Salon de Milán 2014: TFC-1 Bobber y TFC-2 Scrambler; Concurso de construcciones Triumph.

Publicado el miércoles 05 de noviembre de 2014
El primer concurso TFC ha dado como resultado estas dos maravillas: Triumph Bopper y Scrambler

Triumph se ha apuntado a la moda de demostrar lo que unos preparados cualificados son capaces de hacer cuando les das una moto y libertad para transformarla según su criterio. Convocado en mayo de este año, las motos se exponen en el Salón de Milán 2014 y Facebook decidirá el ganador.

Es una buena forma de promoción de los modelos; a fin de cuentas así se habla de ellos y prestamos atención a algunos modelos determinados. Y además, que duda cabe, son auténticas obras de arte, dignas de admirar.

Triumph lanzó este concurso en mayo de este año. Se llama Triumph Factory Custom (de ahí lo de TFC).La idea fue reunir dos equipos, entregarles una Bonneville nueva y a partir de ahí, cada uno crearía su propia interpretación. Eso si, los equipos debían estar constituidos por empleados de la fábrica, no exteriores. Esto también sirve para demostrar el talento interno, experiencia, conocimientos, habilidad y pasión de la gente de Hinckley. Las dos motos resultantes debían estar expuestas el día 4 de noviembre en el Salón de Milán, como así ha sido, se exponen también en la web de Triumph y ganará el que consiga más "compartir" en Facebook antes del 26 de noviembre.
Las dos motos son muy distintas, pero dos obras de arte: desde luego, para nosotros, no será fácil decidir por cual votamos. La moto del equipo TFC-1 se llama Bobber. Y como tiene que ser una moto de este estilo es un ejercicio de minimalismo. Un chasis de doble tubo, con un basculante monobrazo del mismo estilo y una especial horquilla Fox Factory ajustable desde el manillar.
Carrocería mínima, con asiento monoplaza en voladizo sobre la rueda trasera, alta y estrecha y con un guardabarros muy pequeño. Es espectacular a la vista. Y más cuando te fijas en que los ingenieros de este equipo ¡han dado la vuelta la bloque!: los escapes salen directos hacia atrás ahora.
Se ha construido sin soldaduras visibles, pegando los componentes del chasis que necesitaban unir con adhesivos de la empresa colaboradora TheeBond. La electrónica de la moto se ha escondido dentro del depósito de gasolina. Este procede de una Bonneville del 69; está dividido en dos y en la mitad "falsa" aloja la electrónica de la moto para que no sea un obstáculo visual en las lineas puras de la Bopper. Y sobre este están los botones de arranque y parada de la moto.
La Scrambler no es una moto más simple. La idea que subyace es volver a las motos de antaño, cuando Scrambler significaba adaptar una moto de carretera a las carreras off road. Pero como en aquél momento, el equipo TFC-2 quería que el enfoque debía encajar con las geometrías y recorrido de las suspensiones de una moto de cross moderna para lograr una parte ciclo realmente efectiva. A
sí que se ha sustituido el c hasis por uno a medida hecho en aluminio y titanio (acero en origen), con cables eléctricos y mecanismos del acelerador escondidos por dentro. Para el basculante han empleado uno procedente de una Speed Triple, monobrazo, pero en este caso montado de forma invertida y con un amortiguador Nitron Racing diseñado y fabricado ex profeso para este proyecto. Depósito y otras piezas de carrocería se han realizado en fibra de carbono 100%: como las motos de cross, menos peso es esencial. Motor retocado, con culata rebajada, válvulas más grandes y mariposas de Daytona, junto con otros trabajos y el otro es ahora un 25% más potente. Las llantas cambiaron un tanto el enfoque inicial: el equipo se decidió por unas llantas de 17", de forma que con ruedas de asfalto se pudiese convertir en una brutal Supermoto. Y de ahí esa estética a medio camino entre una auténtica Scrambler y una pit-bike de cross. Pero espectacular, sin duda
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