Presentación SYM Cruisym 300: SYMplemente mejor

Comentar Publicado el viernes 25 de mayo de 2018
Presentación SYM Cruisym 300: SYMplemente mejor

Los 300 son el paso lógico para los que buscan un scooter algo más grande que el 125 que les convenció de sacarse el carnet A2 y una cilindrada ideal para los que teniendo ya carnet buscan un scooter de diario para moverse en ciudad y alrededores. Ahí apunta el nuevo SYM Cruisym.

SYM lo sabe. Lo hizo con el Joymax y ahora lo sustituye con un scooter mejor, el nuevo Cruisym. La marca taiwanesa lleva muchos años en este segmento, ya que fue en 2010 cuando el GTS 300 EVO sustituyó al anterior 250, aparecido en 2005. Detrás de éste llegó el SYM Joymax, un scooter con gran éxito: potente, cómodo y bien equipado. Fue el primero que equipó el sistema Start&Stop en la marca. También dividió la gama en dos terminaciones, las mismas que han llegado hasta ahora, en versiones Confort o Sport, con diferencias de equipamiento que reforzaban esos dos caracteres del Joymax.

Con el Cruisym las cosas son más simples. SYM se ha fijado en lo verdaderamente importante para diseñar y presentar ahora un scooter funcional, cómodo y atractivo, que con una sola versión pueda atraer a todo tipo el público, sin necesidad de diferenciar entre esas versiones. En comparación con el Joymax ha perdido algo del equipamiento, pero ha ganado mucho más en presencia. Y, sobre todo, llega con un precio que llama la atención: 4.799 €, con cinco años de garantía y uno de seguro (para mayores de 21 años) que puede ampliarse a todo riesgo por solo 75 €.



No obstante, no solo un precio llamativo será lo que llame la atención de este SYM. No tienes más que ver las fotos para notar que sus líneas son todo un acierto en general. Además, por debajo de esa carrocería hay un chasis derivado del Joymax (que ya iba muy bien) y la versión Euro 4 del motor 300 de la marca. Han conseguido superar esta restrictiva norma sin perder mucha potencia (1 CV declarado, más o menos). Con todo ello, el Cruisym recoge lo mejor de los scooters GT compactos de la marca modernizándose y convirtiéndose, a buen seguro, en uno de los rivales a batir en la categoría en los próximos tiempos.

SYM ha acertado con un planteamiento diferente para su scooter. KYMCO, por ejemplo, dividió sus 300 en dos scooters: uno más económico y de prestaciones no al límite (Grand Dink) y un scooter muy equipado, de muy alto rendimiento y de comportamiento ejemplar, también más caro. Yamaha ha creado, con el X-Max 300, un scooter de alto precio, pero de equipamiento de lujo y con prestaciones y comportamiento de primerísimo nivel. Honda, con su Forza, que todavía está por llegar, seguramente seguirá este mismo planteamiento y también se irá a precios superiores. Kawasaki, con el J300, ofrece un scooter que debajo de sus fibras es-conde un Super Dink 300 de la generación anterior, con un precio a medio camino entre los taiwaneses (SYM y KYMCO) y los japoneses. El Cruisym tiene prestaciones suficientes, cercanas a los mejores, un equipamiento elevado, sin exageraciones, y una carrocería compacta que le hace servir como buen scooter ciudadano, con mucha capacidad de carga y mucho espacio para el conductor, de forma que también será un buen scooter para hacer kilómetros en carretera.

CÓMO ES EL SYM CRUISYM 300

¿Por qué cambiar lo que funciona? Los scooters son en esto diferente al resto de motocicletas. Una moto deportiva tiene que mejorar prestaciones y resultar atractiva, estar continuamente al día y ser capaz de discutir la primera posición del segmento. Es algo cuyo componente pasional, a la hora de decidir, es elevado. En los scooters ocurre, pero no tanto. Mucha gente no siente ni la más mínima afición por ellos y para este público, que es mucha gente, comprar un scooter es algo similar a comprar un electrodoméstico: que funcione, que no se rompa y que no sea des-agradable estéticamente. Es complejo: para otros sí es una moto-moto, con características especiales, pero como tal le exigimos seguramente más.

SYM ya disponía de una gran base. El Joymax 300 era un scooter que cumplía con los requisitos esenciales: rápido, estable, cómodo, fiable, bien equipado... Sinceramente, ni siquiera de carrocería o líneas estaba muy anticuado. Pero los rivales aprietan y ponerse al día antes de que se quedase un poco fuera de juego ha sido oportuno.



Con todo esto es lógico que SYM no haya querido partir de cero para su nuevo Cruisym. Eso sería caro. Bajo la nueva carrocería hay un bastidor en tubo de acero basado en el ya empleado en el Joymax, con las modificaciones requeridas para el montaje de la nueva carrocería. También la parte ciclo ha variado poco. Se emplea un esquema de suspensiones muy similar, con una horquilla estándar y dos amortiguadores traseros regulables en precarga. Dispone de discos de frenos de 260 mm y 240 mm en ambos casos, con ABS Bosch y ruedas de 14" delante y 13" detrás. Lógicamente, también el tamaño de ambos es similar, con un peso 6 kilos mayor para el Cruisym (198 kg contra 192 kg del Joymax). El motor también es la misma base conocida. Un monocilíndrico de 278,3 cc con cilindro con recubrimiento cerámico y culata multiválvulas. En esta versión se han introducido cambios y mejoras en los cárteres y en la distribución, de forma que pueda anclarse en el nuevo scooter y pueda mantener una elevada potencia a pesar de superar la Euro 4. Así, se obtienen 27,3 CV a 7.750 rpm.



El equipamiento se ha racionalizado, de forma que sigues teniendo sensación de scooter muy equipado, pero se han eliminado algunos elementos que no acababan de ser importantes para muchos clientes. No dispone de la famosa rejilla de aire caliente en el contraescudo, algo que ha caracterizado a muchos SYM GT durante estos años. Aquel cortacorrientes que todos los SYM llevaban en el hueco del casco tampoco se incorpora ya en el Cruisym.

Sí que incluye iluminación LED. Todos los pilotos más las luces de día son LED y solo le queda el doble faro con bombillas halógenas. Ahora bien, el cambio de luces no lo hace de forma tradicional: lleva un sistema mecánico que coloca un "sombrerete" sobre la bombilla cuando pones las cortas, manteniendo un haz de luz potente, pero eliminando la posibilidad de que deslumbres al que te cruces. El cuadro, inspirado en los Yamaha XMax, es muy completo. En la pantalla digital central llevas unos iconos que te informan de que está la pata de cabra puesta o de que llevas el asiento mal cerrado. El parabrisas es regulable, aunque no en marcha. Monta dos tornillos allen por delante que tendrías que soltar para poner la pantalla en una de las dos alturas previstas. Añade guantera en el contraescudo, con dos enchufes, el clásico de 12v y un USB. Y bajo el asiento, que se sujeta arriba con amortiguador hidráulico, caben bien dos cascos integrales.

CÓMO VA EL SYM CRUISYM 300

Es un scooter de un tamaño muy razonable. Al igual que el anterior Joymax, han conseguido que a la vista no tenga nada que envidiar a ningún rival, siendo un scooter tan GT como cualquiera. Cuando te subes sobre su asiento descubres que es más corto, estrecho y ágil que sus rivales. Sobre el Yamaha XMax, el más corto de los 300 actuales, tiene 10 mm menos. Sin embargo, tienes mucho espacio para ti. Las plataformas son largas y puedes poner los pies donde quieras, y el manillar, algo elevado, impide que puedas dar con las rodillas aunque seas alto.



Se pone en marcha con facilidad. El sonido del motor y escape es discreto y no hay sonidos o vibraciones molestas. La posición de conducción es correcta y confortable, y los mandos en buena posición. Abres gas y si lo haces con progresividad la moto sale bien, con total suavidad. El motor demuestra sus genes Joymax, pero también se aprecia la Euro 4: desde abajo o en recuperaciones, cuando abres gas desde cero hasta tope, es algo lento de reacciones. Tienes que esperar a que roce las 4.000 rpm para que salga con contundencia. Cuando las alcanza, de-muestra sus más de 27 CV.

Esto, además de a la Euro 4, seguro que tiene que ver con la elección del desarrollo de transmisión por parte de SYM. Es largo, algo que beneficia la velocidad máxima, mantener un crucero elevado sin llevarlo a tope e incluso los consumos en carretera, pero penaliza las prestaciones en cuanto hay algo de subida y también, lógicamente, las salidas y recuperaciones.



En ciudad, tanto por tacto de motor como de mandos o por radio de giro, se desenvuelve bien. Por otro lado, en carretera ese desarrollo algo largo requiere que lo lleves arriba del cuentavueltas si quieres hacer conducción deportiva. Pero demuestra que los 27 CV están ahí y permite rodar rápido. Las suspensiones están muy bien solucionadas. No aprecias ninguna incomodidad, pero tampoco notas que sean blandas o reboten. Ayudan muy bien a los neumáticos Maxxis a sujetar con total fiabilidad el scooter al suelo y transmitir ese agarre al piloto. Frena bien, no teniendo el tacto de un scooter deportivo, pero sí resultan potentes. El chasis permite incluso entrar muy hasta dentro de la curva tirando de frenos sin que haga extraños y confiando el agarre al sistema Bosch de ABS. Es muy ágil, además, en cambios de dirección. No es un scooter ligero, ya que pasa de los 200 kilos en orden de marcha, pero no se notan nada en estas circunstancias.

En autovía o en largas rectas en carretera abierta tiene motor suficiente para man-tener, con soltura y facilidad un ritmo algo superior al del tráfico. Si quieres, incluso, es capaz de ir bastante mas deprisa de lo permitido, siendo fácil verle los 140 km/h en el marcador. Y la protección aerodinámica es muy positiva gracias a la cúpula alta que monta, incluso en posición baja. En mi caso la prefiero abajo: en posición alta me queda el borde del parabrisas justo a la altura de los ojos (1,62 m), pero en la baja me permite mirar justo por encima, protegiendo lo suficiente.



ASÍ VEMOS EL SYM CRUISYM 300

SYM ha sabido siempre hacer scooters efectivos y atractivos. Este Cruisym lo de-muestra. Es un scooter divertido y eficaz en carretera, ágil y cómodo en ciudad y con suficiente protección aerodinámica y prestaciones para plantearte largos recorridos por autovías o autopistas. El pasajero será bien tratado, con un asiento cómodo y amplio, unas estriberas que se despliegan sin tocarlas con las manos, tocando simplemente con el tacón hacia dentro, y unas asas generosas que van desde mitad del asiento hasta detrás. Es un scooter cómodo también para el piloto, que tiene un buen asiento, a no mucha altura y mucho espacio ante él. Bien equipado, se han prescindido de algunos detalles típicas en SYM que eran de agradecer, pero mantiene otros detalles como el completo cuadro, la cerradura con obturador o la apertura eléctrica del asiento desde un botón en la piña izquierda.

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