Prueba Brixton Cromwell 250: Volver al origen

Publicado el lunes 17 de febrero de 2020

Esta Brixton es una 250 monocilíndrica de estilo retro. No es una deportiva, no hay caballos para eso. Ni tampoco es una trail muy de moda. Es, simplemente, una 250 mono, de las de siempre, solo que traída al mundo "Euro 5" y con una carrocería llamativa y bien dibujada.

No suele gustarme empezar estas cosas por el final, pero creo que en este caso será mejor, para que entiendas, desde el principio, de qué estamos hablando. Y como suele ocurrir, mejor con un ejemplo. ¿Sabes a qué moto me ha recordado esta Cromwell cada una de las veces que me he subido a ella? A una Yamaha SR 250. Nada más y nada menos.

Aquella Yamaha, que seguro que recordarás, era más bien poco "sexy": no tenía unas líneas llamativas, no había una burrada de caballos, no montaba suspensiones y frenos de primer orden ni nada de eso. Eso sí, fue una superventas en medio mundo, y yo creo que pocos de nosotros, de los que llevamos unos años en moto, no habremos cogido alguna vez alguna. Y era lo que esperabas: eficaz, dura, noble y económica. ¿Qué más quieres? De hecho, ¿hay hoy día algo parecido?

Pues de lo más parecido que yo me he encontrado en estos últimos años ha sido precisamente esta Brixton. Una mono 250 cc ligera y agradable de llevar, que cumple con lo que tiene que hacer con eficacia, que no es especialmente cara de comprar (y no creo que lo sea de mantener) pero que además tiene un "plus": un estilo retro con detalles como ese escape vendado que hace que la gente sí se pare a mirarla. Por cierto, suelen preguntar si es la típica 125 retro. Y no. Es una 250€del tamaño de una 125.




Brixton está haciendo las cosas bien. Como sabes, es parte del grupo austriaco KSR. Tienen su central en Krems an der Donau, al noreste de Austria, y desde allí controlan la estrategia de todas sus marcas (Brixton, Lambretta, Malaguti y KSR) y además diseñan muchas de sus motos, como estas Brixton, la marca del grupo centrada en motos de marchas de estilo retro. Varias 125, gama a la que este años se incorporan algunas novedades interesantes, las dos nuevas 500 y dos 250, completan ya una gama muy curiosa. Yo ya tuve la oportunidad de probar las 250 en la sede de la empresa hace unos meses (cuando todavía llevaban los nombres de Glanville y Saxby) y ahora vuelvo a subirme en la nueva Cromwell (antes Saxby), para convencerme, aún más, de las bondades de esta moto.

No es muy cara, no muy potente, pero sí sabe aprovechar lo que tiene. Noble de conducir, más que su hermana "Scrambler" Felsberg, Brixton ha mejorado esta moto en detalles desde la primera vez que la cogí y ahora se nota más equilibrada y agradable. Una marca que, en pocos años, ha conseguido una posición envidiable con sus 125 (líder de mercado europeo en ese segmento de las retro 125) y que va haciendo las cosas bien con esta 250 que, si pruebas, entenderás, ya que se trata de una 250 económica y simple, bien acabada, que servirá como cualquiera de las 250 mono de siempre: como herramienta de transporte eficaz. Como siempre han sido.

Brixton Cromwell 250: Cómo es




Con ese planteamiento filosófico, como entenderás, no hay grandes tecnologías bajo lo que se ve. No hay mucho que contarte sobre novedades en materiales, flujo de gases, culatas con distribuciones "espaciales", electrónica u otras tecnologías futuristas. Es tan simple como la ves, con las peculiaridades técnicas que la Euro 5 exigirá dentro de nada: lleva inyección electrónica, como no podía ser de otra forma, y ABS que, como sabes, en una moto de más de 125, es obligatorio.

Tiene un chasis en tubo de acero, en cuna abierta por abajo, con un basculante del mismo material, de sección redonda y dos amortiguadores traseros que puedes regular en precarga. Lleva una horquilla estándar con las barras cubiertas por un fuelle de goma. Sí llama la atención que lleva dos colectores de escape desde la culata que se unen en un sola salida bajo el motor, vendados hasta el silenciador. Es un detalle "auténticamente retro", sin otro significado técnico que el quedar bonito.



Lleva llantas de radios con cubiertas CST, con la delantera de 18" y la trasera de 17", un cambio de cinco velocidades bien escalonado y un equipamiento algo justo. El cuadro es absolutamente minimalista: una esfera con una pequeña pantalla digital por abajo. El contacto está al lado de esa esfera, por lo que el bloqueo de la dirección se ha llevado a la parte inferior de la pipa de dirección, al menos, eso sí, con la misma llave. Se montan dos frenos de disco, algo básico para poder montar hoy día el obligatorio ABS.

Los mandos de luces siguen la misma tónica básica y es un punto mejorable: los intermitentes no se cancelan pulsando, sino que tienes que llevar al centro el interruptor de corredera, cosa que no siempre consigues a la primera. Otro punto mejorable es la pata de cabra: desconecta el encendido y la moto se para cuando la extiendes, aun estando en punto muerto. Eso sí, lleva caballete central y no cuesta mucho subirla, por lo que, al menos, podrás mantenerla en marcha sin sujetarla mientras se calienta. Luz de día de LEDs, bordeando el faro principal e intermitentes en la misma tecnología y las aletas metálicas cromadas son, sin embargo, dos detalles de calidad que se agradecen, igual que una sensación general de buena calidad.

Brixton Cromwell 250: Cómo va



Hace unos meses, como te decía, tuve una pequeña toma de contacto con las 250 de Brixton. No más allá de unas decenas de kilómetros con cada una de ellas, en los alrededores de su cuartel general en Austria. Recuerdo que iban bien en general, pero también que el tren delantero era mejorable: notabas, con los dos modelos (y más con la Scrambler Felsberg) que se iban para adentro al girar e incluso al frenar lo notabas. Pero eran bonitas y originales.

No me imaginaba, cuando fui a recoger esta Cromwell, que las cosas había cam-biado tanto. De hecho, no sé qué ha cambiado. ¿Tarado de la horquilla? ¿Cubiertas? ¿Rodamientos de dirección? No sé. Quizá incluso sea solo la presión de los neumáticos, pero esa sensación ha desaparecido del todo para dar lugar a una sensación agradable de estabilidad y agilidad, de nobleza de reacciones, siendo consciente de que vas montado en una moto utilitaria y no en una deportiva.

Es agradable de posición desde parado. Te sientas bastante recto y cómodo, aunque al estrecho asiento "a la moda" le falta algo de mullido. Mandos de gas, frenos, cambio y embrague tienen un tacto correcto, con el problema ya comentado con el de intermitentes. Arrancas, con la pata recogida, por supuesto, y ya hasta el sonido te recuerda a aquella Yamaha SR 250 que te decía antes. En marcha a baja velocidad se maniobra bien. Tiene la ventaja del tamaño de una 125 y poco más peso. Puedes con ella aunque se incline sin muchos problemas, y eso da sensación de agilidad. En marcha, en ciudad es muy cómoda y fácil, como una 125 también, pero con mayor par y respuesta desde abajo. El manillar es un tanto ancho, lo que ayuda a esa sensación de control, pero es el punto a controlar a la hora de pasar entre coches.



En la carretera no es ningún avión: la moto va como debe entorno a los 100 km/h, 110 como máximo. Sí, corre más, por supuesto: la llegas a ver, en bajada, cómo pasa de 120 y se acerca (incluso a veces supera) los 130 km/h de marcador, pero va forzada. No hay vibraciones molestas nunca pero sí cortes de encendido provocados, básicamente, por un cuentavueltas que marca hasta las 16.000 rpm, en una moto con la potencia máxima a 8.000 rpm, zona en la que te has metido sin querer en el corte de encendido. Por cierto, no hay zona roja en el cuentavueltas. Sus suspensiones son blandas, más pensadas para tu comodidad que para sujetar la moto en apuradas salvajes, y a veces se nota la trasera algo rebotona. No llega a afectar ni mucho menos a la sensación de control que entregan los neumáticos en seco, donde puedes inclinar con tranquilidad y apurar bastante los flancos. Los frenos, sin embargo, sí actúan con buena tacto y potencia. Con un conjunto así, en resumen, sobre carreteras reviradas y en buen estado, puedes divertirte mucho, aunque no sea la moto perfecta para esto.

La Brixton es una buena moto de diario, para moverte en ciudad e incluso hacer escapadas por las carreteras de alrededor de las ciudades. Anda lo suficiente para eso, si no buscas "sensaciones" deportivas y sí disfrutar de un paseo en moto. Es agradable de llevar, con buen respuesta de motor desde abajo, suspensiones cómodas (con la trasera un poco blanda) y frenos suficientes.

Destaca la sensación de agilidad y manejabilidad, con ese plus de par del motor de 250 cc, por lo que en ciudad es una gran moto. En la autovía, lógicamente, con sus 18 CV se queda algo justa, pero es capaz de rodar con soltura a una velocidad cercana a la del tráfico. Con suficiente sitio para el pasajero, la moto debería mejorar en equipamientos como el cuadro, el bloqueo de dirección, mandos de luces o desconexión del motor por la pata de cabra.

FOTOS: Miguel Méndez

 

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