Más allá estarás exigiendo al bicilíndrico una conducción para la que no está especializada, pero te lo permite. ¡Vaya si lo hace! Las aceleraciones son inmediatas gracias a su nueva relación de cambio. Al igual que sus bajos son notables, su estirada es sorprendente. Llegas al corte de encendido sin acritud, y ello a pesar de no contar con sistema "ride by wire". Esto tampoco le permite disponer de mapas de motor o control de tracción, los primeros francamente innecesarios para una moto de su potencia, no tanto el segundo aunque sea por una cuestión de seguridad. Siempre, cuanto más mejor. Aunque es lógico que el precio se resentiría, con el tiempo se debe acabar imponiendo. Si lo tiene un TMAX, porqué no una Yamaha Tracer 700. Y lo mismo para todos los modelos del mercado a partir de media cilindrada. Por su parte, los frenos responden con progresividad y contundencia, al mismo tono amigable que todo su concepto en ambos ejes.



En esta conducción deportiva, la distancia libre al suelo es muy apreciada. Su cintura y la facilidad de conducción gracias a su ancho manillar obran un prodigio de sensaciones al prevalecer su faceta Sport frente a la Touring. Te deja apoyar mucho de delante. Control absoluto. Sus suspensiones regulables hacen muy buen trabajo, mejor la horquilla que un amortiguador más brusco, aunque siempre permitiéndote tener todo bajo control. Incluso cuando tus ansias te llevan a retenciones extremas, esas cuando un embrague antibloqueo entraría en acción. Sin embargo, en la Yamaha Tracer 700 parece que incluso en estos momentos más radicales, todo está a tu alcance con naturalidad y suavidad. Para otro carácter, ya está la Tracer 900, frente a la que solo pierde con este acento más RR, 3.000 € son la diferencia entre ambas y la 900 no permite limitación para el A2. Tú mismo.

La nueva Yamaha Tracer 700 es una moto más completa en esta primera evolución. Aunque comparte estructura técnica con su hermana naked MT-07, no tiene absolutamente nada que ver. Sus mayores medidas y empaque, junto con sus soluciones exclusivas, hacen de ella mucho más moto y con más calidad, más allá de lo que reflejan sus 8.599 € de precio oficial, solo 300 € más que la anterior. Ya no se puede hablar de la Tracer 700 como moto de iniciación. Es una moto definitiva una vez deslimitada del A2 si es el caso, ya te pida el cuerpo ritmo Urban, Sport o Touring. Polivalencia "on road" elevada a su máxima expresión.



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