Prueba MITT 400 MB: Rompiendo moldes

Publicado el jueves 30 de enero de 2020

MITT continúa ampliando su cartera de productos con una moto que no dejará indiferente a nadie. Esta 400 MB, de marcada estética custom y unos acabados para nada pensados para este segmento, marcan el inicio de una escalada de cilindrada en la marca.

Lo primero que podemos decir de esta MITT 400 MB es que 'gira cuellos'. Y eso se debe a los acabados y la calidad percibida que se aprecia nada más posar la vista en ella. Es una moto que anuncia un cambio de paradigma, un salto cualitativo de enorme envergadura y que consolida la marca en el segmento de las cilindradas medias.

Con la MITT 400 MB tenemos un primer esbozo de que con poco se puede hacer mucho. La originalidad es uno de sus puntos fuertes. Esta custom hace gala del propulsor más potente de la marca -con permiso de la MITT 400 GPR-R-, lo que la convierte en una opción a tener muy en cuenta para aquellos enamorados de este segmento que recorren sus primeros kilómetros en moto o que no están dispuestos a hacer un desembolso demasiado grande -cuesta 4.995 euros-.

MITT 400 MB: Cómo es



La MITT 400 MB es una moto que entra por los ojos. El diseño es toda una oda al segmento custom, con detalles como el depósito en forma de lágrima, unas llantas de lo más atractivas, sus estriberas con protecciones o un asiento que anuncia una gran comodidad. La presencia de elementos cromados se ha elevado a la máxima expresión y puede verse en las botellas, todo el sistema de escape, los amortiguadores traseros, los espejos retrovisores o en varias tapas del bloque motor. El chasis parece unido al propulsor, lo que aporta esa sensación 'vasta' que toda moto custom luce. Este cromado se mezcla con un color negro que acompaña al resto de elementos de la moto.

El motor es un bicilíndrico en línea de 4T y 389cc refrigerado por agua y alimentado mediante inyección electrónica. Está asociado a un cambio de seis velocidades y desarrolla una potencia de 35 CV a 9.500 rpm, junto a un par máximo de 33 Nm a 7.100 rpm. Después del motor que emplea la MITT 400 GPR-R, con 41 CV de potencia, es el bloque más potente de la marca.

En cuanto a la parte ciclo, nos encontramos con una horquilla invertida que aloja una rueda de gran tamaño, en medida 120/80-17 y un freno de disco con una pinza de anclaje convencional y sistema ABS. En el tren trasero nos encontramos con el 'gomón', una rueda en medida 140/70-17, junto a otro disco convencional -con ABS- y una suspensión conformada por dos amortiguadores.

Su equipamiento se caracteriza por un cuadro de instrumentos enteramente digital que muestra, entre otras cosas, las revoluciones, la marcha engranda, el kilometraje total o la autonomía. Todo ello se complementa con un sistema de intermitentes tipo LED minimalistas que aportan un toque moderno al conjunto.

MITT 400 MB: Cómo va



Con una altura del asiento de tan solo 680 mm, es una moto accesible para todo el mundo y fácil de mover, con un peso de 188 kg. De suspensiones se muestra algo dura, aunque sus mandos gozan de buen tacto, lo que permite que sea fácil de llevar, independientemente de si se tiene experiencia con este tipo de motos. Un par de curvas serán suficientes para hacerse a su dinámica de conducción. No es excesivamente ancha en la zona de las piernas y permite acoplarse bien durante las aceleraciones.

Haces contacto y de la doble salida de escape emana un sonido fuerte y embriagador, que muestra muy a las claras que el desembarco de MITT en cilindradas superiores es un paso muy serio. Los mandos son suaves y la moto va por el sitio. El manillar es ancho y no muy elevado, lo que facilita una postura de conducción erguida y realmente cómoda. Los neumáticos presentan un diseño plano -sobre todo el trasero-, lo que favorece la comodidad en marcha, si bien, en zonas como rotondas, el tren trasero no acaba de transmitir toda la información que uno desearía, dada la poca superficie del neumático que está en contacto con el asfalto. No es una moto para exprimir al máximo en conducción rápida, que se puede, sino para disfrutar de kilómetros de carreteras reviradas o de semáforo en semáforo si vives en la ciudad.

En carretera es una moto que cumple con creces. La potencia del motor es suficiente para circular cómodamente a velocidades legales. Que disponga de sexta velocidad es un punto muy positivo, ya que se puede ir a velocidades de crucero sin que el motor vaya sobrerrevolucionado. El pequeño respaldo del asiento agarra mucho durante las aceleraciones, por lo que no es necesario sujetarnos en exceso. Y eso llevado un gran tiempo encima de la moto es muy de agradecer.



La ciudad es otro hábitat en el que la MITT 400 MB se mueve a la perfección, más incluso que en carretera; y es que la elasticidad de su motor permite moverse cómodamente entre el tráfico, pero siempre controlando los espejos y la anchura del manillar. De frenos se queda algo justa, pecando de mordiente y modularidad en una maneta que se antoja demasiado esponjosa, por lo que mejor anticipar esta maniobra. Por otro lado, las suspensiones no resultan incómodas.

La MITT 400 MB es una de esas motos de la que nos acordaremos con el paso de los años. Por diseño, originalidad y por empezar esa evolución hacia categorías superiores de la marca. Resulta válida si te acabas de sacar el carnet A2 o si eres de los más veteranos. Además, su precio también ayuda mucho, no a postularse como una de las referencias del segmento, obviamente, sino como una moto con la que disfrutar sin tener que ceder mucho a nivel económico.

 

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