Prueba Fantic Caballero Flat Track 125: Trail-retro-deportivo

Publicado el jueves 21 de marzo de 2019
Prueba Fantic Caballero Flat Track 125: Trail-retro-deportivo

¿Recuerdas los años 70? Lógicamente esto dependerá, entre otras cosas, de tu edad. Si tienes la suficiente (como yo) recordarás aquellas pequeñas enduro de 75 que Fantic fabricaba en Italia. Eran modelo Caballero 75 y fueron el sueño imposible (o carísimo) de los que, por aquel entonces, todavía medio adolescentes andábamos con las Derbi TT, Montesa Enduro 75 o Puch Cobra. Años después, en los 80, era más fácil encontrarse con las Fantic en los triales. Tres veces campeona del mundo de esta especialidad, en 1985/86/88, no fue suficiente para que a mediados de los 90 Fantic tuviera que cerrar. Pero el nombre y su buena fama no se olvidó.

Renació a principios de este siglo con un éxito escaso. Ahora, bajo una nueva dirección, ofrecen una gama centrada, como siempre, en el off-road, con motos de 125 de estilo actual y, sobre todo, con una nueva serie Caballero que engloba las motos de cierto estilo retro, pero con prestaciones. Esta gama Caballero se divide a su vez en dos grandes familias: Scrambler, con el tradicional color rojo de la marca, y esta Flat Track que ves en las fotos, en un atractivo negro, muy llamativo. Tanto las Scrambler como las Flat Track están disponibles en 125, 250 y 500 cc, siempre monocilíndricas de 4T. Entre las Flat Track y las Scrambler las diferencias son las justas: el neumático delantero es más ancho en la Flat, la Scrambler lleva un trasero de 17, mientras que en la Flat son los dos de 19 y la decoración. Ambas emplean las mismas mecánicas, chasis, frenos y suspensiones.



Las Fantic Caballero, al igual que su gama de trial, o las SWM, Ancillotti, Gori o incluso aquellas Aprilia de los primeros años, eran las clásicas motos italianas, con componentes de gran nivel, un montaje esmerado y una única filosofía: ser capaces siempre de ganar. Ahora no son precisamente motos para apuntarte a un enduro. Pero no se han olvidado de sus raíces. Andan muy bien y son capaces de ir deprisa casi por donde quieras llevarla. En 125, como es esta Flat Track, la moto sorprende por sus prestaciones, además de llamar la atención técnicamente. Emplea el motor Minarelli (que también monta Rieju, por cierto) de agua y cuatro válvulas, por supuesto, de 15 CV. Es el único motor de más de 50 cc que conozco que en la actualidad emplea todavía un carburador en vez de inyección y aún así supera la Euro 4.

CÓMO ES LA FANTIC CABALLERO FLAT TRACK 125

Resulta aparente, grande, atractiva, original por ser diferente y bien terminada, aunque con manías de constructor de motos de campo: la llave de luces no es la normal que sueles ver en motos de 125, sino la que empleaba, por ejemplo, Gas Gas en algunos de sus modelos de enduro. No es la más cómoda, pero sí resistente.



La moto porta un chasis en tubo de acero central. En la zona trasera del motor, en el anclaje del basculante, aparecen unas piezas mecanizadas en aluminio muy espectaculares. Parecen ser un refuerzo en esa zona, aunque técnicamente la fábrica no da información sobre si esto es así o son simples adornos. Desde luego, si sirven como soporte de la estribera. La moto está llena de detalles así. La horquilla invertida va cogida con tijas de aluminio, con la inferior con triple cierre. El basculante trasero es en acero, pero de un perfil muy trabajado, decreciente en achura según va hacia la rueda. La suspensión trasera es un monoamortiguador trasero con bieletas para aportar progresividad. Y los frenos son discos ondulados, con pinzas Bybre (la segunda marca de Brembo, las mismas que emplean las Duke 125 y 390 de KTM) con la delantera anclada de forma radial sobre la horquilla, firmada por la propia Fantic.



El motor es el Minarelli de agua y cuatro válvulas. Es el que se diseñó para las Yamaha YZF 125 de primera generación. Aquellas Yamaha eran de inyección y Minarelli (que pertenece a Yamaha) pudo vender a otros fabricantes una versión de carburación de aquel motor a cualquier fabricante que se lo pidiese. La evolución de aquel motor, que sigue siendo curiosamente de carburación, es el que emplea esta Fantic. Emplea un solo árbol de levas, un carburador Keihin de 30 mm y entrega los 15 CV (o se le supone, porque Fantic no comunica el dato) con una respuesta viva y divertida. Es interesante el escape que monta, con doble salida y según reza el propio silenciador, fabricado por Arrow para esta moto de serie.



El equipamiento es escueto, pero de calidad, como corresponde a una moto así. Lleva un cuadro digital dentro de una esfera pequeña, minimalista. Dentro informa de casi todo lo que necesitas, aunque debes cambiar de visualización en el propio cuadro para leer unas u otras informaciones. Incorpora pata lateral con desconexión del motor si metes una marcha, pero no se detiene en punto muerto, como debe ser. El faro delantero es sencillamente espectacular, con un piloto trasero de LED también mínimo en tamaño y prácticamente escondido entre el guardabarros y el portamatriculas. El tapón de gasolina sí lleva bisagra, por lo que no te quedas con él en la mano cuando lo abres. Pero son las llantas de radios, con la enorme rueda delantera de la misma medida que la trasera (130/80-19), la parte del equipamiento que más marca el estilo de esta moto.



CÓMO VA LA FANTIC CABALLERO FLAT TRACK 125

Uno de los primeros puntos fuertes que tiene es que resulta llamativa y diferente. Con sus 5.199 € se coloca como una de las más costosas 125 del mercado, aunque también es cierto que se distingue como una moto Premium y especial. Y lo demuestra, sobre todo, en marcha.

No es una moto baja, con el asiento a 840 mm del suelo. En la versión Scrambler tienes la posibilidad de elegir entre dos asientos, a 820 mm o a 840 mm, pero no en esta, que solo ofrece la alta. Ahora bien, no es muy ancha ni pesada, por lo que al final haces pie y se sujeta bien. Sobre ella, ya en marcha adoptas una posición bastante natural y neutra. Llama la atención la anchura del manillar, un detalle muy de "flat track".



Arranca bien. Por supuesto, a pesar del carburador, lleva starter automático y no manual. Suena potente, con cierta rabia. Los mandos tienen buen tacto y el cambio es preciso y silencioso. No hay, de hecho, ruidos mecánicos que llamen la atención y las vibraciones que te llegan a los pies son muy razonables y más si tienes en cuenta que llevas estriberas "off road" puras, de acero, sin goma.

Se maniobra bien y gira bastante... si te llegan los brazos, porque como te decía, el manillar es ancho. En ciudad es una moto agradable, aunque esa anchura no es lo mejor ni la moto es especialmente baja, dos detalles que no ayudan. Pero el buen tacto de mandos, la estabilidad a baja velocidad y el motor, potente pero suave, hacen que sea agradable también en este ambiente.



En carretera es rápida de verdad. Lo notas, además, desde que la pruebas por primera vez. Corre y acelera mucho, datos que fuimos capaces de corroborar con nuestro equipo de prestaciones, donde ha dado 118 km/h, una velocidad que solo las 125 cc más potentes y deportivas son capaces de alcanzar. Pero además acelera muy bien y a cualquier velocidad tanto chasis como la parte ciclo son eficaces. Es cierto que la rueda delantera de 130 de ancho le otorga un tacto algo pesado del tren delantero, pero la potencia del motor y el ancho manillar te ayudan a sacarla de las curvas a pesar de eso. Al final tienes que acostumbrarte, pero cuando lo haces se puede ir muy rápido con ella.



La moto, como verás, no es una trail, sin embargo sí equipa llantas de 19" y neumáticos de uso mixto, así como un ABS Continental de doble canal (a ambas ruedas) y con posibilidad de desconexión. Se apaga desde la piña izquierda, momento en el que se enciende en el cuadro un indicador de que lo has desconectado y puedes rodar por el campo. En este terreno sorprende, porque dispone de suficiente agarre y buen tacto de mandos. Hay que tener cierto cuidado con el del freno delantero, porque la pinza radial con un disco de 320 mm puede ser un tanto violento si no tienes cuidado sobre suelos con poco agarre. Con las suspensiones ocurre lo mismo: en carretera, en conducción deportiva, son perfectas, pero en cuanto el suelo no es perfecto, notas que resultan bastante duras.

Fotos: Miguel Méndez



Más información de la Fantic Caballero 125 Flat Track

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