Prueba Piaggio Medley 125: La medida de la experiencia

Comentar Publicado el miércoles 29 de agosto de 2018
Prueba Piaggio Medley 125: La medida de la experiencia

Dicen que la experiencia es un grado. Si algún fabricante europeo tiene experiencia en el mercado de scooters, ese es Piaggio. Lo hace desde los años 40. El Medley 125 es resultado, en gran medida, de esa experiencia. Y de ahí que sea un modelo único.

Quizá no sepas que Piaggio era, antes de la II Guerra Mundial, una empresa de aviación. Tras ella, como muchos otros fabricantes de la época, reanudaron su actividad convirtiéndose en lo que hoy llamaríamos "empresas de movilidad". En el caso de Piaggio, su presidente, Enrico Piaggio, lo tuvo claro: una Italia destruida necesitaría cuanto antes vehículos de transporte personal económicos, fáciles y fiables. Nació, poco después, la Vespa.

Ahora, siete décadas después de aquel hito histórico, Piaggio es el mayor especialista europeo en el ámbito de los scooters. Sin embargo, y es curioso, la historia reciente ha menguado su gama, hasta hace no muchos años la más extensa, a solo algunos segmentos de mercado. Ya no hay modelos Piaggio de gama GT; tras el éxito de Hexagon, X9, X8 y X-Evo, el X-10 no funcionó como se esperaba. Y en la gama de rueda alta, con Liberty como opción económica y Beverly en la zona alta de la lista de precios, se dejaba un hueco que ocupó, en tiempos, el Carnaby, un scooter que en España no acabó de cuajar.



El Piaggio Medley 125 es una apuesta por recolocar los rueda alta en una gama lógica y más acorde a la competencia actual. Hace unos años, aquel Carnaby se situaba entre el económico Liberty y un Beverly muy lujoso. Mientras tanto, Honda seguía liderando las ventas de scooters de rueda alta con el Scoopy. Ahora, el Beverly ha quedado restringido a los motores grandes, 300 ó 350. El Liberty, si bien sigue siendo el más económico de los Piaggio de rueda alta, es un scooter de gama prácticamente media: elegante, bien acabado y con frenos ABS monocanal, pero mantiene un precio de solo 2.299 € para luchar contra los más baratos. Por encima, para defender la marca en el segmento de los rueda alta más equipados, ahora tan solo queda un Piaggio: el Medley.

Hacía antes referencia a un competidor en concreto, el Honda SH 125 Scoopy porque este Piaggio Medley 125 se quiere parecer a él en algunos aspectos. Con respecto a los antiguos Beverly, es más ligero, con menos parabrisas o carrocería. Ahora ya no equipa el motor de 15 CV, sino que se conforma con 12 CV para ser más urbanita y ciudadano. Y añade un sistema de arranque y parada automática en los semáforos, como hace el japonés, para intentar ahorrar combustible y contaminar menos. Efectivamente, no tiene el suelo plano como el Scoopy, pero sí un enorme hueco bajo el asiento donde caben dos cascos integrales, un récord entre los scooters de rueda alta. Supone, en definitiva, acercarse al planteamiento del Honda, pero sin perder un ápice de la personalidad, elegancia de líneas y estilo italiano de Piaggio. En definitiva, un nuevo enfoque para ganar la batalla de las ventas de los scooters de rueda alta de gama alta.



CÓMO ES EL PIAGGIO MEDLEY 125

El Piaggio Medley 125 es un scooter de rueda alta realizado para convencer a los que buscan un poco más que un simple rueda alta urbano. Es un modelo que emplea el último motor diseñado por el grupo italiano Piaggio para el segmento, con una tecnología que lo diferencia de gran parte de sus competidores. En el mismo sentido, la terminación, acabados y equipamiento son también de segmento superior, pero se ha buscado que su agilidad y maniobrabilidad, prestaciones y forma de andar sea ideal en ciudad por encima de otras consideraciones. Para ello se parte de un chasis bastante tradicional en tubo de acero con la estructura normal de un scooter. Su diseño, de simple cuna baja, está pensado precisamente para proporcionar buena estabilidad, pero también un acceso cómodo al asiento.

Se combina este chasis con unas suspensiones de horquilla estándar con barras de 33 mm de diámetro y un par de amortiguadores traseros de precarga regulable. Las ruedas son una combinación que Piaggio ha sabido explotar muy bien, con 16" delante proporcionando la mejor estabilidad posible de tren delantero y 14" detrás. Una rueda menor que permite, además de tracción y nobleza de reacciones, un mejor aprovechamiento el espacio bajo el asiento. Todo este paquete, más el motor i-Get de agua pesa 132 kilos, siendo así un scooter medio en cuanto a peso. Una de las diferencias más importantes con respecto al Liberty y a otros scooters de su estilo es que el Piaggio Medley 125 monta ABS de dos canales (en las dos ruedas) de serie.



El motor es otro punto muy positivo del Piaggio Medley 125. Bautizado como i-Get, la nueva generación de motores Piaggio significa, sin duda alguna, uno de los más modernos y eficaces 125 cc. Emplea todas las tecnologías para conseguir los menores consumos y mayor suavidad de funcionamiento. Es un propulsor con culata de cuatro válvulas y refrigerado por agua, pero para ir a la última moda se ha diseñado un sistema de refrigeración con radiador lateral, adosado al propio cárter motor, lo que reduce la cantidad de agua necesaria en el circuito y, por tanto, peso y fricciones, al poder montar una bomba de agua bastante mas reducida. Por supuesto, cuenta con los también tan de moda ejes montados sobre rodamientos y cojinetes en distribución y demás. Y también con el eje del cilindro desfasado para evitar otras perdidas por fricción y aprovechar mejor la fuerza de la explosión. Además, toda esta tecnología redunda también en un segundo y más perceptible beneficio: es un motor muy suave y agradable de llevar.



Pero quizá lo más llamativo de esta tecnología es el sistema RISS (Regulator Inverter Start & Stop System). Es, en definitiva, un sistema de arranque y parada automático en detenciones de más de tres segundos, al estilo del que emplean muchas marcas de coches y del que Honda fue pionera en dos ruedas. En este caso se ha desarrollado un método que emplea el propio alternador, directamente anclado al cigüeñal, para arrancar, invirtiendo su funcionamiento cuando es necesario. Un alternador y un motor eléctrico son muy similares: unos imanes que giran alrededor de unas bobinas. Si haces girar esos imanes, generas corriente que se recoge en las bobinas y se mandan a donde sea necesario. En el caso de la moto, al regulador-rectificador y de ahí a los elementos de la instalación eléctrica y a la batería. Pero si a ese conjunto de bobinas e imanes les "inyectas" corriente, generas el movimiento del plato que sujeta los imanes. Es decir, el mismo elemento sirve para las dos cosas. Cuando el motor está en marcha, ese conjunto funciona como un alternador. Cuando está parado funciona como motor de arranque, al recibir corriente y girar, obligando así a girar también al cigüeñal.



El sistema es tan silencioso y rápido como debe. Llevas una tecla en el manillar que lo desconecta, si por cualquier causa no quieres que el motor se detenga. Si no lo desconectas, el propio scooter calcula si la temperatura del motor es correcta y si hay voltaje suficiente en la batería. Si es así, parará el motor tras tres segundos de detención. En cuanto abras un poco de gas, se arranca y sales.



En el capítulo del equipamiento son precisamente esas características técnicas las más destacadas: el ABS de serie y el sistema Start&Stop. Pero también tiene otros puntos destacables. El cuadro es muy completo e informa sobre velocidades, kilometrajes total y parcial, temperatura externa, reloj digital, estado de la batería e incluso lleva un aviso de peligro de hielo. Añade un botón "mode" en la piña derecha que te permite navegar en la pantalla digital por las diversas funciones. El scooter viene equipado con luces LED "daylight" delante y también en el piloto trasero. Aporta un enorme hueco bajo el asiento, suficiente para dos cascos integrales, que se abre de forma electrónica desde el manillar. Si falla este sistema, dentro de la guantera que va en el contraescudo encontrarás un tirador para no dejarte con las cosas encerradas debajo el asiento. Esta guantera se abre pulsando en la llave de contacto hacia dentro. Y dentro de ella hay un enchufe USB. Sobre la guantera, incluye un gancho porta bolsas que se esconde y queda disimulado. A la hora de aparcarlo trae pata de cabra lateral y caballete central. Como se puede ver, es un scooter bien equipado y, sobre todo, con un conjunto bien pensado para hacerte la vida más fácil en el uso diario en ciudad.

CÓMO VA PIAGGIO MEDLEY 125

El Piaggio Medley 125 es un scooter agradable tanto de líneas como de funcionamiento. Se nota que la experiencia de Piaggio está detrás de un scooter que consigue ofrecer exactamente lo que se necesita en ciudad. Además, lo hace a un precio razonable. Hay scooter más baratos, pero no con este nivel de acabados, equipamiento y, sobre todo, de suavidad y facilidad de uso. Y, por supuesto, también los hay más caros.



Las líneas del Medley 125 son atractivas, pero también es cierto que se asemeja demasiado a otros Piaggio. No es fácil, a cierta distancia, diferenciarlo del Liberty, que además se comercializa en un color muy similar. Tampoco marca una gran diferencia con el Beverly. Por delante, las formas del faro ? es un Piaggio, indudablemente. Quizá, en un scooter que tiene tanta novedad de las que presumir, hubiese sido más acertado dibujar unas líneas más personales, siendo menos parecido a lo ya conocido. Por otro lado, la otra crítica que cada uno tendrá que valorar es la altura de asiento. No es un scooter bajo, rozando los 800 mm de altura de asiento. Pero si quieres guardar dos cascos bajo el asiento, algún coste debe tener.

A pesar de esa altura de asiento no es un scooter inaccesible para los que no somos altos. Subirte a él es fácil. No tiene suelo plano, pero por poco, y el tabique central por el que pasa el chasis apenas levanta una decena de centímetros sobre las plataformas de los pies. El asiento está en buena posición, tanto respecto de esas plataformas como del manillar y sus mandos. Vas sentado en una posición muy natural y cómoda, y permite poner los pies más o menos adelantados. Ahora bien, el mullido es algo duro si tienes que pasar mucho tiempo.



Es un scooter cómodo de usar en todos los aspectos. El asiento se abre con pulsar un botón y se mantiene de pie. La guantera, accesible pulsando para adentro en la llave de contacto, no es muy profunda, pero sí ancha, y permite llevar objetos a mano que, cuando te bajes del scooter, quedarán cerrados bajo llave. Monta una pata de cabra que detiene el motor y a la que se accede con facilidad, más un caballete que sube la moto con toda sencillez.

A la hora de rodar, se pone en marcha de la forma habitual, cogiendo una maneta de freno y pulsando el botón. A partir de aquí sí es diferente. El sistema RISS de arranque hace girar el alternador y éste no emite el ruido clásico del motor de arranque. Lo primero que oyes son los propios giros del motor y el arranque es casi instantáneo. Aceleras y sales. Mientras no esté caliente y con la batería en optimo estado de carga no actuará el sistema Start&Stop. Después lo hace cuando paras más de tres segundos.



En ciudad es un scooter muy cómodo, con un radio de giro bastante cerrado para sus dimensiones, un escudo no excesivamente ancho y un manillar también de unas proporciones perfectas para meterte en pasos estrechos. El motor acelera bien, con un pequeño retraso en reaccionar cuando abres del todo desde ralentí, pero con una total suavidad de marcha y mínima sonoridad. Es muy estable, frena bien y permite inclinarlo con confianza total.

En carretera esa nobleza de chasis y frenos permanece inalterada. Además, hay que destacar que las suspensiones están muy bien calculadas: no resulta duro pero tampoco se queda suelto en curvas si le exiges un ritmo elevado. Sin embargo, se nota mucho que Piaggio ha querido aprovechar esos 12 CV casi de forma exclusiva para la ciudad, porque en carretera es muy fácil llegar a cortar el encendido, lo que revela una elección de desarrollos de transmisión muy cortos. Así, acelera rápido y sorprende, incluso, en recuperaciones. En carretera se queda en 100 km/h reales (99 km/h medimos con GPS), marcando poco más de 105 km/h en el velocímetro. En autovía, como cualquier 125 cc de su estilo, le falta velocidad punta y algo de protección aerodinámica si hace mal tiempo, pero es muy capaz de circular en este medio si la situación lo demanda.

Fotos: Fernando Herranz



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