Imagina si no lo hubiera intentado

2012 10 23 IMG 2012 10 23 084854 ismael bonilla
Imagina si no lo hubiera intentado
Ismael Bonilla
Ismael Bonilla
De acuerdo, el título no es mío. Es el título de la biografía de Valentino Rossi, pero me venía a huevo copiarlo para abrir este blog.


Por suerte para todos los amantes de la moto, Valentino lo intentó. Lo intentó y lo logró; convertirse, posiblemente, en el mejor piloto de la historia del Mundial de motociclismo, y habernos hecho vivir momentos históricos y emocionantes en todos estos años de carreras. Y lo que le queda, ya lo veréis. Pero, imagina que no lo hubiera intentado. No puedo, es que no puedo imaginarme a Rossi haciendo algo diferente que no sea pilotar. Quizás estaría trabajando de camarero, de mecánico, de oficinista€vete tú a saber. Por suerte para todos nosotros, y sobre todo para él, decidió intentarlo. Seguro que en algún momento de su carrera tuvo miedo. Como todos hemos tenido alguna vez. El miedo es el mayor enemigo de las personas, te bloquea, te paraliza; porque sí, efectivamente, el miedo es libre; pero el miedo, esa horrible muralla que nos separa de nuestros sueños, se puede saltar, o mejor aún ¡derribar!

Otro que a día de hoy estará pensando «imagina si no lo hubiera intentado», es el ya archifamoso Felix Baumgartner. A eso si le llamo yo enfrentarse al miedo, ¿puede haber algo más aterrador que tirarse desde 39 km de altitud? Lo dudo. Tanto en el caso de Rossi como en el de Felix, estoy convencido de antes de sus hazañas, había mucha gente a su alrededor que les decía «no hagas eso, es una locura», pero aún así lo hicieron ¿Crees que ahora se arrepienten? Porque lo importante no son las respuestas, es la confianza. La confianza en uno mismo, en luchar por lo que uno quiere, y en confiar ciegamente en que lo vas a lograr. Si luego no has podido, al menos lo has intentado. La confianza de aún sabiéndose un simple peón, ver un rey cuando te miras al espejo.

Ahora que hablo del ya mito Felix Baumgartner, me acuerdo de la primera –y por ahora única vez- que salté en paracaídas. ¿Qué creéis que impresiona más? ¿Saltar al vacío desde una avioneta, o salir de una curva en primera velocidad a fondo con una moto de 200 CV? Uff€complicada respuesta. Quizás a un paracaidista profesional le impresione más la moto porque ya está acostumbrado, pero a mí, sin ninguna duda, me impresionó mucho más esa sensación de vacío. Cuando vas en esa lata de sardinas con alas –porque es lo que es-, y abren la puerta –»momento puerta» que se llama, y es cuando muchos novatos se rajan-, miras para abajo y piensas «¿y de verdad tengo que saltar? ¿Estamos locos?» En aquel momento justo antes de saltar, es cuando me acordé de las palabras de mi amigo Jaime cuando aún estábamos en tierra. «Tío, esto es como cuando se estrella un avión. Las posibilidades de que te toque son poquísimas. Si te toca, te toca» Así que le dije al monitor con el que saltaba en tándem, que OK. Los primeros metros de caída libre, cuando la aceleración de la gravedad hace su trabajo, son absolutamente indescriptibles. Es como que te falta el aire y estas apunto de ser absorbido por un agujero de esos del cosmos. Luego, alcanzas una velocidad estable de algo más de 200 km/h y ahí te quedas bajando, hasta que el monitor abre el paracaídas, que es cuando un fuerte tirón del arnés hacía arriba, hace que parezca que se te van a arrancar tus brazos y piernas. Monitor, que si tienes la suerte que yo tuve, durante la bajada planeando ya con el paracaídas abierto, puede llegar a decirte que es un loco que se ha escapado del psiquiátrico y que va a cortar las cuerdas para dejarte caer al vacío. Que sí, que vale, que sabes que esta de broma. Pero en ese momento te lo llegas a plantear ¿y si es verdad y el colgado este me deja caer a propósito? No es agradable y te ríes por no llorar.

Aunque a mí el salto me impresionó muchísimo, me sigo quedando con la aceleración de una moto. Quizás es porque es a lo que estoy acostumbrado y es lo que más controlo. Y es algo de lo que no creo que me canse nunca. También es indescriptible, y si lo haces en un circuito con todas las medidas de seguridad, apenas implica riesgos. Motos, paracaídas, pasteles de manzana€cada uno en su parcela y en lo que se sienta más a gusto, en lo que le haga feliz. Pero en esta vida se trata de ir hacia delante y cumplir los sueños. Porque como dijo aquel –que no se quien era- «si nunca das el primer paso, siempre estarás en el mismo sitio» ¿Eso es lo que quieres? Seguro que aun hay algo que te queda por conseguir. Yo estoy en ello, así que si quieres te espero al otro lado de la muralla.