Presentación Piaggio Beverly 300/400: Alta elegancia

81 Presentación Piaggio Beverly 300/400: Alta elegancia
Fotos: Presentación Piaggio Beverly 300/400
Daniel Navarro
Daniel Navarro

Como sabes, los scooters se dividen en los de rueda alta y los de rueda normal. Entre los segundos hay infinidad de subsegmentos. Entre los primeros también hay algunos. Y los Beverly han sido siempre los reyes de la elegancia GT entre los de llantas de 16".


Hace ya muchos años que los scooters pueden clasificarse en función de sus llantas. En tiempos modernos podríamos establecer esta diferenciación a mediados de los 80: Honda, con el Scoopy, «descubre» esa fórmula del scooter automático con ruedas de 16″ que aporta más estabilidad y facilidad de uso que el por aquel entonces scooter por excelencia, la Vespa.

Muchas marcas acabaron por aceptar las ventajas de esa fórmula. Piaggio, precisamente la fábrica de esas Vespa, tardó en reaccionar, pero cuando lo hizo fue dura con ello: en 1997 presenta un Liberty de rueda alta, económico y fiable que triunfaría a lo largo de toda Europa.

Pero con el inicio del siglo XXI, en 2001 remata «a gol»: por encima del Liberty se presenta un nuevo scooter que a las ventajas de las llantas grandes suma mayor elegancia, mayor equipamiento y ese estilo que ahora llamamos «premium«: mezclaban conceptos entre esa rueda alta y los scooters GT que por entonces también triunfaban ya. Ese GT de rueda alta se llamaba Beverly y nos ha acompañado, tras varias generaciones e innumerables versiones hasta 2021, cuando se presenta su tercera generación, en dos cilindradas.

Piaggio Beverly

 

Anteriormente ha sido 125, 200, 250, 300, 350, 400 y 500. Los ha habido estándar, «S», Sport, Tourer, Sport-Touring e incluso versiones especiales como el Police. Todos ellos han sido capaces de aunar esas dos facetas con las que se diseñó: a sus mandos sí percibías ese estilo lujoso y superior sobre otros rivales de llanta grande. Y mantenían esa estabilidad y mejor comportamiento dinámico de los rueda alta sobre los scooters de llantas pequeñas.

En 2010 se presentó su segunda generación, en cilindradas 125 y 300, sustituyendo al 250 anterior. Un año después llega el nuevo motor 350 que sustituía a los motores grandes. Lo hizo bien: el 300 era elegante, pero menos «premium» que el 350. Y era este último el que realmente podía presumir de un comportamiento intachable: estable, muy rápido (más de lo que su cilindrada parecía sugerir) y muy equipado, realmente podía presumir de ese nombre de Sport-Touring que portó durante tiempo. Ahora, otros 10 años después, vuelve a renovarse por completo, con nuevo chasis, nuevos motores, nuevos equipamientos y carrocerías. Pero ahora, complementado por abajo por el Medley (también antes existió aquel Carnaby entre los Liberty y Beverly), en Piaggio han decidido que Beverly solo habrá en las cilindradas media y alta: 300 y 400.

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Siguen siendo, como siempre: rápidos, estables y premium. En un mundo en el que cada día hay más oferta (y me refiero al «mundillo» de los scooters), los Beverly reclamarán su espacio entre los rueda alta más elegantes: los SH Scoopy, ahora SH a secas, han aumentado su estilo GT con cada nueva renovación y han aparecido otros rivales para los Beverly. Pero también compiten entre los scooters GT «estándar», cuyas ruedas han ido creciendo hasta las 15″ para estas cilindradas en casi todos los casos.

Cómo son los Piaggio Beverly 300/400

El 300 y el 400 nuevos son básicamente el mismo scooter con diferentes motores. Sus carrocerías y equipamientos son prácticamente iguales, con la excepción del parabrisas o la plataforma de conexión multimedia Piaggio MIA, en ambos casos de serie en el 400 y accesorio en el 300. Ambas cilindradas podrás conseguirlas en dos versiones: estándar y «S», diferenciadas entre ellas en detalles de acabados y decoración: así, los normales llevan el lateral del túnel central del color de la carrocería y llantas en gris; los «S», que quieren ofrecer una estética algo mas deportiva, llevan ese túnel central completamente negro, llantas negras y el asiento con costuras dobles en rojo.

Técnicamente emplean un bastidor en tubo de acero, como siempre, pero de nueva factura. Emplea suspensiones Showa, con horquilla de 35mm y dos amortiguadores traseros con regulación de precarga en 5 posiciones. Los anclajes del motor son nuevos y buscan conseguir un primer recorrido de suspensión muy suave para absorber con toda comodidad las pequeñas irregularidades de suelos no bien asfaltados pero que más allá se muestran más firmes. Disco delantero de 300 mm y trasero de 240, con ABS y un sistema antideslizamiento en aceleración ASR, los neumáticos son diferentes en ambas cilindradas: mientras que los 300 vienen con Michelin o Pirelli en 110/70-16 y 140/70-14, los 400 llevan Mitas en 120/70 y 150/70, con las mismas llantas.

Los motores pertenecen a la nueva familia Piaggio denominada HPE (High Power Engine). El 300 es la última evolución del ya conocido de los MP3 y Vespa 300, en este caso con la inyección retocada y algunos cambios mecánicos para la adaptación a este chasis y a la norma Euro 5. Se ha rediseñado culata, pistón, admisión y la electrónica de gestión del motor. El nuevo 400 es una evolución del anterior 350 y ello ha conllevado mayor trabajo de rediseño: toda la parte termodinámica es de nuevo diseño, biela más larga, árbol de levas rediseñado, con más alzada de válvulas, válvula de respiración en el cárter, la nueva electrónica y ese nuevo y enorme escape, tipo moto deportiva de última generación. Así, el 300 se va a 25,3 CV a 8.000 rpm, con un par de 26 Nm a 6.250 rpm, mientras que el 400 alcanza 35,35 CV a 7.500 rpm con 37,7 Nm de par a 5.500 rpm.

Piaggio Beverly

El equipamiento es, como es lógico, superior a las versiones anteriores. Llave de proximidad, con función «find my bike» y apertura de asiento y tapa del depósito. Cuando aprietas en el mando circular del contacto para iniciar el arranque, se enciende el logo «Piaggio» en el marco del cuadro, indicando que se ha reconocido la llave. Ese cuadro es LCD de 5,5″ con un nuevo diseño, e integra los testigos del sistema Piaggio MIA como la llegada de llamadas y mensajes, por ejemplo. La apertura del asiento y la tapa de la gasolina, desde la moto, se realiza con dos botones situados sobre la piña izquierda, donde también encuentras un botón que permite desconectar el sistema ASR.

En la derecha, botón «mode» de control de las funciones del cuadro, botón de control del sistema MIA y un cortacorrientes. Estas piñas son de nuevo diseño, bien íntegras y bien situadas, con apariencia de calidad. Toda la iluminación es LED. Lleva una guantera delantera amplia, con enchufe USB que se abre desde el pomo del contacto. Sobre ella, un gancho portabolsas y detrás, una parrilla portabultos. Bajo el asiento puedes meter un casco integral sin muchos problemas, más otro jet u otros objetos, en un hueco muy cuadrado y aprovechable, iluminado y con una pequeña caja específica para las herramientas (la de los amortiguadores, poco más). Por último, el parabrisas, accesorio en el 300, pero de serie en el 400, puede desmontarse en este y se colocan las dos placas de color carrocería sobre los huecos que deja el soporte, que vienen en la dotación del scooter.Piaggio Beverly

Además de todo este equipamiento, puedes sumar accesorio sueltos o preparados en paquetes de opciones y accesorios que ayudan a completar y personalizar estos nuevos Beverly.

Cómo van los Piaggio Beverly 300/400

Piaggio Beverly

Comenzamos la prueba con el 300. Será una ruta corta callejeando por Madrid y unos pocos kilómetros de carretera. En principio será suficiente para sacar las primeras conclusiones sobre cómo se comportan los nuevos Beverly, pero habrá que someterlos a una prueba más larga para de verdad ver hasta dónde llegan.

El 300 es cómodo de asiento y de altura. Con mi 1,65 llego bien al suelo y la posición al manillar es natural. Efectivamente, como siempre, el cuadro digital completo, la calidad de mandos y el ambiente que se respira a bordo está a medio camino entre un rueda alta estándar y un scooter GT. Las manetas de freno están algo separadas del manillar y no son ajustables, pero no me resulta demasiado incómodo y, además, esto es algo muy relativo, pues depende de tus gustos y del tamaño de tu mano.

Piaggio Beverly

Arrancas y suenan a scooter de calidad, como no puede ser de otra forma. Es silencioso y no notas vibraciones. Sales y enseguida llama la atención la buena respuesta desde abajo del motor: es potente, lineal y con par. Sobre el asfalto algo bacheado de algunas de las calles que pasamos notas ese nuevo anclaje del motor con una sensación de desplazamiento del tren trasero que no resulta desagradable ni mucho menos: a las pocas veces que lo hace te acostumbras y no tiene mayor importancia. Entre los coches es ágil y maniobrable: se nota la experiencia de Piaggio y tiene un tamaño ideal para estas cosas.

Salimos a la carretera en grupo. No podemos probar hasta dónde llega el motor, pero en algún tramo de autovía sí vemos que llega con total facilidad a los 120, con el cuentavueltas todavía en su zona media-alta. Seguramente no sería difícil verle pasar de los 140 km/h. El aire, a esta velocidad, no molesta en absoluto y se aprecia buena protección de la zona baja. Los pies van también cómodos, con amplias plataformas a ambos lados del túnel. Frena muy bien, con buen tacto y mucha potencia. Y en curvas entra con facilidad, manteniendo la trazada y siendo capaz de cambiarla si es preciso en cualquier momento. A mitad de ruta, cambiamos por el 400.

Piaggio Beverly

Se siente, lógicamente, parecido. Pero ese parabrisas marca diferencias. Ves justo por encima de él y no resulta molesto bajar la mirada a través de él: es perfectamente transparente, sin «aguas», deformidades o cantos que molesten. Sí te sientes más «encerrado» tras él, y en tramos rápidos notas que quita del todo el aire, sin hacer rebufos molestos. Con el motor ya en marcha, todavía en parado, sí notas mayor vibración. O más que vibraciones, las pulsaciones del motor al ralentí o a bajas vueltas. Se nota algo más potente saliendo, pero desde luego el 300 es más que suficiente, no hay tanta diferencia. Y sí notas bastante la diferencia de ruedas. El 400 es menos preciso a la hora de trazar curvas: da la sensación de mayor pereza para entrar y no tiene esa agilidad para cambiar la trazada. Tienes mayor sensación de peso, pero más que esto serán los diferentes neumáticos lo que marca esa diferencia de comportamiento, a favor del 300.

Lo mejor:

-Comportamiento del 300
-Buenas prestaciones
-Imagen elegante

Mejoraría con:

-ASR en vez de control de tracción
-Suspensión algo blanda

Así vemos los Piaggio Beverly 300/400

En carretera: 4
En ciudad: 4
Pasajero: 4
Confort: 4
Equipamiento: 3
Autovía: 4

(Puntuación de 1 a 5)

Los Beverly siempre han sido grandes scooters y esta nueva generación no decepciona. Se han convertido en Euro 5 y han adoptado nuevos motores de tecnología moderna, que consigue gran tacto y prestaciones. Con mayor equipamiento que nunca, han conseguido un mejor compromiso entre prestaciones, equipamiento y precio que antes, y eso redundará en mejores ventas para una familia de scooters que siempre ha sido cómoda tanto en ciudad como en carretera, para uno o dos ocupantes, y agradable de llevar.

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