Prueba Super Soco TC Max: Están llegando

Publicado el martes 04 de febrero de 2020

Empieza a ser una especie de mantra repetitivo: las motos eléctricas están llegando. Bien, pues ya puedes dejar de esperar. La Super Soco TC Max es una opción real, utilizable y a un precio razonable para los que buscáis una moto eléctrica equivalente a una 125.

¿Cuánto vale una 125 cc? Bueno, siendo uno de los segmentos de mercado que más motos suma, es normal que la oferta sea grande y, por tanto, encontrarás motos en una horquilla de precios verdaderamente amplia. Lo más barato, hoy día no llega a los 1.800 € de algunas Hanway o Keeway.

Desde ahí, hasta los más de 8.000 de algunas enduro como las TM, pasando por los más de 5.000 de algunas deportivas como la versión especial de la YZF 125R o la Aprilia RS 125, hay para casi todos los bolsillos.

Estarás de acuerdo, por tanto, que un precio de 4.495 € ya no puede escandalizar a nadie para una moto de este segmento, aunque todos sepamos que la inmensa mayoría de las 125 "normales" estén entre los 2.500 a los 3.500€.

Por otro lado, ¿cómo y cuánto se usan esas 125? Sí, hay gente que viaja con ellas, que compite€ incluso hay quien se plantea grandes aventuras recorriendo medio mundo con ellas. Pero la gran parte de sus usuarios se mueve con ella al trabajo o a sus quehaceres diarios en ciudad o desde las ciudades dormitorio hasta el centro y vuelta a casa.

Es decir, raro es que hagas más de 50/60 kilómetros diarios, salvo mensajeros o similares. Por tanto, con algo más de 100 kilómetros reales de autonomía, muchos de esos usuarios tienen suficiente. Si la moto es además capaz de rodar a unos 80 kilómetros hora sostenidos, puede ser suficiente también para casi todos ellos.



Esto es lo que cuesta y lo que hace esta Super Soco luego, como te digo, es una opción real a tener en cuenta. Y sí, es la primera con formato "moto" y prestaciones de 125 cc que cumple con todas esas premisas. Porque scooters ya había alguno: el recién aparecido Qooder, basado en el Torrot Muvi o los Silence se acercan bastante; Rieju Nuuk, algo caro todavía, pero cerca. Pero no en moto, donde las Volta más baratas pasan de los 8.000€, KTM Freeride pasa de los 7.000 y las famosas Zero, de los 13.000€.

Super Soco llega de China, de la mano de Turbimot, una de las empresas de importación más activas del país, parte del grupo Motorien. Son los que desarrollaron aquel scooter que iba a comercializar Xiaomi, revolucionando el precio, un scooter que al final se ha presentado como Super Soco CUx. Es una marca especializada en este tipo de motos eléctricas y la TC Max es su gama superior. Y está bien pensada y bien hecha. Veamos cómo es.

Super Soco TC Max: Cómo es



Pequeña y compacta, más ligera que cualquier 125 cc de gasolina que hayamos probado antes, la Super Soco TC Max es una moto simple y lógica en su construcción, bien terminada en cuanto a calidades, diseño y estilo. Un chasis en tubo de acero, con la estructura clásica de cualquier 125 encierra dentro, cerca del eje del basculante un motor eléctrico de 3000W capaz de entregar 3.9kW (unos 5 CV) con un muy elevado par motor continuo, que le permite esas prestaciones similares a las de una 125 cc.

Realiza la transmisión final a través de una correa a la rueda trasera, sin embrague ni cambio, de forma que la llevas como una moto automática o un scooter. De hecho, dada la posición de conducción se echa de menos el pedal de freno trasero, que no tiene, al ir este mando en la maneta izquierda.

Lleva una muy aparente horquilla invertida. Detrás, un monoamortiguador central sin bieletas, sobre un basculante de sección ovalada muy largo, lo que le da buena capacidad de tracción. Emplea ruedas de 17" sobre llantas de radios, algo que le da parte de ese estilo café racer y cuasi retro que han buscado. Lleva sendos frenos de disco, suficientes para esta moto, con un sistema de frenada combinada bastante estándar. La moto pesa, en orden de marcha, 101 kg.



La batería va en el centro de la moto: con una llave, desde el lateral izquierdo de la moto abres el asiento y la tapa que conforma el falso depósito. Debajo del asiento hay un interruptor general, uno de esos tipo diferencial, como los fusibles de casa. Bajo la tapa del falso depósito hay una bandeja donde llevas el cargador, que puedes sacar de ahí. Debajo de la bandeja, la batería extraíble.

Puedes cargarla sin sacarla de su alojamiento o llevártela a donde quieras, aunque, eso sí, pesa unos 22 kg. Funciona a 75V y 45Ah. Se carga completamente en unas 8 horas con el cargador normal, pero hay un cargador opcional que reduce este tiempo a 4 horas. Con una carga total tienes unos 110 km de autonomía, a una media de 45 km/h para un conductor de 75 kg, según datos oficiales.

El equipamiento es correcto: hay detalles de gama alta, como las luces LED, lógicas por otro lado en una moto que debe reducir al máximo su consumo eléctrico. Una llave de proximidad hace innecesario sacarla del bolsillo para poder arrancar la moto, aunque sí tienes que desbloquearla con el mando a distancia que conforma la llave.

No hay caballete central, pero sí una pata lateral sólida y de fácil uso. El cuadro se reduce a una esfera con el velocímetro, algunos testigos sobre el fondo y a una pequeña pantalla digital a la derecha, dentro de la esfera, con el porcentaje de batería, temperatura de la misma, kilometrajes y "modo" de uso (tiene tres). Se echa en falta, eso sí, un reloj de hora.

Super Soco TC Max: Cómo va


Es una moto original y diferente. No solo por ser eléctrica: reconoce que las líneas son diferentes y llamativas, muy originales. También lo es por algunas peculiaridades hasta divertidas. Si la coges sin haber desbloqueado su uso con el mando a distancia que sirve de llave, empieza a protestar, con un pitido de alarma y una especie de "baile de San Vito" que le da: se mueve hacia delante y hacia atrás, de for-ma aleatoria, unos centímetros.

Si la has desbloqueado correctamente está lista para, pulsando el botón "Start" entre la tija del manillar y el falso depósito, ponerse en marcha. En el lado derecho del manillar tienes, en la posición habitual del arranque, un botón que permite desconectar el acelerador, de forma que no puedas (o pueda un gracioso al lado de la moto) acelerar sin estar preparado para salir.

Sobre este botón, un interruptor permite cambiar entre los tres modos de uso: el 1 es el que menos gasta, limitando la velocidad a unos 60 km/h, indicado para uso urbano; el 2, un uso medio, limitado a 80 km/h, manteniendo alta autonomía; y el 3, libre, capaz de hacer pasar la moto (con algo de ayuda, en bajadas o así) de los 100 km/h, pero limitando bastante la autonomía. En nuestra prueba, al final lo más lógico es ir empleando los tres, en función del tráfico que tengas alrededor y siempre vigilando la autonomía en el cuadro.

La moto es bastante baja de asiento. La posición de conducción, algo adelantada de manos y con los pies centrados, es cómoda, con el asiento un poco duro. Los mandos, sin embargo, tienen muy buen tacto todos ellos: el acelerador, con sensor Hall, tiene una acto muy natural y los frenos, a pesar de su sistema combinado, mantienen un tacto bueno en cualquier tipo de frenada. Las suspensiones también trabajan bien: no es excesivamente blanda; tampoco son duras como en una deportiva, pero sí sujetan la moto bien en curvas.



A baja velocidad es agradable y fácil de maniobrar. Gira suficiente y no pesa en marcha, siendo además bastante corta entre ejes. En la ciudad es agradable, rápida saliendo de semáforos y ágil. Incluso en modo 1, el más lento, es suficiente en las calles del centro de las ciudades, siendo más recomendable el 2 si vas por calles y avenidas principales, más anchas, con una velocidad del tráfico superior. Se sujeta muy bien al suelo y se agarra bien, incluso con sus neumáticos de serie, de marca "Cordial" no especialmente anchos.

En la carretera sigue siendo divertida. No hay apenas más ruido que el zumbido del motor eléctrico y el de rodadura, lo que le da cierta sensación de tranquilidad al rodar. Es muy estable a cualquier velocidad, y el motor va algo justo si quieres comparar con las 125 cc estándar: en cuanto hay algo de subida le cuesta pasar de 80 km/h de marcador, mientras que en bajada es fácil ver los 110 km/h.

Lo cierto es que llanea entre 90 y 100 km/h, lo que son sobre 92 km/h reales. En curvas es muy divertida de llevar: a pesar de su tamaño, de su peso y de su potencia justa, no tienes esa sensación de que se cae adentro cuando la tumbas, típica de motos con poca potencia. Debe ser la respuesta al gas, su nivel de par, de 180 Nm desde el principio de apertura del acelerador, la que elimina esa sensación negativa. Un chasis bien hecho y una parte ciclo acertada le dan una sorprendente capacidad deportiva que no lo parece cuando la ves. Puedes frenar fuerte, tumbarla mucho y abrir gas (bueno, electrones, más bien) para salir deprisa hasta la siguiente curva. Debe ser toda una experiencia meterla en un karting.

No es fácil puntuar una moto así: ¿con qué la comparas? ¿Con las de gasolina? Entonces le falta algo de prestaciones y un poco de autonomía. ¿Con otras eléctricas? Entonces es muy barata y accesible. Pero lo cierto es que la moto se percibe como algo utilizable a diario, con comodidad, con posibilidades reales de sustituir a una de gasolina para mucha gente que no precisa más autonomía ni prestaciones, a un precio accesible.

Corre lo suficiente en la carretera para moverte a ritmo del tráfico habitual. En ciudad hasta acelera más que muchas de sus rivales de gasolina y resulta más ligera y agradable. El pasajero tiene un sitio suficiente, con un asa trasera cómoda y buenos reposapiés. Buen equipamiento, aunque mejorable con detalles como el reloj de hora, básico para el día a día en ciudad, es una moto cómoda de usar que en autovía, como buena "125" se queda justa para llegar a la velocidad del tráfico, en días sin demasiado tráfico.

 

Especial MotoGP2020
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