Prueba Moto Morini Corsaro 1200 ZT: pirata amigo

Comentar Publicado el jueves 30 de agosto de 2018
Prueba Moto Morini Corsaro 1200 ZT: pirata amigo

La italiana Moto Morini sigue su proceso de consolidación en el mercado y el último exponente es la Moto Morini Corsaro 1200 ZT. El "pirata" vuelve a la carga.

Desde 2016, Moto Morini es propiedad del inversor milanés Ruggeromassimo Jannuzzelli (57 años). Cuenta con 13 empleados que trabajan en una fábrica de 3.000 m2 situada en Trivolzio, cerca de Pavia, en los campos de arroz del sur de Milán donde se produjeron 140 unidades en 2017 y de donde ya han salido 100 unidades en los primeros seis meses de 2018. La base de todas ellas es el motor V-Twin a 87º CorsaCorta, obra del legendario ingeniero Franco Lambertini. Las últimas integrantes de su catálogo (completo junto con la retro Scrfambler y la trail Granpasso) son las variantes ZZ y ZT de su serie maxinaked Corsaro ("pirata" en italiano).

Chasis y motor están fabricados por Moto Morini y son ensamblados por un operario cuyo nombre se incluye en la propia moto. El objetivo es llegar a las 400 unidades anuales en 2020. Hasta ahora solo se podían adquirir por Internet, pero el plan inmediato es contar con distribuidores físicos en los mercados más importantes.



Respecto a la maxinaked deportiva Corsaro ZZ presentada en el Salón de Milán 2016, la nueva Moto Morini Corsaro 1200 ZT se define como una moto más "para todos los públicos", para lo que se modifica su motor de modo que la respuesta es más dócil, también mejor. Las diferencias no solo radican en cambios en la programación de la inyección, sino también en lo relativo a la posición de conducción y en su arquitectura en general.

CÓMO ES LA MOTO MORINI CORSARO 1200 ZT

El cambio estético más notable es el depósito de menor tamaño, de 14 l., hecho en plástico en lugar de aluminio en la ZZ de 19 l. La ZT es más compacta y baja. Aunque el asiento permanece a 860 mm de altura, es más fácil llegar con los pies al suelo en la ZT, ya que la parte trasera del depósito es más delgada. El manillar Accossato es de nueva factura, más alto y con puños más anchos que en la ZZ. La postura es así más erguida y ello incide en cómo pilotas la moto, aunque las geometrías sean idénticas en ambas. El depósito parece no estar (para mayor lustre de su espléndido motor), al ser más pequeño y pintado en negro como el precioso chasis Verlicchi.




Los faros delanteros redondos de la ZT sustituyen a los estilosos elipsoidales de la ZZ, lo que le otorga una imagen más clásica, también en virtud de su filosofía más popular. No dispone de cupolino alguno y como el guardabarros es más pequeño, la imagen frontal es muy diferente. Incorpora piezas de fibra de carbono, como el soporte de matrícula, y el peso total reduce 6 kg respecto a la ZZ, con un total de 180 kg.

El excelente trabajo realizado en el motor se traduce en unas prestaciones en forma Euro 4 incluso superiores que en la versión precedente. Se declaran 137 CV a 8.500 rpm, 7 CV más que en la anterior Euro 3, y con un par motor de 125 Nm a 6.250 rpm, 3 Nm más que en la edición previa. En modelos de otras marcas se han tenido que sacrificar prestaciones máximas para logar aumentar el par o incrementar directamente la cilindrada para compensar la reducción de potencia.



La centralita electrónica Athena se ha modificado completamente respecto a la Magneti Marelli de la ZZ para lograr una banda de potencia más amplia, pero sobre todo de par. También es nuevo el escape firmado por Zard.

CÓMO VA LA MOTO MORINI CORSARO 1200 ZT

Todas estas mejoras se hacen evidentes en cuanto abres gas a tope saliendo de una curva circulando en sexta a solo 2.000 rpm, cuando en realidad lo harías en segunda. Su poderoso par te empuja con fuerza y de forma lineal hasta el corte situado a 9.300 rpm sin que la transmisión se queje lo más mínimo. Esta respuesta no es nada habitual en un motor de carrera corta como el de la Corsaro, propulsores a los que suele gustar rodar alto de vueltas. En este caso, aunque esté preparado para llegar a rodar incluso a 13.000 rpm (¡y con un pistón de 107 mm de diámetro!), también se encuentra a sus anchas a muy bajo régimen.



Solo hace falta que te encuentres un hueco libre para girar el gas y descubrir su peculiar sonido de motor. Lo hace de forma suave y menos brusca que en la Moto Morini Corsaro 1200 ZZ que probé hace un año, en la que todavía en tercera vas levantando rueda en aceleraciones. En las mismas circunstancias, con la ZT el Pirelli trasero se agarra con fuerza al asfalto y el manillar empieza a aligerarse en tus manos antes de que la rueda se levante un ápice, pero nada radical. ¡Y muy adictivo!

Su banda de par más amplia hace que no tengas que utilizar tanto el cambio como en la ZZ. Se siente feliz rodando entre 3.500 rpm y 7.500 rpm en tercera o cuarta cuando ruedas en carreteras reviradas con pocas rectas. Entre cada una de las tres marchas superiores hay una diferencia de 1.200 rpm y en un motor de este tipo no son necesarias cajas de cambio con relaciones cerradas, tan solo apuntar y disparar. No obstante, el cambio de la ZT no me ha parecido tan suave como antes en la ZZ subiendo marchas, ya sea con o sin embrague. Por otro lado, es una pena que no disponga de sistema "powershifter" de serie, solo como opción, y en este caso únicamente para subir marchas, ya que la ZT no equipa acelerador electrónico. De esta manera, tampoco incorpora modos de respuesta de motor, aunque lo positivo es que te sientes tú a los mandos realmente de la moto y no en manos de un cerebro digital como es tan habitual hoy día.



Tampoco es ningún problema, ya que, como en la ZZ, hay una deliciosa sensación de conexión entre tu mano derecha y cómo la moto transmite tus órdenes al asfalto. Los frenos delanteros radiales Brembo son excelentes. Detienen la ZT desde alta velocidad de forma poderosa y con tacto, estando además ayudados por un marginal freno motor derivado de su embrague antibloqueo APTC.

La primera apertura del gas es muy controlable. Cuenta con cuerpos de inyección con mariposas de 54 mm de diámetro que, junto con el trabajo realizado en la ECU, ofrece aceleraciones de mayor calidad que en su hermana ZZ. El chasis está muy equilibrado, con un reparto de pesos de 52/48%, lo que te ofrece mucha confianza. A ello suma el comportamiento de las suspensiones, desarrolladas por Mupo para Moto Morini. El recorrido de la horquilla es de 135 mm y permite a la ZT rodar con confianza sobre asfaltos con irregularidades, aprovechando todo su par en tercera o cuarta sobre 3.500-7.500 rpm durante muchos kilómetros en zonas reviradas mientras aprovechas la palanca de su manillar para llevarla de un lado a otro. Luego aceleras sin esfuerzo a la salida de cada curva camino a la felicidad. Y eso que sus geometrías no son nada radicales, con 24,5º de lanzamiento y 103 mm de avance.



Tras pasar un día completo a sus mandos, es difícil no sentirse impresionado por este nuevo modelo de Moto Morini. La razón principal es el trabajo realizado en su motor CorsaCorta, haciéndolo más flexible, pero resultando rápido sin perder un carácter amistoso. Con una manejabilidad extraordinaria, unas prestaciones más que decentes y su postura de conducción erguida, la Moto Morini Corsaro 1200 ZT te traslada a la época cuando no todo era electrónica, aunque también dispone de control de tracción de serie. Es una moto que te da muchas satisfacciones llevándola rápido, por sus aceleraciones y por la respuesta a lo largo de todo el rango de rpm, aunque siempre de forma controlable e incluso con una mínima intervención electrónica. Porque en Moto Morini saben más de motos que de ordenadores ...



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