Harley-Davidson Fat Bob 2020: Me abro en Canal

Publicado el miércoles 04 de diciembre de 2019
Harley-Davidson Fat Bob 2020: Me abro en Canal

Al confirmarme que está disponible la Harley-Davidson Fat Bob en el "conce" me pongo la ropa de moto, engancho el casco con la izquierda mientras sigo por el pasillo de mi casa. Pillo la línea 6 y me abro en Canal.

Unos metros después ya llego a la calle General Álvarez de Castro, que no es tan larga para tanto nombre. En Makinostra me atiende la hilera perfecta de la sonrisa de Sergio, siempre exultante. La documentación, la firma, la copia y las llaves. ¡Hasta luego man! ¡El sábado! ¡Ya, ya! Poco tiempo, es una moto de demo, pero vamos a rodar.

La Fat Bob ... mmmm ... me digo, mientras retuerzo un extremo del bigote. A mi mente llega la que probé en las carreteras de Tenerife allá en el lejano 2008, y que aún se llamaba FXDF. No sé cómo definir esto: nostalgia, recuerdos, perspectiva, experiencia, canas€ Decide tú, lector.

Roberta la Gorda la llamé y la llamo. Esta unidad es negra como el contramuslo de un grillo, excepto en los cubre escapes, de un dorado satinado, y los silenciosos, en aluminio mate. El precio de 2008 era de 17.200 € y ahora ronda los 19.300 €. Buena inversión, pero buena.



Sujeto la llave con el guante derecho, mientras busco la hendidura apropiada. Hace mucho que no me subo a una Harley-Davidson de nuestros tiempos, soy -paradójicamente- de las Evolution. Solo hay que subirse y apretar dos botones del puño derecho, contacto y arranque.

La primera sensación es de pesadez, antes de que la rueda delantera complete su primera vuelta, luego se unen usuario y motocicleta en un empalme que se mantiene erguido hasta culminar la faena. ¿Me he liado o se me entiende?

Un atasco madrileño nocturno, rociado de gotas finas y frías, pre navideño y pro "blacfraidei", atrasa el gozo, quiero carretera, incluso quiero túnel, ya puestos a pedir. Y así fue, tras probar las justas particularidades urbanas de Roberta, abro gas, ya con unas marchas más largas.

Sorteo con agilidad el atenuado tráfico, la moto es ágil, la llevas por donde quieres, vivo, resuelto, usando el cuerpo y el contramanillar, que ayuda. Salir de la M30 y superar los 70 km/h era lo siguiente, esto corre muuuuuucho, me mola.

La postura es muy digna, de líder de manada, de macho alfa, del puto amo. Fuerzo en las zonas húmedas, sobre la pintura, las grietas de brea y nada, no se mueve. En los semáforos te miran, los colegas te comentan según sacas la pata de cabra al llegar, y tu ego se hincha como el pecho de un lobo en una noche de luna llena en un bosque de coníferas.

Su estética destaca en tres puntos: la gran rueda delantera de 130 mm de anchura, la óptica frontal y el guardabarros trasero recortado. Aaaah y un "motoraco" de 1.745 cc.

 

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