Prueba Harley-Davidson Road Glide Limited: Easy rider de lujo

Publicado el lunes 14 de octubre de 2019

Es la máxima protagonista entre las novedades Touring de Harley-Davidson para 2020 y viene cargada de tecnologías de vanguardia combinadas con el sabor único de las H-D de toda la vida.

Si te dicen que de sus seis novedades 2020, Harley-Davidson ha reservado nada menos que cuatro a su segmento Touring, concluirás que este segmento cobra en estos tiempos una relevancia muy especial para la marca. Quita del tablero la eléctrica LiveWire y la cruiser Low Rider S, y te quedas con cuatro integrantes GT. Pero te voy a descubrir el as que se esconde bajo la manga de este ejercicio de magia: tres de estos modelos son versiones especiales CVO, ediciones limitadas que la marca estadounidense va sustituyendo cada año. Nos queda una cuarta.

Así cobra todo su esplendor la estrella Touring del catálogo H-D 2020. La nueva Road Glide Limited sustituye a la anterior Road Glide Ultra y se sitúa como el máximo exponente de esta especial gama de la firma con una apuesta por tecnologías de última generación inédita hasta ahora.



La innovación que ha supuesto la presentación de la serie final Harley-Davidson LiveWire se ha extendido también en modelos específicos de la gama para la temporada que viene. En concreto en 2020 en la gama Touring, en espera de su extensión a las series Softail y, porqué no, Sportster más adelante. Para romper con el inmovilismo en materia electrónica que ha caracterizado sus modelos en los años recientes, ahora se presenta un arsenal de novedades que actualizan los modelos que los contienen de forma definitiva. Para empezar, la serie Touring 2020 comparte con la eléctrica la introducción de un paquete de seguridad denominado RDRS (Reflex Defensive Rider System) compuesto por frenada combinada ABS con intervención en curvas C-ELB, control de tracción C-TCS y de freno motor DSCS y sistema de ayuda en pendientes VHC, que se suman a unas posibilidades de conectividad como jamás habrías soñado antes en una moto de Milwaukee.

Estas características hacen de la nueva Harley-Davidson Road Glide Limited un modelo aún más Premium que su definición anterior. Es una de las variantes que la marca reserva para los amantes de las rutas de recorrido XXL, ya sea en millas o en kilómetros. La silueta de su carenado con "nariz de tiburón", su ergonomía de piloto y pasajero digna de un sofá de palacio diciochesco, una capacidad de carga sobresaliente, el motor de superior cilindrada de la gama (al margen de las CVO) y ahora una electrónica de vanguardia, hacen de ella una contendiente vital en el sector de las tragamillas más icónicas.



Todas las motos de turismo del mercado

CÓMO ES LA HARLEY-DAVIDSON ROAD GLIDE LIMITED

La línea de la Harley-Davidson Road Glide Limited es única. Su exclusivo carenado nos hace regresar unos años en el calendario. La primera versión Road Glide nació en 1998, pero se inspiraba en la mítica Tour Glide que se presentó en 1980. En esta versión 2020 porta unos modernos faros de LED (tecnología que se repite en el trasero) y un conjunto de tomas de aire, repartidas desde su parte inferior hasta el comienzo de la pantalla (donde encuentras un pulsador de apertura-cierre que agradeces cuando el calor aprieta) más unos apéndices móviles para que desvíes corriente hacia tu cuerpo si lo deseas, que denota un intensivo trabajo en el túnel de viento.

El motor es la versión Milwaukee-Eight 114 con refrigeración mixta aire-agua, la de más cilindrada de la gama solo por debajo de las especiales CVO. Y en su equipamiento no echarás prácticamente nada de menos, con maletas y baúl de serie Tour-Pack, puños calefactables, pantalla TFT táctil con todas las opciones que permite tu móvil con conexión Bluetooth y equipo de música Boom! Box GTS. Con la app especialmente desarrollada por Harley-Davidson, la conectividad está a la altura de los modelos más vanguardistas en esta materia. Por cierto, durante el primer año, será completamente gratis tu conexión. Y sin olvidar los "gadgets" electrónicos en cuanto a seguridad que te he comentado anteriormente.

La horquilla es una enorme telescópica convencional con barras de 49 mm con la tecnología de doble válvula ya presente en las últimas generaciones H-D Touring. Detrás, el amortiguador es fácilmente regulable mediante un pomo remoto.





CÓMO VA LA HARLEY-DAVIDSON ROAD GLIDE LIMITED

Plantarte frente a una Harley-Davidson Road Glide Limited implica identificarte con un "turismo Premium". No en vano, toda su artillería de propuestas supone un PVP de 33.200 €. Es la máxima categoría de la serie Road Glide y queda completa con la edición Special (32.950 €), sin baúl ni motor 114 refrigerado por agua. Para que no te hagas un lío en la serie Touring de la firma americana, básicamente las Road Glide se identifican por su carenado con frontal de "nariz de tiburón", mientras que las Ultra Glide recurren a un carenado tipo "alas de murciélago" clásico que, en el caso de las Street Glide, se conjuga con una pantalla de dimensiones minimalistas. La otra integrante de la serie son las Road King, dotadas de una pantalla sin carenado, además, extraíble. Ya puedes referirte a "una Harley-Davidson para rutas" con total propiedad.

En cuanto te sientas sobre su asiento, tu cerebro se pone en modo USA. En las calles, los semáforos no se encuentran al principio del cruce, sino al final; las señales cambian de unidad de medida (millas, yardas...); y las líneas de la carretera cambian de blanco a amarillo con doble franja en su mitad. Parece ensoñación, pero no. Estamos en California (EE.UU.) para probar una de las motos con tan pleno sabor americano como el de aquel antaño famoso anuncio de tabaco. De ahí que sus más que considerables dimensiones queden mimetizadas en un entorno en el que todo es inmenso: la anchura de las calles, el número de carriles de las autovías, el tamaño de los coches y los camiones...



Sin embargo, superados los 0 km/h, la Road Glide Limited se muestra sumisa a tus órdenes. El manillar de tipo cruiser, ancho pero no demasiado elevado, te ayuda a situarte en el lugar exacto del asfalto que te dicta tu cerebro sin exigir excesivo esfuerzo a los músculos de tus brazos. El equilibrio es sorprendente y todo está previsto para tu confort, tanto ergonomía como facilidad de lectura de la información, visión de los retrovisores o protección aerodinámica. Además, ese pequeño respaldo que ves en el asiento del piloto es de 10. Para qué contarte cómo debe ir el pasajero con esos apoyabrazos e inmenso butacón.

También la respuesta del motor. No ofrece el empuje de un CVO de 1.923 cc, ni el de una Softail con este mismo propulsor pero con 100 kg menos, aunque se muestra más que suficiente para disfrutar en autovía al máximo de velocidad permitido en los "States" de 70 millas/hora (unos 112 km/h) como de rodar con soltura en sección de carreteras reviradas, esta vez ignorando los límites de 50 y 35 millas/hora. Uno no es de piedra... Hay que resaltar que el cambio no cuenta con el tacto tan suave de una Softail como la Low Rider S, en la que es mucho más fácil encontrar el punto muerto y las marchas entran con más suavidad, aunque mantiene el porte cuando subes marchas sin tocar el embrague sin la más mínima protesta.




La instrumentación queda a la altura de los ojos, lo que facilita mucho su uso respecto a una Low Rider S en la que debes quitar la vista de la carretera para visualizar su panel sobre el depósito. La disposición de sus relojes analógicos, incluyendo el de la tensión de la batería, le da un toque neo-retro muy atractivo. La maleta trasera es muy espaciosa y cuanta con parrilla superior para añadir bultos. Las maletas se abren por su parte superior, lo que implica que, en ocasiones, no pueda albergar contenido como sí sería posible en otras con aperturas laterales convencionales.

Rodar en sexta en autovía o en cuarta en carreteras de doble sentido con trazado sinuoso, siempre a unas 2.500 rpm, es una delicia de suavidad. La distancia libre al suelo es limitada por ambos lados, pero anticipando la trazada puedes ir surcando curvas a buen ritmo sin que ello sea un obstáculo. Muy, muy auténtico debes ser para añorar las vibraciones del pasado. Ahora solo te llegan las suficientes para distinguirla de su hermana eléctrica LiveWire. Algo similar ocurre con su sonido, puro Harley-Davidson, pero nada fuera de lo legal.

En el segmento Touring encontramos siglas con rancio abolengo que no han visto interrumpida su producción durante las últimas décadas, como Honda Gold Wing o BMW R RT. Sin embargo, la conexión con sus referencias originales no se muestra tan prístino como en el caso de la Road Glide. Nobleza obliga.



Más información de la Harley-Davidson Road Glide Limited

0