Frontera Choppers, lo mejor de ambos mundos

Publicado el martes 07 de enero de 2020
Frontera Choppers, lo mejor de ambos mundos

¿Te imaginas a alguien que visite una hospital sin estar enfermo? O ir a una comisaría sin delitos por medio, o ir a un restaurante sin hambre. Pues ese soy yo. Mi caso se constriñe a los talleres de motos. Voy por que sí, sin averías, ni transformaciones, voy a ver qué tal. En este caso se trata de Frontera Choppers, dos palabras sublimes juntas.

Los choppers me apasionan, me dan la vida, me la han dado de hecho. Y con un hierraco infernal, con frenos suficientes pero precarios, poca capacidad de combustible, posición dudosamente cómoda, y manejo complicado. Pues eso da la felicidad, no a todos, lo sé. En la zona de confort no circulan choppers. Una estética recargada o simplista, cromados o satinados, caro o barato, nunca eficiente. Es así suficiente.

La Frontera, ja, qué palabra. Depende de muchas circunstancias. Si eres del primer mundo, la atraviesas hacia el segundo o tercero, con ánimo, esperanzas o confirmación de regresar al tuyo.



Si no perteneces al puntero, no quieres regresar, te apalancas como puedas. Fronteras son barreras, y fronteras son aperturas, otros horizontes. Ser fronterizo enriquece. Pillas lo mejor de ambos mundos: verbigracia, Gibraltar (español), frontera marroquí en Ceuta y Melilla, frontera entre la dos Coreas...

La que nos atañe es la de México/USA, que une o separa el Pacífico del Golfo de México. 3.185 kms de conflictos, amistades, kilogramos, dólares, cactus y arena. Con más de 50 millones de cruces peatonales fronterizos, muchos de estos son legales.



La imagen de la frontera que se nos viene a la cabeza es un parapeto, con barra bitono a rayas que se eleva con un contrapeso. Ya no. Ahora son los aeropuertos, uno de los más deshumanizados lugares del mundo. No hay tascas, solo franquicias. Chicas guapas, sí, pero no están huyendo, no se escabulle uno por un aeropuerto, demasiado control.

Dejando las divagaciones, en Frontera Choppers encuentras un taller de motos, sobre todo Harleys, muy bien ubicado, entre el concesionario oficial de Harley Madrid y el de Triumph Madrid, dos marcas históricamente relacionadas con la construcción de bobbers y choppers.



El trato es cercano, algo así: déjame que te conozca para currarme tu moto. Su trabajo es eficiente, sin adornos falsos, al grano. Óscar es el mandamás del entorno, te recibe personalmente te escucha, lo interpreta, lo hace y lo cobra. Y a un precio razonable. Entiéndase para ambas partes. Están especializados, como se dijo, en Harley-Davidson, mantenimiento, reparaciones, ruedas, venta de piezas, artículos€ Ya lo pillas.

Aparca enfrente tu hierro: C/Gral. Alvarez de Castro 40, Madrid.
 

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