Prueba Kawasaki Ninja 125: Aprendiz de Ninja

Publicado el martes 12 de marzo de 2019
Prueba Kawasaki Ninja 125: Aprendiz de Ninja

Ninja, en Kawasaki, es sinónimo de moto deportiva desde la década de los 80. Las ha habido de casi todas las cilindradas intermedias y superiores, pero esta es la primera vez que ese concepto se traslada a la cilindrada de iniciación por excelencia.

Para poder considerarse una auténtica Ninja, todo modelo así denomiado debe cumplir unos requisitos determinados, como que sea, al menos en uno de los colores ofrecidos, verde-lima. Debe tener carenado integral y ser una deportiva eficaz, puesto que así han sido siempre las pertenecientes a esta famosa familia japonesa. No obstante, lo más difícil es exhibir un verdadero tacto sport en una moto de este tamaño y potencia.



En este sentido, Kawasaki ha hecho bien las cosas. La Ninja 125 cumple con todos esos requisitos y, efectivamente, puede llevar con orgullo un nombre tan mítico como este, gracias a un motor potente, una parte ciclo muy buena y una estética traída de sus hermanas mayores, bien ajustada a su tamaño.

Es la hermana carenada de la también recién presentada Z 125. Con ella comparte motor, chasis, parte ciclo y equipamiento, diferenciándose simplemente en la presencia de ese carenado, manillar y, lógicamente, la posición de conducción. Se ha cambiado también el asiento. En la Ninja es algo más bajo que en la Z, pero ambas pueden montar el asiento de la otra, con lo cual es más bien cuestión de que cada una de ellas viene de fábrica con una de las dos opciones que hay para las dos motos.



Sí se ha querido cambiar lo suficiente como para que cada una de estas dos hermanas, Z y Ninja, se sientan muy diferentes. Kawasaki ha sabido darle un aire muy diferente a cada una de ellas cuando las pruebas. Los parecidos son profundos y, por ejemplo, notas en los dos casos el mismo comportamiento de motor. Es potente, rápida acelerando y con sonido Moto 3 en el caso de equipar el escape Arrow accesorio. Y también en ambos casos se ha conseguido una parte ciclo realmente notable. No es fácil que una 125 transmita sensaciones sport auténticas. Muchas veces, con motos de este nivel de potencia, tienes la sensación de que en las curvas "se caen" hacia dentro porque no hay potencia para sacarte de la curva. A las Kawasaki no les ocurre eso.

La Kawasaki Ninja 125 es, en definitiva, otra interpretación de la misma moto que la Z. Pero la firma nipona ha sabido darle a cada una de ellas la personalidad que deben tener. La Z es una naked sport y la Ninja una deportiva pura y dura, lo que demuestra con una posición a sus mandos más sacrificada, con semimanillares a la altura de la tija superior y el cuerpo bastante más inclinado hacia delante. No han pretendido en este caso, como se hace en otras motos, darle un estilo más funcional, primando mayor comodidad a costa de perder efectividad. Esta es una deportiva, es una Ninja. Y así debe ser.

CÓMO ES LA KAWASAKI NINJA 125

La Kawasaki Ninja 125 es una moto bien dibujada. A la vista entra como una Ninja. Sus líneas y estilo son innegablemente Kawa y más aún en los colores de nuestra unidad de prueba, los clásicos verde-lima y negro. Las formas del carenado, faro, escape o colín recuerdan a otros miembros de la familia Ninja.

Pero los japoneses no se han equivocado con la definición de esta moto. La Ninja 125 es una moto ligera, bien dimensionada para que los 15 CV se puedan aprovechar de forma lógica. No se ha buscado una apariencia de moto grande y no quiere "engañarte" y que creas que es una ZX-10 ni nada parecido. Se nota a la vista que es una 125 cc pero, a pesar de ello, también han conseguido que no tenga aspecto de moto pequeña.



El chasis y la parte ciclo están bien dimensionados. Exhibe un multitubular en acero, algo en lo que Kawasaki está especializándose últimamente, ya que es la estructura de chasis que se emplea, por ejemplo, en las Z 900 y 650, Ninja 650 y 400 o incluso en la espectacular H2 con compresor. Y como en muchos de esos casos, aquí también se ha decorado en verde (salvo la versión azul, que lo lleva gris) para la Special Edition verde (la que ves en las fotos) y en verde metalizado para la Special Edition gris. Cuenta con una horquilla de 37 mm de diámetro, con un tacto bastante deportivo y suspensión trasera Uni-Track con bieletas, frenos de disco en ambos trenes con ABS y ruedas con neumáticos 110/80-17 y 130/70-17, todo lo cual consigue que la Ninja tenga el comportamiento que esperas de una 125 deportiva de verdad.



El motor se ha desarrollado para esta nueva gama 125 de 15 CV. Se ha desarrollado partiendo del monocilíndrico de 250 cc anterior y se ha buscado ese carácter que siempre ha definido a las motos de Akashi. Dispone de buenos bajos y medios, pero llama la atención que cuando subes de vueltas, cuando abres gas desde medio régimen, tiene cierto tirón que le da un estilo deportivo muy agradable. Emplea una culata de cuatro válvulas con doble árbol de levas y una arquitectura de carrera corta, clásica de motores muy deportivos, con medidas de 58 mm de diámetro por 47,2 mm de carrera. El pistón, especialmente ligero, es de cabeza plana, y todo en el motor se ha desarrollado para darle ese tacto deportivo buscado, pero sin perder la cabeza. Por ejemplo, se emplea un eje de equilibrado para además hacerlo un motor cómodo de usar en cualquier caso.

No obstante, le sucede lo mismo que a la Z. La Kawasaki Ninja 125 es una gran moto en cuanto a comportamiento y estilo, pero con su nivel de precio esperarías detalles de última generación como una pantalla TFT, luces LED, indicador de marcha engranada y temperatura del agua, todos ellos elementos que sí incorporan rivales directos.

CÓMO VA LA KAWASAKI NINJA 125

Cumple lo que promete. Es una deportiva y se siente tanto en el motor como en el chasis, así como en su apariencia. Es una Ninja en todos sus rincones, y desde que la ves se aprecia el aire de familia, pero a su escala adecuada. Se trata de una moto ligera para los cánones actuales. Pesa 148 kg en orden de marcha, dos más que la Z, lo cual es una cifra muy razonable en una 125 cc de 15 CV. Sobre ella se aprecia así de ligera y gracias a ello se mueve bien en parado. Además, el asiento que se monta de serie deja la altura de asiento en 785 mm, algo menos que la Z (815 mm), aunque si quieres puedes montar el de la naked, consiguiendo así una posición de conducción aún más racing e inclinada hacia delante.



Las manos quedan bajas y algo juntas. Los pies, en marcha, no quedan excesivamente retrasados. La posición es bastante deportiva, aunque al ser una moto bastante compacta puedes ir razonablemente erguido. Desde luego es menos cómoda que la Z en ciudad o a baja velocidad. A cambio gana, en conducción deportiva, mayor precisión en la trazada y eso que la Z no va corta en esto. También en una mayor facilidad para agacharte en rectas largas. El carenado va en línea con la moto. No es grande y tampoco tapa mucho aunque te pegues al depósito. Pero lo cierto es que tampoco hace falta más. Es, en este caso, más cuestión de estética que de efectividad.

En ciudad la moto resulta ligera y bastante ágil. La horquilla estándar permite mejores radios de giro que si llevase una invertida y su tarado duro, de tacto deportivo, no incomoda mientras el asfalto esté razonablemente bien. Los mandos son cómodos destacando un embrague agradable, suave y efectivo, y un cambio muy preciso. Las primeras cuatro marchas tienen un escalonamiento perfecto y permiten una aceleración destacable.



Cuando sales a la carretera es el comportamiento de su parte ciclo el que se convierte en la estrella. Permite buenas tumbadas, frena muy bien y el motor, hasta en cuarta, ofrece buen respuesta para sacar la moto de la curva. Es muy divertida de llevar. Te llega buena información a través del manillar y el chasis y eso permite conducir con mucha confianza. Al ser además ligera y corta, cambia deprisa de dirección y esa posición de conducción permite elegir la trazada con total precisión en cada momento. Me quedo con las ganas de meterla en un circuito de karts, porque debe ser muy divertida en esas lides.

En vías rápidas le ocurre lo mismo que a la Z. Según metes quinta tienes la sensación de que se queda larga, lo que aumenta con la sexta. Así, no acaba de subir de vueltas del todo salvo que llegues a una larga bajada. Llaneando solo consigues ver el tope de vueltas estirando a tope en cuarta, manteniendo la quinta mucho tiempo hasta que ves la zona roja y estirando después la sexta muy agachado. Es un efecto extraño, ya que le cuesta subir de vueltas como si el desarrollo fuera largo, pero al final consigues estirarla y, en corte de encendido, alcanza los 113 km/h reales, marcando su instrumentación117 km/h.

Fotos: Fernando Herranz



Más información de la Kawasaki Ninja 125

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