Todos sabemos que las motos, frente a los coches, son como una mota de polvo en un desierto. Sus magnitudes de todo tipo, volumen de ventas, de negocio o como artículo de primera necesidad, han hecho de los cuatro ruedas un hito de la sociedad actual.

Discriminación

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Formulamoto
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Por eso, cuando se anuncian resultados de reducciones en los niveles de accidentalidad como los conseguidos en 2009, se consigue una sensación general de positivismo que, por supuesto, nos alegra a todos. Sin embargo, qué distinta es la situación cuando este dato beneficioso se centra exclusivamente en el terreno de la moto. Cuando se ha hecho público el estudio oficial de 2009 en lo relativo a accidentes mortales de moto, con el resultado de una reducción del 7,8%, la publicación de estos datos por parte de los medios generalistas ha sido mínima, contrastando con el interés expuesto en noticias macabras cuando se anuncian accidentes en eventos puntuales o el dolorosísimo y constante goteo de decesos en los fines de semana de la -temporada alta- de moto. Yo lo llamo discriminación.

Analizando el informe presentado por el Ministerio de Interior de la mano de su titular Alfredo Pérez Rubalcaba, recoge una reducción total en 2009 del 13% frente al año anterior, pero destaca sobremanera el descenso del 68,6% en el tramo de edad comprendido entre 15 y 34 años. En el sector de ciclomotores, la bajada ha sido del 8,4%, un 56,8% frente a 2003 cuando había 300.000 unidades menos. La conclusión es que cuanto más temprana se realice la incorporación al tráfico de los conductores, siempre sobre una base sólida de formación, más preparados estarán para afrontar su futuro, lo que es sinónimo de una menor probabilidad de sufrir accidentes. Por eso sigo sin comprender el afán de nuestros responsables de retrasar la edad de acceso al ciclomotor de 14 a 15 años que entrará en vigor a mediados de esta año, una medida inédita a día de hoy en el resto de Europa. Esto hará que con 15 años, quien quiera montar en moto preferirá, en la mayoría de los casos, esperar un año para disponer ya de todo una 125 cc. Entretanto, habremos perdido dos preciosos años de experiencia y formación, dos pilares sobre los que se sustenta el acto de la conducción.