Prueba KTM 1290 SUPER DUKE GT 2019: paso adelante

Publicado el lunes 26 de noviembre de 2018
Prueba KTM 1290 SUPER DUKE GT 2019: paso adelante

No podía ser de otro modo. La firma austriaca dispone de una versión Gran Turismo con un profundo contenido sport de la mano de la KTM 1290 Super Duke GT, una moto que va aún más lejos en versión 2019.

KTM es ya la marca de motocicletas más grande de Europa, y sus números no cesan de crecer. En la primera mitad de 2018 han vendido 126.808 unidades, lo que significa un incremento del 15% respecto al mismo período de 2017, cuando ya se consiguió un récord absoluto.

A pesar de ser el primer modelo de la marca con pretensiones ruteras, la KTM 1290 Super Duke GT ha sido un éxito en países con mucha tradición en este segmento. Este es el caso de Alemania, donde se han matriculado más del 50% de su producción total. En el Salón de Colonia 2018 se presentó la segunda generación, y apenas un par de semanas más tarde tuve la oportunidad de probarla en las carreteras de montaña que rodean la fábrica austriaca.



La KTM 1290 Super Duke GT es ahora incluso más divertida que antes, resultando más dinámica y poderosa, pero también más refinada que su predecesora. Y no te lo digo porque sí, sino porque durante mi prueba me acompañó el responsable de prensa de KTM, quien llevaba una unidad de la versión anterior. No hay mejor comparación con otro modelo que subirse y bajarse de una a otra, y en esta ocasión te asombras de lo veterana que parece una moto que apareció solo en 2015. Te voy a exponer las razones.



Por un lado está el componente estético. El nuevo modelo lleva aún más lejos el estilo de Kiska Design. La nueva pantalla, con su nueva forma, protege bastante más que la anterior cuando ruedas a elevada velocidad. Permite regularla con una mano incluso en marcha, en nueve posiciones en un rango de 50 mm. Ni siquiera en la posición más elevada se mueve yendo deprisa. En este sentido, resulta muy relajado es rodar entorno a 160 km/h con el V-Twin girando a unas 6.500 rpm, enfrentándote a un mínimo choque del viento y a un ruido nada excesivo.

Los laterales del depósito de la versión 2019 protegen en mayor medida, aunque la capacidad de 23 l. no ha variado (5 l. más que en la versión R). Dispone ahora de un par de huecos para llevar los tickets de autopista, dinero suelto, etc, y añade llave de proximidad. La verdad es que solo necesitas ya la llave para abrir las maletas, ni siquiera para echar gasolina. También incorpora una toma USB en el compartimento izquierdo para recargar el móvil, por ejemplo.

El rediseño también incluye el faro LED, tanto en el principal como en las unidades de tipo DRL, y los intermitentes son autocancelables. Sobre el depósito encontramos asimismo luces LED "cuneteras", con tres niveles en función del ángulo de inclinación. Se activan mediante un sensor específico del que dispone la ECU Keihin. Es útil no solo por la noche, también cuando circulas por tramos oscuros como, por ejemplo, un bosque cerrado. Este armamento electrónico se extiende a la instrumentación, con una pantalla TFT de distinta configuración cuando se rueda por la noche y por el día.

CÓMO ES LA KTM 1290 SUPER DUKE GT

Como antes, la KTM 1290 Super Duke GT comparte el chasis pintado en naranja con la Super Duke R, y se presentan dos combinaciones de color, blanco/naranja y negro/naranja. Las cotas de dirección son idénticas a la versión anterior, con 24,9º de lanzamiento, 107 mm de avance y 1.482 mm entre ejes. El subchasis es más largo y robusto que en la versión R para ofrecer más espacio al acompañante, a lo que suma estriberas más bajas, para lo que también monta por la derecha un escape 2 en 1 con silenciador más bajo.



Al subirte, es obvio que la altura del asiento es bastante elevada. No obstante, a pesar de sus 835 mm, ofrece un amplio espacio disponible. Las estriberas quedan lo suficientemente retrasadas para no rozar con facilidad en el asfalto, pero tampoco tanto como para que lleves las rodillas muy flexionadas, sobre todo en recorridos largos. Esta sensación de moto espaciosa se extiende al ancho manillar de una pieza montado sobre tijas triples. La postura de conducción es bastante deportiva en cualquiera de las cuatro opciones de posición que ofrece. Su diseño más plano que en la Super Duke R permite una conducción más erguida y relajada.

Para tener protegidas tus manos del frío, incluye de serie protectores y unos puños calefactables siempre bienvenidos. Estas protecciones de puños no presentan ningún inconveniente de estabilidad cuando ruedas a alta velocidad. Por otro lado, tanto el freno delantero como el embrague (hidráulico) cuentan con manetas regulables en distancia.

El asiento (calefactable en mi unidad) es muy confortable y su aspecto resulta espectacular, en ambos aspectos mucho mejor que el anterior. Un detalle a resaltar es que la moto no presenta ningún componente extraño a la vista cuando ruedas sin las maletas montadas.



La pantalla TFT de 6,5 pulgadas en color es otra de sus novedades 2019. Muy racional, también su aspecto es inmejorable respecto al LCD de la versión previa. Su visión es perfecta aún cuando la luz del sol incide directamente sobre ella, y permite una opción más adecuada para carretera y otra más indicada para circuito. Me encantó cómo cambia de color a medida que suben las rpm. El corte de encendido se encuentra en las 10.500 rpm, 500 rpm más arriba que antes. Para moverte entre las opciones de su instrumentación, manejas los pulsadores de la piña izquierda, por cierto, retroiluminada. Aquí se sitúa ahora en pulsador de control de crucero, antes a la derecha. Mucho mejor ahora. Y mediante la descarga de la app KTM MY RIDE en el móvil puedes transformar la pantalla TFT en un navegador. También puedes, mediante Bluetooth, utilizarlo para coger llamadas o escuchar música.

La nueva KTM 1290 Super Duke GT dispone de una evolución de las suspensiones semiactivas WP, con tres modos de conducción, Comfort, Street y Sport. La centralita SCU (Suspension Control Unit) recoge información de los sensores y acelerómetros situados tanto delante como detrás para gestionar el funcionamiento de la horquilla invertida WP de 48 mm y del monoamortiguador trasero, adaptando la respuesta en función de las preferencias de cada piloto. Me gustó mucho cómo funcionaban en la versión anterior, pero reconozco que ahora lo hacen incluso mejor. Vas como flotando sobre el asfalto de una manera inesperada, porque aunque ves los baches, apenas los sientes. Se ha trabajado sobre el software con diferentes algoritmos, manteniéndose el recorrido en ambos ejes (125 mm delante y 156 mm detrás). Asimismo, la precarga se puede variar desde la instrumentación eligiendo entre las opciones piloto solo con o sin maletas, o acompañado con o sin maletas.

Brembo firma el equipo de frenos y las llantas, al igual que en la Super Duje R. Delante exhibe sendas pinzas monobloque en disposición radial de cuatro pistones que actúan sobre discos de 320 mm de diámetro, apoyado por un disco de 240 mm detrás. El ABS es obra de Bosch, con una unidad 9ME de cuatro modos de respuesta (Street, Sport, Rain y Supermoto) y dispone de intervención especial en curvas.



El motor es la última generación del V-Twin a 75º LC8 de 1.301 cc con diferente puesta a punto respecto a la versión R. Las válvulas de admisión están fabricadas ahora en titanio. Al pesar menos, permiten ese aumento de 500 rpm en el régimen máximo. También se presentan nuevas cámaras de resonancia en el escape de acero inoxidable. Suena muy bien, con poderío, aunque lógicamente contenido. La potencia ha aumentado un par de CV hasta los 175 CV a 9.750 rpm, pero la principal diferencia estriba en cómo entrega esa potencia. Si lo comparas con el motor de la Super Duke R de 177 CV del que deriva, el de la GT resulta más sólido a lo largo de toda la curva de potencia. El par máximo se cifra en 141 Nm a 7.000 rpm.

Para estar a la altura de estas cifras, se instala un juego de neumáticos Pirelli Angel GT que ofrecen una buena combinación de agarre y duración, así como un sistema de control de tracción de nueve niveles. En los modos 1 y 2 es totalmente adictivo. No en vano, la KTM 1290 Super Duke GT es una sport-turismo con mucha personalidad y la entrega hasta las 4.000 rpm es más sólida que antes. Una clave es el nuevo cigüeñal 0,5 kg más pesado. Al haber más masa en movimiento, la sensación de par es mayor y el motor gira con más suavidad. El eje de equilibrado no se ha modificado y hace un gran trabajo para mantener las vibraciones bajo control.



CÓMO VA LA KTM 1290 SUPER DUKE GT

El resultado es que la KTM 1290 Super Duke GT es una devoradora de asfaltos, con un apetito insaciable de prestaciones hasta el corte de encendido. Montañas de par están disponibles en tu puño derecho, aunque se gestiona sin esfuerzo, porque no hace falta jugar en exceso con la caja de cambios. Y es una pena, porque el funcionamiento del "quickshifter" es impecable, así como el sistema de freno motor MSR. Solo es aconsejable cambiar de forma tradicional por debajo de las 2.000 rpm. Las relaciones de cambio no se han variado y se presenta como opción un sistema de asistente en pendientes "Hill Hold Control" que funciona muy bien.



Al modificar la ECU Keihin en 2019 para incorporar los últimos cambios en el encendido (de modo que se consigue una respuesta más suave, pero también más poderosa a baja rpm), los ingenieros de KTM han logrado también mayores dosis de músculo a medio régimen en busca del corte de encendido a 10.500 rpm. En este punto, el acelerador electrónico hace que cese el aumento de régimen en lugar de ejecutar un corte brusco de rpm. En el otro extremo de la curva de potencia, sale con fuerza desde 1.500 rpm y recobra impulso a solo 4.000 rpm en modo Sport (el modo Rain se limita a 100 CV y el resto alcanzan la potencia máxima, aunque con diferentes entregas). Te invita a rodar en cuarta durante kilómetros y kilómetros en carreteras secundarias. Aquí se destapa como una auténtica rutera con pretensiones deportivas, una verdadera sport-touring, siempre al dictado de tu mano derecha. Claro que siempre puedes bajar una o dos marchas y lanzarte la hiperespacio, pero en la práctica jamás lo necesitarás.



A pesar de sus extraordinarios datos de par y potencia, y de las aceleraciones que es capaz de alcanzar a elevadas rpm, la KTM 1290 Super Duke GT no es brusca en la primera apertura del gas tras salir de una curva muy cerrada. Esta respuesta está presente incluso en el modo Sport. En el modo Street, para alcanzar sus mismas prestaciones necesitas girar más el puño derecho. Más suave aún es la respuesta en modo Rain, aunque no la utilicé en un soleado día de pruebas. Y no obvia un uso más que divertido en circuito. Te lo garantizo. Para ello dispone de un paquete opcional que permite adaptar la electrónica para beneficiarte de programas de control de salidas, ajuste de derrapajes, tres modos de respuesta de acelerador y anti-caballitos con posibilidad de desactivación.

La KTM 1290 Super Duke GT es un ejemplo perfecto de moto cómoda muy capaz de resultar más que divertida en curvas, con la que puedes realizar largos viajes sin renunciar a prestaciones muy serias. Diría que se trata de la spor-turismo más radical del momento. Su motor es bestial y su manejabilidad sorprendente en terrenos revirados. Y ahora incluso mejor que antes.

Fotos: H. Mandl



Más información de la KTM 1290 Super Duke GT

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