Prueba Harley Davidson Softail Heritage Classic 114: Retro Custom Touring

Publicado el miércoles 05 de febrero de 2020
Prueba Harley Davidson Softail Heritage Classic 114: Retro Custom Touring

¿Hay algo más auténticamente custom "de fábrica" que una Softail de Harley? Pocas, desde luego. Pero esta moto además de una Softail es una neo retro como solo Harley-Davidson puede entenderla. Y por supuesto, con esa pantalla, esas maletas y ese asiento es una perfecta Touring.

Pero lo mejor no es que en una sola moto se reúnan tantas características interesantes: lo mejor es que resulta una moto polivalente que sirve bien casi en cualquier circunstancia que te puedas imaginas, gracias, entre otras cosas a todas las novedades que desde hace un par de años se introdujeron en esta gama.

El nuevo chasis Softail es más eficaz que nunca; el motor Milwaukee Eight es verdaderamente agradable, sin haber perdido la personalidad que un V-Twin a 45º de la marca debe tener. Y la moto en sí está tan bien terminada como te imaginas en una moto de este nivel.



Estéticamente es obvia su inspiración "Heritage", como su propio nombre indica: las líneas generales, esa pantalla, con los herrajes en H y la parte inferior oscurecida y, sobre todo, las preciosas llantas de radios, con un adorno en la delantera, al lado contrario del disco, imitando las llantas más clásicas le dan el regusto retro que se buscaba y que contrasta con algunos de los colores elegidos para esta gama.

Y en cuanto a su equipamiento touring, es obvio que hace que la moto, aun siendo una Softail, por chasis y concepto mecánico se halla en esa "tierra media" entre esa gama de Harley, custom por excelencia, y las grandes Touring de la marca.

Sí, no lleva toda esa parafernalia electrónica ni equipo de sonido o el enorme cuadro de mandos de las auténticas GT americanas, pero precisamente por eso resulta al final una moto más sencilla de manejar, más ágil y maniobrable, sin perder la capacidad de hacer todos los kilómetros que se te ocurran con total comodidad.



Pero lo más importante al final es que la moto convence. Convence incluso a aquellos que somos poco aficionados a las Harley o al mundo custom en general. Y convence porque va muy bien en todas las circunstancias, tal y como hemos podido probar.

Porque Harley-Davidson está cambiando, o mejor dicho, ha cambiado: como sabemos, no están en su mejor momento financiero; problemas de ventas en su mercado nacional, problemas derivados de la "guerra económica" entre EE.UU y Europa y problemas derivados del cambio de gustos en el mercado de la moto.

Todo esto ha llevado a esos nuevos proyectos, como la Livewire eléctrica o esos que estamos esperando, como la primera incursión de la marca en los gustos europeos con una trail y una naked sport que estamos deseando probar. Pero también a que la evolución de sus gamas clásicas haya estado más cuidada, más cerca de los gustos de clientes menos tradicionales y fieles a la marca. Y eso, en mi opinión, es de celebrar, porque además esas mejoras no han ido en detrimento, ni un ápice, de lo que una Harley-Davidson debe ser, a ojos de sus más acérrimos defensores.

Harley Davidson Softail Heritage Classic 114: Cómo es



Entrando en el detalle más técnico de la Heritage Classic, la moto emplea el chasis Softail introducido en la gama hace un par de años. Es el chasis que sirvió también para unificar la antigua gama Dyna con las Softail, que continúa esa tradición de chasis Harley que imitan las formas y estética de las antiguas motos de chasis rígido (Hardtail, si quieres autenticidad USA) de los años 40, ocultando el amortiguador trasero.

Es un chasis más "estándar" que los anteriores, introducidos en los años 80. En aquellos, el depósito de aceite de los motores anteriores, que iba bajo el asiento, impedía el uso de un monoamortiguador central, por lo que se empleaban dos amortiguadores bajo el chasis, que trabajaban en extensión.

Este nuevo chasis lleva un solo amortiguador, situado bajo el asiento, en un esquema cantilever que mejora su comportamiento en carretera. Es regulable en precarga y trabaja bien combinado con la horquilla -también mejorada para este nuevo chasis- con sistema Showa Dual Bending Valve SDBV. El chasis en sí es más ligero, resistente y rígido que el precedente, con menos soldaduras y un diseño mejorado. Ruedas de radios, de 16", en una moto que alcanza los 330 kilos de peso en orden de marcha.

El motor, como te decía, es la versión 114 del Milwaukee Eight presentado también hace un par de años. Es la novena mecánica "Big Twin" en los 117 años de historia de la marca, siendo el anterior (denominado Twin Cam) ya casi un clásico, introducido en 1999.



No solo las necesidades financieras de la marca han llevado a este desarrollo: una regulaciones medioambientales muy duras, la necesidad de menores consumos y, sobre todo, las respuestas a las encuestas de la marca a clientes de gama Touring realizadas hace unos años aconsejaban esta novedad. Sigue siendo un V2 a 45º, como siempre, pero todo lo demás es nuevo.

Monta culatas de cuatro válvulas y doble bujía, un solo árbol de levas movido por cadena anclada al cigüeñal, con tensor automático, cuerpos de admisión más grandes y, sobre todo, un árbol contrarrotante destinado a absorber hasta un 75% de las vibraciones del anterior. El nuevo motor es más potente, con más par, con menor consumo y menos vibraciones, justo lo que pidieron esos clientes consultados.

Dicen que, hace años, cuando se presentó el motor "Evolution" y los clientes se quejaron por que perdía "autenticidad" desde Harley dijeron que "habían quitado ruido para que se escuchase mejor la música". Si tú eres de esos "autentikos", esto vuelve a aplicar: ya no hay ruidos mecánicos que entorpezcan la sinfonía del V2 (precioso sonido, sin duda) y las vibraciones que dormían manos y pies han desaparecido para dar paso a una pulsación viva, contundente y agradable, que sigue diciendo "soy un motor V2 de Harley Davidson". Por el lado de lo que es capaz, el motor entrega 155 Nm a 3.000 rpm y 93 CV a 5.020 rpm.

Embrague antirrebote y asistido, frenos de disco con uno solo por rueda, control de crucero y cuadro sobre el depósito, la Heritage Classic puede presumir de sus tres faros delanteros el LED, pero con ese aire retro-futurista tan de moda, bien resultó en este caso. Las maletas, bien integradas tienen buena capacidad y la pantalla delantera puede desmontarse con cierta facilidad, quitando unos tornillos laterales.

Harley Davidson Softail Heritage Classic 114: Cómo va



Tal vez seas un "harlista" convencido y militante. Seguramente, esta Heritage Classic te gustaría a poco que le dieses una oportunidad, porque está llena de "espíritu Harley", pero además mejorada.

Y tal vez seas precisamente lo contrario y, entonces seguramente esta moto te sorprenderá, porque tendrás que reconocer que va muy bien, y no solo eso: es una gran touring, completa y cómoda, con un nivel de polivalencia mayor que otras enormes "GT" menos ágiles y maniobrables. Y sí, estoy hablando de agilidad y maniobrabilidad en una moto de más 300 kg de peso y de más de 1.600 mm entre ejes. Aun así.

Yo me reconozco (ya lo he hecho antes) más bien de los segundos, y te puedo asegurar que la Heritage Classic me ha enamorado como nunca antes lo había hecho ninguna Harley Davidson. El nuevo motor y el nuevo chasis han hecho de estas Softail actuales motos dinámicamente mucho mejores, lo que permite a los poco aficionados al custom disfrutar de la moto.

En el caso de la Heritage no es, además, una moto "difícil" en nada. No es alta. El nuevo motor, más estrecho de cárteres, permite llegar al suelo con comodidad, sin darte con los pies en los lados. Las estriberas, en este caso plataformas, con los pedales adelantados (todo un icono custom) están en una posición ideal en este caso y resultan cómodos, no impidiendo en ningún caso mantener el tipo de conducción que quieras.



La pones en marcha. Notas las pulsaciones del motor perfectamente y resultan agradables. El rugido del escape, contenido y muy grave, no va acompañado ya de ruidos mecánicos ni vibraciones excesivas. Dar un golpe de gas en vacío, aparte de más o menos recomendable en cualquier moto y quizá poco "civilizado", se convierte en un placer al hacerte notar y escuchar los 155 Nm dispuestos a escaparse en cuanto quieras. Coges el embrague, metes primera, escuchas un "clonc" seco y preciso pero quizá algo excesivo y estás preparado para salir.

A baja velocidad se maniobra bien. La moto es muy estable. El nuevo embrague con mando hidráulico, asistido, permite aguantarlo e ir soltando lo que necesites para mantenerla en marcha, sin bajar los pies si no quieres. Cuando lo sueltas y abres gas, la moto tiene una primera bastante larga, muy al gusto de Harley Davidson.

Es más estrecha de lo que parece y no es complicado circular en ciudad con ella: pasa incluso entre coches sin demasiados problemas. En esquinas o rotondas debes tener cierto cuidado: esta moto merece ya un control de tracción, porque con tanto par y una parte ciclo de muy buen nivel no es difícil animarte a entrar en ese tipo de giros algo animado y abrir más gas de lo debido. Tampoco pasa gran cosa a poco que mantengas la mente fría: se cruza de atrás con suavidad y no muy deprisa y es fácil de controlar. Cosas de los 1600 mm de largo y el par motor por toda la curva de revoluciones.

Cuando sales a la carretera la moto es un auténtico placer. A ritmos tranquilos, con total protección aerodinámica es fácil ir simplemente disfrutando de la carretera. Pero si te entra la prisa tampoco es mucho problema: frena bien, con buen tacto y con progresividad, manteniendo la moto en su posición el tiempo que necesites. Tumbas, llegas a tocar con las plataformas en el suelo, sin que tampoco sea muy problemático, abres gas y con tanto par sales rápido de la curva hasta la siguiente.



Por supuesto la autovía es uno de sus paisajes favoritos. Ahí, simplemente relájate a la velocidad que quieras y disfruta de ver pasar los kilómetros disfrutando del sonido amortiguado por el viento y las pulsaciones del V-Twin a 3.000 rpm, entregando todo su par. De serie lleva además un control de crucero muy fácil e intuitivo de usar en la piña izquierda, de forma que ni siquiera tendrás que mantener la vista en el cuentakilómetros.

Por cierto, esto es de las cosas que menos convencen: el clásico cuadro en una sola esfera sobre el depósito es suficientemente completo. En la pantalla digital puedes llevar kilómetros, autonomía, hora o revoluciones. Pero para verlo hay que bajar mucho la cabeza y apartar la vista de la carretera.

Harley Davidson Softail Heritage Classic 114: Así la vemos



Gran trabajo el realizado en Milwaukee con el motor nuevo de ocho válvulas y el chasis Softail de amortiguador por arriba, igual que con el resto de componentes de la moto. Han sido capaces de respetar tradición y las cualidades más atractivas de una Harley Davidson de siempre con una mejora muy importante de sus cualidades dinámicas, dando con ello, en esta moto, a un concepto original, equilibrado y muy interesante: una touring ágil y manejable, capaz de llevarte a trabajar todos los días, de viaje en vacaciones hasta la otra punta del continente e incluso de salir a hacer curvas los fines de semana.

En carretera y ciudad se mueve muy bien y es agradable de llevar por par y estabilidad. En la autovía, muy cómoda y capaz, como te digo, de cruzar países con total comodidad. El pasajero también irá cómodo, pero seguro que agradece que "pases" por el catálogo de accesorios y mejores su puesto con el respaldo opcional para rozar la perfección. En equipamiento la moto lleva "lo que debe", sin ser especialmente lujosa o tecnológica. Eso sí, todas estas cosas buenas cuestan, como mínimo, 26.500€. No es una moto especialmente barata, desde luego.


0