Prueba Kawasaki Z 125: cuestión de raza

Publicado el miércoles 20 de febrero de 2019

Una Kawasaki Z es, desde hace casi 50 años, una naked deportiva. Casi siempre ha sido sinónimo de motos grandes y potentes, pero en los últimos años la tendencia de mercado ha aconsejado a la marca japonesa exportar ese concepto a cilindradas inferiores, hoy día 400 e incluso 125.

Kawasaki no ha sido nunca una marca prolífica en Europa en el terreno de las pequeñas cilindradas. Siempre han estado más cómodos en el segmento de las motos grandes. No tanto como les costó entrar en el mundo de los scooters, pero es evidente que no se prodigan mucho por esta cilindrada. Recordamos la Eliminator 125, una custom de la marca verde, o la KLX 125 en versiones off road campo y supermotard. Pero no ha sido de esas marcas con una gama completa de 125 cc para elegir si no dispones de carné específico de moto. En 2019 lanzan dos modelos con toda la intención de convertirse en un rival importante en la cilindrada de convalidación.



La Z 125 es una de ellas. Hermana de la Ninja 125, la versión carenada, ambas equipan un motor muy potente y heredan, como suelen hacer las japonesas, las líneas y estilos de las grandes deportivas y naked de cada marca. En el caso de la Z, los colores son similares a los que puedes encontrar en la superventas Z 650, o esa carrocería en blanco y negro y chasis multitubular en acero que la marca presume de usar desde el lanzamiento de la Ninja H2, terminado en un llamativo verde metalizado.

Ahora Kawasaki ha sabido hacer una 125 deportiva de gran nivel. Ha sabido fijarse en lo que ofrece la competencia y desarrollar su nueva naked de octavo de litro a buena calidad. El lanzamiento, de hecho, ha recordado, por ejemplo, al de las Suzuki GSX 125. Las versiones naked y carenada de la moto se presentaron a la vez en el último Salón de Colonia y se han puesto a la venta también al mismo tiempo. Por otro lado, cuando pruebas la Z ves que han conseguido un interesante compromiso una 125 y el verdadero carácter Kawasaki en cuanto a respuesta de motor y comportamiento, un aspecto que intentan todas las marcas, pero que no todas consiguen.



La moto mantiene las reglas de diseño más habituales recientemente en este segmento. Es una moto con un chasis pensado para el tamaño actual. Por tanto, no se trata de una moto pequeña. Pero también sabe que con 15 CV es mejor no pasarse en componentes como enromes carrocerías, horquillas exageradas o ruedas que den la apariencia de ser una 1000. Esto queda muy bonito y espectacular, pero afecta a las prestaciones y al comportamiento. La Kawa, como ocurre con otras 125 cc, puede tener cierto aspecto de moto excesivamente ligera, pero te aseguro que con ello han conseguido un buen nivel de prestaciones y, además, un comportamiento muy divertido, noble y eficaz. Una verdadera Z en 125 cc.

CÓMO ES LA KAWASAKI Z 125

A la vista está que la moto sigue las líneas de diseño de toda la gama Z, esa filosofía estética que Kawasaki denomina "Sugomi" y que hace referencia al miedo, a algo que produce temor. Es, en definitiva, un estilo agresivo, líneas deportivas y actuales, muy llamativas. Por otra parte, han aprovechado esta nueva época en la marca de fabricar sus chasis con una estructura multitubulares derivada de la desarrollada en la extraordinaria Ninja H2 para, en este caso, también hacerlo muy visible. No es nuevo en Kawasaki y, por recordar, las Z750 y 800, por ejemplo, también portaban un chasis en tubo de acero, pero en aquellos años en los que la competencia presumía de doble viga en aluminio, Kawasaki optaba por ocultarlo detrás de molduras y otros componentes. Por comportamiento, en la Z 125 hacen bien en enseñarlo, ya que es efectivo y, a la vista está, estéticamente atractivo.



El motor deriva del monocilíndrico de 250 cc que ya se conocía en la marca. Según Kawasaki, con este origen se aseguran una mayor fiabilidad y, aunque será algo que el tiempo nos dirá, desde luego su funcionamiento es impecable. Se ha buscado un propulsor que alcance el tope de potencia legal de 15 CV, pero que sumara "carácter Kawa", o lo que es lo mismo, un cierto "punch" y un empuje claro en la zona alta del cuentavueltas.

Es, como no podía ser de otra forma, un monocilíndrico con un doble árbol de levas para sus cuatro válvulas, refrigerado por agua y con una relación diámetro por carrera muy corta (58x47,2 mm). De esta forma asegura alta capacidad de subir de vueltas con rapidez y, lo que es lo mismo, de sensaciones deportivas. Un pistón de cabeza plana, especialmente ligero y una compresión de 11,7:1 también consiguen aumentar esas sensaciones sport. Distribución, admisión, escape y demás componentes se han diseñado para ese objetivo deportivo. Inyector de ocho orificios y eje de balance son otros aspectos a considerar en el análisis de este nuevo motor.



Los componentes de la parte ciclo se han diseñado asimismo para lograr sensaciones deportivas, manteniendo una alta facilidad de uso y buena manejabilidad. El chasis multitubular se ancla a un basculante rectangular bastante estándar, pero que equipa un sistema de suspensión progresiva Uni-Track con amortiguador regulable en precarga, muy efectivo. Delante exhibe una horquilla convencional de 37mm de diámetro y un disco de 290 mm ondulado, ayudado por un sistema ABS de doble canal (actúa en ambas ruedas) poco intrusivo. Las medidas de ruedas son las lógicas en el compromiso entre imagen y necesidades reales para una 125: 100/80-17 delante y 130/70-17 detrás.



El equipamiento es seguramente el punto más débil de la Kawasaki Z 125. Chasis y motor están a muy buen nivel y se comprueba con la moto en marcha. En parado, buscándole esos detalles en los que la competencia aprieta, descubres que la Kawasaki, simplemente, aprueba. No dispone de iluminación por LED, con intermitentes, piloto y faro de bombilla. El cuadro, digital LCD, es muy justo tanto en tamaño como en información, ya que no incluye temperatura motor ni indicador de marcha engranada. Sí destaca la posibilidad de elegir entre dos asientos a dos alturas. De serie ofrece 815 mm, pero puedes pedirla con otro que lo reduce a 785 mm. Está bien terminada en cuanto a calidad de componentes como manetas, piñas y demás, pero teniendo en cuenta el precio o los equipamientos, por ejemplo, de las Suzuki GSX-S 125, con iluminación "full LED" o de la KTM Duke 125, con LED, cuadro TFT y piñas retroiluminadas, entre otras cosas, se queda muy justa.



CÓMO VA LA KAWASAKI Z 125

La Kawasaki Z 125 promete deportividad y cumple. Así es con buenas aceleraciones, con un motor con ese tirón en altas rpm que debe caracterizar a una moto sport y con uno de los mejores comportamientos en marcha de la categoría. Sin embargo, el motor, capaz de potentes aceleraciones entre 1ª velocidad y 4ª, se queda más justo en cuanto juegas en vías rápidas con la 5ª y 6ª. Da la sensación de un desarrollo algo largo. Cuesta mantenerla al tope del que es capaz tanto llaneando como con la más mínima subida. No obstante, es capaz de meterse tranquilamente en el corte de encendido con algo de cuesta a su favor.

Este corte de encendido llega, además, a no mucha velocidad. Sus 117 km/h en el marcador indican que el desarrollo no es largo comparado con otras rivales. Es una cuestión de escalonamiento del cambio, porque la moto acelera bien, en línea con otras deportivas de su segmento.



En parado la moto es atractiva. No es especialmente baja de asiento, pero resulta estrecha. Se llega bien al suelo con poco más de 1,60 m de estatura y se siente muy ágil y ligera. Cuando arrancas, el motor es suave y sin vibraciones, y el sonido que emite el escape, en este caso con el Arrow opcional, es fuerte y potente, pareciendo una Moto3 y más en marcha cuando sube de vueltas. Metes primera, con un embrague muy suave y de buen tacto más un cambio preciso, y la moto sale con la suavidad que desees.

Sube muy bien de vueltas. Acelerador y frenos también tienen un tacto perfecto y se nota que es una moto ligera y manejable. Gira bastante y permite maniobrar en sitios estrechos con comodidad, además de ser fácil de mover con las piernas hacia atrás. En la ciudad es una moto muy agradable que pasa por sitios estrechos, con su buen radio de giro, mandos suaves y precisos, y un propulsor ideal que permite tanto subir de vueltas rápido como aprovechar el par. No hay traqueteos ni quejas y sale bien desde muy abajo.



En carretera es muy divertida por su comportamiento. Nuestra unidad monta unos neumáticos Dunlop (Kawasaki no confirma si todas los llevan) y con ellos y, gracias también a un chasis muy adecuado y unas suspensiones de calado netamente deportivo, se agarra muy bien y transmite al piloto sus límites con nitidez. Es algo que pocas motos de estas prestaciones consiguen y eso es lo que hace de ella un modelo verdaderamente deportivo. Por prestaciones acelera muy bien, sobre todo hasta los 100 k/h. Por encima de esa cifra, el panorama ya cambia. Pero precisamente por eso, en una carretera revirada es de las 125 cc más divertidas que puedes elegir. Ahora bien, en rectas largas, el diseño de su cambio en las dos marchas últimas hace que sea difícil mantener de marcador más allá de los 105/106 km/h, lo que la deja un paso por detrás de las más rápidas de sus rivales. Su velocidad punta testada es de 111 km/h.

Fotos: Miguel Méndez






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