Prueba Suzuki GSX 250 R: hábitos y monjes

Comentar Publicado el miércoles 17 de octubre de 2018
Prueba Suzuki GSX 250 R: hábitos y monjes

Portar las siglas GSX-R en el carenado es todo un honor para una moto. Hasta ahora, la visión de esas letras era sinónimo de deportiva con mayúsculas. Algunas han sido más "sport touring", otras directamente motos de carreras con matrícula? ¿y esta 250?

En 1984, las profecías de Orwell sobre aquel año no se cumplieron. Spencer y Lawson se batían el cobre en las pistas del Mundial, Sito Pons intentaba ser el primer español en ganar un campeonato de 250 cc y Aspar era un "jovenzuelo" que con la Derbi, y acompañado por Champi Herreros, no respetaba en absoluto a un Ángel Nieto que se acercaba a su retirada.

Aquí, en España, los chavales que entonces "babeábamos" con las recién presentadas BMW K 100 o Yamaha FJ 1100 soñábamos con las deportivas de la época. Eran motos como las Moto Guzzi Le Mans (ya entonces veteranas) o las espectaculares y recientes VF 750 de Honda. En ese panorama, Suzuki presenta una GSX-R 750 que suponía lo máximo en deportividad, radicalidad y modernidad.

No te voy a contar más "historia antigua". Simplemente decirte que aquel fue el inicio de una saga de deportivas que desemboca en 2017 en la GSX-R 1000, una de las superbikes más puras y bestiales del momento... sin olvidar otro misil como la GSX 1300 R, más conocida como Hayabusa.

Pero el mercado de la moto ha cambiado. De aquellas 750 y 600 que hace apenas 10 años no se vendían, se despachaban, quedan pocas. Los nuevos carnés, además, han hecho que las cilindradas inferiores sean ahora muy importantes para las marcas. En el "octavo de litro", Suzuki ha desarrollado un motor para equipar sus nuevas GSX-R 125 y GSX-S 125, indudablemente, uno de los segmentos más importantes del mercado actual.



También ha llegado esta corriente a la cilindrada de 250cc. La marca japonesa ya disponía de una base en la Inazuma, una naked básica con motor de dos cilindros moderno y actual. Se trata de un modelo que ha tenido menos éxito del que merece. No emocionará, pero sí se erige como una gran moto, con un motor agradable y una parte ciclo sin extravagancias, aunque efectiva para lo que necesita. Si partes de este Inazuma y la equipas con un carenado integral y un motor evolucionado para Euro 4, ya tienes algo muy próximo a una deportiva. Porque vestida con estos hábitos, hasta el monje más religioso se quiere vestir con un mono de cuero de competición.

Realmente no se puede definir como toda una deportiva. Observando sus datos técnicos y su equipamiento descubres una Inazuma actualizada y asombrosamente vestida de MotoGP. De este modo se convierte en una verdadera escultura con ruedas y una de las motos más llamativas que hemos probado últimamente. De hecho, pasa por ser una GSX-R más grande a los ojos de casi cualquiera que la vea un poco de lejos o sin leer el logo "250" que luce en el carenado.



Le queda muy bien el "traje MotoGP". Debajo de ese hábito encuentras el mismo bicilíndrico con culatas de cuatro válvulas y un solo árbol de levas en la culata de la Inazuma 250. Entrega 24 CV a 8.000 rpm, con un par de 23,4 Nm a 6.500 rpm. Destaca que presume de ser la bicilíndrica de 250 cc de menor consumo, con 480 kilómetros de autonomía con un depósito de 15 litros, es decir, poco más de 3 l./100 km, con una suavidad de funcionamiento impecable.



En la parte ciclo también se aprecia la verdadera intención de esta GSX-R. Es una moto ciudadana, de media cilindrada, diseñada para ser cómoda y agradable, y asemejarse a una moto deportiva por fuera. No necesita más de lo que muestra: un chasis en tubo de acero, una horquilla delantera estándar más una suspensión trasera KYB ajustados para una conducción fácil.

Suzuki GSX 250 R: En marcha

La GSX 250 R es una versión mejorada y carenada de la Inazuma de la que toma gran parte de su mecánica y arquitectura. Así, a pesar de su aspecto de impresionante deportiva, es realmente una buena 250 de dos cilindros para uso diario a ritmos tranquilos.



EN CIUDAD

Está bien dimensionada. Tienes sitio para ir cómodamente sentado aunque seas alto, pero se llega bien al suelo aunque no lo seas. Manillares y estriberas están estratégicamente colocados. A la vista son los de una deportiva, pero sobre ella son los de una moto ciudadana. Aún así, si quieres buscarle el máximo rendimiento, permite tumbarte sobre el depósito.

Con estas condiciones, la GSX 250 R resulta una moto muy cómoda para el día a día. Es incluso algo más estrecha que una Inazuma, lo cual es una ventaja en ciudad que casi compensa su menor radio de giro. Los mandos, en este uso urbano, tienen un tacto magnifico, con total precisión. Y las suspensiones permiten circular con tranquilidad a casi cualquier ritmo si el asfalto no está en perfecto estado.

EN CARRETERA

Ni las suspensiones ni el agarre de los neumáticos IRC invitan a buscarle las cosquillas ni los limites de inclinación. No está diseñada para eso. El motor, además, gira más a su gusto en medios regímenes que arriba del todo. Incorpora luz de destello para avisarte que llegas al tope de vueltas y la suavidad del motor es tal que es fácil llegar sin querer. En autovía tiene la ventaja de su comodidad.

Suzuki GSX 250 R: Así la vemos

Debes tener las ideas claras: se llama GSX-R, pero su base es una Inazuma. Y si eres consciente de antemano, sabes con qué te vas a encontrar. La moto no es una deportiva, sino una moto popular con aspecto de deportiva. Tal y como la describe la propia Suzuki, es "the urban athlete". Y si la interpretas así, es una gran moto, fácil de llevar, muy cómoda, agradable, con un motor que es pura mantequilla con buenos bajos y par en medios, frenos con buen tacto, nada bruscos, y unas suspensiones cómodas, a juego con una posición de conducción relajada y confortable. Los neumáticos, con un delantero excesivamente alto de perfil (80) para nuestro gusto, están firmados por IRC. Con respecto a la Inazuma de la que parte, el chasis es diferente, ya que se han modificado el lanzamiento de horquilla, entre otros detalles, de forma que se incremente su faceta más sport.



También el equipamiento es diferente. Cuando te sientas a sus mandos te encuentras con un completo tablero digital con un diseño bastante deportivo. Llevas el cuentarrevoluciones en una barra en la parte superior, la velocidad en el centro, con dígitos de buen tamaño e información de la cantidad de combustible de la que dispones. Añade indicador de marcha engranada y reloj de hora, pero le falta, eso sí, la temperatura del agua, confiada únicamente a un testigo. Bajo el cuadro, unos semimanillares anclados a la tija superior por arriba rematan esa imagen más sport que en la Inazuma, sin implicar mayor incomodidad para el conductor.

CON PASAJERO

El pasajero va algo elevado al llevar el asiento de doble altura como una deportiva. Aún así, las estriberas están algo más bajas que en una sport grande, y el asiento tiene buen mullido.

ficha técnica

Motor

4T, 2 cil. en línea; agua

Cilindrada

248 cc

Potencia máxima

24,6 CV a 8.000 rpm

Par máximo 

23,4 Nm a 6.500 rpm

Suspensión del.

Horquilla telesc.ópica

Suspensión tras.

Basc. acero., 1 amort. 

Freno del./tras.

1D./D.

Chasis

Tubular acero

Neumático del.

110/80-17

Neumático tras.

140/55-17

Long. máxima

2.085 mm

Entre ejes

1.430 mm

Altura asiento

790 mm

Cap depósito

15 l.

Peso declarado

181 kg 

Precio

5.450 € 

 

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