Prueba Keeway RKS 125: de casta le viene al galgo

Publicado el martes 04 de diciembre de 2018

La familia Keeway RK comprende una de las gamas de modelos naked de 125 cc más completas de la actualidad. La versión Keeway RKS 125 es la más económica, un argumento que le otorga un perfil muy interesante.

Recuerdo haber probado ya hace años la Keeway RKS 125. Era una más de esas 125 cc básicas, algo más cuidada en su equipamiento que sus rivales y con un precio escandalosamente bajo. Pero era una más, aunque teniendo en cuenta que era bastante más económica que una japonesa.Te hacía el trabajo de llevarte y traerte y no se le pedía más.

La nueva Keeway RKS 125 ha mejorado mucho. Se ha aprovechado la adaptación a la normativa Euro 4 para llevarla a un nuevo nivel. Si a esta moto le colocas en el depósito el logotipo de una de las marcas principales, te lo creerías perfectamente, porque va francamente bien en todos los apartados.



Marcas como Keeway no solo pretenden vender motos baratas. Quieren situarse en el mercado europeo a un nivel "de tú a tú" con cualquiera, al menos en el segmento de baja cilindrada. Y está claro que van aprendiendo cómo hacer motos de buen nivel manteniendo sus precios tradicionales. Esto, lógicamente, es posible gracias, entre otros factores, a su enorme capacidad de producción y venta. Si fabricas y vendes varios cientos de miles de motos de un modelo puedes, como es lógico, aprender antes qué fallos hay que corregir y, además, hacerlas muy baratas.

Este debe ser el secreto de una moto que ha mejorado considerablemente. Una moto de una marca que poco a poco ha ido creciendo en todos los sentidos en Europa y que ahora, con productos como éste, desde luego puede sentirse a la altura de los mejores.



CÓMO ES LA KEEWAY RKS 125

La Keeway RKS 125 se muestra como una moto básica, simple, económica y funcional que, sin embargo, no renuncia a detalles que realcen su apariencia. Así encontramos una quilla bajo el motor, además de otros detalles que incrementan esa faceta de utilización fácil y agradable como un indicador de marcha engranada en el cuadro u otros que sorprenden porque realmente solo esperas encontrarlos en motos de mayor precio, como los amortiguadores de botella separada.

No hay que olvidar que estamos ante una moto fundamentalmente utilitaria. Incorpora un chasis en tubo de acero muy simple de cuna abierta que utiliza el motor para cerrar la estructura por abajo. El basculante es de sección redonda, también muy básico, con los dos amortiguadores de botella separada y regulación de precarga. Es efectivo y más que suficiente para esta moto, lo que demostrará en marcha. Delante, la horquilla es una telescópica estándar, con un recorrido de 110 mm. En los frenos descubrimos un nuevo disco trasero que sustituye al anterior tambor para poder adoptar un sistema de frenada combinada CBS más efectivo que si se mezclara disco y tambor, opción más económica que algunos rivales sí escogen.



El motor es un monocilíndrico refrigerado por aire. Lógicamente, a estas alturas, lleva la necesaria inyección electrónica. Añade culata de dos válvulas con un solo árbol de levas y entrega 11,4 CV a 9.000 rpm con un par de 9,2 Nm a 7.500 rpm mediante un cambio de cinco velocidades, muy bien escalonado y con una acertada relación final de desarrollo.

En equipamiento también está bien resuelta la Keeway RKS 125. El cuadro, de diseño moderno y algo más sofisticado de lo que sueles encontrar en motos básicas, incluye cuentavueltas analógico y pantalla digital con información de velocidad, kilometrajes (con parciales y totales) y reloj horario. A la izquierda, una fila de LED rojos, uno sobre otro, se van encendiendo a medida que vas insertando marchas, un tipo de indicador de marcha engranada efectivo y diferente. En el manillar, la maneta de freno delantero es regulable en distancia mediante ruleta, al estilo de motos bastante más caras y sofisticadas. Llama la atención, sin embargo, que el bloqueo de dirección no esté integrado en el contacto. Te obliga a sacar la llave y bloquear desde la pipa de dirección. Al menos, es fácil de operar.



Dispone de hueco para papeles y algún pequeño objeto bajo el asiento, caballete central y pata lateral con desconexión del motor, tapón de gasolina con bisagra para que no te quedes con él en la mano o piloto trasero central de LED. De este modo, la RKS es una moto muy bien equipada para su precio, por debajo de los 1.800 €.

CÓMO VA LA KEEWAY RKS 125

Dicen que la experiencia es un grado y, desde luego, Keeway tiene mucha experiencia con estas motos. No solo porque en sus fábricas en China deben fabricar cientos de miles (si no millones) de unidades de monocilíndricas básicas de 125 cc y similares, además llevan muchos años en Europa y son propietarios de Benelli y de sus instalaciones en Pesaro (Italia). Se aprecia en esta RKS que saben lo que están haciendo.

Se define como una moto compacta y ligera. Sin embargo, a la vista, sus formas y acabados, permiten pensar que es una moto más grande, y no se la ve pequeña como otras 125 cc básicas. Lo mismo ocurre con los acabados. La quilla bajo el motor, las formas del faro y el cuadro, y otros detalles también ocultan su precio y vocación de moto económica y básica de forma efectiva. Por otro lado, con 760 mm de altura de asiento, en una moto de poco más de 130 kg de peso, desde luego es una moto ligera y apta para todos.




Se pone en marcha con facilidad. La pata lateral comete uno de los pocos fallos de la moto al desconectar el motor siempre, incluso en punto muerto. Esto impide que puedas dejarla al ralentí sobre ella. Ya en marcha, embrague, gas y cambio tienen un tacto muy bueno. Metes primera, sueltas embrague y nos ponemos en movimiento.

Tiene un desarrollo de cambio casi perfecto. La primera te saca de cualquier cuesta y el escalonamiento permite acelerar sin vacíos. Al llegar a quinta puedes mantener una velocidad de crucero cercana a 90 km/h con total suavidad. Si quieres subir el ritmo, abres gas y la moto es capaz, llaneando o bajando, de meterse en la zona roja del cuentavueltas, aprovechando así plenamente los 11,4 CV en cualquier marcha. No aparecen vibraciones molestas ni ruidos mecánicos extraños. El trabajo realizado en el motor en este sentido ha sido inmejorable.



En carretera es una moto agradable. Corre lo suficiente para una moto de este tipo y en nuestras comprobaciones de prestaciones ha pasado sobradamente de 100 k/h. La suavidad del motor permite, además, puntualmente rodar largo tiempo por encima de los 100 km/h de marcador: Evidentemente estás forzando bastante el motor, pero no le escucharás ni notarás una sola queja por su parte.

La Keeway RKS 125 frena muy bien. El sistema CBS seleccionado, como suele ocurrir, engaña algo el tacto si usas los dos frenos, pero puedes frenar bien sin riesgo a bloquear la rueda delantera. Las suspensiones hacen también correctamente su trabajo. Resulta cómoda pero noble y se tiene bien. Son los numáticos los que pondrán límites a las tumbadas que quieras hacer, aunque no van mal. En seco permiten rodar con alegría y dan información. Pero sobre mojado no ofrecen toda la confianza.

Es obvio que la Keeway RKS 125 es una moto ciudadana. Ahí resulta aún más agradable, con buen radio de giro y buena capacidad de maniobra. Las suspensiones siguen resultando cómodas. Amortiguan los baches y fallos de pavimento clásicos de las ciudades sin resultar demasiado blandas en curvas. No es muy ancha, además, lo que permite pasar bien entre coches.

Fotos: Fernando Herranz



Más información de la Keeway RKS 125

0