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Prueba Kawasaki Z900 2020: De la A a la Z

Publicado el lunes 28 de septiembre de 2020
Kawasaki Z 900

Estás varios años con la 125, después te sacas el carnet A2 y llevas una moto de hasta 47 CV durante al menos otro par de años. Más tarde llegas por fin al A y claro, buscarás una moto para ese momento. La Kawasaki Z 900 es la más vendida en nuestro país de todas ellas.

Resulta un proceso bastante lógico. Al final, con el carnet A en el bolsillo, lo normal es que quieras una moto que te de las sensaciones, por fin, de una moto grande. De esas hay muchas, pero no tantas que conformen el pack de la Kawasaki Z 900. Por menos de 10.000 € dispones de una moto que ofrece todas esas sensaciones, con la tecnología suficiente para descubrir casi todo lo que una moto actual debe llevar. Y no me olvido que además hay versión A2 de esta moto, de 95 CV para poder ser limitada a 47 CV. Esto también ayuda mucho a conseguir esas más de 2.000 motos entregadas en lo que llevamos de año.

No hay muchos modelos así en el mercado que sean capaces de darte de verdad sensaciones de moto grande a este precio. La Kawasaki Z 900 tiene varias ventajas sobre muchas de sus rivales en este terreno, como un motor de cuatro cilindros que por respuesta, sonido y apariencia te acerca más a esas sensaciones de las que hablamos. Y una opción sin limitación para el A2 clave para cuando lo que buscas es precisamente sensaciones. Además, en esta versión 2020 ha mejorado uno de los aspectos más fundamentales hoy día, ahora con un nivel de equipamiento más cercano al de las motos más sofisticadas. Adoptando un sistema de mapas de funcionamiento, con una nueva pantalla TFT como cuadro, con conectividad y con control de tracción, la Kawasaki Z 900 2020 alcanza un nivel sorprendente para su precio y una efectividad en la carretera que está sólo al alcance de motos más caras. De ahí su éxito.



Además no cabe duda que es una moto bonita. Un tanto agresiva de apariencia -demasiado, incluso, para algunos- pero cómoda. Es por tanto muy versátil, ya que esa comodidad hace de ella una moto útil para todo y no es todo cuestión de prestaciones. Dotada con un equipamiento de buen nivel -no hay frenos radiales, pero tampoco son algo básico, como veremos-, con horquilla invertida, amortiguador trasero sobre bieletas y la posibilidad de montar accesorios desde el primer día, la Kawasaki Z 900 constituye una opción muy atractiva, además teniendo en cuenta las ofertas y promociones con la que la marca la refuerza en nuestro país habitualmente. Estamos hablando de un éxito de ventas que continúa con una larga historia de liderazgo en ventas que comenzó, hace ya más de 15 años, con aquellas primeras Z750 de principios de este siglo.

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CÓMO ES LA KAWASAKI Z 900 2020

Si recuerdas, aquella primera Kawasaki Z 750 de 2004 era una moto similar en muchos aspectos a esta. Pero, cosas de la moda, en aquella época las deportivas eran de chasis de aluminio. El bastidor de tubo de acero quedaba reservado a las motos de campo, alguna naked con pocas o ningunas pretensiones deportivas y alguna rara excepción como eran las Ducati. Hasta las Honda CBR 600 F, paradigma de las sport turismo medias, había renunciado en 1999 a su chasis de acero y adoptaba el de aluminio. Kawasaki lanza aquella 750 con un objeto en mente: convertirse en una naked sport convincente por prestaciones y estética, pero a un precio asequible. Y eso pasaba por el chasis de acero. Lo ocultaron con numerosas tapas de chasis por todos lados que simulan un chasis perimetral de aluminio que no había. Ni falta que hacía.



Hoy día, 16 años después el tubo de acero ha reclamado su posición entre las deportivas. No solo Ducati los hace (que también ha entendido que en ciertas motos muy RR también son superiores otras opciones) sino que KTM se sumó a esta tendencia e incluso los japoneses han reivindicado esa posibilidad. Dentro de Kawasaki, las versiones H2 son el mejor ejemplo y esto hace que ahora la Z900, sucesora de aquella 750 que luego pasó por 800 para llegar a convertirse en 900, no solo no esconda su chasis multitubular, sino que lo enseñe con orgullo e incluso lo resalte pintándolo en verde brillante en algunas combinaciones de colores como es en esta que hemos probado.

La moto es bastante compacta. Pesa 210 kilos en orden de marcha y están bien repartidos. Emplea una horquilla invertida de 41 mm con regulación en extensión y precarga. Detrás un sistema sobre bieletas, con el amortiguador dentro del enrejado del chasis, pero llevado hacia un lado, no centrado. Equipa los mismos reglajes que la horquilla. Los frenos, uno de los puntos que por los ojos parecen menor al nivel exigido, no son radiales, pero incluye dos discos de 300 mm con pinzas de cuatro pistones que se muestran sumamente efectivos.



El motor no ha precisado grandes cambios en esta versión Kawasaki Z 900 2020. Se han retocado escape y catalizador para anticiparse a los cambios que vendrán con la Euro 5, pero además consigue mejorar el sonido del cuatro cilindros. Cubica realmente 948 cc, monta sistema de doble mariposa en cuerpos de 36 mm para mayor suavidad al abrir y cerrar gas, y sigue entregando los 125 CV que declara desde su primera versión, a 9.500 rpm, con un par de 98,6 Nm a 7.700 rpm. Ahora se adopta un sistema de cuatro modos de conducción (Rain, Road y Sport, más uno personalizable) que establecen un nivel de control de tracción y se suman a dos mapas disponibles de potencia: los 125 CV declarados o uno con potencia reducida un 55%. Y sigue equipando el fantástico embrague antirrebote y asistido más el control de tracción KTCR de tres modos.



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La apariencia exterior de la Kawasaki Z 900 2020 ha variado poco. Sigue las líneas maestras de la anterior, pero ahora incorpora la iluminación "full LED", que le da un toque más moderno, además de las ventajas técnicas de este sistema. También es nuevo el cuadro TFT a todo color, que aporta ese toque de mayor modernidad a la Z. Tiene dos colores de visualización y puedes conectarlo al móvil para que este te dé información sobre la moto y para otras funciones avanzadas a través de la app que Kawasaki ofrece denominada Rideology. Pero para su manejo total necesitas invertir tiempo con el libro de instrucciones.



Kawasaki desarrolla además un completo catálogo de accesorios para personalizar la Z 900 y el máximo exponente de esa posibilidad es la versión Performance que ves en las fotos. Te pueden entregar la moto con todo este kit, que incluye el silenciador Akrapovic, tapa de asiento trasero y cúpula alta, este último un accesorio muy recomendable, como veremos.

CÓMO VA LA KAWASAKI Z 900 2020

Aquellas Kawasaki Z 750 aparecidas en 2004, como te contaba, respondían a un planteamiento concreto. La idea era ofrecer una moto económica, pero a la vez una naked sport de comportamiento deportivo, de buenas prestaciones y, a la vez, muy polivalente. Lo lograron. Y desde entonces hasta ahora las Z de las gamas medias (porque la Z1000 y más ahora la H2 son otra cosa) han sido exactamente eso. La Kawasaki Z 900 2020 también lo es.



Es una moto bien pensada y dibujada. Se le nota la experiencia en el segmento en todos los detalles y en cómo mantener ese equilibrio entre esas facetas sport, usabilidad diaria y economía de adquisición, pero también en aspectos como su tamaño. No es una moto enorme. Parece muy grande, sobre todo vista por delante, y el asiento está a 820 mm del suelo, pero yo llego razonablemente con mi 1,65 m gracias, entre otras cosas, a que es bastante estrecha en esa zona. Pesa 210 kilos, de modo que no es especialmente ligera, ya que en ese equilibrio del que te hablo este es un asunto clave. Seguro que se podrían ahorrar 10 o 15 kilos a base de materiales nobles, pero ello sumaría algunos miles de euros a la factura del concesionario. Y lo cierto es que la moto no se siente especialmente pesada, ni siquiera a la hora de maniobrar en parado. Pesa lo que debe.

Al manillar te encuentras una posición razonable y suficiente espacio para moverte tanto hacia los lados en curvas como para agacharte en las rectas. Llevas los pies algo hacia atrás y las manos hacia delante, no excesivamente abiertas. Llama la atención que con respecto a algunas rivales te encuentras más "dentro" de la moto y menos "sobre ella". El asiento queda bajo con respecto al depósito y al manillar, algo que en el fondo sirve, en carretera, para que con la cúpula del "pack Performance" vayas más protegido del aire de lo que parece. Con embrague muy suave (asistido) y cambio preciso, con recorridos del pedal justos, la Kawasaki Z 900 es una moto suave, que no vibra y con ese sonido a "tetra" perfecto y excitante.



En marcha se siente ágil y maniobrable. Gira suficiente y esa precisión y buen tacto de mandos hace que a baja velocidad sea una moto sencilla. Puedes maniobrar al ralentí con facilidad y sin brusquedades. En la ciudad tampoco resulta aparatosa. Pasa bien por los huecos normales y parar en los semáforos y volver a salir es sencillo y tan fácil como con cualquier moto urbana, con una posición de conducción natural.

Pero en buena lógica una moto como la Kawasaki Z 900 es en las carreteras donde más se puede disfrutar. No va mal en autovía: esa pequeña cúpula, sumada a la posibilidad de agacharte bastante bien sobre el depósito y a esa posición de conducción bastante metido dentro de la moto hace el milagro de proteger del viento bastante más de lo que parece. Dentro de lo lógico, porque estamos hablando de una naked, no de una GT con un enorme parabrisas. Gracias al buen par, un motor agradable a medio gas y un asiento también mejor de lo que a la vista parece, puedes hacer muchos kilómetros de rectas con la Z 900.



Aun así, mejor si buscas salir de la autovía cuanto antes. Es una moto muy divertida en las curvas, ya que hay par motor desde muy abajo y la mejor faceta de esta moto esta justo ahí. Sorprende cómo sale de las curvas cuando abres gas, cosa que puedes hacer con todas tus ganas, confiando en el control de tracción.

Frena muy bien. Como te comentaba no es necesario llevar siempre pinzas radiales. Con la Kawasaki Z 900 puedes tirar de frenos con solo dos dedos y pararla con todo el tacto necesario. No es ese tacto seco de esas pinzas de última generación, pero le falta poco y, de hecho, en conducción normal hasta se agradece esta mayor suavidad que la total contundencia de las radiales.

Entra en la curva con total facilidad, se tumba hasta donde quieras con mucha confianza; das gas y sales disparado a la siguiente. Las suspensiones son firmes, que no duras. Y además puedes regular precarga y extensión (falta compresión, pero te recuerdo el precio de la moto y seguro que se lo perdonas). Dan confianza porque transmiten bien lo que pisan las ruedas, sin resultar incómodas salvo que te metas en sitios muy bacheados. Se echa de menos el "quickshifter" con un motor así, sobre todo si estás acostumbrado a él. Cambia rápido de dirección en curvas enlazadas y solo debes tener algo de precaución porque tienes bastante palanca de manillar y es fácil provocarle algún cabezazo, pero eso es más culpa de una mala posición sobre la moto que de la moto en sí.



LO MEJOR

-Prestaciones y comportamiento

-Precio asequible

-Motor

MEJORARÍA CON

-Quickshifter

-Posición del pasajero

-Menús pantalla poco intuitivos



ASÍ VEMOS LA KAWASAKI Z 900 2020

En carretera: 4

En ciudad: 4

Pasajero: 2

Confort: 4

Equipamiento: 4

Autovía: 3

La Kawasaki Z 900 2020 sigue siendo el paradigma de la moto grande. Es todo aquello que, cuando sueñas con tu primera moto grande, quisieras tener, empezando por prestaciones y comportamiento de ese tipo de moto sport de alta cilindrada. Pero a un precio que casi está más cerca de las A2 que de las grandes y sofisticadas sport de las gamas más altas. Sin embargo por prestaciones está más cerca de estas segundas y se siente, a los mandos, como tal. Es una gran moto en la carretera, donde te puedes divertir mucho, tanto como con la que más. Anda mucho y bien, frena con nota, se tiene y resulta noble y ágil. Pero además está bien pensada: no descartes viajar con ella con cierta comodidad, a poco equipamiento que le montes. Y puedes usarla a diario sin ningún problema. Eso sí, el pasajero tiene que encaramarse ahí arriba, sujetarse donde pueda y llevar los pies como si fuese un pájaro posado en un cable. No es su mejor faceta. Con buen nivel de equipamiento de serie, el "quickshifter" sí se echa en falta: algo que ya llevan muchas motos, incluso inferiores, de serie. Le vendría muy bien a la Kawasaki Z 900 2020 y a su forma de ser.

Fotos: Miguel Méndez



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