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Prueba SYM Cruisym 300: Nueva generación

Publicado el lunes 27 de mayo de 2019
Prueba SYM Cruisym 300: Nueva generación

Primero fue el GTS, un buen scooter, atractivo y completo. Le sustituyó el Joymax, similar al anterior, pero mejorado, más prestacional, con algo más de equipamiento y, sobre todo, con infinidad de versiones a lo largo del tiempo. Hace unos meses su relevo con un Cruisym que, como suele ocurrir, es mejor que todo lo anterior.

SYM es, en el mercado español (en Italia, por ejemplo, se invierten estas cifras), la segunda marca taiwanesa. KYMCO, con más años en nuestro mercado, suele estar delante en ventas, pero en el fondo en ambos casos se ve cierto paralelismo. Llegaron con pocos años de diferencia a nuestro país, ofreciendo scooters económicos, los primeros no muy atractivos, pero duros y fiables. Con los años fueron mejorando en prestaciones y apariencia, manteniendo una política de precios contenidos. Desde hace unos año han conseguido codearse de tú a tú con cualquiera de las marcas de scooters más prestigiosas. En el caso de KYMCO fue con el Super Dink 300 con el que la marca se metió en la primera fila de los scooters de media cilindrada. En SYM fue con el GTS.



Pero mientras KYMCO aguantó toda la vida comercial del Super Dink sin apenas cambio y ofreciendo solo las opciones de colores y ABS, SYM lanzó un Joymax. De este se hicieron versiones Sport y Confort, algunos con ABS, otros incluso con un sistema "Start&Stop" en semáforos que no terminaba de convencer (algo lento de reacción) y unos cuantos cambios más a lo largo de su historia, tantos que hacen complicado saber exactamente ante cuál estás. Ahora las estrategias han cambiado: KYMCO ofrece Super Dink 350 y Grand Dink 300, SYM solo un Cruisym 300 que engloba cualquier tendencia o gusto con una sola opción.

Esto no quiere decir, claro está, que SYM no vaya a volver a las andadas. No lo sabemos, pero no sería difícil sacar declinaciones del Cruisym, haciendo versiones que redunden en el carácter deportivo o GT del scooter. Pero cuando lo conoces te das cuenta (y en eso recuerda al exitoso Super Dink) que está muy bien diseñado en todos sus detalles. Tiene la cantidad justa de elementos de cada uno de esos dos caracteres. Es un scooter GT amplio, cómodo y equipado. Pero tiene una salsa sport en unas líneas agresivas y buenas prestaciones más un comportamiento intachable que lo hacen divertido de llevar. No sería necesario ningún cambio para resaltar su deportividad o su comodidad, solo tu forma de mirarlo o de utilizarlo.



Es un gran trabajo de la marca. No parten de cero, ya que su experiencia en este tipo de scooter es amplia, como te decía antes, con el GTS y Joymax (entre otros) y se han basado en ella. El Cruisym es nuevo, pero el chasis deriva del empleado en el Joymax (que ya era muy bueno) y el motor es una versión Euro 4 del anterior 278 cc de la marca también del Joymax. Sí han cambiado completamente carrocería y equipamientos, y eso hace que lo percibas como completamente nuevo. Y está bien concebido. Es más cómodo, más GT, elegante y Premium que el anterior Joymax Confort. También resulta igual de rápido, con mejor comportamiento sport y divertido de llevar que el Joymax Sport. Es mejor scooter en general.

Por cierto, hay más paralelismos entre las dos marcas taiwanesas. KYMCO significa Kwang Yang Motor Company; SYM es Sanyang Motor. Poco más que tres letras los diferencian. Y las dos empiezan en los años 60, en este sector, fabricando piezas para Honda.

CÓMO ES EL SYM CRUISYM 300

Es un scooter nuevo y a la vista está. Sin embargo, si lo desmontases, seguramente encontrarías que no ha cambiado tanto con respecto a los Joymax de última generación. Ya sabes, ¿para qué cambiar lo que funciona? Y el Joymax lo hacía.

No hay grandes novedades en el chasis, con una estructura habitual de tubo de acero que mantiene aproximadamente las mismas medidas que ya tenía su antecesor. Es un scooter compacto, pero que como veremos aprovecha muy bien el espacio disponible. Siguiendo con la parte ciclo, lleva rueda delantera de 14" y trasera de 13". Por tanto, no emplea como otros rivales una delantera de 15", pero tampoco notas en marcha que esto perjudique su estabilidad, porque resulta un scooter muy noble y ágil. Horquilla estándar, dos amortiguadores traseros con regulación de precarga anclados al motor haciendo de basculante y dos frenos de disco, de 260 mm y 240 mm con ABS, completan su equipamiento. Nada novedoso ni espectacular, pero de funcionamiento impecable, agradable y fácil.



El motor también es el conocido monocilíndrico con culata de cuatro válvulas y cilindro con tratamiento antifricción clásico en la marca. Es básicamente el mismo que en el Joymax, en su versión sin sistema de arranque y parada automático, y retocado con habilidad para cumplir con la Euro 4 sin perder demasiada potencia. Alcanza los 27,3 CV a 7.750 rpm y un par de 27,4 Nm a 6.750 rpm, lo que lo sitúa en el medio de la tabla entre los 300 cc.

En equipamiento es un scooter bien pensado, completo, no lujoso en el sentido de que no hay elementos superfluos, pero sí con todo lo habitual y necesario. A sus mandos te encuentras con buen espacio para las piernas, con el suelo continuado hacia delante con plataformas donde puedes apoyar los pies, más mandos cómodos y bien situados, con un original botón amarillo, presente en muchos SYM, que sirve para abrir de forma eléctrica el asiento. El cuadro es bastante completo, con dos esferas y una pantalla digital central con la información clásica. El diseño de las esferas es sport y desenfadada, con fondo negro, caracteres blancos y las líneas de división en tres colores que resaltan, con gusto discutible. Bajo el manillar encontrarmos el contacto, con cierre del ojo de la cerradura magnético y una guantera a la derecha, profunda, cómoda, sin cierre pero con enchufe de 12V y otro USB. Por encima dispone de una cúpula que puede colocarse en dos posiciones, para mayor protección o mejor visibilidad.



Bajo el asiento tienes bastante espacio, suficiente para dos cascos integrales. Se levanta y se queda arriba gracias a un amortiguador hidráulico y añade luz de cortesía. Hay un bolsillo en la parte trasera para dejar las herramientas y documentación, para que no vayan dando saltos sueltas por ahí. Para el pasajero hay previstas dos estriberas de las que se despliegan empujándolas hacia dentro, lo que puedes hacer con el propio pie y un asa trasera amplia y cómoda. Y las luces son completamente de LED, salvo el doble faro principal. Llama la atención que es el primer SYM que probamos que no lleva el ya típico (e interesante) cortacorrientes escondido en el hueco del asiento.

CÓMO VA EL SYM CRUISYM 300

El SYM Cruisym 300 es un scooter agradable y cómodo de llevar. Hay espacio para poner los pies como quieras, puedes colocar la cúpula en dos posiciones, los mandos tienen buen tacto y todo está en su sitio. Está bien pensado en cuanto a equipamiento para ser un aliado perfecto como vehículo ciudadano y para acceder y salir de la ciudad. Su mejor faceta es su comportamiento. Nuestra unidad, equipada con neumáticos Maxxis, daba mucha confianza al tumbar, acelerar o frenar en carretera, en rotondas o en cualquier curva. En la ciudad se siente como un ligero y ágil 125, pero con mayor par y potencia.



Se maniobra bien con él en parado. El asiento no está muy alto y las piernas se bajan con facilidad para llegar al suelo. El caballete lateral se usa con comodidad y el central también, con buena palanca para que no cueste esfuerzo alguno subirlo. Gira bien y no es excesivamente largo. Entre coches, en la ciudad, hay que tener cierta precaución con los espejos que van en el escudo frontal: salen bastante y son grandes, lo que permite ver con comodidad lo que tienes detrás. Es potente y sale bien cuando ya ha hecho unos metros. La primera apertura del gas, si intentas salir a tope, es algo perezoso, consecuencia de la Euro 4. Muy estable y noble, es además muy rápido cambiando de dirección, lo que le da una agilidad que supera a muchos rivales de su tamaño. La cúpula, en su posición alta, puede llegar a molestar a la vista. En mi caso coincidía mi visión con el borde superior de la misma cuando intentas mirar al suelo a pocos metros, a unos 40 km/h. Más deprisa ya no, vas mirando más lejos.



Cuando sales a la carretera siguen siendo esas características las que sobresalen: estabilidad, capacidad de tumbar y comodidad. Se puede definir como divertido y agradable. Las suspensiones están bien taradas, sujetando la moto bien a cualquier ritmo y transmitiendo lo que las ruedas pisan, pero no son incómodas si el asfalto se estropea. Algo similar ocurre con los frenos, con buen tacto y bastante mordiente si aprietas, lo que unido al buen agarre de los neumáticos hace que lo detengas tan deprisa como quieras, con la confianza de que no deslizará, ya que llevas un ABS bien estudiado y que solo entra en caso de necesidad.



El motor tiene buen empuje y esa pereza que demuestra en la primera apertura de gas, desde ralentí desaparece en recuperaciones. En cuanto abres gas, sale rápido. En cuanto a prestaciones, se mete en la lista de los 10 scooters medios más rápidos, pero por los pelos. Es largo de desarrollo, acelera lo justo y llega a superar los 130 km/h, ya con el motor rozando la zona roja. Es capaz de ir un poco más allá con la cúpula en posición baja y con algo de bajada, pero nada más. A alta velocidad aparecen algunos movimientos del tren delantero, pero se sujeta bien y no llega a ser en absoluto algo a considerar, más allá de recordarte las caracteríosticas que en curvas y esquinas queofrecen las llantas delanteras de 14" en lugar de la de 15", lo que anularía, seguramente, ese movimiento.

Fotos: Miguel Méndez

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