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Prueba Triumph Trident 660: Para todo y todos

Publicado el lunes 22 de marzo de 2021
Triumph Trident 660

Los modelos de las gamas medias de cada marca son motos cada día mejores. Resultan una medida perfecta para todo uso y para cualquiera de nosotros, con prestaciones más que suficientes, polivalencia total y costes contenidos para un disfrute total. Si además tiene la personalidad arrolladora de la Triumph Trident 660, aún mejor.

La firma británica Triumph siempre ha hecho motos bonitas, aunque "para gustos, los colores". ¿Recuerdas aquellos faros dobles, descubiertos y redondos, que te miraban directamente a los ojos en aquellas primeras naked tricilíndricas de la marca británica? No eran del gusto de todos, pero cuando las abandonaron se las echó mucho de menos. Personalmente me pareció que aportaban una personalidad única y sí resultaban atractivos. La nueva Triumph Trident 660 implanta otra moda en su diseño dentro de las naked. No sé si te enamorará, pero espera a subirte a ella.

A partir de ahí, cada kilómetro que haces, cada vez que la cojas y la vuelvas a dejar en el garaje, y cada vez que la veas, te parecía más interesante. Eso es exactamente lo que me ha ocurrido a mí. Ahora estoy enamorado de ella. Es de esas motos que va tan bien, con las que te diviertes tanto que cuesta devolverlas una vez terminada la prueba. Es, una vez más, un completo acierto de los ingleses de Triumph. Han sabido leer el mercado y ofrecerte, desde su particular visión del mundo de la moto, justo lo que necesitas.



Es un modelo minimalista; no hay más que verla y analizar su equipamiento. Es, por precio y componentes, una moto media. Viene a competir en un segmento tan relevante como el de las Yamaha MT-07, Honda CB 650 R o Kawasaki Z 650 e incluso con motos más grandes, como la Kawasaki Z 900, BMW F 900 R o Ducati Monster por potencia y precio. Resulta un poco más cara que las bicilíndricas entorno a 650 cc, pero también te da un poco más de todo que ellas. Por otro lado, también es menos potente que las otras protagonistas de este segmento de superior cilindrada, pero también más barata. Todo ello configura una posición inteligente que, sumado a su personalidad, seguro que le reportará grandes beneficios.

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Una vez más Triumph recurre a un nombre histórico: Trident. Esta denominación nació a finales de los 60 para bautizar una tricilíndrica diseñada para comercializarse bajo las marcas Triumph y BSA (en este último caso, curiosamente, bajo la denominación Rocket 3) que debía competir con la nueva Honda CB 750 Four, entre otras. La práctica desaparición de la industria británica acabó con aquella moto. Ya en los años 90, con la refundación de la marca bajo la batuta ya de John Bloor, vuelve a aparecer este nombre para designar su nueva gama de naked con motores de tres cilindros en 750 cc y 900 cc. Eran unas motos que compartían con la actual 660 su enfoque, polivalentes y con cierto toque sport. La diferencia es que ahora ese acento sport será la envidia de la competencia mientras que en aquellas Trident de los 90 lo cierto es que las motos estaban un pasito por detrás en su segmento por potencia y prestaciones. Esas Trident que de los 70 a los 90 oscilaron desde lo más deportivo a lo más utilitario, recoge ahora, en la reencarnación 660, estas dos facetas de forma muy equilibrada.



CÓMO ES LA TRIUMPH TRIDENT 660

Aquellas primeras Triumph Trident de los 70 fueron tricilíndricas porque sus diseñadores buscaban un objetivo claro: venían de fabricar monocilíndricos y bicilíndricos, y la idea era aumentar prestaciones y reducir vibraciones. No he tenido la suerte de probar una de aquellas motos, pero dicen que sí se consiguió el objetivo. Cuando la marca renació en los 90, recuerdo que se decía que se buscaba con aquella arquitectura el compromiso ideal entre los dos y los cuatro cilindros, en una época en que la respuesta de esos motores era muy diferente entre si, bastante más que ahora. Las bicilíndricas tenían buenos bajos y estirada en medios, las tetracilíndricas subidas de vueltas rápidas y un elevado régimen de giro, inalcanzable por las de dos cilindros. Pero lo cierto es que aquellos primeros tricilíndricos Triumph estaban entre ambos mundos, pero se quedaron a medio camino. Aquellas sí las probé y recuerdo decir que habían conseguido la estirada arriba de los dos cilindros y el empuje abajo del de cuatro. Humor inglés.



Precios, ofertas, fichas técnicas e imágenes de todas las MOTOS NAKED PARA EL CARNÉ A2 del mercado

Fue con el primer 675, el de la Daytona, cuando la marca logró plenamente ese objetivo. Era toda una "supersport" que empujaba desde abajo casi como una Ducati 749 y subía hasta cerca de las 14.000 rpm con bastante más "mala leche" que una Honda CBR 600, por ejemplo. Desde entonces, los tricilíndricos, antes bastante poco difundidos, se han convertido en una arquitectura muy popular. Y una seña de identidad en las motos sport de la marca británica.

Este motor parte de la base de aquel, con más de 67 componentes modificados, para convertirse en el corazón de la Trident. Una vez más, la marca habla de ese equilibrio entre bajos, medios y altos (conseguido, una vez más, sin duda), para alcanzar los 80 CV a 10.250 rpm con un par de 64 Nm a 6.250 rpm. En este caso, una de las cosas que comprobarás cuando pruebes una Trident es cómo obtienes par desde abajo: el 90% del mismo está disponible en casi todo el rango de vueltas. Monta un acelerador electrónico que le permite montar dos modos de conducción (Rain y Road). Modifican la respuesta del gas y la intervención del control de tracción, y además es desconectable. El cambio, de seis marchas, actúa a través de un embrague antirrebote y asistido, de funcionamiento correcto.



El chasis es completamente nuevo, de acero incluyendo el basculante, de doble brazo. Las suspensiones se han encomendado a Showa, con una horquilla invertida de 41 mm y un amortiguador trasero progresivo sobre bieletas. Solo ofrece reglaje en precarga atrás, pero con buen tarado y funcionamiento impecable. Se montan frenos con dos discos delanteros acompañados de pinzas estándar Nissin y un trasero de la misma marca. Y, por supuesto, llantas de 17" con neumáticos Michelin Road 5, una elección perfecta como la Trident demuestra en carretera.



En el resto del equipamiento cabe destacar su cuadro TFT, completo, de buena lectura y de diseño muy original, con conectividad con el móvil. Y dispone de luces completamente LED, con intermitentes cuyas luces "corren" de dentro hacia afuera cuando se encienden.

CÓMO VA LA TRIUMPH TRIDENT 660

La Triumph Trident 660 es redondeada de líneas y compacta. Se la ve ligera y de un tamaño quizá hasta menor a sus posibilidades. Ese "micro-colín" que acaba en el mismo sitio que el asiento, el depósito redondeado y elemento destacado de las líneas de la moto, el acabado oscuro de motor más manillar, faro y la mitad del depósito, configuran una moto indudablemente original y diferente a todas las demás. Muy personal.



Te subes y esa compacidad que vislumbra se hace patente en cuanto estás a sus mandos. El tamaño es más propio de una 500 media que de una moto de 80 CV, lo que le viene muy bien cuando se utiliza limitada para el carné A2. Recuerda, en esto, a una Honda CB 500. Eso sí, cualquiera de las 650 (o 700) bicilíndricas de la competencia, algo menos potentes, también están en este tamaño. Y la posición de conducción es muy razonable, yendo algo inclinado hacia delante y con los pies un poco retrasados. No es incómoda en ningún caso ni fuerzas muñecas, nuca o espalda. Arrancas y el sonido del escape lateral es el clásico de una Triumph, ese bramido ronco, similar a un cuatro cilindros, pero con los tonos graves de dos cilindros. Das un golpe de gas en vacío y se le ve animado. Embrague suave, primera velocidad con un "clonc" seco, preciso y a su justo volumen, y ya puedes salir.



En los primeros kilómetros con la Triumph Trident 660 todo es suavidad y facilidad. Se siente ligera y ágil. El motor es tranquilo si no le buscas las cosquillas y suspensiones y frenos funcionan con toda normalidad, sin nada que destacar por positivo ni por negativo. El cuadro se lee bien y los menús de configuración son bastante intuitivos. Con darle una breve vuelta al asunto, te lo aprendes y no tendrás problemas. La moto es bastante estrecha y entre coches en atascos se mueve bien, con un radio de giro correcto en una moto así.



Sales a la autovía y es una naked: el aire se nota. Pero esa pequeña cúpula accesoria que lleva nuestra unidad (o quizá simplemente la posición del cuadro) consigue aliviar parte de la carga hasta bastante velocidad, siempre y cuando te agaches bien. El asiento, manillar y reposapiés lo permiten, desde luego. A velocidad legal no hay ningún problema.



En la carretera es donde esta moto acaba enamorando. Hasta aquí ha sido una buena naked media, adecuada en la ciudad y razonable en la autovía. Todo actúa correctamente y el motor tiene buena respuesta, pero nada que la haga destacar de forma clara. Ahora bien, en las primeras curvas animas el ritmo y el panorama cambia. Frena muy bien, con precisión, y tantol chasis como neumáticos te permiten entrar justo por donde quieres y como quieres. Incluso cambiar la trazada en el instante que desees. Se siente especialmente ligera y ágil, transmitiendo una confianza total. Las suspensiones sujetan con firmeza en frenadas y aceleraciones, también en medio de la curva. Y, cómo no, el motor, con ese par disponible desde abajo, parece el de una moto mayor, con más potencia. La dejas caer de vueltas y ni reduces, simplemente abres gas y sale disparada hasta la siguiente curva donde puedes entrar muy fuerte, frenando tarde y tumbando con confianza. Es un comportamiento bastante más deportivo de lo que te esperabas. Cómo echo de menos un buen "quickshifter" y las sensaciones que produce, cuando puedes olvidarte del embrague, sobre todo, acelerando o llegando fuerte a las curvas. Lo hay, pero tendrás que pagarlo aparte.

LO MEJOR

-Polivalencia absoluta

-Comportamiento motor y chasis

-Precio

MEJORARÍA

-Cuadro minimalista



ASÍ VEMOS LA TRIUMPH TRIDENT 660

En carretera: 5

En ciudad: 4

Pasajero: 2

Confort: 4

Equipamiento: 3

Autovía: 3

(Puntuación de 1 a 5)

La Triumph Trident 660 resulta una moto sorprendente. Como todas las de este segmento busca polivalencia, ser una buena moto de diario, cómoda en los desplazamientos urbanos en la entrada y la salida de las ciudades, y también una moto divertida en la carretera. Debe ser, en este ámbito, fácil de llevar deprisa, noble y eficaz. Y con un equipamiento bastante básico en cuanto a frenos y suspensiones lo consigue perfectamente, manteniendo así un precio de adquisición contenido. Corre más de lo que parece, sobre todo acelerando y recuperando. Tiene un buen nivel de equipamiento para su precio y detalles de agradecer como los dos mapas de funcionamiento. Además es muy cómoda de asiento y posición para el piloto, mientras que para el pasajero tampoco es excesivamente incómoda a no ser porque con ese mínimo colín se tendrá que agarrar o a ti o al propio asiento.



Más información de la Triumph Trident 660

 

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