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Prueba Harley-Davidson Street Bob: City Softail

Publicado el lunes 30 de marzo de 2020
Harley-Davidson Street Bob

¿Puede hacerse una moto ciudadana de casi 300 kg? Si alguien puede es Harley-Davidson, capaces de llevar sus diseños y conceptos hasta donde nadie más es capaz. Además, la Street Bob, ¿es sólo una custom ciudadana? En absoluto.

Se denomina "Street" y sí, es una de las Softail más ligeras y ágiles del catálogo Harley-Davidson. Su estilo, como salta a la vista, es bastante minimalista, presidido por ese manillar "cuelga monos" de un tamaño bastante razonable y que no resulta incómodo. Con estas características podría decirse que es una de las Softail más indicadas para el que vaya a rodar mucho por ciudad con ella, sin ser una de las Street 750 o de las pequeñas Sportster 883, bastante más compactas, pero también menos "Harley". El motor Milwaukee Eight de 107" y el chasis Softail son grandes ventajas que hacen de esta moto una moto más agradable y, al tiempo, más cercana a lo que uno tiene en el coco que deben ser las sensaciones de toda una auténtica Harley-Davidson.

La Street Bob es otra de esas Harley-Davidson que se han reconvertido. Fue una Dyna de aquellas de dos amortiguadores que desaparecieron con el final de esta gama y que han vuelto a aparecer con chasis Softail. Como la precedente, sigue siendo uno de los mejores lienzos para personalizar, partiendo de algo más que las básicas de la gama. Y no quiere esto decir que no tenga su propia personalidad. La tiene y a raudales, porque es un modelo muy original, que aúna sabiamente ese manillar elevado con una carrocería bastante minimalista, dándole una apariencia de custom pura de la vieja escuela.



Dinámicamente ha ganado mucho con esta reconversión. El nuevo chasis, como ya hemos comentado en otras pruebas de esta gama, ha mejorado sustancialmente el comportamiento de las "big twin" de Milwaukee. El nuevo motor también, con mejores prestaciones, más par (que al final es lo que importa en una moto así) y con vibraciones controladas, es mucho más agradable que los anteriores.

Al final, con todas estas novedades, Harley-Davidson ha hecho un gran trabajo. Si no eres un fiel acérrimo de la marca estadounidense, las nuevas Softail en general, y esta Street Bob en particular, te reconcilian con el concepto Harley y permiten que un amplio abanico de personas la disfruten de verdad. La posición no es exagerada y el comportamiento dinámico muy correcto. Y no vibra, sino que palpita de forma emocionante.

CÓMO ES LA HARLEY-DAVIDSON STREET BOB

La Harley-Davidson Street Bob es una de las Softail más ligeras de la gama. Detiene la báscula en "solo" 286 kg (297 kg en orden de marcha). No está mal, sabiendo que algunas de sus compañeras sobrepasan con holgura los 300 kg. Comparte con ellas la última evolución entre los chasis de la firma, estrenado hace poco más de dos años y que sustituyó el viejo sistema de dos amortiguadores escondidos bajo el motor por una nueva unidad "cantilever" (une la parte superior trasera del chasis con el basculante por arriba) de un único amortiguador. Este nuevo chasis ofece mayor rigidez, para unas sensaciones de conducción superiores. Ese amortiguador, igual que la horquilla, está ahora firmado por Showa, lo que resulta toda una garantía de funcionamiento.



El motor también mejoró mucho en cuanto a sensaciones y capacidades con esta última versión denominada Milwaukee Eight. Une en su nombre la famosa ciudad donde nacen las Harley-Davidson con una de sus características más destacadas: las culatas de cuatro válvulas. También se ha vuelto al esquema de un solo árbol de levas en el centro de la "V", ahora bien, como siempre con mando por empujadores a las válvulas en la culata. Se emplea también la tecnología de ejes de equilibrado por primera vez en la marca, poniendo límites a esas vibraciones, dejando solo el porcentaje que resulta agradable. En este caso el motor es la versión pequeña, si tal adjetivo se puede aplicar a un motor que cubica 107 pulgadas cúbicas, es decir, 1.746 cc. Consigue 86 CV a 5.020 rpm con un par de 145 Nm a 3.000 rpm. ¡Eso es sinónimo de empuje!



La carrocería y acabados son bastante minimalistas. Además de ser la Softail más ligera, manejable y ágil, resultará una buen base para personalizar, sin muchos materiales y acompañado de un enorme catálogo de accesorios y posibilidades. Solo te hace falta imaginación, buen gusto y una cuenta corriente saneada o, al menos, un amigo en el banco que te dé un crédito.



Aun así, de serie viene con un cuadro mínimo, inscrito dentro del cierre superior del manillar, digital y con la información justa, pero que mantiene la limpieza de líneas de la moto. Añade un USB para que puedas enchufar accesorios y un faro delantero de líneas clásicas, pero tecnología LED. Monta un solo disco de freno, que se muestra suficiente, asiento monoplaza, manillar elevado y unas estriberas adelantadas, pero no exageradas, al igual que su manillar "cuelga monos": llamativo, pero no incómodo ni excesivo.

Todas las motos custom del mercado

CÓMO VA LA HARLEY-DAVIDSON STREET BOB

Como casi todas las Softail actuales, la Harley-Davidson Street Bob es una moto muy agradable de llevar. La firma norteamericana ha sabido darle la suavidad que se echaba de menos en las antiguas Dyna y un comportamiento bastante más noble y eficiente que en modelos anteriores de las Softail, manteniendo al tiempo una fuerte dosis de personalidad y encanto propios. Desde que te subes, la pones en marcha y hasta que te bajes, no te olvidarás jamás de que vas montado en una Harley-Davidson.



El motor suena muy bien. Es agradable, ronco y potente. El par que ofrece, su respuesta desde muy abajo y en medios, es total: abres algo de gas y sale disparada mientras casi puedes contar sus pistonadas. Lo mejor es que ya no hay vibraciones incómodas ni que duerman pies o manos, sino ese rodar de sus 107" cúbicas de pistones en marcha. Frena bien, se mueve correctamente a baja velocidad y en carretera, y las suspensiones trabajan de forma adecuada. ¿Qué más puedes pedir?

La moto mide solo 680 mm de altura al suelo desde el asiento. Prácticamente cualquiera puede llegar de sobra al suelo, porque además no es ancha donde bajan los pies. Las estriberas van delante, pero no exageradamente. Se llega bien a ellas y es cómoda, al igual que ocurre con el manillar. Llevas las manos altas, pero no tienes por ello sensación de poco control o incomodidad. Tiene un razonable radio de giro y, aunque es larga, no se maniobra mal. Al final es una opción muy lógica dentro de la gama Harley-Davidson como moto de ciudad. No cuesta los poco más de 7.000 € de la gama Street, pero tampoco es comparable ni en calidad ni en sensaciones o acabados.



En carretera sigue siendo una moto agradable, donde lo mejor es esa respuesta contundente del motor en medios. Las estriberas van algo bajas y como la moto frena bastante bien y con buen tacto, las suspensiones y chasis también hacen su trabajo muy correctamente, siendo fácil dar con ellas en el suelo. No asusta, ni mucho menos: según la ves te lo esperas y cuando toca, simplemente, mantienes la trazada escuchando los avisadores y continúas. No se va a mover si no te pasas.



Es polivalente en el sentido que podrás utilizarla a diario en ciudad o salir a la carretera y divertirte en las curvas, aunque no es la mejor opción para hacer viajes y menos si quieres hacerlo en Harley-Davidson, como es obvio. Para eso ya está su gama Touring. Es ágil y maniobra bien a pesar de no ser ligera, cómoda y menos exagerada de posición de lo que parece a la vista. El equipamiento es mínimo, pero de calidad, y en autovía, mientras te mantengas a velocidades legales, no es incómoda y a su ritmo es hasta agradable. En cuanto a un pasajero, sin pasar por el catálogo de accesorios no hay posibilidad de llevar a nadie detrás.



Más información de la Harley-Davidson Street Bob

 

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