Cuida de la moto durante la cuarentena por el coronavirus: las suspensiones

Publicado el lunes 13 de abril de 2020
Cuida de la moto durante la cuarentena por el coronavirus: las suspensiones

En esta ocasión, y aprovechando la cuarentena por la que tenemos que mantenernos en casa, te damos una serie de recomendaciones para cuidar las suspensiones y tenerlas a punto para cuando podamos volvernos a subir a la moto.

Tu moto se agarra al suelo gracias al neumático y el mismo consigue estar en contacto con el asfalto gracias a las suspensiones. Unas suspensiones en mal estado rebotan demasiado y esos rebotes son momentos en que pierdes agarre. Por lo tanto, tener las suspensiones bien cuidadas no es solo una cuestión de comodidad.

El agarre de la rueda, dependiente de las suspensiones, es algo que tienes que notar para poder sacar partido a la moto: es eso que llamamos tacto en el tren delantero. Con una horquilla en mal estado ese tacto desaparece y, por lo tanto, tienes una moto menos efectiva y divertida. Además, en casos graves de fugas de aceite por la horquilla, es fácil que ese aceite que pierde acabe en uno de los discos de freno y eso pueda ocasionar un peligro importante en tu moto.

No es difícil comprobar, regular y tocar algunos de los aspectos de las suspensiones, pero son elementos más delicados de lo que parece. Si podrás, con cierta facilidad, cambiar el aceite de la horquilla o comprobar el recorrido muerto de la suspensión trasera. Puedes comprobar fugas, limpiar a conciencia los elementos de la suspensión y engrasar. Y puedes variar reglajes, aunque no te lo recomiendo en estos días que no puedes sacar la moto del garaje, ya que lo suyo es tocar un punto y probar su resultado. Y obviamente, no debes meterte en cambiar retenes de horquillas invertidas o complejas y mucho menos los de un amortiguador trasero. Con horquillas estándar o simples, sí puedes arriesgarte porque en el fondo no necesitarás herramienta especial, pero en esas horquillas invertidas más sofisticadas o amortiguadores traseros sí la necesitarás. En estos casos, recurre a un preparador de suspensiones. Es más caro, indudablemente, pero la diferencia está en complicarte la vida para hacer una chapuza que mejor no haber empezado o volver a tener unas suspensiones plenamente operativas. Pero vamos a repasar las cosas que sí puedes hacer sin necesidad de acudir a un preparador de suspensiones.

1º- Comprueba fugas en la horquilla: Uno de los pasos más fáciles. Si ves que las barras de horquilla se manchan de aceite cuando la comprimes y sueltas, tienes una fuga de aceite. Por desgracia, es muy probable que te toque cambiar retenes, pero también es posible que puedas "salvarlos". A veces, una mota de polvo o alguna suciedad consigue doblar un labio del retén o en algunos casos, si la moto ha estado un tiempo parada, los retenes algo endurecidos, al volver a funcionar, doblan un poco el labio de un retén y producen una pequeña fuga. En este caso quita el guardapolvo y con una galga muy fina (0,10mm o similar), con mucho cuidado, la metes entre la barra y el retén y giras alrededor de toda la barra. Este paso desdoblará ese labio y solucionará el problema al menos provisionalmente.

2º- Comprueba las barras: Aunque parezca mentira, las barras de horquilla también se desgastan. En motos con muchos kilómetros se observa que el recubrimiento exterior se ha gastado y presenta arañazos. En casos graves, puedes tener fugas de aceite y ya no valdrá ni siquiera cambiar retenes. Podrás cambiar barras o, al menos, llevarlas a reparar y volver a cromar.



3º- Cambia el aceite de la horquilla: En motos antiguas, algunas de campo con añitos y motos básicas, esta operación está bastante simplificada: hay un tapón (tornillo) en la parte inferior de la horquilla que permite sacar el aceite usado. Para ello tendrás que quitar los tapones superiores y ésto, a veces, requiere soltar el manillar. Marca la posición en que lo llevabas antes de soltarlo, de forma que se quede igual cuando lo montes. De no ser así, una vez vuelvas a montar el manillar, notarás rara la moto. Al quitar esos tapones superiores ten mucho cuidado, dado que son de materiales ligeros y se marcan con mucha facilidad si no usas la herramienta exacta que requieren. Para ello debes evitar llaves inglesas y de grifa y lo suyo es que busques una llave que ajuste exactactamente. Tras este paso, el aceite saldrá por abajo. Recógelo y mide la cantidad que sale. Esto se hace con la rueda desmontada y el guardabarros delantero quitado, de forma que ahora puedas comprimir la botella hacia arriba, como si pisase un bache arriba y abajo varias veces, haciendo que salga todo el aceite que hay dentro. En el libro de taller o de usuario verás cuánto aceite lleva tu horquilla en cada pata, con lo que sabrás si has tenido fugas o no. Puedes jugar algo con la cantidad o con la densidad del aceite que te dicen para variar el comportamiento de la horquilla, pero no te pases, dado que unos centímetros cúbicos arriba o abajo, o pasar de un SAE 10 a un 15 se debe notar bastante. Siempre es más aconsejable jugar con la cantidad que con la densidad.



En motos con horquillas más sofisticadas o con las invertidas, no tienes esa posibilidad del tapón inferior. Hay que sacar la pata de la horquilla y sacar el aceite por el tapón superior dándole la vuelta. Para sacar la pata completa, primero mide la altura a la que quedan los tapones desde la tija superior de forma exacta (con un calibre por ejemplo) o al menos marca con un rotulador la posición (en altura) de las barras. Variar la altura cambia el comportamiento de la moto. Suelta los tornillos de las tijas que la sujetan y saca por abajo. Cuando rellenes con el aceite vuelve a comprimir varias veces la pata de la horquilla arriba y abajo y comprueba el nivel. Hazlo varias veces, dado que los mecanismos hidráulicos del interior se cargarán de aceite de esta forma y no te engañará el nivel.

4º- Cambiar retenes: En una horquilla estándar es relativamente fácil. Mientras, en una invertida necesitas utillaje específico. En un amortiguador trasero es imposible sin un utillaje muy especial. En estos casos más específicos, no te compliques la vida y vete a tu mecánico de suspensiones.

En una horquilla normal lo primero que debes hacer es soltar el tapón de arriba y el guardapolvo, y después soltar y sacar la pata. Con ella puesta en un tornillo de banco (con mordazas, trapos o maderas), o bien sujeta en algún sitio que no se marque ni la botella ni mucho menos las barras, deber quitar el circlip que sujeta los retenes, en caso de llevarlos. A veces éste es solo un simple alambre que se aloja en una cavidad y no es fácil de ver. Con un destornillador debes sacar el retén viejo, apalancando con mucho cuidado de no deformar el aluminio de la botella donde va apoyado ni arañar el cromado de la barra. Cuando haya salido de ahí, simplemente sácalo por arriba. Para meter el nuevo, empapa el retén nuevo con aceite del que vayas a emplear, de forma que escurra mejor sobre la barra. Llévalo hasta su alojamiento y vuelve a montar circlip, guardapolvos y la pata de horquilla en su sitio. Por cierto, es aconsejable cambiar ese circlip que hemos desmontado y los guardapolvos por otros nuevos.

5º- Guías de horquilla: Ya has cambiado los retenes. Si tu moto no está muy usada y solo había un problema de una pequeña fuga, ya debe estar solucionado. Pero si te fijas, cuando buscas recambio para la horquilla, muchas veces vienen retenes, guardapolvos y guías. Las guías van abajo de la barra y sirven para que la horquilla apoye en más puntos a la hora de realizar su trabajo hacia arriba y hacia abajo. Estas guías se gastan y hay que cambiarlas también de cuando en cuando. Para ello, debes desarmar la horquilla completa, sacando los hidráulicos. Ésto es algo más complejo y necesitarás, muchas veces, utillaje especial. De hecho, si le preguntas a un buen mecánico de suspensiones, te dirá que debes comprobar laminillas de los hidráulicos y el resto de mecanismos. Plantéate si tu horquilla tiene ya "unos cuantos tiros pegados" llevarla directamente al técnico de suspensiones y que la haga por completo. Es la mejor alternativa.

6º- El SAG: Las suspensiones están pensadas para funcionar con determinados rangos de peso encima y no todas las personas pesamos lo mismo. Los reglajes de precarga valen, entre otras cosas, para ajustar estos márgenes dentro de unos límites. La primera pista sobre si las suspensiones están trabajando como deben o no te lo da el SAG. Quiere decir, textualmente, el hundimiento de las suspensiones. Para medirlo, debes poner la moto en un caballete que deje libre de apoyo a la rueda y mides desde el eje de la rueda a un punto fijo en la carrocería o el chasis. Delante te servirá la tija, por ejemplo, y detrás un tornillo de una placa, una marca en la aleta o el borde de la misma, en un punto que tengas claro que siempre es el mismo. Apunta la medida. Una vez bajes la moto del caballete, debes volver a tomar medidas. Después, y con la ayuda de alguien que te sujete la moto, te subes a la misma y te pones en la posición normal de conducción. Es bueno dar tres o cuatro "saltos" sobre las estriberas, de forma que las suspensiones se compriman y se suelten varias veces. Una vez hecho esto, debes medir una vez más en los mismos puntos. Te dará dos datos diferentes, que es lo que las suspensiones bajan con el peso de la moto y contigo montado. Eso debe estar en unas cifras, que de forma general serán de unos 25 a 30mm delante en motos de carretera (5mm más para las de campo) y entre 5 y 15mm detrás (de 25 a 45mm en off road) con la moto en reposo. Con piloto -mejor si lo mides con tu equipo habitual puesto-, debe bajar unos 10mm de delante más y unos 20mm más de atrás. En motos de campo se debe -con el peso del piloto- a unos 70mm delante y unos 100mm detrás, con unos 5 o 10mm como mucho de diferencia hacia arriba o abajo. Si sale de esos valores puedes reajustar con la precarga, pero si se va mucho o la precarga se va a tope sin llegar a esas cifras, deberías cambiar los muelles por otros más ajustados a tu peso para que todo vaya como debe.



7º- Amortiguador trasero: Poco mas que regular el SAG podrás hace con el amortiguador trasero. Como te decíamos antes, no está al alcance de cualquiera desmotar una unidad de estas en una moto moderna. De hecho, algunos amortiguadores -los más estándar- están pensados para que en caso de avería o desgaste directamente lo cambies enteros. Los más sofisticados y caros, están configurados para que solo los especialistas los puedan tocar. Si puedes, además de ajustar el SAG, debes limpiar el amortiguador trasero con una brocha y gasolina, y después agua y jabón, para terminar engrasando casquillos y bieletas. Poco más podrás hacer por ti mismo en los amortiguadores traseros.



8º- Reglaje de suspensiones: El reglaje de suspensiones debe hacerse probando la moto cada paso que das y durante la curantena eso no es posible. Cuando podamos salir, puede ser el momento perfecto, sobre todo si has hecho alguna de las operaciones que hemos descrito aquí antes. Ya sabes, hazte con un buen manual (a veces viene en el propio manual de la moto) que describa síntomas y soluciones para realizar el reglaje perfecto de las suspensiones de tu moto. No vale copiar el de un amigo, no sirve una guía que te diga sin más "tantos clics arriba o abajo". Cada piloto es un mundo y los reglajes varían. El mejor, como base de partida, es el reglaje de serie de la moto y a partir de ese toca un solo parámetro, en solo uno o dos clics y prueba si mejora o empeora en un circuito o en un tramo que conozcas bien. Cuando encuentres el punto donde te va bien, sigue con otro parámetro. El problema es que a veces tocando uno se va el otro. Es un trabajo entretenido y que puede llevar horas si quieres ser un perfeccionista. No te obsesiones, hazlo hasta el punto que te resulte un ejercicio entretenido y que la moto quede razonablemente bien. Para mejores resultados, ya sabes, acude a un profesional que te dejará la suspensión de tu moto perfecta.

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