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Prueba Kawasaki W 800 2020: Más cerca de los orígenes

Publicado el miércoles 12 de agosto de 2020
Kawasaki W 800

Si echas un vistazo al catálogo de motos neo-retro del mercado, tardarás poco en observar que los japoneses no han sido precisamente muy dados a ello. Mientras que gamas europeas, como Triumph o Moto Guzzi se han especializado en este tipo de motos, los japoneses se lo han pensado más, excepto Kawasaki, sobre todo con su saga W 800.

Motos japonesas de estilo retro las encontrarás, pero pocas y, sobre todo, menos Heritage que, por ejemplo, en la gama Royal Enfield -incluyendo las nuevas bicilíndricas 650- o las Moto Guzzi que mantienen el V-Twin longitudinal de siempre. Es cierto que el motor no solo no es el de siempre, sino nuevo, pero manteniendo ese estilo y sabor de los años 70.

Honda ofrece en catalogo las preciosas CB 1100 inspiradas en las primeras CB Four. Pero su apuesta va por otro lado: las CB 650 o 1000 R, bajo la fórmula "Neo Sports Café" que mezclan estéticas inspiradas en el pasado con las naked más modernas. Yamaha, con las XSR o Suzuki con las SV 650 X o Katana actuales también. Todas ellas son motos completamente modernas –derivadas de las MT 07 y 09, SV 650 o GSX1000- con ciertos elementos estéticos retro. Kawasaki con las Z 900 RS y RS Café hace lo mismo, ya que debajo de esa carrocería Vintage te encuentras toda una Z900. Pero las Kawasaki W nunca han seguido este camino.

Es la "japo" más auténticamente retro del mercado. En este caso sí que se ha procedido como las marcas europeas. Muestra el mismo esquema de motor de la moto original de antaño en que se basa, con los cambios necesarios para ser una moto de siglo XXI, pero que a sus mandos realmente se siente su forma de andar como el de las motos de antes, con aquellos sonidos y ese par, es decir, con la respuesta desde muy abajo. Siempre han sido así las Kawasaki W; tanto las 800 actuales como las 650 anteriores. Todas ellas se han basado en la W1 de 1965, a su vez, una evolución de 624 cc de las anteriores K de 500cc, construidas tomando como inspiración las BSA A7 inglesas. Y como hemos hablado antes, estas si toman la base de aquel motor bicilíndrico en línea, con válvulas comandadas por eje rey, uno de los atractivos de este motor y que hoy día apenas se ve, pero que fue todo un clásico en los años 60. ¿Recuerdas aquellas monocilíndricas 4T de Ducati de los 60 y 70?



Pero tampoco estamos ante una moto absolutamente nueva, porque las W 800 de Kawasaki ya llevan un tiempo en el mercado. Esta Kawasaki W 800 2020 es una nueva versión, una moto que completa la gama, puesto que las versiones anteriores, Café y Street, van a seguir en fabricación, constituyendo así una gama retro completa, con, como dice la propia Kawasaki, tres "sabores" diferentes. Una, la Street, es la de corte más urbano, una moto que por posición, con un manillar más atrasado y una ergonomía muy erguida recuerda, en cierta forma, a una custom. La Café, como su propio nombre indica, tiene cierto regusto "sport classic", con esa cúpula y una posición más deportiva. La 2020, sin apellido por ahora, quiere posicionarse no exactamente entre ellas, sino que por sus novedades quiere asemejarse más a aquella original W1. De este modo es la más retro de esta saga, la más cercana a una moto clásica de verdad, a su "tatarabuela", la Kawasaki W1 de 1965.

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CÓMO ES LA KAWASAKI W 800

Yo me imagino que cuando a un departamento de desarrollo le encargan el diseño de una moto así debe contar no solo con buenos ingenieros, diseñadores y demás. Quiero pensar que entre ellos debe haber muchos que de verdad amen la historia de la marca para la que trabajan: esto no es desempolvar los planos del año 65 y cambiar los carburadores por la inyección. Supongo que se deben coger esos planos y el resto de documentación de la época, también algunas unidades de aquellas y las analizas para descubrir el objetivo de los diseñadores originales, por qué tomaron ciertas decisiones sobre el diseño original y cuál era la filosofía que subyacía bajo ese montón de hierro. Cuando eso lo sientes como tuyo, puedes hacer tu versión siglo XXI de aquello que se construyó hace casi 60 años.



Algo así se ha debido hacer con las Kawasaki W 800. Cuando la ves y más aún cuando la pruebas ves que efectivamente cumple a la perfección con esos requisitos para resultar una auténtica retro de la que hablábamos. No es una neo-retro basada en nada moderno, es una auténtica retro, como sus competidoras europeas. Y como buena japonesa de los 60 se parece a las motos inglesas. Pero como buena japonesa del siglo XXI también se han cambiado muchas cosas para darle un estilo propio.

El chasis es nuevo. Se trata de un doble cuna de acero con tubos de mayor diámetro. Equipa una horquilla de 41 mm y dos amortiguadores traseros. Una nueva llanta delantera, de 19", acerca la moto aún más a las originales, que llevaban esa medida de llanta, mientras que las Street y Café mantendrán la de 18". Para frenar, a costa de la autenticidad de un precioso pero lleno de mantenimiento tambor de doble leva, incorpora un disco delantero y otro trasero de 320 mm y 270 mm, respectivamente. ¿Te imaginas lo que costaría fabricar hoy día uno de aquellos tambores, y además pasarlo a hidráulico para adaptar un sistema ABS actual?

El motor es un dos cilindros paralelos de 773 cc. Mantiene de su configuración original tanto esa arquitectura "twin" como la distribución por eje rey en el lado derecho del motor y el calado de cigüeñal a 360º. Por supuesto, la culata de cuatro válvulas por cilindro no es en absoluto nada retro, pero ayuda a darle al motor la eficacia que hoy día debe tener. Aun así, los escapes "peashooter", así como un estudiado diseño de sus interiores, hacen que la respuesta del motor, como veremos, así como su sonido, sea absolutamente "sesentero".



En acabados, carrocería y algunos otros elementos es donde más diferencias encontrarás con respecto a las anteriores Kawasaki W 800. El motor ahora va acabado en colores metálicos, pulidos y cromados, salvo los cilindros en negro. Los cromados abundan por toda la moto: cerquillo del faro y abrazaderas del mismo, guardabarros, emblemas del depósito, espejos, aros de los relojes del cuadro e infinidad más. El manillar ha cambiado: el de la Café es bajo, el de la Street es alargado hacia atrás y elevado; este va bien centrado en una posición muy natural y clásica. El asiento también es novedad y con ese tapizado a listones aporta su granito a este estilo Vintage. Cuadro de dos esferas con fondo negro, depósito de líquido de frenos redondeado e intermitentes en naranja son otros detalles que denotan que los diseñadores se han esforzado en dar ambiente auténtico. Hasta las piñas de arranque y luces imitan a las japonesas de los años 70. Y que no se nos pase: esta es la única de las tres versiones Kawasaki W 800 que monta, además de pata de cabra, un caballete central.



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CÓMO VA LA KAWASAKI W 800

Las Kawasaki W 800, en general, entran por los ojos. Son motos diferentes y se les nota, elegantes, serias y muy atractivas. Pero en este sentido -y esto será cuestión de gustos- esta versión W 800 es la más auténtica. Los cromados, ese logotipo del depósito y los escapes "escupe guisantes" ya te ponen sobre aviso de lo que te vas a encontrar. La arrancas y ese sonido peculiar de su bicilíndrico a 360º ya remata la sensación.



Es una moto baja de asiento. Se llega bien al suelo, aunque es algo ancha. La sensación es la de una moto, efectivamente, de los años 70, y la postura de conducción es perfecta, cómoda, no muy inclinada ni hacia delante ni hacia detrás, con las estriberas centradas y los mandos en muy buena posición. Gira bastante bien y maniobrar a baja velocidad es sencillo. El embrague tiene un tacto perfecto y el motor dispone de suficiente par hasta al ralentí como para salir. El gas es suave y su respuesta es instantánea, pero sin tirones ni brusquedades. Y tampoco hay vibraciones o ruidos mecánicos, incluso considerando que uno de los defectos clásicos del sistema de distribución por eje rey es que eran sonoros cuando el contacto entre los engranajes cónicos no era perfecto.

Así, llevar la Kawasaki W 800 es un placer. Pero un placer "a la antigua"; sin prisas, disfrutando de la enorme sensación de par y de una comodidad sobre el asiento y a sus mandos insuperables. Circular entre 100 y 120 km/h es casi ideal. El sonido del motor acompaña, una vez más. Suena parecido a una BMW clásica, ya que ese calado a 360º hace que el motor funcione prácticamente como un bóxer. Pero para añadirle un poco de sal al asunto, cuando cortas gas aparecen unos suaves petardeos en el escape que le dan veracidad al asunto retro.



No te creas que ahí termina la cosa. La Kawa está muy bien hecha, acelera bien, frena bastante bien y se tiene mucho. La rueda de 19" delantera tampoco resta demasiada agilidad y mantiene una buena sensación. Transmite el agarre disponible como una moto actual y no de la forma opaca en la que lo hacían en los 70 y eso da confianza. Se puede llevar muy deprisa, siempre dentro del orden natural de una moto de 48 CV (se puede llevar con el carné A2) para sus más de 220 kg. Pero frena, se sujeta y corre más que suficiente y de forma eficaz.

Nunca aparece ninguna vibración desagradable. Aunque el motor está hecho para rodar en bajos y medios, puedes subirlo bien arriba hasta tocar la zona roja sin problemas. A esos regímenes sí notarás la pulsación del bicilíndrico, pero eso también resulta más simpático que otra cosa. Y en ciudad sigue siendo agradable, no excesiva de tamaño y cómoda de mandos, y con un asiento para ir constantemente parando y saliendo.



LO MEJOR

-Autentica retro y de calidad japonesa

-Agradable y cómoda en marcha

-Par motor y respuesta en bajos

MEJORARÍA CON

-Cuadro escueto

-Pata de cabra difícil de encontrar desde sentado



ASÍ VEMOS LA KAWASAKI W 800

En carretera: 3

En ciudad: 4

Pasajero: 4

Confort: 5

Equipamiento: 3

Autovía: 3

Lo más cercano que se ha hecho en Japón a una autentica clásica desde que las motos retro se pusieron de moda ha sido la serie Kawasaki W 800 y esta nueva versión se acerca aún más a ese paradigma. Es una moto que recuerda las sensaciones de las clásicas auténticas, como debe ser una moto retro, pero de una calidad de primer nivel en todo. Anda bien, frena bien y se aguanta. Resulta cómoda en la ciudad y en la carretera, siendo, además, muy divertida de llevar en curvas. No es una deportiva ni quiere serlo, pero aun así puedes pasar momentos fantásticos. Incluye buen equipamiento, con caballete, pata de cabra, cuadro de dos esferas con pantalla digital y tapón de gasolina con llave y bisagra, pero tampoco es sobresaliente en este sentido. Con buen espacio para el pasajero, la moto sirve bien para cualquier tipo de desplazamiento, incluyendo autovía, a su velocidad de crucero, que es más o menos la velocidad legal a la que puedes circular.

Fotos: Miguel Méndez



Más información de la Kawasaki W 800 2020

 

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