Rutas en moto  La aventura con la moto conectada del futuro

Globalrider en directo: la vuelta al mundo en una moto conectada

Comentar Publicado el jueves 14 de julio de 2016
Globalrider

Nos hemos puesto en contacto con Hugo Scagnetti, quien afronta con Globalrider una vuelta al mundo en solitario con una Yamaha XTZ 1200 conectada con las últimas tecnologías desarrolladas por Telefónica.

Ya te comentamos en una anterior noticia la hazaña sobre dos ruedas emprendida por un argentino con la intención de recabar fondos y atención mediática sobre enfermedades que requieren de una intensa inversión en investigación y desarrollo. Hugo Scagnetti se encuentra actualmente en la Siberia rusa con su Yamaha XTZ 1200 Superteneré y aún en el más recóndito de estos parajes, hemos podido conversar con él gracias a las tecnologías de última generación de nuestra empresa líder en telecomunicaciones.





Antes que nada, ¿qué tal estás?

"Ahora mismo perdido en Siberia (risas). He tenido una ruta bastante difícil, con no muchos kilómetros pero con una buena paliza para el cuerpo y para la moto. Menos mal que he disfrutado de unos paisajes excelentes.

La moto se está comportando de forma espectacular. Tengo una confianza total en ella. Aquí en Siberia no veo más que grandes camiones de muchos ejes de transporte y los caminos están pensados para ellos. No es difícil encontrarse numerosos vehículos postrados a los lados de la carretera por averías.

En mi caso apenas sufro problemas. Esta mañana precisamente se me ha roto un brazo metálico que soporta la maleta y la he tenido que soldar. Pero se trata de cuestiones con accesorios más que en la propia moto.

Es increíble que aún en los sitios más recónditos haya soluciones para todo. Esto es algo que deberíamos aplicar a nuestro día a día".



¿Qué es lo que más te ha sorprendido de tu Yamaha XTZ 1200 Superteneré?

"Destacaría su fiabilidad. Se comporta muy bien en situaciones extremas. Por ejemplo, en Uzbekistán hice 800 kilómetros por caminos con auténticos pozos por las lluvias pasadas, no eran baches... ¡La cuestión era descubrir en cuál te ibas a caer! Los recorrí con otros dos motoristas ingleses que rodaban con motos iguales de otra marca y una de ellas se rompió. En ese momento pensé que si había pasado aquello, entonces iba a completar sin duda la vuelta al mundo.

Evidentemente, no existe la moto perfecta, que lo haga todo bien. Lo que más miedo me daba era el tema del peso, tanto mío (entorno a 100 kg) como por llevar mucha carga. No sabía si las suspensiones aguantarían. Tan solo he tenido un pequeño problema con el amortiguador trasero que se solucionó rápidamente. Nada para lo que sería normal haciendo topes constantemente como en el recorrido aquel de Uzbekistán. También en carreteras asfaltada. Si en tierra te encontrabas esos cráteres a 80 km/h, en carretera era a 110 km/h.

Con el tiempo me parece que la moto pesa menos, pero yo no he tirado nada, así que significará que me estoy adaptando y aprendiendo cuáles son los límites de la moto. Me encanta su manejabilidad. ¡Hasta he sido capaz de rozar con las maletas en el asfalto!"



¿Cómo valoras el desarrollo de los avances técnicos que llevas en tu moto con el apoyo de Telefónica?

"Es fundamental. Tengo un botón que yo llamo "de pánico" y que sé que me tiene conectado con alguien que puede ayudarme en cualquier momento. Está unido a una telemetría que detecta situaciones extraordinarias. Como ejemplo, me sucedió que tuve que frenar detrás de un coche que iba a unos 130 km/h porque casi se detuvo al ver un grandísimo bache en la carretera. Me quedé a apenas 30 cm de su parachoques y casi parado ya se me cayó la moto. La telemetría detectó que había sido una situación extraña y rápidamente me llamaron para conocer mi estado. Es decir, no solo dispongo de un botón que puedo pulsar en caso de necesidad, sino que el propio sistema lo hace por mí. Recuerdo un caso de un piloto norteamericano que se quedó ocho días debajo de su moto porque se rompió la pierna y no podía moverse. Como en la película, cortarse una mano o el brazo será una cosa, pero cortarse la pierna debe ser otra... O aquel francés que murió en Perú por un ataque cardíaco y quedó tirado en medio de los montes. Le buscaron durante un mes y medio y su familia pensó que le habían secuestrado, que se había caído por un precipicio o lo que fuera. La telemetría no le habría salvado la vida, pero se sabría qué habría ocurrido y dónde. El caso es poder tener auxilio".



¿Cuál es el entorno natural que más te ha atraído hasta ahora?

"Muchos. Tú sabes que en la moto se aprecian los paisajes de otra forma y se descubren hasta los mínimos detalles. También destacaría la amabilidad de la gente allá donde vas.

Yo procedo de la Patagonia, así que el desierto es algo muy especial para mí. La dureza es extrema, pero tiene la belleza del horizonte infinito. También los cañones en Kazajstán, con una orografía de caprichos increíbles. Ha habido momentos en los que ha pasado una tormenta, con el suelo todo mojado pero con el cielo azul intenso, en el que resalta la estepa verde y las mesetas amarillas casi rojizas por la puesta del sol, que me han hecho llorar dentro del casco. Son emociones muy fuertes.

Yo no quiero quitar el mérito de los grandes viajeros, pero sí me gustaría que muchas más personas se aventuraran a descubrir estas experiencias. El componente emotivo es muy profundo y aunque parezca lo contrario, los preparativos están tu alcance si te lo propones. Y el disfrute es enorme".

¿Estás cumpliendo los objetivos marcados?

"Por supuesto. No me planteé en ningún momento batir ningún record ni nada parecido. Mi idea era demostrar que se puede dar una vuelta al mundo en moto tras sufrir un grave problema de salud y buscar fondos para seguir desarrollando una tecnología que puede mejorar la vida de muchas personas. La exigencia hacia la moto es máxima, pero también hacia mí mismo. Tengo una prótesis en una pierna y un implante de células madre en la otra. Mi objetivo es simplemente que se pueda seguir investigando para mejorar la vida de niños y adultos que sufren la misma enfermedad que yo. Daré la vuelta en 80 días, y los problemas son más burocráticos y de papeleos que técnicos, te lo puedo asegurar".

Seguiremos en contacto con Hugo para darle ánimos en su aventura y que pueda cumplir su sueño.

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