Prueba Hyosung Bobber GV 300 S: más que custom

Publicado el lunes 27 de julio de 2020
Hyosung Bobber GV 300 S

La miras y claro que es una custom, pero cuando la pruebas te encuentras con una moto que va más allá. Para empezar es una bicilíndrica con 30 CV y 6 marchas, unos datos que la cercan más a las sport de su cilindrada que a las clásicas cruiser.

Si sigues analizando sus cualidades, esta conclusión va a más. Por ejemplo, un chasis nuevo, derivado en la 125, la convierten en una moto muy compacta, baja y ágil, todo lo cual hace de ella una gran moto en ciudad. Así las cosas, entenderás que te diga que es algo más que simplemente una custom.

Es la segunda Hyosung en renovarse en estos últimos meses, una marca que en los últimos años no se ha mostrado muy activa en esto de presentar nuevos modelos, pero que de repente "se ha puesto las pilas" con estos dos nuevos modelos, en 125 y 300, que cambian radicalmente la historia de la marca.



Como sabes, la marca coreana se hizo conocida en Europa con sus gamas de motos V-Twin con un motor disponible en 125-250 y con el 650, todos ellos de inspiración Suzuki. Así nacieron las Comet, en versiones carenada y naked, así como las Aquila, una gama de custom bicilíndricas económicas que se vendieron muy bien gracias a una combinación acertada de diseño, prestaciones y precio. Años después, en 2015, llegó una nueva monocilíndrica naked sport, la Exiv, que no tuvo el mismo éxito. Y más desconocidos resultan los scooters de la marca, los MS3, que permanecieron también pocas temporadas. Si unes a eso alguna trail "mono" de 125, scooters de 50 cc y, sobre todo, aquella Karion de rueda trasera "gorda" que sí tuvo buena repercusión, tienes resumida a grandes rasgos la historia de la marca en España. Resaltaremos aparte la gran ST7 que derivaba de las Aquila 650. Ahora la marca ha decidido reniventarse y, por ahora, centrarse en estas custom de cierto regusto sport, en 125 y 300, con nuevos motores que, por qué no, es posible que acaben motorizando otras motos de otro estilo, como ya ocurrió con aquellas Aquila y Comet.



Hace poco tiempo pudimos probar la primera Hyosung de esta nueva generación, la 125. La moto nos convenció por tratarse de una custom muy potente, que se mete en la lista de las 125 más rápidas de marchas, única con motor V-Twin en el panorama de las 125 actuales y con un chasis convincente. Una moto bien terminada, además, que entra por los ojos. Ahora llega en versión 300, también con motor de nueva factura, con ese mismo estilo de carrocería y bajo una filosofía muy similar. Esta no es capaz de compararse, lógicamente, con las deportivas de su cilindrada de motor dos cilindros (ni lo intenta), pero desde luego también sorprende, entre otras cosas, por sus prestaciones. Y mantiene otra diferencia con la 125: mientras que la pequeña emplea el nombre clásico de GV 125 Aquila, añadiendo solo una "S" al nombre, la grande adopta una denominación más genérica: Bobber GV 300S Bobber. Ha dejado de nombrarse Aquila.

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CÓMO ES LA HYOSUNG BOBBER GV 300 S

Ha dejado de ser Aquila y lo ha hecho del todo, puesto que la práctica totalidad de sus componentes son de nueva factura. Un nuevo chasis en tubo de acero enmarca todo el motor y detrás encontramos un basculante de tubo redondo bastante clásico, con dos amortiguadores muy discretos, terminados en negro regulables en precarga, y delante una horquilla estándar con fuelles, que tampoco quiere quitar protagonismo a sus enormes y curiosos neumáticos. Equipa un 120/80 delante, en llanta de 16" de palos finos de gran diseño y un 150/80-15" detrás. Esos perfiles tan grandes presiden la estética de la moto, que en parado se refuerza además con ese dibujo a tacos que parece de trail más que de una moto custom. Para frenar cuenta con dos discos, con ABS de serie como obliga la ley.

El motor es completamente novedoso. Ha seguido el mismo camino del 125 en cuanto a su arquitectura y ha pasado de los 75º de apertura de los cilindros de la 250 a una V más cerrada, de solo 60º. Ha crecido, en este caso, en diámetro y carrera para una cilindrada de 296 cc y ha aumentado considerablemente su relación de compresión, hasta 11,6 a 1. Incorpora doble árbol de levas y cuatro válvulas por cilindro pero ahora es refrigerado por agua completamente, abandonando la refrigeración de aire-aceite de los anteriores. Con todo ello alcanza ahora los 30 CV a 8.500 rpm que transmite a través de un nuevo cambio de seis velocidades.



En el equipamiento se nota que han intentado (y conseguido) mantener a raya los costes. No dispone de caballete central ni luces LED salvo en el piloto central trasero y no hay grandes despliegues electrónicos. Pero lo cierto es que tampoco se echa en falta nada importante: a la hora de aparcar la pata lateral es cómoda y deja la moto en posición segura; además la moto desconecta el motor de arranque con la pata extendida, lo que evita accidentes. Monta un tapón de gasolina con llave, aunque sin bisagra. Y el cuadro es bastante completo y visible, sin lujos, sin marcha engranada, pero de buena lectura.

CÓMO VA LA HYOSUNG BOBBER GV 300 S

La Hyosung Bobber GV 300 S es minimalista, como aprecias en las fotos. Se "tapa las vergüenzas" lo justo, con depósito de originales formas clásicas, un asiento separado del depósito, cómodo pero no muy grande, y guardabarros pequeños. Las tapas del filtro de aire ovaladas también son un guiño a lo clásico y conjugan bien con las tapas laterales. Todo parece hecho a escala. Es una moto muy pequeña, baja, con el asiento a solo 710 mm, y esa estética "low&long" pero en una moto que únicamente mide 1.425 mm de larga entre ejes. Es muy recomendable para cualquiera que busque una moto especialmente baja, porque desde luego es de las más pequeñas del mercado de las A2.




Subirte a ella es muy fácil. A sus mandos adoptas una posición custom pero no radical, recto, con las manos algo altas y los pies bastante centrados. Hay poca distancia del asiento a las estriberas, por lo que no estoy seguro de que un piloto alto se sentirá cómodo sobre ella. Los mandos, tanto de manillar como los de los pies, tienen buen tacto y la moto tiene buen radio de giro.

En marcha emite un sonido discreto y agradable, con algo de sonoridad mecánica. Rodando a baja velocidad se suman además sonidos de los discos de freno que te llegan claramente, nada importante ni defectuoso, sino el sonido normal de los discos que en esta moto te llega más. Se maniobra muy bien, con un control total por su ligereza y asiento bajo. Eso sí, en caliente el punto muerto "se esconde" bastante y no es fácil de encontrar.

Así es una moto fantástica en ciudad. El manillar pasa por debajo de los retrovisores de los coches atascados, es estrecha y se maniobra de maravilla. Eso sumado a las buenas prestaciones del V-Twin de 300 cc hace de ella una moto fantástica para moverte por la urbe. Frena bien, con buen tacto y un ABS trasero bastante intrusivo. Pero probablemente no es por el reglaje del ABS o por el tamaño del disco, sino por una rueda trasera con cierta tendencia a perder agarre frenando.

En carretera la moto va muy bien. Es el motor el protagonista, capaz de alcanzar prestaciones interesantes. Desde luego no cuesta ningún trabajo llevarla a la velocidad legal en autovía y queda mucho puño para adelantar. Ahora bien, esa postura con manos elevadas y sin nada delante tampoco invita a explorar hasta dónde llega en velocidad punta, pero es evidente que te puede dar un disgusto un radar. En las curvas puedes pensar que esos reposases van a ponerte un límite muy pronto. Y no es así.



El límite en este ámbito lo ponen los neumáticos, marca Tinsum. No te transmiten bien cómo están funcionando y en conducción deportiva convierten el pilotaje en una cuestión de fe. Es un punto con fácil solución: o no la llevas así, porque no está pensada para eso, o pronto cambiarás los neumáticos. El problema es que, si haces esto último, perderás el atractivo estético que aportan.

En su conducción, el chasis resulta noble, con suspensiones no muy duras, pero que hacen que tengas buenas sensaciones y, sobre todo, un motor potente y con una respuesta muy buena desde abajo. Además no aparecen vibraciones molestas, solo algunas marginales por encima de las 8.000 rpm y no llegan a un grado de incomodidad en ningún caso.

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LO MEJOR

-Motor potente y con buena respuesta

-Muy ágil, manejable y fácil

-Prestaciones

MEJORARÍA CON

-Neumáticos

-Punto muerto difícil

-Más distancia a las estriberas del asiento



ASÍ VEMOS LA HYOSUNG BOBBER GV 300 S

En carretera: 4

En ciudad: 5

Pasajero: 2

Comodidad 3

Equipamiento: 3

Autovía: 2

La Hyosung Bobber GV 300 S es una gran moto para el día a día, con un motor muy solvente y un chasis más parte ciclo con muchas posibilidades, pero limitado por unos neumáticos que, si bien estéticamente quedan originales y diferentes, en marcha no están a la altura del resto del conjunto. En carreteras anda muy bien y el motor es agradable. En ciudad, con su tamaño compacto y buena agilidad, es una de las mejores alternativas para el carné A2, sin duda. Y en la autovía permite circular a la velocidad legal o sobrepasarla sin problemas, manteniendo ese crucero aunque su aerodinámica sea nula. Más cómoda de lo que esperabas por su concepto, el pasajero tiene un sitio pequeño, pero suficiente. En equipamiento aprueba, ya que dispone de lo necesario, aunque no concede ningún espacio al lujo.

FOTOS: Miguel Méndez



Más información de la Hyosung Bobber GV 300 S

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