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Prueba Suzuki Katana: Recuerdos inventados

Publicado el lunes 02 de septiembre de 2019
Prueba Suzuki Katana: Recuerdos inventados

Cuando se dice que cualquier tiempo pasado fue mejor, es obvio que el componente sentimental se impone al racional. Si, además, manipulamos ese recuerdo con detalles de cosecha propia, el convencimiento es absoluto.

En este debate me he encontrado personalmente desde el primer momento que descubrí la Suzuki Katana en el Salón de Colonia 2018. Tener una edad a veces tiene su recompensa.

Recuerdo perfectamente cuando me hice una foto de adolescente-motero junto a una Suzuki GSX 1100 S Katana en el aparcamiento del Circuito del Jarama en 1981. Hoy habría sido un "selfie". Precisamente fue en el año de su presentación y ha quedado grabada en mi mente como una de las motos que más me han impresionado en mi vida.

Inmersos de lleno en la moda retro, muchos rezábamos para volver a disfrutar de aquel concepto Katana innovador y vanguardista, términos todavía a día de hoy plenamente vigentes a pesar del transcurso de casi cuatro décadas. Suzuki la comercializó entre los años 1981 y 2006, y desde esta última fecha muchas veces se ha especulado con su retorno.

¿Recuerdas aquellos bocetos Suzuki Stratosphere con motor de seis cilindros en línea que se presentó en el Salón de Tokio 2005? Quedaron reflejados en las páginas de los primeros años de la revista Fórmula MOTO.



Aquella primera Katana, la moto más rápida de su época con una velocidad punta de 220 km/h, nos hacía soñar a los que nos iniciábamos en el universo de las dos ruedas con un mundo idílico de deportivas en carreteras libres de radares. Aquellas líneas, más afiladas que el filo de una auténtica espada Katana, entraron en el grupo más selecto de "las motos de tu vida", iconografía de sensaciones que nunca experimentaste pero que viviste en tu propia piel como si así hubiera sido. Recuerdos inventados que nadie te va a quitar.

Se antoja lógico pensar que, de nuevo, Suzuki haya optado comenzar la casa "por el tejado", siendo la primera versión la más potente y Premium. Así se hizo en la primera serie de hace 38 años, cuando a la original GSX1100S se añadieron posteriormente variantes de 550, 650 y 750 cc.

La táctica empleada por los japoneses en el planteamiento de la nueva Katana es muy especial. Por prestigio y respaldo histórico, se podía haber diseñado un modelo de tecnología electrónica "top" y ultimísima generación. Sin embargo, se ha optado por una Katana accesible, que se beneficia de soluciones técnicas ya presentes en otros modelos de su actual gama, pero sin recurrir a su máxima sofisticación.



No encontramos centralitas inerciales IMU para gestionar ABS en curva o infinitos parámetros de mapas de motor, "anti-wheelies", freno motor... Se ha decidido apostar por lo práctico, con un sistema de tres modos de mapa de tracción (muy bienvenidos para una moto de 150 CV de potencia máxima), asistente a bajas revoluciones y arranque con una sola pulsación.

Y todo ello sin olvidar el recurso a un motor derivado de la GSX-R 1000 2005-2008 y equipo de parte ciclo de primera línea. Pero detalles como el soporte de la matrícula, el faro cuadrado rememorando el original o el ejercicio de estilo que representa mantener la línea de sus fibras o asiento del modelo primigenio, son un adecuado toque de actualidad asombroso.

El regreso de un todo un mito como el de la Suzuki Katana se produce en un momento fundamental para Suzuki. Reafirma su voluntad de volver integrarse entre las marcas referentes del mercado tras unos últimos años de muchas dudas.

Su participación en MotoGP o, en términos más mundanos, el lanzamiento de modelos como la GSX-S 750 en versión A2 y la resurrección de la Katana, confirman que Suzuki ha vuelto al primer plano de la actualidad con todas las consecuencias. La nueva Katana abanderará una gama Vintage que podrá extenderse sin excesivos problemas en cilindradas inferiores.

El hecho de haber tomado la base de un modelo ya existente como la Suzuki GSX-S 1000 sobre el que construir la Katana del s. XXI, nos hace pensar que en los salones otoñales de este año podamos descubrir ediciones paralelas construidas a partir de la GSX-S 750 e incluso la GSX 250 R. Si eres capaz de vivir de recuerdos inventados, porqué no vas a jugar a inventarte el futuro.



En marcha 

La posición de conducción es muy natural, con un asiento de amplio espacio que permite situarte a tu gusto y un manillar de considerable altura. Muchos echarán de menos el "semi" de la original, pero la ergonomía es mucho más polivalente en la actual. 

En ciudad

A simple vista se aprecia muy compacta, una sensación que responde al diseño de su colín minimalista, la presencia totalmente descubierta de la rueda trasera y sus escuetas fibras. En marcha, el sistema de asistente a bajas vueltas no se hace tan presente como en otras versiones dotadas de esta solución, requiriendo abrir más el acelerador para el recorrido de los primeros metros. No obstante, el tacto de todos sus mandos es excelente, en la más pura tradición Suzuki, sobre todo con un conjunto embrague-caja de cambios sobresaliente. El radio de giro es notable para ser una moto con horquilla invertida.

En carretera 

Un motor de órdago se acompaña de un chasis-basculante de aluminio y componentes de ciclo de primer nivel. Su medio más natural son las carreteras secundarias en los que no haya que mantener elevadas velocidades de crucero. Sin embargo, su mínima cúpula protege más de lo que parece. El éxtasis llega a la hora de jugar con su motor, un dechado de empuje a cualquier régimen. A ello acompaña un sonido de escape embriagador, tanto en aceleraciones como en retenciones aprovechando su embrague antibloqueo. Un punto a tener en cuenta es la autonomía, con un depósito de solo 12 l.



Así la vemos

Es una moto especial, la mires por donde la mires. No solo por el halo de misticismo que rezuma su imagen, sino porque está diseñada para satisfacer el paladar de un motero atemporal, aquel al que le atrae las motos potentes, deportivas y plenas de personalidad.

Esta virtud se refleja al máximo exponente en la Katana, con un motor cuyos 150 CV están todos ahí a tu disposición. No falta ni uno a la cita con el acelerador, incluso a tropel cuando juegas con el puño derecho en secciones "on-off", cuando aparece una primera respuesta un tanto agria a la que te debes acostumbrar. En carreteras muy reviradas a ritmo alegre, es mejor mantener una marcha menos y llevarla alta de vueltas que con una menos, donde sus bajos te pueden poner en aprietos con esa respuesta inicial abrupta.

Su pisada es extraordinaria y sigue la trayectoria elegida sin mayor problema que estar pendiente del freno trasero para gestionar tanta potencia y con la facilidad que permite su ancho manillar. No obstante, la sientes un tanto "cabezona" en los cambios de dirección, un detalle que no recuerdo de su referente GSX-S 1000. Será cuestión de reparto de pesos derivado de su menor depósito, porque las geometrías son idénticas en ambos casos.

De este modo se muestra más física, lo que deriva en una conducción aún más satisfactoria una vez tomas las riendas por completo. 

La frenada es de 10 y la visión del tablero de instrumentos adecuada. El control de tracción está ahí en tu ayuda, no lo olvides, por lo que un nivel 2 de los tres posibles es una decisión muy aconsejable. Las suspensiones hacen bien su trabajo en toda condición y el ABS Bosch ofrece una regulación perfecta. 

Con pasajero

Es tratado como en una deportiva. La Katana no le invita a largas estancias.  

FICHA TÉCNICA

Motor 4T, 4 cil. en línea; agua
Cilindrada 999 cc
Potencia máxima 150 CV a 10.000 rpm
Par máximo 108 Nm a 8.500 rpm
Chasis Doble viga aluminio
Suspensión del. Horquilla invert., 43 mm
Suspensión tras. Basc. alum, 1 amort.
Freno del./tras. 2 D. 310 mm/ D. 
Neumático del. 120/70-17
Neumático tras. 190/50-17
Long. máxima 2.130 mm
Entre ejes 1.460 mm
Altura asiento 825 mm
Cap. depósito 12 l.
Peso declarado 215 kg (en marcha)
Precio 15.099 €


 


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