Tesoros a un paso de la A-3 con maletas SHAD

Comentar Publicado el viernes 10 de agosto de 2018
Tesoros a un paso de la A-3 con maletas SHAD

La construcción de autovías ha dejado a desmano multitud de entornos culturales, históricos y paisajísticos que, en circunstancias normales, tendrían la consideración de objetivos turísticos de primer nivel. Un perfecto ejemplo lo tienes en la conocida como "Autovía del Este". ¿Cargamos nuestras maletas SHAD y nos ponemos en ruta?

La "carretera de Valencia" ha sido históricamente el puente que ha unido Madrid con la Comunidad Valenciana. La actual autovía A-3 recogió el testigo en la década de los ´90 de la mítica N-III, reduciendo los tiempos y aumentando las velocidades medias en el recorrido entre ambas regiones. Esta adaptación a las necesidades del transporte moderno se cobró el peaje de dejar a numerosas poblaciones "fuera del mapa". Lo que antes era una excursión para llegar al punto de destino, ahora se convierte en un mero trámite para alcanzar el punto B desde el A en el menor tiempo posible.

Esta realidad es especialmente sensible en el caso de la autovía A-3. Su principal sentido para desplazamientos particulares reside en la unión entre el litoral valenciano y el centro de la Península, sobre todo entre las ciudades de Madrid y Valencia. Hasta su desdoblamiento en el kilómetro 177, también contiene el flujo principal de acceso desde la capital hacia las populares costas de las provincias de Alicante y Murcia. En todos los casos, es recurrente su masivo uso en fechas puntuales del año, como Semana Santa, puentes y operaciones-salida veraniegas. No obstante, desplazamientos que antes se contabilizaban en jornadas completas, ahora se realizan en pocas horas.



El hecho es que estos trayectos se traducen en el mayor ahorro de tiempo posible. Esta urgencia hace que obviemos la visita a lugares con un atractivo muy especial que, por esta razón, quedan prácticamente en el anonimato. Hemos elegido cuatro de ellos que están ahí, a un paso de donde circulan millones de vehículos al año, y que pasan desgraciadamente desapercibidos. Además, en moto, salirse de los recorridos por autovía y rodar por carreteras convencionales es, como seguro que tú bien sabes, uno de los mayores placeres sobre dos ruedas. Si a ello le unes un buen equipo de maletas como el que te mostramos de la española SHAD para disfrutar con comodidad y sin excesivas restricciones de todo lo que necesitarás a lo largo de las jornadas, mejor que mejor. Pero vayamos por partes.

A descubrir joyas del pasado bien equipado

Los cuatro enclaves que te invitamos a visitar siguiendo la senda de la autovía A-3 son Uclés, Segóbriga, Belmonte y Alarcón, todos ellos situados en la provincia de Cuenca. En los tres primeros predomina el componente histórico, mientras que en el cuarto se sublima este aspecto con un contenido paisajístico de primer orden. Y cualquiera de ellos te sorprenderán como jamás te habrías imaginado.



En cuanto al montaje de un equipamiento de accesorios que te permitan transportar lo que necesites en este tipo de ruta, en esta ocasión nos hemos decantado por dos componentes SHAD. Hemos elegido un baúl de gran capacidad como el SH 58 X, el "top case" que exhibe el exclusivo sistema expansible de la marca española, con tres opciones de capacidad de 46 l., 52 l. y 58 l. accesibles a mano, sin necesidad de herramientas y en pocos segundos, como te mostramos en el vídeo que te ofrecimos en su lanzamiento. Por otro lado, hemos instalado la última novedad de bolsa sobredepósito de SHAD. Hemos seleccionado la alternativa de mediana capacidad E-10 P, que se beneficia de la solución Pin System con la que la bolsa queda fijada perfectamente a la moto sin herrajes mediante unos tornillos, de muy fácil instalación, que sustituyen a los originales de la tapa del depósito de cada modelo. Además, es una bolsa muy polivalente, dotada de bolsa para protección frente a la lluvia, correas para transportarla cómodamente, además de resultar francamente elegante y muy ligera.

Castillo de Uclés

Nuestro recorrido comienza en la desviación del kilómetro 90 de la autovía A-3. La indicación "Tribaldo – Uclés" nos dirige a esta segunda población conquense en la que se encuentra el conocido como Escorial de La Mancha.

Antes de alcanzarla, en su recorrido de 7 km atraviesas océanos de girasoles en su plenitud entre los meses de julio y agosto. Con las primeras luces del día, nos indican el camino hacia la villa de Uclés. Bañada por el río Bedija, cuenta con su propio "Camino" señalizado desde Madrid con la cruz de la orden religiosa-militar en paralelo al mítico Camino de Santiago. No en vano, la rama que parte de aquí hasta Santiago de Compostela dista exactamente 794 km.



Esta referencia a Santiago no es banal en el caso de Uclés. Guardamos nuestros dos cascos, chaquetas de verano y guantes en el baúl SHAD y así accedemos al Castillo de Uclés con mayor comodidad. Fue erigido en el s. X como fortín defensivo del territorio que limitaba entre el califato de Córdoba y los reinos cristianos. Por avatares de la historia, su propiedad pasó en distintas ocasiones a manos de ambos bandos, hasta que en el s. XII formó parte definitivamente de Castilla. Entonces se convirtió en la casa madre de la Orden de Santiago.



Del castillo primitivo se conservan las torres del Palomar, del Póntido y la Albarrana. Esta última es, en realidad, el castillo nuevo construido en el s. XV. Además, el torreón saliente o albacara cristiana merece especial mención, un espacio en forma de dientes de sierra que servía de punto de reunión de los caballeros. Sus instalaciones han servido de seminario entre 1949 y 2012, siendo actualmente campamento y centro de encuentros de grupos y asociaciones cristianas, aunque se puede disfrutar como turista para conocer desde dentro su amplio legado histórico. Su kilómetro cuadrado rodeado de murallas y torreones, conservados en buen estado, bien merecen nuestra visita.




 

Parque Arqueológico de Segóbriga

Regresamos a la autovía A-3 dirección Valencia y en tan solo 10 minutos llegamos a nuestro segundo destino, retrocediendo en el tiempo desde la Edad Media a la época del Imperio Romano.

En el kilómetro 104, dejando la población de Saelices a la izquierda, se encuentra la desviación que indica el camino hacia el yacimiento arqueológico de Segóbriga. Tres kilómetros más tarde nos encontramos a las puertas de uno de los cuatro Parques Arqueológicos que forman parte del Patrimonio Histórico de Castilla-La Mancha: Alarcos, Carranque, Recópolis y Segóbriga.



Este último enclave significa un ejemplo perfecto del desarrollo urbano que se observó en la Meseta sur en época romana. Ya se cita en fuentes de los siglos II y I a.C. y Plinio la define como extremo de Celtiberia. Destacaban sus minas de yeso cristalizado que servía como cristal de ventanas en las viviendas modestas y como elemento decorativo.

Es muy aconsejable el recorrido propuesto durante su visita, de entre dos y cuatro horas de duración. Segóbriga llegó a contar con un teatro, anfiteatro, termas públicas y templos. En la actualidad, se pueden visitar el acueducto, las necrópolis, la ciudad, el teatro, la muralla y puerta principal, el criptopórtico del foro, las termas del teatro, la basílica, el foro, el aula basilical, las termas monumentales, la acrópolis, la casa del procurador minero, el anfiteatro, el circo y la basílica visigoda.

El horario de visitas se extiende de martes a domingo de 10 h a 18 h, aunque el acceso se cierra a las 17 h. El precio de la tarifa general es de 5 € y te garantizo que es una magnífica inversión. La realizamos con la bolsa SHAD E-10 P en los hombros, que cuenta con un bolsillo especial para guardar monedas.



Castillo de Belmonte

Nuevo paso por "la máquina del tiempo" en nuestro recorrido por las cercanías de la autovía A-3. Al contrario que en el caso de la salida desde Uclés, ahora no volveremos a la Autovía de Levante, sino que aprovecharemos carreteras convencionales para llegar a Belmonte, donde se encuentra uno de los castillos más espectaculares del centro de la Península.

Nada más salir del parque arqueológico, nos dirigimos a la izquierda por la CM-310. Tras apenas 1 km alcanzamos una rotonda donde enlazamos con la CM-3011. Atravesarás la población de Puebla de Almenara tras dejar a la derecha en el horizonte la imponente silueta del Castillo con su mismo nombre. En la salida del pueblo se encuentra el Pub Pelos, una denominación que te invita a hacer volar tu imaginación sobre su origen ...



La CM-310 ofrece un asfalto de buena calidad y secciones de curvas rápidas que dejarán estirar las piernas a tu moto al tiempo que disfrutas de las ondulaciones de parajes como la Sierra Jalameña, un entorno sorprendente en estas tierras manchegas.

Las indicaciones hacia Belmonte se suceden y, tras alcanzar la N-420, girando a la derecha nos adentramos de inmediato en esta población de Cuenca. Deberemos callejear con nuestra moto para alcanzar su tesoro más preciado. El Castillo de Belmonte se construyó en 1456 y en la actualidad es un perfecto ejemplo de aprovechamiento inteligente de un patrimonio histórico extraordinario. En sus instalaciones se combinan las visitas culturales tradicionales con eventos como combates medievales, pasaje del terror nocturno, turismo escolar o celebraciones de empresa o privadas.

La visita transcurre entorno a una hora y media. El recorrido por su adarve, almenas, torreones o la torre del homenaje nos esclarece fechas claves en nuestra historia como la guerra de sucesión que sufrió Castilla en la segunda mitad del s. XV entre Juana La Beltraneja e Isabel La Católica.



Pero Belmonte es más que su espléndido castillo. La Colegiata de San Bartolomé, el Alcázar del Infante Don Juan Manuel, el hospital de San Andrés, el convento de las Madres Concepcionistas y el de los Trinitarios, la Plaza del Pilar o la muralla que llega desde el castillo hasta el casco antiguo bien merecen aparcar la moto y sumergirse en decorados de otras épocas e inmortalizarlas con nuestro móvil. Por cierto, nuestra bolsa SHAD E-10 P dispone de un compartimento superior donde poder transportar el teléfono y visualizar su pantalla cuando lo utilicemos como navegador en marcha.



Villa de Alarcón

No salimos de la provincia de Cuenca y volvemos a la N-420 para alcanzar de nuevo la autovía A-3. Son 34 km de largas rectas y algunos tramos de curvas en los que sacar el partido de un chasis ágil y estable junto a un motor potente y flexible, es decir, de divertirte a tope. Una vez en la A-3, tras 11 km llegaremos a la localidad de Honrubia, donde enlazaremos con la antigua N-III durante 21 km. Este último tramo sirve de referencia perfecta de lo que en su momento era el concepto de "vía rápida", las carreteras nacionales, un territorio de ensueño para los amantes de las rutas en moto de cualquier época, por supuesto (e incluso aún más), de hoy día. El tramo que supera el pantano de Alarcón es legendario.



Pocos minutos después de atravesar el pantano llegamos a la señal que indica la desviación hacia Alarcón. Esta villa, declarada Conjunto Histórico-Artístico, ya muestra desde la propia nacional la silueta de sus construcciones. El descubrimiento de su enclave es asombroso. Merece la pena dejar la moto al borde de la carretera en el mirador y disfrutar de la imagen de su castillo y todo el pueblo encalvado en un peñasco, reflejándose en las aguas de la hoz del río Júcar que le protege a modo de foso natural. En este caso te aconsejo más una cámara réflex con la que poder destacar los detalles infinitos que te ofrece Alarcón. En la bolsa SHAD E-10 P te cabe una convencional, pero si requieres más espacio para otros objetivos, en el baúl SH 58 X seguro que dispones del espacio necesario.



La primera fortaleza es de origen árabe, pero íberos y romanos fueron sus primeros pobladores. La villa se protege con una muralla magníficamente conservada y con espectaculares entradas como las Puertas del Campo, del Calabozo o del Bodegón. No obstante, el protagonista indiscutible de esta población de tan solo 148 habitantes lo significa el castillo, hoy día Parador Nacional de Turismo, con una Torre del Homenaje que se alza como símbolo inexpugnable.

En sus calles no podemos dejar de visitar las iglesias de Santo Domingo de Silos, de Santa María y las sorprendentes pinturas murales de Jesús Mateo en la Iglesia de San Juan Bautista. Ya sea en el Parador, en el Hotel Palacio Villa de Alarcón, en el Hotel Hierbaluisa o en cualquiera de sus casas rurales, la estancia para poder recorrer Alarcón por la noche es un consejo muy a tener en cuenta. La maleta SHAD SH 58 X es fácilmente extraíble de su plataforma en la moto, al igual que la bolsa sobredepósito E-10 P, y así podrás llevar a tu lugar de descanso todas tus pertenencias contigo.



Y si te gusta el buen yantar, no dejes de visitar el Restaurante La Fragua. No se me ocurre mejor lugar para acabar esta ruta de tesoros escondidos detrás la vorágine de una de nuestras autovías principales como la A-3.



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