PuntApunta 2019: peregrinos del asfalto

Publicado el lunes 27 de mayo de 2019
PuntApunta

La sexta edición de PuntApunta ha vuelto a atravesar la Península de un extremo a otro con el mismo espíritu motero de sus orígenes. No es una tradición milenaria en el tiempo, pero sí en participantes y en emociones.

No hay otro evento en España ni en Europa que congregue tal cantidad y calidad de ruteros como el PuntApunta. Desde 2014, amantes de las dos ruedas se reúnen en un extremo de la Península Ibérica para compartir kilómetros y experiencias en un recorrido hacia el extremo opuesto. Se sigue una ruta diseñada para descubrir carreteras, parajes y pueblos que, de otro modo, jamás tendrías la oportunidad de conocer. La excusa es simple: hermanar mares opuestos, en esta ocasión recogiendo agua del Cantábrico para arrojarla en el Mediterráneo. Pero detrás de este objetivo, te garantizo que hay todo un universo motero.



Con "roadbook" en mano, maletas cargadas de ilusión y ganas de compartir vivencias con el resto de participantes, esta edición 2019 es la que ha congregado el mayor número de peregrinos del asfalto de las convocadas hasta la fecha. No porque la participación de motos haya sido superior, ya que están limitadas entorno a 750 (en la primera convocatoria se reunieron 200 motos), sino porque en esta ocasión han participado más acompañantes en el asiento trasero que nunca, a lo que hay que sumar los 21 miembros de la organización más el apoyo técnico de firmas colaboradoras que miman cada aspecto de un evento de tamaña magnitud (neumáticos Metzeler, componentes Touratech, transportes Almarza&Go o Viajes Pangea), la delegación de la marca que da soporte al evento (BMW Motorrad España) y un selecto grupo de periodistas que dan cobertura al movimiento de motocicletas más masivo y prestigioso de nuestro continente. En total, una edición milenaria.

Los poseedores del distintivo MÍTICOS


En esta ocasión, la ruta dirigió a los participantes desde la Torre de Hércules en La Coruña al Puerto de Castellón, con paradas intermedias en las ciudades de Palencia y Zaragoza. Tres jornadas de alrededor de 500 km cada una peregrinando por los rincones más excepcionales de Galicia, Castilla-León, Aragón y la Comunidad Valenciana, y en los que, una vez más, no se ha tenido que lamentar ninguna víctima de extrema gravedad, lo que refleja la plena concienciación en la seguridad de los participantes.

Su actitud rebate la imagen pública de peligrosidad que en muchas ocasiones se sigue transmitiendo hacia la sociedad, lo que jamás es excusa para bajar la guardia por nuestra parte. Como queda demostrado en todas las ediciones de PuntApunta, el motorista ya pone todo de sí para hacer que su pasión sea lo más segura posible. ¿Lo hacen también el resto de entidades oficiales con competencias en lo relativo a la accidentalidad de la motocicleta al margen de mensajes de "xx muertos en moto este fin de semana" que rezan los paneles luminosos en nuestras carreteras?



La moto como instrumento de encuentro del motero consigo mismo cobra todo su sentido en cada PuntApunta, pero en esta edición 2019 todavía en mayor medida. El hecho de compartir los primeros compases de la ruta con los peregrinos que realizan el Camino de Santiago a pie o en bicicleta ha creado esta vez un halo de espiritualidad que cada miembro de la caravana, pero también cada grupo de amigos que comparten asfalto, han podido experimentar en primera persona. Por eso he buscado este año transmitirte tres formas distintas de afrontar la experiencia vital de un PuntApunta. Habrá decenas de perspectivas más, pero en concreto estas tres me apetece especialmente compartirlas contigo.

Los peregrinos del asfalto de siempre

Los Amigos de las Clásicas BMW de España, capitaneados una vez más por José Ramón Ricart, son ya toda una institución en PuntApunta desde la edición 2016. Dan el toque de autenticidad y respaldo histórico a una marca legendaria como BMW, ya camino de su primer centenario. En plena euforia por la moda Vintage, la participación de modelos de época transmite un punto de originalidad que no tiene precio.



Entre el elenco de modelos que ensalzarían cualquier museo de la automoción encontramos cuatro impolutas R90S (Ildefonso, Juan, Pako y José Ramón), dos R80G/S (Jaume y Fermín) y sendas R100S (Enrique) y K100RS (Francesc), unidades con hasta 40 años a sus espaldas perfectamente conservadas y puestas a punto para compartir ruta con las más recientes R 1250 GS, R 1250 RT, F 850 GS... El ritual de Enrique cada mañana para tener en perfecto estado de revista su R100S es un espectáculo. Amor incondicional.



Como en otras ocasiones, en PuntApunta 2019 he tenido el privilegio de poder disfrutar personalmente de uno de estos tesoros. Fue en la primera jornada, entre La Coruña y Palencia. Los casi 60 kilómetros que recorrí sobre la resplandeciente R90S de José Ramón me hizo comprender las sensaciones que tantas veces he leído de aquellas primeras superbike y que también me relató con emoción mi añorado compañero Carlos Domínguez a lo su trayectoria profesional. No te miento si te digo que la lluvia que nos acompañó desde la salida cesó en este preciso momento y comenzó a lucir el sol con las vistas de los cañones del río Sil en el horizonte. Un motor infinito de sensaciones, un tacto de componentes como frenos y suspensiones que han sabido resistir el paso del tiempo con total dignidad y, sobre todo, un relato directo al oído y al corazón de boca de una de las motos más míticas de la historia del motociclismo ha hecho que esta edición haya sido todo un camino de peregrino para mi. Aprovechando sus virtudes en carreteras reviradas y en manos experimentadas, ¡algunas motos modernas no resisten su ritmo! Una experiencia divina, de auténtico peregrino.



Lástima que el embrague de la K100 del grupo dijo basta en tierras lucenses. Es entonces donde el grupo hace piña. A pesar de la vasta experiencia técnica de sus integrantes, no hubo más remedio que recurrir a la grúa. Pero el espíritu permanece intacto. "Ahora lo tenéis todo muy fácil con las motos actuales. El embrague lo accionas con dos dedos, las suspensiones son muy cómodas, el acelerador no requiere ningún esfuerzo, la electrónica te ayuda en todo... Cualquiera puede parecer un buen piloto. Antes no era así. Las 'manos' eran un factor fundamental. Pero no te creas que no me gustan también las motos de hoy", me afirma uno de los integrantes de estos "bmweros" de siempre.



No sé cómo expresar con palabras el agradecimiento al grupo de amantes de las clásicas BMW por integrarme entre ellos y hacerme partícipe de una visión de la moto nada peregrina, sino fundamentada en el pasado y, por tanto, eterna. Y a José Ramón tampoco sé cómo confesar que a punto estuve de dejarle mi flamante BMW F 850 GS Adventure para llevarme su R90S directamente de Lugo hasta el final de la ruta en Castellón... El año que viene se tendrá que andar con más cuidado.



La peregrinación de padres a hijos

Benjamín (71 años) y Jaime (35) son padre e hijo. En 2019 completan su quinto PuntApunta de las seis ediciones celebradas, cifra que los encumbra como "riders GOLD". Solo son superados por los "riders MÍTICOS", los que han participado en todas las ediciones, un privilegio reservado hoy día solo a 14 ruteros (entre los que se encuentra un orgulloso servidor).



Si hay un motivo para hacer este paralelismo con el Camino de Santiago, se refleja a la máxima expresión en el caso de esta familia. Benjamín tiene tras sí una amplia trayectoria en moto. Comenzó con modelos Ducati Twin hasta que descubrió el universo BMW. Ahora disfruta de una R 1200 R que en su día fue de su hijo. Jaime dispone en la actualidad de una R 1200 GS con la que recorre varias decenas de miles de kilómetros al año. Ambos han compartido grandes viajes como Cabo Norte y escuchar las vivencias de Benjamín con su mujer en el asiento trasero a lo largo y ancho de nuestro país en años pasados te descubre el sabor del motociclismo más auténtico. O esa operación de espalda que le impidió asistir a la convocatoria de los BMW Motorrad Days 2018. Ahora ha descubierto que montando en moto es como menos le duele... Será otro milagro del santo que protege a los peregrinos del PuntApunta.



Cualquier parada en ruta o conversación sobre el mantel, con las miradas cómplices que solo se pueden transmitir entre padre e hijo, delatan un mundo que únicamente se puede abarcar en experiencias de este tipo. Y si es sobre dos ruedas, insuperable. En un mundo atropellado por las obligaciones y las urgencias personales, la relación filial te devuelve a la realidad eterna de lo auténtico. Benjamín y Jaime lo saben bien, y reservan unos días de vacaciones en moto para seguir cultivándolo año tras año. ¿Se mantendrá en el futuro con el hijo de tres meses de Jaime? Apuesto que sí.

La peregrinación de cada año

PuntApunta es, siempre, una historia de amistad. Rodar con otros amigos en las carreteras que diseña la organización y admirar las maravillas que se esconden en los rincones más recónditos de nuestra geografía es una experiencia impagable.

Amistad también es integrar a nuevos miembros y así he tenido el privilegio de ser acogido desde la primera edición por un grupo de motoristas muy especial. No forman parte de ningún motoclub, sino que su relación ha nacido de esta experiencia común, siempre basada en profesar el amor al mototurismo con mayúsculas. Unos en mayor medida que otros, pero todos con la misma pasión, a lomos de sus BMW S 1000 XR (Fran), R 1200 GS Adventure (Juan Antonio), R 1200 RS (Alejandro), K 1600 GTL (Luís), R 1200 R (Jesús), F 650 GS (Jorge), Honda Transalp (Antonio) o Yamaha FJR 1300 (Luís) han recorrido la práctica totalidad de nuestro continente, desde Cabo Norte hasta Croacia, desde Rusia a Italia, también Marruecos y, cómo no, cada centímetro de nuestra Península Ibérica.



En esta ocasión, algunos de sus miembros emprendieron el camino hacia el punto de partida de PuntApunta 2019 de una sentada desde Alicante hasta La Coruña, y eso que las jornadas siguientes prometían "machadas" superlativas. Además, en el regreso a casa desde Castellón nada de autovía. Por ejemplo, Alejando y Luis deben volver a Madrid y, cómo no, hay que disfrutar de Albarracín y la Serranía de Cuenca antes de llegar a la capital.

Cada kilómetro recorrido es una experiencia Premium. El respeto en marcha entre los miembros del grupo es máximo, compartiendo las decisiones de quien oficia de "road leader" (en esta ocasión, la jornada final, con un servidor en esta labor ante la ausencia por motivos de fuerza mayor de Luis, quien nos tuvo que abandonar prematuramente –un fuerte abrazo, Luís-), ayudando a los compañeros en los pequeños incidentes de la ruta (la caída sin importancia de Jesús que le obligó a dejar su R 1200 R en la cuneta o el desfallecimiento por pura edad de la Transalp de Antonio), permaneciendo unidos en las inevitables pérdidas de rumbo (¡qué sería cada jornada de PuntApunta sin los consabidos errores de interpretación del "roadbook"!), dándose una alegría, siempre con total seguridad, en esa carretera de montaña con asfalto perfecto que te invita a rodar con algo de alegría (¿verdad, Fran?), o riendo y disfrutando del buen rollo que únicamente puede derivar de tantos y tantos kilómetros compartidos, todo lo cual hace que entre sus miembros proliferen los "riders GOLD y MÍTICOS").



Como grandes mototuristas, cuando realizan comentarios al respecto de la prueba en esta edición es aconsejable poner atención. "Lástima que se recorran parajes y pueblos que no se puedan disfrutar durante más tiempo. Es lógico que para eso se necesitaran más de tres jornadas. Pero se podría aprovechar para tener más contacto con puntos concretos de especial encanto, como paradas en pueblos emblemáticos como se ha hecho ya en otras ocasiones".



Tres formas de vivir PuntApunta y tres motivos para seguir haciéndolo en el futuro. El "finisher" o placa conmemorativa que recibe cada integrante de la ruta es solo un tesoro que simplemente sirve para mostrar hacia fuera el que realmente te guardas en tu interior: las experiencias que has vivido en esta anual peregrinación, decana entre las que se realizan en España. No me extraña que, durante la despedida, todos sus miembros no puedan dejar de pensar ya en la próxima edición 2020. ¿Te apuntas tú?




 

 


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