Prueba Harley-Davidson Roadster: Reina del bulevar

Comentar Publicado el miércoles 30 de mayo de 2018
Prueba Harley-Davidson Roadster: Reina del bulevar

¿Puede ser una moto de 1.200 cc y 250 kilos de peso una buena moto ciudadana? Por supuesto, siempre que entiendas la filosofía Harley-Davidson, su forma de entender la moto y la vida. Además, con la Roadster, te resultará más fácil entender esa manera especial de ver las cosas aunque seas ajeno a la marca.

Una Harley-Davidson es distinta. No es una moto cualquiera y, sí, de acuerdo, no llevan una brutal tecnología mecánica ni equipamientos desarrollados en las carreras. No le hace falta si entiendes lo que busca.

Hay que reconocerlo. La pintura, los acabados del motor, su sonido... Tienen mil detalles que atraen, que resultan llamativos y que merece la pena observar y apreciar. Claro que si eres de los que te gusta el gas, las curvas y la tecnología que las motos de última generación suelen ofrecer, es difícil que este tipo de moto esté entre tus preferidas.



Pero la Harley-Davidson Roadster te ayuda a conocer y a apreciar este estilo diferente y particular de hacer las cosas por parte de la marca de Milwaukee. Y lo hace porque como moto "normal" ha ganado mucho con respecto a versiones anteriores. Es mejor moto, frena mejor, vibra lo que tiene que hacerlo, suena muy bien y resulta cómoda, sin las exageraciones de otras custom más radicales, aunque con su particularidades.

Para entenderla, lo primero es saber lo que Harley dice de esta moto. Sin ir mas lejos, lo primero que llama la atención es ver que para la marca esta moto es una "devoradora de calles". Cierto, está diseñada y hecha para recorrer calles en la ciudad. Ahí encuentra su sitio perfecto.

La Roadster es parte de la gama Sportster de Harley-Davdson. Es la gama de motos ligeras, dentro de los parámetros H-D, por encima de la serie Street. Ten en cuenta que estás hablando de una marca para la que pasar los 300 kilos es algo más que habitual, jamás un problema, sino una ventaja tener una buena cantidad de metal bajo el asiento. Harley, en el fondo, fabrica motos capaces de cruzar Norteamérica escuchando música y con comodidad. Y las Sportster son, sin embargo, máquinas para pasear por la ciudad o sus alrededores. Ahora bien, si te pones, son igual de capaces de cruzar un continente.



Esta versión Roadster está entre la gama alta de las Sportster. Se define como una moto con un equipamiento especial en su parte ciclo, lo que refleja con una horquilla invertida o sus dos discos delanteros. Solo con estos elementos mejora mucho su comportamiento dinámico. Su posición de conducción también es diferente y refuerza ese estilo sport (siempre dentro de los parámetros Harley-Davidson) que sus diseñadores han buscado. Una moto que en el fondo corre más de lo que a primera vista parece, con un motor muy mejorado y una forma de andar agradable y eficaz.

CÓMO ES LA HARLEY-DAVIDSON ROADSTER

La Harley-Davidson Roadster es una moto compacta, baja, con el motor formando parte esencial de la vista lateral, pero al tiempo musculosa y grande, que presume de hierro con solo verla. Incluye aletas cortas, asiento estrecho y manillar plano, con las puntas cerradas y algo adelantado. Una vista lateral diferente exhibe un lado derecho como "perfil bueno", presidido por los dos escapes clásicos y cromados y la clásica caja del filtro ovalada entre las dos culatas con detalles también cromados de los dos grandes cilindros. Ofrece un cierto aire sport, y más en el atractivo color amarillo del depósito y aleta trasera de nuestra unidad.



Cuando te acercas está llena de detalles muy cuidados y llamativos. El primero es algo que suele llamar mi atención en las HD: ese color amarillo que en las fotos ves bastante "plano" es, sin embargo, una terminación perlada, con rayas en un amarillo unos pocos grados más oscuro. Y la preciosa tija negra superior exhibe el grabado "Milwaukee USA". La moto equipa el motor bautizado como 1200 Evolution, con cambio de cinco marchas y refrigerado por aire. Es suave, con par, pero muy "Harley": si dejas la moto al ralentí lo notas latir, pero cuando metes primera y sales, no hay vibraciones molestas. Dispone de cilindros y culatas en aluminio, con las varillas empujadas de la distribución metidas en unas columnas cromadas que recorren toda la altura de los cilindros por el lado derecho. Como tiene que ser, es de carrera larga, con 96,8 mm de recorrido por 88,9 mm de diámetro. Entrega un par motor de 96 Nm a 4.000 rpm, una cifra importante y que, lógicamente, tiene en este caso mucha más importancia que la de potencia máxima. De hecho, Harley no considera importante declararla en su ficha técnica oficial.

En la parte ciclo, la horquilla invertida marca la personalidad de la moto en la zona frontal. Es una unidad de 43 mm de diámetro y se ha seleccionado un tarado algo duro, sorprendente en una moto así, pero que también le da carácter a su forma de rodar, con cierto tacto deportivo. Los dos discos delanteros también son algo llamativo en una Harley-Davidson Sportster. Detrás, dos amortiguadores también tienen un reglaje algo más duro de lo que me esperaba. Monta un neumático delantero de 19" y un trasero de 18" sobre unas preciosa llantas de palos desplazados, muy originales, para una distancia entre ejes de 1.505 mm, con un avance de 140 mm y una altura de asiento de 785 mm. El peso total, en orden de marcha declarado es de 259 kilos.



La moto incorpora las clásicas piñas HD, con los intermitentes divididos entre las dos, y con cancelación automática. Trae la ya clásica llave de proximidad de la marca, que permite arrancar sin sacarla del bolsillo. El cuadro se resume a una esfera que incluye cuentavueltas y una pantalla digital, pequeña, pero que se lee bien. Bajo esa esfera hay cuatro testigos. El sistema de seguridad incluye un cierre 125 de la dirección en un lateral al más puro estilo clásico (como el "clausor" de siempre, solo que parece más resistente) y un sistema de alarma muy avanzado: se conecta ella sola cuando te alejas de la moto y se desconecta cuando te acercas, sin más. También la pata de cabra es la clásica en Harley-Davidson, con un pestillo de seguridad que la bloquea cuando tumbas la moto sobre ella. Parece que se queda muy atrás para que la moto se quede segura, pero ese sistema hace que no se pueda mover si no levantas la moto.

CÓMO VA LA HARLEY-DAVIDSON ROADSTER

Te dan las llaves y te subes. No es muy alta y eso me va bien a mí. Requiere un minuto de observación, porque las piñas Harley-Davidson son especiales y necesitas familiarizarte con ellas. En su favor, son distintas, pero intuitivas y fáciles en pocos kilómetros. Pulsas el contacto y el arranque. Entonces suena el bicilíndrico de forma discreta, pero contundente y enérgico, sin sonidos feos. No vibra, late. Es distinto a una vibración molesta. Contundente, profunda, y Harley-Davidson, sin duda.

Las manetas son también un rasgo de identidad H-D. Son anchas, pero muy cómodas. Los mandos de embrague y freno no son blandos, tampoco duros. Harley-Davidson no debe investigar mucho en tecnologías de altísimo nivel, pero está claro que dedica mucho tiempo y recursos en ajustar este tipo de detalles al gusto de sus clientes. Coges el embrague y metes primera con insonoro "clonc" pero con total precisión. También muy Harley. Sueltas el embrague y la moto sale con suavidad, desapareciendo las vibraciones del todo.



La primera es larga. La posición de conducción resulta muy razonable y cómoda. Vas un poco inclinado hacia delante, con las manos algo abiertas y los pies más bien adelantados. Los mandos de los pies son extraños, porque las estriberas están muy hacia afuera y el cambio muy hacia dentro. De este modo, tienes que retorcer bastante el pie para accionar el cambio. No pasa nada: la Roadster, como cualquier Harley, es una moto para personalizar, una moto que viene terminada para rodar, pero que prefiere que acabes de adaptar estos detalles a tu gusto. Para el mío hay unas estriberas retrasadas que se anclan entre las salidas de los dos escapes y con las que llevaras una posición más deportiva y, para mi, más agradable. Eso si, algo más de 900 € me costaría esa adaptación con las piezas oficiales Harley-Davidson.

En la carretera la moto es muy agradable. Está hecha para disfrutar del paseo y eso lo consigues con asombrosa facilidad. Hay mucho par. La moto rueda con toda suavidad entre las 3.000 y 4.000 vueltas a velocidad legal en autopista y escuchas el bramido del V-Twin con claridad. Así se convierte en una agradable "banda sonora". Si cambias o reduces volverás a escuchar el golpe del cambio, pero sigue manteniendo su precisión en todo momento. El viento lo notas claramente y la posición de conducción no invita a explorar velocidades ilegales. Tampoco el motor, porque, aunque superas esas 4.000 rpm con toda facilidad, empieza la zona de vibraciones. Y, ¿para qué? Lo dicho: así resulta muy agradable.



Frena muy bien. La maneta tiene un tacto duro y algo esponjoso, pero notas cuánta fuerza estás haciendo y la moto se detiene con la velocidad que quieres sin problemas. Monta un ABS que no es fácil verlo actuar. De atrás también frena bien. Es dura de suspensiones, algo que aprecias cuando pasas baches. Pero eso ayuda a meterla en curvas, donde entra muy bien. No obstante, son más de 250 kilos en orden de marcha, con bastante avance y larga entre ejes. Por tanto, si tienes curvas enlazadas delante de ti, calma, porque cuesta un momento que cambie la inclinación. En curvas rápidas puedes tumbar lo que quieras sin que la moto haga el más mínimo extraño sobre suelo en buen estado, hasta que las estriberas rozan, aunque a una inclinación muy superior a otros modelos de la marca.

Pero una Sportster debe tener una faceta ciudadana importante. Tiene que ser una forma de moverte por ciudad diferente, llamativa. Esta Roadster lo consigue. Es muy atractivaen color amarillo. No hace mucho ruido, pero su sonido sí es especial y distintivo. Resulta cómoda en ciudad salvo esa posición de las estriberas y los mandos de pies más un punto muerto que a veces se resiste a entrar. Rápida saliendo de los semáforos gracias al buen par y a esa primera larga, la moto gira más de lo que parece y se mueve con facilidad a baja velocidad. Es, también, muy agradable de llevar por avenidas anchas y por calles más estrechas.



ASÍ VEMOS LA HARLEY-DAVIDSON ROADSTER

Harley-Davidson ha sido casi siempre un mundo aparte. Reinas de las custom, no querían saber nada del resto del mundo de la moto. Ahora, con motos como esta Roadster se acercan a lo que los que no se definen como aficionados a la marca. Es una moto fácil de llevar, que se mueve bien, con frenos buenos y un motor que funciona a base de par, con un empuje contundente desde abajo y en medios. La moto se sujeta bien en curvas, donde no es difícil entrar, convirtiéndose así es una moto con la que disfrutar de un paseo a buen ritmo en carretera. No es una deportiva. No quiere serlo, y las curvas enlazadas no son su fuerte, pero sí las carreteras con curvas rápidas: se nota que es "made in USA". En ciudad es una buena moto, baja, con par, no muy ancha y se lleva bien entre coches. El escape trasero sale un poco cerca de tu pierna cuando la bajas; hay que tener cierto cuidado o buscar, en el amplio catalogo de Harley los protectores que te gusten. También es una moto perfecta para eso, para personalizar y acabar esos detalles de forma que distingan tu moto de las de los demás.

Puedes llevar un pasajero, pero el asiento es estrecho, las estriberas algo altas y no tiene donde agarrarse que no sea a ti. Bien equipada, pero de forma "Harley", las piñas son muy buenas, la pata de cabra también y el sistema de intermitentes auto-cancelables o la alarma que se conecta cuando te separas de la moto son detalles de calidad. En la autovía es una moto capaz de llevarte a donde quieras, de surcar el mundo si te lo propones. Pero a su ritmo, disfrutando de su sonido, del viento y de la ruta.

Fotos: Miguel Méndez

Más información de la Harley-Davidson Roadster




 

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