Prueba Mash Dirt Track 6.5: En otro nivel

Publicado el martes 21 de enero de 2020

Seguro que todos conocéis ya la marca Mash. Llevan ya algunos años presentando y vendiendo motos de estilo retro muy personal y original, desde 125 hasta 500 cc. Ahora entran en un nuevo nivel, con una 650 monocilíndrica tan original como la que ves en las fotos.

Sí, no es la primera retro de estilo dirt track. La propia Mash tenía ya en el catálogo el modelo en 125, 250 y hasta en 50 cc. E, incluso, si quieres podemos considerar a la Flat Track de Scrambler Ducati, aunque esta es más bien una interpretación de aquella estética en una moto moderna en todo lo demás, aparte de ser una bicilindrica bastante más potente y cara.

La Mash es, por tanto, bastante original. La única moto actual que podría considerarse su rival completamente sería la Fantic Caballero Flat Track 500, una moto de la misma potencia y cilindrada, con un precio sustancialmente mayor y un estilo similar, si bien la Mash imita mejor las formas y estilo puro "dirt track" que la italiana.

La moto es, en efecto, la más grande de las Mash hasta la fecha: una 650 cc monocilíndrica de 40 CV. Pero esto no supone un cambio en la filosofía de la marca francesa: sigue siendo, ante todo, una moto económica, con un estilo original y sorprendente, en la que es la imagen, por encima de cualquier otra cosa, la que prima.



El resultado es, visualmente, impactante. Dinámicamente, aceptable. Sigue siendo también, como su gama 125 cc, 250 y 400 el resultado del trabajo conjunto de los diseñadores europeos de la moto y de la fabricación en China, consiguiendo así este cóctel de moto de precio contenido y estética original.

En el caso de la Dirt Track 6.5, la moto adopta un diseño absolutamente fiel a lo que tienes en la cabeza que eran las motos de esta especialidad de hace años: el manillar ancho y curvado; el asiento, de una plaza (con tapa de colín que esconde la plaza trasera), la posición de conducción o los neumáticos. Hasta el faro se ha camuflado en la recta y plana placa porta números delantera.

La moto la fabrica Shineray, una de las grandes fábricas chinas, especializada (más que las demás) en motos de offroad. Son también los socios asiáticos de SWM, los que pusieron el dinero para que la renacida marca italiana se quedase con la fábrica y tecnología de Varese que había sido de Husqvarna.

El resultado está a la vista: la moto es, como siempre en Mash, llamativa dentro del estilo retro. En marcha, andando con ella recuerda a las trail mono de hace unos años. Realmente poco busca de ese espíritu trail, a pesar de las ruedas mixtas: ni suspensiones ni posición de conducción son especialmente trail. Pero es una moto agradable y atractiva, de funcionamiento correcto, a un precio también muy aceptable.

Mash Dirt Track 6.5: Cómo es



Tampoco hay grandes sorpresas en la descripción técnica de la moto cuando conoces las anteriores Mash: no hay grandes complicaciones técnicas ni grandes desarrollos tecnológicos, que no harían falta en una moto así. Todo en ella parece bien pensado, un motor que parte de una base bien probada y sencillez por todos sitios que mires. Eso sí, sencillez eficaz y bien pensada para que las cosas resulten agradables.

El chasis es en tubo de acero, de simple cuna desdoblada en la parte frontal baja del motor. El basculante, en el mismo material, es en sección rectangular. Todo es bastante clásico y con apariencia de robusto.

El motor que hay dentro de ese chasis, fabricado todo ello en Shineray, se basa en la estructura del motor Honda XL, Dominator y demás monocilíndricas 650 de aire de los 90: coincide en diámetro, carrera, en ser ambos de un solo árbol de levas a pesar de las cuatro válvulas de la culata, en las dos salidas de escape e, incluso, en sus formas exteriores.

No coincide en que, curiosamente, declarando mismo diámetro y carrera (100x82) en ambos casos, en Honda se habla de 644 cc y en esta de 647 cc, (y si haces tú el cálculo son los de Honda los que aciertan) pero en fin. Y tampoco coinciden (y esto es más normal) en datos de potencia y par: aquella Honda no necesitaba ser Euro "nada" y esta sí es Euro 4 y eso, como sabemos, resta algo. Aun así, 40 CV a 6.000 rpm y 45 Nm a 4.500 rpm puede ser suficiente en una moto así, con un peso en seco de 163 kg.



La parte ciclo está al nivel necesario y, como todo en esta moto, decidido en función de su estilo, de su estética: hay una horquilla delantera invertida, de 41 mm de diámetro y dos amortiguadores traseros de botella separada. En los frenos, un disco delantero de 320 mm con una pinza radial de aspecto sólido.

Detrás también lleva un disco, de 240 mm, en este caso, ambos ayudados por un ABS desconectable. Llantas de radios, de 18", muy bonitas y perfectas en esta moto, con unas cubiertas de dibujo mixto que también refuerzan claramente esa estética del Flat Track que se busca.

El cuadro es absolutamente minimalista: tampoco debe ser fácil acoplar en ese espacio algo mucho más grande y completo. Llevas la información justa en un rectángulo digital, bastante básico, metido entre el manillar y la placa porta números. Con los espejos pasa algo parecido: no es fácil buscar unos espejos que queden bien en una moto que imita las formas y estética de un estilo de moto que no lleva espejos. Estos son discretos, pasan desapercibidos en la línea general de la moto. Pero por ello son pequeños, no especialmente buenos para ver lo que tienes detrás, aunque están bien colocados y sí consigues ver si tienes algo detrás.

La tapa del asiento está muy bien adaptada: se pone y se quita en un momento con dos tornillos que salen a mano escondidos en los laterales inferiores. Y las tapas laterales llaman la atención por una calidad excepcional: son metálicas, no de plástico.

Mash Dirt Track 6.5: Cómo va



Te decía antes que, en marcha, la Dirt Track 6.5 recuerda a la forma de andar de las antiguas trail monocilíndricas de finales de los 80 y principios de los 90. Y es así, al menos en lo que a tacto de motor se refiere. Por lo demás, como veremos, es diferente a todo lo que hayas cogido antes y parecido a muchas, que no te esperas.

No es una moto alta ni excesivamente pesada. Sobre el asiento lo primero que llama la atención es el extraño manillar, muy ancho, con las puntas algo giradas hacia ti. Los pies quedan bastante centrados y la posición bastante erguida. Se parece, en cierta forma, a algunas custom en esto. El cuadro, digital, pequeño y rectangular, no contiene un exceso de información ni se lee demasiado bien, pero sirve para lo básico. La pata de cabra lateral se extiende y se recoge con facilidad desde el asiento y queda extendida, desconectando el motor: no es de las que se recogen solas.

Sobre ella, arrancas: el sonido que emite ya si recuerda a alguna de aquellas trail que te digo: tiene ese sonido ronco, donde oyes las explosiones dentro del cilindro y oyes, al arrancar, parar o reducir ese "silbido" clásico de los escapes de algunas de aquellas motos. También el tacto del gas, la forma en que sube de vueltas, las ligeras vibraciones que transmite€ todo "sabe" conocido, si fuiste propietario de alguna de aquellas monocilíndricas.

Metes primera. El cambio es preciso, y los mandos también tienen suficiente precisión y tacto. El freno delantero es algo esponjoso para una pinza radial, y nuestra unidad tenía un problema en el embrague en el que la marca está trabajando: a veces, no siempre, cuando lo está soltando "engancha" de golpe y te pega un cierto tirón.

El cambio parece bastante corto, lo que permite mucha fuerza para salir y buenas aceleraciones, a costa de una velocidad máxima justa, aunque es más que suficiente para salir a carretera e incluso "hacer volar" los puntos del carnet.



En la carretera, la moto es diferente también a cualquier otra cosa que hayas probado: la posición de conducción, con esos neumáticos mixtos en 18", con el tren delantero que da sensación de ir muy por delante de ti y ese manillar con mucha palanca y formas extrañas hace que tengas poca información de lo que se agarra la rueda delantera. No es fácil así inclinar con confianza de forma normal: claro, es una moto de Dirt Track. Y si lo haces a su manera, es decir, moto adentro de la curva, y el interior preparado para bajar y el cuerpo hacia afuera de la moto, mucho mejor. Así es hasta divertida de llevar, en sitios muy revirados.

En la calle la moto va muy bien. Se llega bien al suelo y gira más de lo que parece, por ser precisamente una moto de trial. El freno trasero es un tanto potente para el agarre de la rueda, por lo que es fácil que sobre pasos de cebra o asfalto sucio el ABS actúa con cierta frecuencia. El manillar es ancho y eso limita un tanto el paso entre coches, pero es suficientemente ágil para resultar una moto agradable en el uso urbano.

Como muchas otras motos integrantes de la gama Mash, lo mejor que tiene esta Dirt Track 6.5 es su capacidad para hacer girar cabezas: ya lo habíamos visto en algunas de sus 125cc y, por supuesto en la café racer TT40.

Se ceden muchos puntos "mejorables" en lo dinámico para obtener una estética impecable, original, atractiva y diferente. En ese sentido, esta moto es de lo mejor. Pero precisamente esa búsqueda estética "radical" limita sus posibilidades en el uso real, sin hacerla incómoda o difícil de llevar: todo lo contrario.



Es suficientemente ágil en la ciudad. En carretera podrás hacer desplazamientos de radio medio con comodidad e incluso hacer tramos de autovía sin mayor problema que la falta de protección aerodinámica. Es cómoda de posición y divertida de llevar si te haces a su extraña posición y manillar y la llevas en un estilo semejante a una moto de off road (que es lo que es en el fondo).

Dura de suspensiones -como corresponde a una moto que si quieres puedes llevar directamente al circuito de flat track-, el pasajero tiene sitio si quitas la tapa del colín, pero debajo sale un asiento con esa forma, por lo que irá sentado prácticamente sobre esa "chepa".

En equipamiento, algo justo, aprueba, llevando casi solamente lo exigible, con algunas buenas ideas como son su faro integrado en la placa delantera o el piloto trasero redondo, mínimo y clásico.

 

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