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Escuela Honda by ZK (Montmeló)

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Pero qué narices-! Resulta que Ramón me manda a Montmeló con la única intención de que os convenza como sea de que el mejor sitio para aprender y «enroscar» el mango a gusto es un cursillo en circuito, y ya empezaba yo soltando el típico rollete que os podrían contar en cualquier parte.

Pues nada, borrón y párrafo nuevo. Lo que pasa es que, lamentándolo mucho, estoy pensando que para que de verdad sintáis lo que se siente allí, os voy a tener que dar un poco de envidia -sobre todo a los que aún no hayáis dado el paso de inscribiros a un cursillo o marcaros unas tandas libres­-.

En cuanto a aprender-

En un cursillo te enseñan a ir en moto. Vaya que si te enseñan. Y en el que tuve la oportunidad de conocer, organizado por ZK y dirigido por el ex-mundialista Lucas Oliver Bultó, lo que en concreto se aprende es a ir en circuito. Esto incluye todas esas cosas que tanto nos gustan (a casi todos) y que ni se pueden ni se deben hacer en la vida real, es decir, la trazada, la posición de conducción y la velocidad. Todo ello adaptado a una pista de carreras.

Empecemos por la primera de ellas: la trazada. Todos pensamos que la hacemos de maravilla hasta que alguien que sí que sabe -de verdad- te enseña cómo hay que hacerla. La manera de encarar las curvas en un circuito tiene poco que ver con la forma en la que habitualmente se hace en carretera. Aquí aprovechamos todo, pero absolutamente todo, el ancho de la pista. Durante el cursillo cuentas con dos apoyos fundamentales para realizarla de forma perfecta. Uno es el monitor que por delante va marcándote la trayectoria ideal (incluso haces una vuelta con él por detrás mientras te graban en vídeo para luego analizarlo). Y el segundo son diferentes conos que, dispuestos estratégicamente a ambos lados de la pista, te marcan el lugar exacto al que tienes que apuntar al afrontar cada tramo del circuito. Utilísimos, oye.

Con la posición de conducción llegamos a uno de esos puntos que resultan especialmente agradecidos al ver las fotos que nos han hecho. En circuito te metes más dentro de la cúpula, se fuerza más el gesto en cada curva, te descuelgas, tumbas mucho más y, para todos los que os lo estéis preguntando- sí, tocar con la rodilla es una posibilidad mucho más factible de lo que parece cuando ves las carreras por la tele.

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Las clases teóricas en el aula, así como el constante repaso de las normas elementales de comportamiento en pista, son fundamentales para un buen seguimiento de un curso de conducción. En las fotos inferiores, no es que yo adelantase al monitor, es que primero te muestran la trazada y luego te examinan… Sólo por lo bien que lo pasé, aprobé con sobresaliente.

Finalmente, la velocidad. Efectivamente en un circuito sí se puede correr, aquí es donde de verdad podéis animaros a explorar un poquito vuestros límites y los de la moto. ¡Jo! en una tanda libre tuve –mentalmente– dos momentos de gloria total y curiosamente fueron en la recta (¡madre mía, esa recta de Montmeló!).

El primero fue tras enlazar las dos últimas curvas del circuito -la 12 y 13, ambas de derechas-, justo cuando entré en la recta y me vi todo pequeñito con todo ese asfalto perfecto por delante y cubierto por esa enorme tribuna envolvente que parecía que me quería comer- ¡estaba vacía! A mí me daba igual porque en mi mente estaba hasta arriba de gente gritando mi nombre- ¡os lo juro, es la leche! El segundo momento, también en la recta, fue al llegar al final.

El monitor me había dicho que por rápido que llegara, si frenaba en el cartel de 200 m estaba bien, y así lo hice. El mango enroscado a tope, acurrucado bajo la cúpula y, de repente, me acordé de Ismael Bonilla cuando contaba en un FM de hace un par de años lo que sentía al frenar en un final de recta. Tengo que admitir que miré con el rabillo del ojo la velocidad a la que iba justo antes de ese cartel, pero no la voy a decir porque a veces a mi madre le da por leer la revista (para que hagáis las cuentas yo llevaba una CBR1000 RR, por cierto, gracias Montesa Honda). Lo que sí os digo es que la experiencia de levantar la cabeza por encima de la cúpula en ese punto de la recta, a esa velocidad y ese momento en concreto, es de las experiencias más radicales que he vivido hasta ahora. ¡Era verdad, Isma! ¡Es acojo- digo, es espectacular!

Honda y la seguridad

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Poco a poco y sin renunciar al carácter deportivo del que siempre ha hecho gala, el nombre de Honda no cesa de estar vinculado también al concepto de seguridad. A través de su programa Seguridad Honda, la marca japonesa profundiza en todos los aspectos que atañen a la seguridad del conductor de moto. Y una vez definidas que las principales causas de accidentes son, por un lado el factor mecánico o factor moto y, por otro, el factor humano, Honda está trabajando duramente en ambas direcciones.

La importancia de la seguridad en el factor moto, la vemos en la evolución que la firma está realizando en elementos de seguridad como el airbag para moto o el sistema de ABS combinado controlado electrónicamente (C-ABS Electrónico), que todos los asistentes al cursillo pudieron probar sobre una CBR600 en pista mojada. En cuanto al factor humano -principal causa de accidentes-, se refuerza a través de los simuladores que encontraréis en sus concesionarios, el nuevo Honda Instituto de Seguridad (HIS) que pronto se inaugurará en las propias instalaciones de Montesa Honda, o los cursillos como este Honda by ZK.

¡Haced cursillos, id a circuitos!

Bueno, ¿estoy consiguiendo daros un poco de envidia? Decid que sí porque sino «el dire» no vuelve a mandarme a otro plan de estos. En fin, sé que todo esto tiene poco que ver con la crónica de un cursillo, y a fin de cuentas lo de la envidia era sólo una forma graciosa de convenceros de que el sitio para aprender a conducir una moto puede ser la carretera, pero para aprender a «pilotar» el circuito es el sitio. Y es una lástima ver cada domingo cómo la gente se empeña en «pilotar» en carreteras de montaña, autopistas e incluso ciudades. En los últimos números deFM habréis observado que los cursillos están cobrando una importancia cada vez más relevante. La explicación a este creciente interés es, precisamente, animaros a que utilicéis las posibilidades de la moto en su ámbito más idóneo: para divertiros con amigos, las concentraciones; para correr, los circuitos.

En esta revista tenéis un buen abanico de posibilidades para ambas actividades. Así que animaos a ir a los cursillos- Aprenderéis un montón y la próxima vez seréis vosotros quienes le deis envidia a vuestros colegas, porque además la mayoría incluye fotógrafo y quedas de bien…Escuela Honda

Si eres un alumno aplicado, conseguirás un progreso impensable tras un único curso. Al final irás mucho más rápido y, sobre todo, más seguro. ¡Y querrás hacer más!